FOTOVOLTAICA

La Junta somete a información pública la autorización de la planta fotovoltaica “La Pizarra II” de Oeste Solar en Torremocha

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La Junta de Extremadura ha sometido a información pública la solicitud de autorización administrativa previa correspondiente a la instalación fotovoltaica «La Pizarra II», ubicada en el término municipal de Torremocha (Cáceres), e infraestructura de evacuación de energía eléctrica asociada. El proyecto, ya que cuenta con una planta similar operativa en el mismo término municipal, está promovido por la sociedad Oeste Solar, con sede en Cáceres capital, integrada en Pitarch Grupo Empresarial.

La instalación de “La Pizarra II” consta de una planta solar fotovoltaica de 4.950 kW de potencia instalada, compuesta por 2 inversores, 1 de 2.500 kW y otro de 2.450 kW, con un sistema de control que impide que la potencia activa inyectada a la red supere los 4.950 kW, y 12.880 módulos fotovoltaicos de 450 W cada uno, montados sobre seguidores con eje horizontal. Asimismo, consta de dos centros de transformación de 3.300 kVA y un centro de seccionamiento en edificio prefabricado, formado por siete celdas. Además, se prevé instalar un transformador de SSAA de 50 kVA de potencia, con relación de transformación 20/0,4 kV.

La línea de evacuación está constituida por un tramo subterráneo/aéreo 20 kV, de conexión entre el centro de seccionamiento de la planta fotovoltaica “La Pizarra II”, y la subestación “La Pizarra Torremocha 20/45 kV” objeto de otro proyecto), desde donde partirá la infraestructura compartida de conexión hasta el punto de conexión otorgado en nuevo apoyo de la línea AT 45 kV “Torremocha- Torre de Santa María”, propiedad de Eléctricas Pitarch Distribución. El recorrido de la línea se desarrolla en el municipio cacereño de Torremocha. El presupuesto de ejecución material del proyecto es de 3,45 millones de euros.

En los últimos años, Pitarch Grupo Empresarial, que cuenta con más de 65.000 puntos de suministro en Extremadura repartidos en 78 municipios, ha desarrollado destacados proyectos en el ámbito de la generación  con minicentrales hidráulicas y plantas fotovoltaicas con el objeto de producir energía de origen 100% renovable, para contribuir así a reducir el impacto medioambiental y la disminución de los gases de efecto invernadero.

El futuro de las plantas fotovoltaicas flotantes en 25 embalses extremeños, a debate

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Extremadura cuenta con la primera planta fotovoltaica flotante en un embalse en España desde julio de 2020, la de Sierra Brava (Zorita, Cáceres), gestionada por Acciona con 1,12 MWe y 3.000 módulos. Un modelo que el Ministerio de Transición Ecológica quiere replicar mediante un decreto ley en fase de aprobación que permitiría sacar a licitación concesiones de hasta 25 años de duración para explotar plantas en 105 embalses, de ellos 28 en la cuenca del Guadiana, la gran mayoría en Extremadura; tres en la cuenca del Duero, 19 en la del Ebro, 24 en la del Guadalquivir, cinco en la del Júcar, uno en la del Miño, cinco en la del Segura y una veintena en la del Tajo.

Entre los pantanos que se contemplan para albergar plantas fotovoltaicas con mayor superficie potencial destacan los de La Serena, con hasta 1.919 has de superficie útil en su primera estimación, Orellana con 178 has, García Sola con 123, Villar del Rey con 176, Alcollarín con 78 y Montijo con 60 has. Otros grandes pantanos extremeños como los del Zújar o Alange están incluidos en la lista del Ministerio, pero sin detallar aún la superficie potencial de instalación fotovoltaica hasta que no se compruebe su grado trófico. Todos ellos en la Cuenca del Guadiana.

En el caso de la cuenca del Tajo, los planes de Ministerio también incluyen destacados pantanos extremeños como los de Jerte, con 47 has de superficie potencial fotovoltaica; el de Rivera de Gata con 33 has; Rosarito con 175  has; Borbollón con 99 has, Valdeobispo con 12  has y Portaje con 15 has. En total, serían cerca de 3.000 hectáreas de superficie sobre agua que afectan a unos 25 embalses de la región, la mayoría en la provincia de Badajoz, aunque quedan otros sin definir todavía en su extensión.

El Gobierno incluyó en su decreto de medidas para hacer frente a las consecuencias económicas de la guerra de Ucrania dos modificaciones de la Ley de Aguas en las que se permite la instalación de plantas fotovoltaicas flotantes, y su explotación en régimen de concesión, así como la cobertura de canales de agua con placas solares.

-Rendimiento energético. Según dicho decreto, “las instalaciones solares fotovoltaicas flotantes abren nuevas oportunidades para aumentar la capacidad de generación eléctrica de origen renovable, especialmente en países con una alta densidad de población y escasez de suelo disponible. Tienen ciertas ventajas sobre los sistemas terrestres, como un mejor rendimiento energético gracias a los efectos de enfriamiento del agua y la disminución presencia de polvo, entre otros aspectos”.

Aunque el decreto también advierte que “estos sistemas de generación en ecosistemas forzados como son los embalses pueden tener efectos adversos sobre la productividad de los mismos, sobre la calidad del agua o incluso sobre la biota que en ellos se asienta, por lo que se hace necesario conocer cuáles son las potenciales problemáticas asociadas a este nuevo uso del dominio público hidráulico.

