BIOMASA Y BIOGÁS

Luis Puchades (Ludan Renewable Energy España): “Si Extremadura fuera una región alemana tendría como mínimo 30 ó 40 plantas de biogás agroindustrial”

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luis puchades mayo 2018 (1)

Entrevista con
Luis Puchades
Director de Ludan Renewable Energy España

Luis Puchades tiene una larga experiencia en el sector del biogás en España, con importantes proyectos realizados. Es vicepresidente de AEBIG, Asociación Española de Biogás.

¿En qué momento se encuentra el proyecto de Bioenergías de la Sierra de Gata y que características finales tendrá?

El proyecto está ahora mismo detenido. Está costando muchísimo sacarlo adelante pues hasta la fecha los inversores lo han encontrado complejo. La inexistencia de un marco de apoyo a la generación de energía (ni electricidad ni biometano) no ayuda, y el negocio de la gestión de residuos es de difícil bancabilidad ya que no hay confianza en mantener flujos regulares de entrada de residuos a largo plazo. Es una auténtica lástima, pues hay mucha gente en Extremadura y en Moraleja que se han preocupado por sacarlo adelante.  Se sigue trabajando para llevar el proyecto adelante.

Ante la nueva transición energética que se plantea, ¿qué grandes retos tiene planteados el sector del biogás en España?

El biogás antes o después tendrá un peso similar al de otros países europeos. El principal reto del biogás agroindustrial en España es despegar. No es un problema ni de tecnología, ni de materia prima, ni de empresas capacitadas para construir estas plantas. Es un problema de viabilidad económica asociada a un marco que hasta la fecha ha sido muy negativo, combinando la ausencia de incentivos con una elevada fiscalidad (impuesto de hidrocarburos, impuesto de autoconsumo, impuesto a la generación eléctrica) y una política medioambiental no suficientemente estricta. No se puede competir con la aplicación de lodos y otros residuos directamente a campo. Pero esta situación también parece que está a punto de terminar.

El biogás agroindustrial es clave en otros países europeos ¿en España y en Extremadura también lo pueden y deben ser según tu experiencia?

Si Extremadura fuera una región alemana, italiana o inglesa es fácil que hubiera como mínimo 30 o 40 plantas de biogás agroindustrial. Es una cuestión de tiempo que las haya, en cuanto haya un marco un poco más favorable para la generación de biogás. Conozco bien España en cuanto a su potencial para hacer biogás y he tenido la fortuna de construir proyectos en 7 comunidades autónomas distintas, y le indico que pocas tienen el potencial agrícola de Extremadura.

Extremadura cuenta con grandes industrias agroalimentarias, por ejemplo en tomate concentrado y cárnicas. ¿Estas industrias tienen que pensar más en el uso de procesos de biogás y cogeneración para ir hacia modelos de residuo Cero?

El residuo cero no lo dará el biogás, ya que es únicamente una digestión anaeróbica. Ni más ni menos. Ayuda a reducir olores, emisiones y carga orgánica. Ahora bien, si se combina la digestión con las tecnologías para producir fertilizantes comerciales a partir de los digestatos, entonces sí que podemos convertir los residuos en auténticos recursos, e ir hacia el modelo de Residuos Cero. Este es el camino del biogás: economía circular, energía renovable y biofertilizantes.

¿Cómo ha cambiado  en los últimos años la tecnología para la producción de biogás y asociada a ella la producción de energía  eléctrica de su actividad?

Probablemente los mayores desarrollos tecnológicos de los últimos años están asociados a las tecnologías de procesado del biogás para alcanzar riquezas equivalentes al gas natural (upgrading) y en el procesado de digestatos para producir fertilizantes sólidos y líquidos. La tecnología continúa avanzando y mejorando al ritmo impuesto por los países europeos, que es donde se construyen plantas. En España hay mucha I+D interesante, pero le falta el apoyo de un mercado auténtico que permita aterrizar los desarrollos.

Cambio Energético publica una guía con consejos sobre la compra e instalación de estufas de pellets

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estufas pellets

La empresa extremeña  Cambio Energético, especializada en ahorro energético y renovables, ha publicado una práctica Guía de consejos sobre las estufas de pellets, para orientar al cliente sobre todo lo que tiene que tener en cuenta antes de comprarla.

