demanda eléctrica
La revolución silenciosa de la demanda eléctrica
Texto:
María Sánchez Domínguez
Técnico Ambiental, ARRAM Consultores SL
1-Análisis Cuantitativo de Riesgos (ACR)
La seguridad industrial convertida en decisiones basadas en datos.
En un sector energético cada vez más exigente en materia de seguridad de procesos, la gestión del riesgo ya no puede apoyarse únicamente en el criterio experto o en listas de comprobación cualitativas. Las instalaciones que manejan sustancias inflamables, tóxicas o explosivas, como son las refinerías, plantas petroquímicas, terminales de almacenamiento, redes de gas, necesitan respuestas cuantificadas a preguntas muy concretas: ¿cuál es la probabilidad de que ocurra un escenario de fuga catastrófica?, ¿qué radio de afectación tendría una nube tóxica en función de las condiciones meteorológicas?, ¿cumple la instalación con los criterios de riesgo individual y social exigidos por la normativa? El Análisis Cuantitativo de Riesgos (ACR) es la disciplina que da respuesta a estas cuestiones, y hoy es una pieza central en el diseño, la operación y la autorización de instalaciones industriales de alto riesgo.
¿Qué es el ACR y por qué es imprescindible?
El ACR es una metodología que combina la identificación sistemática de peligros, el modelado de las consecuencias físicas de posibles accidentes (incendios, explosiones, dispersiones tóxicas) y el cálculo de sus frecuencias de ocurrencia, para obtener una estimación numérica del riesgo al que están expuestos trabajadores, población circundante y medio ambiente. A diferencia de los análisis cualitativos (como el HAZOP o el What-If), que priorizan escenarios de forma relativa, el ACR permite expresar el riesgo en cifras comparables: riesgo individual anual, contornos de riesgo social (curvas F-N) o riesgo económico esperado.
Esta cuantificación es especialmente relevante en el marco normativo europeo, donde directivas como Seveso III obligan a las instalaciones que superan determinados umbrales de sustancias peligrosas a demostrar, con criterios objetivos, que el riesgo para las personas y el entorno se mantiene dentro de niveles tolerables. Los organismos reguladores ya no aceptan valoraciones subjetivas: exigen modelos validados, datos trazables y resultados reproducibles.
Las fases de un ACR
Un estudio de ACR riguroso sigue, típicamente, las siguientes etapas:
●Identificación de peligros: revisión de procesos, inventarios de sustancias peligrosas y equipos críticos para detectar los eventos iniciadores (fugas, roturas de tubería, fallos de sobrepresión, etc.).
● Selección de escenarios accidentales: definición de los casos representativos, considerando distintos tamaños de fuga, condiciones operativas y estados meteorológicos.
● Modelado de consecuencias: cálculo de la dispersión de gases, la radiación térmica en incendios y la sobrepresión en explosiones, y sus efectos sobre personas e infraestructuras.
● Estimación de frecuencias: uso de bases de datos históricas, árboles de fallos y árboles de eventos para asignar probabilidades a cada escenario.
● Integración del riesgo: combinación de consecuencias y frecuencias para obtener mapas de riesgo individual y curvas de riesgo social.
● Comparación con criterios de aceptabilidad: contraste de los resultados con los umbrales normativos o corporativos, y propuesta de medidas de reducción de riesgo cuando sea necesario.

La importancia del software de modelado.
La calidad de un ACR depende, en gran medida, de la robustez de las herramientas de cálculo empleadas. Los modelos de dispersión de gases, radiación térmica y sobrepresión por explosión requieren algoritmos validados científicamente y contrastados con datos experimentales reales, ya que pequeñas desviaciones en los supuestos pueden traducirse en diferencias significativas en las distancias de afectación calculadas.
Conscientes de esta exigencia, en ARRAM Consultores hemos incorporado a nuestra Unidad de Energía el software EFFECTS, una de las herramientas de referencia internacional para el modelado de consecuencias de accidentes industriales mayores. EFFECTS nos permite simular con gran precisión fenómenos como:
● Dispersión atmosférica de sustancias tóxicas e inflamables, en condiciones estables e inestables.
● Radiación térmica de incendios de charco, dardo (jet fire) y bola de fuego (BLEVE).
● Sobrepresión generada por explosiones de nube de vapor no confinada (VCE).
● Efectos combinados (efecto dominó) entre instalaciones próximas.

La incorporación de EFFECTS refuerza nuestra capacidad de ofrecer estudios de ACR completos, ajustados a los requisitos de Seveso III, el RD 840/2015 y demás normativa sectorial, con resultados que sirven tanto para el diseño de nuevas instalaciones como para la revisión de instalaciones existentes.
De los datos a la toma de decisiones
Un ACR bien ejecutado no es un ejercicio académico: es una herramienta de gestión. Sus resultados —expresados, por ejemplo, en curvas F-N como la del gráfico siguiente— permiten a las empresas priorizar inversiones en seguridad allí donde realmente reducen el riesgo, justificar ante las administraciones el cumplimiento de los criterios de aceptabilidad, optimizar las distancias de seguridad en la planificación urbanística y dar soporte técnico a los planes de emergencia interior y exterior.