El decreto también deja en manos de las confederaciones hidrográficas parte de la gestión de cómo sería la implantación de las plantas. “Se limitará el porcentaje máximo de superficie total cubierta respecto a la del embalse, de modo que si es mesotrófico ésta será inferior al 5%, si es eutrófico inferior al 15%, y si es hipereutrófico inferior al 20% en todos los casos, con un máximo de tres plantas de generación. El Organismo de cuenca podrá establecer que los porcentajes máximos se alcancen progresivamente a lo largo del período de explotación, a fin de garantizar el cumplimiento de los objetivos ambientales y evitar el deterioro del embalse, así como la propagación de especies exóticas invasoras”.

El decreto en tramitación no ha sido bien recibido por parte de Femembalses, la Federación de Asociaciones y Municipios con Centrales Hidroeléctricas y Embalses de España, quien considera que los beneficios de uso turístico y de ocio recreativo de los embalses son muy superiores a los de la instalación de las fotovoltaicas flotantes.

Acciona Energía recupera patrimonio arqueológico de hace 5.000 años en un complejo solar en Almendralejo

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Los trabajos de construcción de tres plantas fotovoltaicas de ACCIONA Energía en Almendralejo (Badajoz) han sacado a la luz una serie de restos arqueológicos muy relevantes entre los que destaca un conjunto de asentamientos calcolíticos de hace más de 5.000 años.

ACCIONA Energía inició la construcción del complejo fotovoltaico Extremadura I, II y III en noviembre de 2021. Durante los trabajos de desbroce del terreno previos a la construcción afloraron restos arqueológicos. A partir de ese momento, la compañía comenzó a trabajar mano a mano con arqueólogos, especialistas en conservación del patrimonio y la Dirección General de Patrimonio Cultural de la Junta de Extremadura para localizar, delimitar y salvaguardar los yacimientos.

Esta labor conjunta ha permitido conocer un total de 11 yacimientos, seis de ellos del Calcolítico – datados en los últimos siglos del IV milenio y primeros del III milenio antes de Cristo – y otros cinco que abarcan cronologías desde la Edad del Bronce y la Edad del Hierro (II y I milenio antes de Cristo respectivamente) y hasta la época del Bajo Imperio romano (siglos III al V después de Cristo). El conjunto arqueológico supone 30 hectáreas de protección arqueológica, de forma que ACCIONA Energía ha ido adaptando el diseño y la configuración de su proyecto fotovoltaico para asegurar la protección y preservación de los vestigios que se han ido demarcando.

“Proteger los restos encontrados ha sido una prioridad para nosotros desde el primer minuto. Para ello, hemos contratado los servicios de una empresa de arqueología y conservación del patrimonio, hemos trabajado en constante coordinación con la Dirección General de Patrimonio Cultural de la Junta de Extremadura y hemos adaptado la configuración inicial de la planta, adecuándola a la distribución y márgenes de protección de los yacimientos”, indica Mikel Ortiz de Latierro, director de Medio Ambiente, Social, Seguridad y Salud, y Calidad de ACCIONA Energía.

Hasta este momento se ha trabajado en delimitar la extensión real de los yacimientos mediante trabajos de decapado superficial de la cobertura vegetal y se ha aplicado un entorno de protección perimetral de 25 metros que quedará exento de todo tipo de montajes. Durante esta fase inicial, se han encontrado ya algunas piezas que permanecen en fase de estudio en el laboratorio de arqueología del equipo investigador que ha acompañado las obras. El objetivo ahora es acometer la excavación integral mediante un programa de actuaciones íntegramente financiado por ACCIONA Energía.

“Abordamos este proyecto con una gran ilusión, ya que la recuperación de este valioso patrimonio dinamizará sin duda el turismo y la economía de la zona. De hecho, ya hemos atendido a las primeras visitas académicas que se han interesado por los yacimientos”, explica Mikel Ortiz de Latierro.

Yacimiento Cortijo Lobato
Entre los restos que han aflorado destaca el yacimiento de Cortijo Lobato, donde se ubica uno de los 6 yacimientos tipo ‘recinto de fosos’ que data del milenio III antes de Cristo. Este tipo de fortificaciones, formadas por una muralla con bastiones, está rodeada por una serie de fosos concéntricos trazados alrededor que delimitan los antiguos poblados de las comunidades prehistóricas calcolítica y abarcan una gran extensión de terreno. El hallazgo es excepcional por su buen estado de conservación y será clave para profundizar en el estudio de la época.

“Estas fortificaciones suelen delimitar una zona de asentamiento, así como lugares de control del territorio”, señala Alicia Lizarraga, gerente de Medio Ambiente de ACCIONA Energía. “Su función podía ser defensiva, tanto para proteger a la comunidad y a los recursos de la competencia con animales salvajes como de eventuales conflictos con otras poblaciones.”

Este tipo de vestigios son prácticamente irreconocibles a simple vista, pues la acción del tiempo y la vegetación suelen borrarlos de la superficie, imposibilitando su identificación. En el caso concreto del Cortijo Lobato, los restos se han podido identificar gracias a la prospección intensiva previa del terreno y a los trabajos de desbroce arqueológico realizados antes de arrancar la construcción del complejo fotovoltaico, que han permitido su localización y delimitación.