Una estufa de pellet es algo mucho más serio que lo que pueda parecer una chimenea tradicional. Se trata de un aparato de combustión bastante sofisticado cuyo diseño persigue, ante todo, la mayor eficiencia al menor coste. Y lo consigue. El secreto de su éxito radica en su combustible: los pellets, unas pequeñas piezas hechas de restos prensados de virutas de madera y otros materiales de reciclaje vegetal con un altísimo poder calorífico, mínimo consumo y cero emisiones de CO2.

Pura eficiencia
Al tratarse de material prensado, el porcentaje de humedad de la madera de pellet es residual (por debajo del 8%), lo que aumenta la potencia calorífica de este tipo de estufas. Dicha potencia se calcula según el coeficiente de eficiencia de combustión, es decir, qué cantidad del material que se combustiona se transforma realmente en energía. Dependiendo de modelos y marcas, las estufas de pellets ofrecen entre un 75-90% de eficiencia, un porcentaje mucho mayor al de, por ejemplo, las chimeneas tradicionales.

Bajo coste
Como ocurre con los sistemas de autoconsumo de paneles solares y otras energías renovables, una estufa de pellets supone para el usuario una inversión inicial. Sin embargo, y también de forma similar a lo que ocurre con los sistemas fotovoltaicos, la alta durabilidad de los equipos, el mínimo mantenimiento que precisan y el precio del combustible (un kg. de pellet ronda los 0.25€) permiten un retorno de esa inversión en un tiempo muy rápido y unos porcentajes de ahorro en la factura de la luz que ronda el 40-60% con respecto a la energía convencional. Las estufas de pellets son, como toda inversión en energía renovable, una decisión inteligente.

Poco mantenimiento
Alimentar una estufa de pellets es un juego de niños. Basta con recargar el depósito de pellets -o, en su caso, la tolva- a medida que se vaya consumiendo el material. La alta eficiencia del aparato supone también que la generación de residuos es mínima, sobre todo si la comparamos con las chimeneas convencionales, y eso significa menos dolores de cabeza. Sólo es necesaria una ligera limpieza periódica para que la ceniza acumulada en el cenicero y las válvulas caiga en el depósito correspondiente. Nada más fácil para mantener la estufa en óptimas condiciones.

Espacio
A la hora de adquirir una estufa de pellets, es fundamental conocer bien el espacio que se quiere calefactar y elegir una estufa que tenga la potencia adecuada. Si la estufa es demasiado grande, el usuario tenderá a fijar la combustión a nivel bajo para evitar el exceso de calor, lo que supone un gasto innecesario de combustible y mayor polución. Por el contrario, una unidad demasiado pequeña podría no proporcionar calor suficiente. Para evitar ambos escenarios merece la pena pensar en una fórmula sencilla: utilizar 1Kw de potencia máxima por cada 10m2 de superficie a calefactar. Siempre puede ir también a la propia ficha técnica de la estufa, que nos dará pistas sobre el volumen máximo para la que está diseñada.

Tipos de estufa de pellet
El mercado ofrece una gran variedad de diseños y prestaciones en las estufas de pellet pero tres son los tipos fundamentales de este tipo de electrodoméstico:

-De aire: las más básicas, pero también las más ecológicas y eficientes. Tienen una característica fundamental, y es que, además del pellet, estas estufas admiten otro tipo de residuos naturales como la cáscara de almendra o los huesos de aceituna. Las estufas de aire reparten el calor por la estancia donde estén situadas y caldean las zonas adyacentes. La mayoría cuenta con un display donde poder regular la intensidad y la temperatura de la estufa.

Canalizables: Son muy similares a las estufas de aire, pero con la peculiaridad de que cuentan con un ventilador adicional que impulsa el aire caliente, permitiendo que pueda calefactarse la habitación donde está ubicada la estufa y también una estancia que esté contigua a la misma.

De pellet hidro o termoestufas: son quizá las más completas. Tienen la particularidad de que, además de calefactar la estancia en la que se instale, puede conectarse al circuito de radiadores de la vivienda, con lo que se benefician todas las demás zonas del hogar. Suelen incluir una función de auto-apagado ante cualquier anomalía del sistema.