En definitiva, el ACR traduce la incertidumbre inherente a los accidentes industriales en información procesable, permitiendo decisiones más informadas, defendibles y eficientes en la asignación de recursos de seguridad.
Nuestro compromiso
Con más de 37 años de experiencia en ingeniería y consultoría industrial y energética, y presencia en Madrid, Sevilla, Badajoz e Italia, ARRAM Consultores amplía ahora su oferta de servicios de seguridad de procesos con la incorporación de EFFECTS, poniendo a disposición de nuestros clientes un análisis de riesgos más preciso, más rápido y totalmente alineado con los estándares internacionales.
Si tu instalación necesita un ACR, ya sea para una nueva autorización, una revisión periódica o un cambio significativo en el proceso, nuestro equipo de la Unidad de Energía está preparado para acompañarte en todo el recorrido: desde la identificación de peligros hasta la validación final de los resultados ante el organismo regulador correspondiente.
FUENTES
● Directiva 2012/18/UE del Parlamento Europeo y del Consejo (Seveso III), relativa al control de los riesgos inherentes a los accidentes graves en los que intervengan sustancias peligrosas.
● Real Decreto 840/2015, de 21 de septiembre, por el que se aprueban medidas de control de los riesgos inherentes a los accidentes graves en los que intervengan sustancias peligrosas.
● Center for Chemical Process Safety (CCPS): Guidelines for Chemical Process Quantitative Risk Analysis, American Institute of Chemical Engineers.
● TNO: «Yellow Book» (CPR 14E) y «Purple Book» (CPR 18E), y documentación técnica del software EFFECTS.
● Health and Safety Executive (HSE, Reino Unido): criterios de riesgo individual y social (Reducing Risks, Protecting People – R2P2).
● Generalitat de Catalunya: Decreto 9/2014, de criterios de riesgo para instalaciones industriales.
Nota: las figuras 1, 2 y 3 son de elaboración propia (ARRAM Consultores) con fines ilustrativos; no corresponden a un proyecto real ni sustituyen a los cálculos específicos de cada instalación, realizados caso por caso con EFFECTS.
La demanda de energía eléctrica crece un 3,4% en Extremadura en 2025 frente al 2,8% de la media nacional
La demanda de energía eléctrica en España aumentó en 2025 y registró un alza del 2,8%. Si tenemos en cuenta la laboralidad y las temperaturas, el crecimiento fue del 1,6%. En el caso de la Comunidad de Extremadura la demanda de energía eléctrica creció con más fuerza, un 3,4%, siendo una de las regiones donde más lo hizo el año pasado. Si se tuvieran en cuenta las instalaciones de autoconsumo, el crecimiento de la demanda en la región se situaría en el 5,1%.
Según los datos del Informe del sistema eléctrico español 2025 y Las renovables en el sistema eléctrico español 2025, presentado recientemente por REE en Madrid, por segundo año consecutivo, el consumo de electricidad en España se ha incrementado: hasta un 2,8% respecto al del 2024 al registrar 256.086 GWh. La variación experimentada por nuestro país supera a la media del conjunto de países miembros de ENTSO-E, en los que el consumo de 2025 fue un 0,5% superior.
Si consideramos al autoconsumo, la demanda aumenta un 3,7%, hasta los 269.753 GWh, cifra que recupera los niveles previos a la pandemia de la COVID-19.
Este incremento a nivel nacional también se ha experimentado en los archipiélagos de Baleares y en Canarias, cuya demanda sube un 2,2% y un 1,1% respectivamente, dos valores que tienen en cuenta la laboralidad y las temperaturas.
A nivel peninsular, el instante del año de mayor demanda se registró el 15 de en enero a las 20:57 horas, momento en el que se alcanzaron los 40.070 MW.
Potencia instalada
A 31 de diciembre de 2025, el sistema eléctrico español contaba con un parque de generación de 142,5 GW, un 7,3% más que en 2024, tras sumar 10 GW de potencia renovable (8,8 GW de solar fotovoltaica y 1,2 GW de eólica). Mientras, la potencia de almacenamiento se situó en 3.427 MW.
Considerando las instalaciones de autoconsumo, la potencia instalada alcanza un valor total de 150,8 GW, de los cuales el 68,9 % corresponde a potencia de generación renovable, el 28,9 % a potencia de generación no renovable y el 2,3 % a potencia de almacenamiento.
España se posiciona como el segundo país de los que forman parte de ENTSO-E con mayor presencia de tecnología solar y eólica, solo adelantado por Alemania.
