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La Sociedad Nuclear Española asegura que la gestión de residuos radioactivos está técnicamente resuelta

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La Jornada Técnica anual de la Sociedad Nuclear Española con el título “Gestión de residuos radiactivos” ha reunido en Córdoba a 50 expertos en la materia, procedentes de las centrales nucleares españolas, compañías eléctricas, organismo regulador, organizaciones del sector nuclear, tecnólogos, ingenierías, empresas de servicios, suministradores de equipos, laboratorios de ensayo, centros de investigación, etc. que configuran parte del sector nuclear español que, en su conjunto, viene proporcionando cerca de 30.000 puestos de trabajo directos e indirectos, a tiempo completo y de alta cualificación técnica.

La Jornada se ha estructurado para poder disponer de una visión general de la gestión de residuos, así como cubrir distintos aspectos de la misma en la fabricación de combustible, la clasificación e inventario de residuos, su trazabilidad mediante técnicas de la industria 4.0, la minimización, la gestión del impacto social, la visión del regulador, la gestión de residuos en otros países de nuestro entorno, etc.

El vicepresidente de la Sociedad Nuclear Española, Javier Guerra, durante su intervención ha manifestado que “la gestión de los residuos radiactivos de todo tipo está técnicamente resuelta, existen tecnologías que garantizan que éstos permanecerán confinados y almacenados de manera segura para garantizar la protección del público y del medioambiente. Es importante difundir un mensaje de confianza en las empresas, instituciones y profesionales que velan por el uso adecuado de estas tecnologías en esta labor muchas veces poco conocida, pero totalmente necesaria en todos los países avanzados”.

En España, el concepto de residuo radiactivo está definido  como “cualquier material o producto de desecho, para el cual no está previsto ningún uso, que contiene o está contaminado con radio nucleídos en concentraciones o niveles de actividad superiores a los establecidos por el Ministerio de Industria y Energía, previo informe del Consejo de Seguridad Nuclear (CSN)”. Los residuos radiactivos se clasifican en residuos de baja, media y alta actividad.

La gestión de los residuos radiactivos en nuestro país, incluido el combustible usado, se encomienda a la Empresa Nacional de Residuos Radiactivos, S.A. (Enresa).

Por su parte, el CSN ejerce una misión de vigilancia y control de los residuos generados en las instalaciones nucleares y radiactivas (hospitales, industria, etc.), incluidas la supervisión de su acondicionamiento, transporte y almacenamiento.

La gestión de los residuos de baja y media actividad, del combustible usado y de los residuos de alta actividad tiene soluciones técnicas en la actualidad, existiendo tecnologías probadas que garantizan que éstos permanecerán confinados y almacenados de manera segura para garantizar la protección del público y del medioambiente.

60 expertos en seguridad nuclear reunidos en Madrid aseguran que alargar la vida inicial de las centrales es “técnicamente viable”

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Un grupo de 60 expertos en energía nuclear se han reunido en Madrid para analizar y debatir sobre la “Renovación de licencia para la operación a largo plazo”, en una Jornada organizada por la Sociedad Nuclear Española. Un tema de gran actualidad por lo acontecido con la central de Garoña y también de cara al futuro funcionamiento de centrales claves para el sector energético español como la propia central nuclear de Almaraz en Extremadura, que comenzó a operar en 1981.

Según la Sociedad Nuclear Española, la operación a largo plazo de las centrales nucleares es una tendencia consolidada a nivel internacional que consiste en continuar su operación más allá de la vida inicialmente contemplada de diseño, una vez verificada por el titular y validada por el organismo regulador competente la capacidad para funcionar de forma segura durante el nuevo periodo solicitado.

De las 449 centrales en operación en el mundo, 105 ya cuentan con una licencia para operar más allá de los 40 años. En los EE.UU., país de referencia de la mayoría de las centrales españolas, 81 de las 99 centrales existentes disponen ya de una autorización para operar hasta los 60 años y varias de ellas han iniciado el proceso para solicitar una renovación por 20 años adicionales bajo un programa conocido como “Life beyond 60”.

La capacidad de una central para operar más allá de su vida de diseño se determina mediante una metodología con la que se evalúa periódicamente el envejecimiento de sus estructuras, sistemas y componentes, comprobando que éstos garantizan la operación segura de la instalación.

La legislación española permite la operación de las centrales nucleares más allá del diseño inicial de 40 años y el Consejo de Seguridad Nuclear es el organismo que determina la capacidad y las condiciones para que una central pueda operar más allá de su vida de diseño inicial en función del cumplimiento de la metodología y del estado de la central.

Las bases para otorgar la correspondiente autorización son: la Revisión Periódica de la Seguridad de la central, la evaluación y supervisión continúa de la instalación y la revisión del Plan Integrado de Evaluación y Gestión del Envejecimiento de la central.

En la Jornada se han analizado las actuaciones técnicas llevadas a cabo hasta la actualidad y las establecidas para el futuro operativo de las centrales. En este sentido, se han abordado aspectos relativos a la inspección y vigilancia de los sistemas, equipos y componentes de la central, los planes de mejora e inversión realizados en las centrales hasta la actualidad, al impacto radiológico asociado a la operación a largo plazo y a la gestión de residuos y del combustible irradiado.

Gracias a la permanente actualización tecnológica de las plantas y a un constante esfuerzo inversor en I+D+i durante la operación de las mismas, que supera actualmente en España los 40 millones de euros por reactor y año, la conclusión de esta jornada es: que es técnicamente viable operar las centrales nucleares españolas más allá de su vida inicial de diseño, manteniendo los mismos, o mayores, niveles de seguridad y fiabilidad.

Durante los últimos seis años la mayor contribución a la cesta energética es de la nuclear con más del 20% del consumo eléctrico nacional.