Un sistema seguro
Hablando de anomalías del sistema, las estufas de pellet son muy seguras y suelen incorporar sistemas de aviso ante un eventual mal funcionamiento. En cualquier caso, merece la pena tener en mente un número de recomendaciones para evitar problemas. Entre ellas, las típicas de unidades calefactoras: evitar cubrir la estufa con objetos que sean inflamables y situar la unidad en un lugar que no esté excesivamente recargado de muebles u otros objetos. Más específica de las estufas de pellets es la necesidad de contar con una salida de humos al exterior. Crear dicha salida es, sin embargo, muy sencillo. Suelen utilizarse unos simples tubos de acero de unos 80mm, muy fáciles de instalar. También es importante que la estufa cuente con una “T” para la limpieza de los conductos y evitar posibles obstrucciones.

Cómo instalar
La instalación de una estufa de pellets es muy sencilla y no requiere de conocimientos previos de electricidad (las estufas se alimentan en una toma convencional de 220v). En cualquier caso, y para que no haya ninguna duda, hemos creado un tutorial muy fácil donde podréis aprender a instalar vuestra estufa paso a paso. Para ello, hemos contado con un verdadero gurú de la ecología y buen amigo nuestro, Renato Álvarez, de “El Eco Huerto de Renato”. En este breve vídeo, Renato deja por un momento los consejos que nos ofrece día a día sobre horticultura y ecología y se pone manos a la obra para instalar una estufa de pellets desde el principio.

Rosendo García (Mercado Biomasa S.L.): “Es fundamental usar un combustible de calidad en la caldera o estufa de biomasa”

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estufa pellets

Entrevista con
Rosendo García
Director de Mercado Biomasa S.L.

Rosendo García tiene una extensa experiencia en el mundo de las energías renovables y la eficiencia energética a través de su empresa Imener. Hace poco tiempo ha creado Mercado Biomasa S.L., con sede en el Parque Científico y Tecnológico de Badajoz, con el objeto social de la producción y comercialización de biocombustibles, prestación de servicios energéticos, estudios e informes relacionados con la bioenergía, cursos, talleres y acciones formativas sobre energías renovables, diseño y realización de acciones comerciales y de marketing para la promoción y difusión de la biomasa.

¿Cuál es el  objetivo con el que se crea Mercado Biomasa en un momento muy importante para el sector en Extremadura y España en general?

Sobre todo facilitar la logística (suministro y pedidos) de la biomasa  de uso térmico para el cliente doméstico (calderas y estufas  entre 5 y  150 kw).

¿También va a participar en la producción o se va a limitar a comercialización por el momento?

Sólo a la comercialización, pero daremos apoyo técnico a los promotores de producción de biomasa -pellets y hueso certificado principalmente- en el diseño de fábricas de biocombustibles en Extremadura, y también en el aprovechamiento de subproductos agroforestales para su aprovechamiento como biocombustibles. Queremos ser actores importantes de este nuevo mercado que se está asentando poco a poco en la región

¿Para que el cliente final, sea particular o una pequeña empresa, se decida por usar biomasa depende más de una experiencia positiva de un familiar o conocido, de explicárselo bien o de las posibles ayudas de la administración?

Lo primero que mira el cliente es el retorno de la inversión, su coste, también la financiación preferente y ayudas públicas si están en vigor, y por último las experiencias positivas cercanas (calderas y estufas instaladas en su entorno).

¿A la hora de elegir una caldera de biomasa cuáles son las principales claves a tener en cuenta?

Lo primero, disponer de un lugar adecuado tanto para la instalación de la caldera / estufa como para el almacenamiento de la biomasa, viviendas cercanas que pueden afectar a nuestra instalación según la normativa vigente, si ya dispone de un sistema de calefacción, si se trata de nueva instalación o sustitución de un equipo y por último el aislamiento de la vivienda o local. Todos estos son los parámetros mínimos desde nuestra experiencia y punto de vista, con la misma importancia para que la instalación sea viable técnica y legalmente.

A la hora de convencer a un cliente que mira mucho el ahorro energético ¿la comparación frente a otros carburantes sigue siendo muy ventajosa?