La solar fotovoltaica continúa siendo, con casi 50 GW instalados, la tecnología con mayor presencia en la estructura de potencia instalada, ocupando el 33,1% de este mix que incluye autoconsumo. Le siguen la eólica (con el 22,1%), el ciclo combinado (17,4%) y la hidráulica, con el 11,3% del total. Por otra parte, la reconversión de la central térmica de carbón Aboño II en turbina de vapor, redujo la participación de esta tecnología al 1%.
Generación sostenible
La producción de electricidad creció un 3,7% en este año, en el que las renovable produjeron el 55,5% de toda la electricidad en nuestro país. Con la inclusión de la aportación estimada de las instalaciones de autoconsumo, la cuota renovable se eleva al 56,6%.
La eólica es, por tercer año consecutivo, la tecnología líder del mix español sin autoconsumo, con una aportación del 21,6% del total de GWh producidos. Le sigue la nuclear, con el 19%, la solar fotovoltaica (18,4%), el ciclo combinado (16,8%) y la hidráulica, responsable del 12,4% del total. Como consecuencia de todo lo anterior, el 75,5% ha sido sin emisiones de CO2 equivalente.
Considerando la estimación de la energía producida por las instalaciones de autoconsumo, el mix nacional estaría liderado por la solar fotovoltaica.
Durante este 2025, los sistemas de almacenamiento como el bombeo o las baterías han contribuido a integrar la cifra de 9.213 GWh (un 6,2% más que en 2024), lo que ha permitido un mayor aprovechamiento de la generación renovable.
Intercambios
En relación con el intercambio de electricidad, España ha exportado un 25,1% más de electricidad a los países vecinos y con 12.794 GWh cierra su cuarto año consecutivo con saldo exportador. Cabe señalar que el sistema eléctrico peninsular lleva más de 50 meses continuados de saldo exportador, en concreto, desde noviembre de 2021.
En cumplimiento con la Planificación vigente 2021-2026 y con el fin de fortalecer el mallado de la red, apoyar a nuevas demandas, integrar más renovables al sistema y satisfacer el consumo industrial, la red de transporte sumó, en este 2025, un total de 212 posiciones y de 486 km de circuito de líneas eléctricas a la red de transporte, hasta alcanzar los 46.155 km en todo el país. En total, la capacidad de transformación del sistema eléctrico ha aumentado en este ejercicio 1.455 MVA, hasta alcanzar los 99.071 MVA.
El sistema eléctrico peninsular contará de enero a junio de 2026 con 1.725 MW de respuesta activa de la demanda
Entre enero y junio de 2026, Red Eléctrica, en su rol de operador del sistema eléctrico español, contará con un total de 1.725 MW de potencia ofrecida por instalaciones peninsulares de demanda para aportar una mayor flexibilidad a la operación a través del servicio de respuesta activa de la demanda (SRAD). Esta cantidad se ha incrementado un 50 % respecto a la de 2025 y supone el 74% de la capacidad requerida para el primer semestre de 2026, que ha sido de 2.339 MW, volumen similar al solicitado en la subasta del pasado año.
Estos son los resultados de la subasta organizada por Red Eléctrica hoy y ya disponibles en su página web de esios. Los consumidores adjudicatarios serán retribuidos con un precio marginal de 65 euros por cada MW asignado y hora por su disponibilidad para reducir su consumo en las horas asignadas. Por otra parte, cada activación será retribuida al precio de la regulación terciaria correspondiente a los periodos de activación.
El SRAD es un mecanismo de balance voluntario y alineado con la normativa europea, que promueve la participación de la demanda en los servicios de balance para garantizar el equilibrio del sistema. Para prestar este servicio, que se emplea desde 2022, los proveedores adquieren el compromiso de estar disponibles para reducir su potencia de consumo en aquellas situaciones puntuales en las que el operador del sistema identifique que no se cuenta con recursos suficientes para mantener el nivel adecuado de reserva. De esta forma, la reserva aportada por instalaciones de demanda que participan en SRAD contribuye a la descarbonización del sistema, ya que evita la programación de grupos generadores.
Novedades del SRAD
En esta ocasión, el servicio de respuesta activa de la demanda incorpora modificaciones propuestas por Red Eléctrica en marzo de 2025, recientemente aprobadas por la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC).
Entre las principales novedades, se encuentra el periodo de prestación del servicio, que pasa de ser anual a ser semestral, en línea con la normativa comunitaria establecida en el Reglamento (UE) 2019/943.
Por otra parte, también en esta edición se incorporan mejoras para acercar el SRAD a los estándares europeos de los servicios de balance. En este sentido, con respecto a los participantes, a partir de ahora también pueden acudir voluntariamente aquellos consumidores que, de forma agregada y de la mano de una comercializadora que opere en el mercado, dispongan de una capacidad de oferta igual o superior a 1 MW.
Además, la duración pasa de ser de hasta 3 horas al día por proveedor a 2 horas. Otra de las novedades es que, para poder aplicarse, el proveedor contará con un aviso previo de al menos 12,5 minutos en vez de los 15 minutos de antelación con los que se contaba en ediciones anteriores.
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