Por ahora es ventajosa, pero lo más importante de la biomasa es la independencia energética, con esta fuente de energía pasamos a depender de un combustible nuestro, que cuida el medio ambiente y que  genera empleo de calidad en el medio rural en toda la cadena de valor (producción, instalación, mantenimiento y suministro). El valor de la biomasa, aparte de un precio competitivo, está en que la riqueza y el empleo se quedan en un elevado % en la comarca o región que lo produce. Ese debe ser el elemento diferenciador que posicione este combustible en nuestro mercado. El precio no debería ser el único factor que decida su compra.

A la hora de elegir el tipo de biomasa a utilizar en la caldera o estufa entre pellets, astillas, hueso de aceituna, etc ¿qué debemos tener más en cuenta?

La  cercanía a los puntos de suministro, las características de la caldera o estufa y la evolución de los precios de los últimos años. Es fundamental usar un combustible de calidad, la mayoría de veces el ahorro es mínimo frente a un combustible de calidad media o baja y esto afecta al mantenimiento, a la vida útil de los equipos y a la eficiencia de la instalación. Un buen combustible nos asegura una mayor duración de los equipos, mantenimiento mínimo y una mayor eficiencia en la producción de energía, que al final es para lo que hacemos la instalación.

Ilustración: J.C.Florentino

Extremadura se acerca a las 9.000 estufas y calderas tecnificadas de biomasa instaladas

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por Juan Jesús Ramos
Responsable del Observatorio Nacional de Calderas de Biomasa (ONCB) en AVEBIOM

Juan Jesús Ramos lleva muchos años analizando el mercado de estufas y calderas de biomasa en España y en Extremadura también. Y ha visto la evolución silenciosa del sector año a año. En este artículo, muestra las claves del creciente protagonismo del sector en la región extremeña

Queda mucho por hacer, pero el sector de la biomasa térmica en Extremadura se va consolidando poco a poco. Al cierre de 2017, según las estimaciones del Registro del Observatorio Nacional de Calderas de Biomasa de AVEBIOM, la potencia térmica acumulada en Extremadura ascendía a 464.415 kW, un 9,7% más que el año anterior. El número estimado de equipos nuevos y de sustitución instalados en la Comunidad autónoma en 2017 ha sido de 1.500, elevando el número de estufas y calderas “tecnificadas” hasta las 8.584.

A pesar de ello, sigue siendo la “gran desconocida”, y este desconocimiento trae consigo desconfianza para muchos posibles usuarios, que también se ven influenciados por las potentes campañas de marketing de las grandes corporaciones energéticas de combustibles fósiles.

Que una energía renovable, como es la biomasa, tome más protagonismo, tiene remedio. En primer lugar el ejemplo debe venir de la propia Administración. Parece que para estas dos próximas campañas (ejercicios 2018 y 2019) estaremos de suerte. El Gobierno de Extremadura abrió la convocatoria de dos programas de ayudas destinadas a actuaciones de ahorro y eficiencia energética y también para la adquisición de nuevas instalaciones de energías renovables (Bases Reguladoras en: DECRETO 110/2018, de 17 de julio). Las dotaciones económicas para ambas líneas son muy interesantes: 2,30 millones de € en el primer caso y 6,58 en el segundo. Estas convocatorias están enmarcadas en el Programa Operativo del Fondo Europeo de Desarrollo Regional (FEDER) 2014-2020.

Plan estratégico
Para que el círculo virtuoso de la biomasa deje de tener aristas y ruede, es necesario ir cumpliendo una serie de actuaciones que pueden condicionar el éxito o el fracaso de un plan estratégico diseñado a una escala territorial amplia. Aunque a muchos agnósticos de la biomasa les parezca extraño, lo primero será promocionar la DEMANDA de nuevas instalaciones, antes incluso de tener disponibilidad de un biocombustible local, planteando el debate del gran dilema de si es primero el huevo o la gallina.

Dada la limitación de los recursos económicos de cualquier administración, las inversiones iniciales más potentes han de dirigirse siempre hacia la puesta en funcionamiento de las calderas de biomasa. Y no de cualquier manera, sino con criterios que garanticen la viabilidad y el buen funcionamiento de la instalación.

En primer lugar, se ha de localizar al potencial usuario y analizar su demanda térmica. Tras esta primera fase de la confirmación de los consumos y del establecimiento de los protocolos de mejora de la eficiencia ya sea en los procesos productivos, la distribución o la curva de demanda, se realizará un estudio de la viabilidad técnica, económica y financiera de dicha instalación. El usuario o potencial usuario debe estar  en todo momento informado y asesorado para que participe de manera activa en la toma de decisiones.

Equipos contrastados
Otro de los factores clave es el diseño de infraestructuras y la elección de los componentes de la instalación, constituidos por equipos contrastados, eficientes y de calidad. Ni lo más barato es lo más interesante, ni es sensato hacer las cosas a cualquier precio.

Por último, no nos podemos olvidar de contar con una empresa instaladora de contrastada experiencia que, además de una correcta instalación, nos asegure un mantenimiento preventivo y correctivo para alcanzar las máximas prestaciones en todo momento. Sacar el mayor partido a la instalación se consigue únicamente utilizando un biocombustible adecuado, con garantía y certificación de calidad.

Biomasa local
El biocombustible, ya sea pellet, astilla, hueso de aceituna, cáscara de frutos secos, etc., será el hilo conductor que nos llevará al siguiente tramo del círculo virtuoso, que consistirá en la promoción de la OFERTA de biomasa local. Aparece la necesidad de plantear el autoabastecimiento con recursos locales, que tras su correspondiente análisis, culminaría con la construcción de infraestructuras productivas y logísticas bien dimensionadas. A su vez, la existencia de estos Centros Logísticos de Biomasa [CLB], que garantizan el suministro “de cercanía” bajo los estándares de calidad de las biomasas, aumentaría la confianza de nuevos potenciales usuarios.

El acopio de biomasa forestal no siempre es fácil ni rentable a “priori”. Es importante conocer la disponibilidad de la biomasa forestal de cada municipio o territorio y planificar los aprovechamientos a través de un Plan de Gestión Forestal.

Masas forestales
Por otra parte, tener las masas forestales bien cuidadas y gestionadas ayuda a reducir de manera drástica el número y la intensidad de los incendios forestales. Esto traducido a valores económicos, supone el mantenimiento del valor patrimonial y medioambiental del monte, con una reducción importante en el gasto de extinción para las arcas autonómicas y el de daños generados. Cada hidroavión o helicóptero que apoya la extinción de un incendio puede cobrar entre 4.000 y 6.000 €/hora, dependiendo de su capacidad. Apagar un incendio con medios aéreos, terrestres, brigadistas, etc., es muy caro y siempre con riesgo de pérdidas humanas. Repercutir ese alto coste en las cuentas públicas hace que el planteamiento del acopio de biomasa deba ser tratado con mayor sensibilidad por parte de las Administraciones.

Mientras, los subproductos y residuos, con capacidad energética, obtenidos de las actividades de producción agrícola y ganadera, han de ser tenidos muy en cuenta por parte de los profesionales del campo, de las cooperativas y de las empresas de transformación. Debería existir un compromiso generalizado en la valorización y el aprovechamiento de estos materiales, de tal manera que un biocombustible como el hueso de aceituna producido en Extremadura debería ser consumido, en su totalidad, en Extremadura. Aprovechar los recursos biomásicos locales favorece la riqueza y el empleo local, mitigando el cambio climático y el éxodo rural.

Ejemplo industrial
Nos hacemos eco de que hay un grupo de empresas de la industria del corcho en San Vicente de Alcántara, que han mejorado su tradicional sistema de calentar el agua de los calderos en los que cuecen el corcho para conseguir su esterilización y darle mayor flexibilidad y elasticidad. La búsqueda de mayor eficiencia en el proceso ha supuesto el cambio del biocombustible de toda la vida, la leña, a otro formato que son los pellets o las astillas. Sigue siendo biomasa, madera extraída de nuestros montes y dehesas, pero que puede utilizarse con mayores rendimientos.

Este es el caso de Corchos Borriño Rabazo S.L., con sede en San Vicente de Alcántara (Badajoz), que fue pionera en la mejora de su antigua caldera de leña incorporando un quemador de la marca NATURAL FIRE de 350 kW. La empresa instaladora ha sido BIOMASAEX, S.L., con sede en Villafranca de los Barros (Badajoz). Su gerente Ángel Mora nos cuenta que antes utilizaban unas 210 toneladas anuales de leña y ahora, con pellet, no consumen más de 42 toneladas. Para la corchera ha supuesto una reducción en el coste de la energía de 5.670 €/año

Aparte del ahorro y de la mejorara en el uso de los recursos energéticos, ahora consiguen controlar el proceso de cocción de una manera automática. Además, la implementación de este equipo ha servido para disminuir el riesgo de accidentes en la zona de cocción; también reducir en un 80% las emisiones de gases y, sobre todo, disponer de un trabajador más para la preparación del corcho.

BIOMASAEX, S.L. es una pequeña empresa que a lo largo de estos 5 últimos años, se ha convertido en la principal instaladora de Extremadura en equipos de aprovechamiento energético con biomasa, especializándose en quemadores. Sus clientes principales pertenecen a la potente industria agroalimentaria de tanto de Extremadura como de la parte occidental de Andalucía.

La Junta impulsará el desarrollo de la biomasa autóctona de la que el 91% de su potencial no se aprovecha en Extremadura

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La Junta de Extremadura ha publicado las bases reguladoras para el régimen de concesión de subvenciones para actuaciones relacionadas con la fabricación de biocombustibles sólidos a partir de la biomasa en Extremadura.

Según la administración regional, “Extremadura como región predominantemente agrícola dispone de un gran potencial de biomasa fruto del importante número de cultivos agrícolas de arroz, tomate, frutales, olivo, viña, hortícola y tabaco; de la extensa producción de biomasa forestal residual de montes y dehesa (no en vano el 68 % de la superficie total de la región es forestal); así como de residuos de mataderos, almazara y vinazas. Sin embargo, el 91 % de ese potencial no es aprovechado y ello a pesar de tratarse de un producto cada vez más utilizado tanto como combustible para calderas en el hogar como en la generación de energía renovable”.

Para la Junta de Extremadura, “es un aspecto primordial de la política de desarrollo de la Comunidad Autónoma de Extremadura tendente a incentivar la oferta de biomasa autóctona, especialmente teniendo cuenta que el campo de la generación y del abastecimiento de biomasa se está erigiendo en uno de los sectores que más empleo puede generar y sin obviar que su desarrollo contribuye a la protección del medio ambiente dado los bajos niveles de contaminación que presenta”.

Para aprovechar el impulso que la Unión Europea quiere dar a la biomasa, el Programa Operativo del FEADER para la Comunidad Autónoma de Extremadura en el periodo 2014-2020 ha incluido la concesión de ayudas a las inversiones en creación y desarrollo de actividades no agrícolas”, de la que podrán ser beneficiarios, conforme establece el presente decreto, las microempresas, pequeñas empresas y autónomos, siendo el importe de la subvención que obtengan los proyectos presentados cofinanciado en un 75% con cargo al Programa de Desarrollo Rural de Extremadura 2014-2020. La presente línea de ayudas ha sido aprobada por Decisión de la Comisión Europea de 14 de septiembre de 2018.

Con todo ello, la Junta quiere ayudar al fomento de actividades destinadas a la fabricación de biocombustibles sólidos a partir de biomasa forestal y de residuos agrícolas, tales como los pellets y el carbón vegetal, siendo los beneficiarios a los que va dirigida la medida las pequeñas empresas y microempresas de las zonas rurales, debiendo revertir las ayudas en beneficio de dichas zonas. Se excluye de los beneficios de este decreto la fabricación de biocombustibles gaseosos y líquidos, tales como biogás, biodiesel y bioetanol.

La empresa extremeña AGF avanza en la producción de biohidrógeno a escala industrial en España

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Combustión de biohidrógeno en el Centro de IA+D de AGF

La empresa extremeña AGF ha demostrado que la producción a escala industrial de biohidrógeno en España es posible. Tras años de investigación en este campo, y después del primer año de operación en la planta de BIOGASNALIA, se ha conseguido que se esté generando un gas con más del 50% de biohidrógeno, pudiendo llegar a valores superiores al 70%. En las calderas, para producir vapor saturado, se está combustionando un gas con menos del 35% de metano, con una producción estable en la planta.

En la actualidad se está controlando la producción de biohidrógeno para producir un gas con un poder calorífico mínimo por unidad volumétrica con vistas a su uso actual en calderas, pero se ha demostrado que la tecnología está lista para poder generar biohidrógeno con un coste de producción tan bajo como el que tiene el MWh en forma de metano en el biogás tradicional.

Por lo tanto, AGF puede anunciar que la planta de BIOGASNALIA es la primera planta de biohidrógeno de España y, muy posiblemente, una de las primeras plantas del planeta. Esto pone en vanguardia a la tecnología española en este sector.

AGF está estudiando como potenciar la producción de hidrógeno, desarrollando el modelo económico para este gas y diseñando los procesos paralelos necesarios para poder transformar el biogás de la planta en un hidrógeno renovable con salida comercial.

Ahora que el mercado del  biometano parece estar arrancando en España, AGF está trabajando en el desarrollo de lo que puede ser el siguiente mercado, el del bioH2; con la convicción de que se trata del vector energético del futuro. La empresa tiene la tecnología para la producción selectiva de los dos gases, aunque la del bioH2 todavía necesita un desarrollo comercial.

Hidrógeno
El biocombustible del futuro será probablemente el hidrógeno. El H2 es el gas con mayor densidad energética por unidad de masa, tiene una combustión limpia, pues sólo genera agua; y su uso puede ser tanto para producción de electricidad en pilas de combustible como para combustión directa. Es innegable que también tiene otros problemas y dificultades asociadas, pero serán superadas a medida que se expanda su producción y consumo.

Actualmente uno de los principales problema del hidrógeno es su producción. Prácticamente todos los métodos industriales de producción de H2 son energéticamente deficientes, pues consumen más energía de la energía que generan en forma de H2. Por lo tanto, la producción de H2 suele tener huella de carbono y un alto coste de producción. De cara a producir hidrógeno renovable se está empleando la electrólisis alimentada por energías renovables excedentes o directamente por paneles fotovoltaicos construidos para tal fin. Este proceso se puede considerar renovable, pero está limitado a las horas de producción de la fotovoltaica y sigue siendo un proceso energéticamente negativo.

Una de las formas de producir hidrógeno renovable es el biogás. Y es energéticamente positivo.

El biogás siempre se ha considerado una mezcla de gases de origen orgánico, siendo el gas combustible el metano. Pero no tiene por qué ser así. La tecnología de procesos bioquímicos nos permite modificar rutas metabólicas para favorecer la producción de hidrógeno.

“Con los subproductos del olivar que se generan se podrían autoabastecer de energía las almazaras”

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Por José Antonio La Cal, socio fundador de BIOLIZA

José Antonio La Cal es uno de los mayores expertos en el mercado español en el aprovechamiento de los subproductos de olivar, un mercado con su mucho potencial de desarrollo en Extremadura gracias a su gran extensión de olivar y a su creciente producción de aceituna almazara. En dos de las tres últimas campañas, la región ha batido su récord histórico de producción con más de 72.000 toneladas por campaña. Extremadura dispone de cuatro orujeras activas inscritas en ANEO, la asociación empresarial del sector.

El olivar es generador de un volumen importante de subproductos susceptibles de ser valorizados energéticamente. Entre ellos cabe citar los siguientes:

-Restos de podas, tanto fracción fina o “ramón”, como gruesa o “leña” generados en la explotación agrícola como consecuencia del proceso de poda, normalmente cada 2 años, y en una cantidad que puede situarse en el orden de 1,75 t/ha. suelen ser astillados y depositados en el terreno como aporte orgánico y también quemados directamente a cielo abierto con el objetivo de eliminarlos rápidamente de la explotación para evitar la propagación de plagas como el llamado “barrenillo”. También es una biomasa utilizada en plantas de generación de energía eléctrica mediante combustión.

-“Hojín” y restos de pequeñas ramas en el patio de la almazara como consecuencia de las operaciones de limpieza del fruto. Suelen ser eliminados directamente o bien aprovechados como alimento para ganado o como codigestato en plantas de compostaje junto con otros subproductos como orujo y estiércol animal.

-“Hueso de aceituna” extraído directamente de la corriente de orujo en la almazara. A pesar de no ser un biocombustible de calidad para usos térmicos por su elevada humedad y su contenido en pulpa y finos, es comercializado directamente para fines térmicos. En algunas ocasiones es utilizado como materia prima en industrias productoras de biomasa en las que, previo secado y limpieza, se genera un hueso de almazara limpio, apto para sistemas de calefacción en los ámbitos doméstico y terciario. El porcentaje en materia sólida del orujo es de aproximadamente el 13%.

-“Orujo graso y húmedo” procedente del proceso de obtención del aceite de oliva, también denominado “alperujo”. Se genera también en la almazara en un porcentaje aproximado del 80% en peso de la aceituna. Su destino final suele ser el deshuesado, el llamado “repaso” para la extracción de aceite residual por medios mecánicos, y su envío a la extractora de aceite de orujo para la obtención de aceite de orujo de oliva, el cual debe ser refinado posteriormente.

-Orujo extractado o seco, también llamado “orujillo” obtenido como co-producto en las industrias de extracción del aceite de orujo u orujeras. En general, de 1 tonelada de orujo graso y húmedo se obtiene en torno a un 33% de orujillo con una humedad de entre el 7 y el 8%. Se ha utilizado tradicionalmente como combustible en las propias extractoras y también en las denominadas “plantas de biomasa”. Durante algunos años también ha sido objeto de exportación para su empleo en centrales térmicas de carbón, lo que se conoce como “co-combustión”. Actualmente, y como consecuencia de la caída de las exportaciones y del estancamiento de los proyectos de nuevas plantas de generación de energía eléctrica con biomasa, está siendo objeto de estudio para nuevos proyectos como su conversión termoquímica mediante gasificación para la producción combinada de energía eléctrica y térmica.

Por otra parte, la almazara consume una cantidad importante de energía eléctrica para sus procesos productivos, y en menor medida térmica, la cual es generada con el propio hueso extraído del orujo, si bien como se ha comentado no en las mejores condiciones de eficiencia energética, dado que se trata de calderas en su mayor parte de bajos rendimientos y de un combustible con un elevado grado de humedad (> 40%), pulpa y de finos, lo que dificulta la combustión y contribuye a incrementar los niveles de emisiones a la atmósfera, sobre todo de partículas.

Reutilizar subproductos
La pregunta que habría que formularse es la siguiente: ¿cómo podrían utilizarse los subproductos que genera el olivar para satisfacer, parcial o totalmente, los consumos energéticos térmicos y eléctricos de una almazara? De esta manera se conseguirían reducir costes de explotación e impactos al medio ambiente como consecuencia de sustituir electricidad de origen fósil por renovables, en este caso biomasa, disminuyendo así la llamada “huella de carbono” e incrementando la competitividad de la almazara como industria.

Una alternativa, no la única, podría ser la basada en emplear astillas procedentes de los restos de poda como combustible en una instalación de gasificación, tecnología que consiste en someter a la biomasa a un proceso de combustión parcial a elevada temperatura (unos 1.100 ºC) y en ausencia de oxígeno, lo que permite obtener un gas sintético o “syngas” el cual, una vez tratado (eliminadas las partículas, el agua y los condensados) puede ser empleado como combustible en un grupo moto-generador para la producción combinada de energía eléctrica y térmica en modo “autoconsumo” de acuerdo a la legislación actual vigente.

La eléctrica podría utilizarse para cubrir total o parcialmente la demanda de electricidad de la almazara (en caso de excedentes podría ser vertida a la red y comercializada a precios de mercado); y la térmica (a dos rangos de temperatura, 90º y 450ºC de refrigeración de camisas y escape de motores respectivamente) para generar el agua caliente del proceso (liberando así hueso húmedo para su venta como biomasa de calidad una vez seco y limpio), o para el secado de hueso y el orujo (pre-secado previo a su envío a la extractora): o, incluso, para la depuración de los efluentes líquidos (aguas de lavado de almazara y de vegetación del fruto) de cara a la obtención de un producto apto para el riego.

Con esta alternativa por un lado se consigue valorizar la fracción gruesa de los restos de las podas, que es la que mayor problemas de gestión está causando a los agricultores; y, por otro, autoabastecer prácticamente de energía la almazara, reduciendo, como ya se ha comentado, la huella de carbono del aceite de oliva, lo que le va a permitir competir en mercados más exigentes con los aspectos ligados a la sostenibilidad.

Además de los beneficios económicos, energéticos y medioambientales, habría que añadir las ventajas de carácter operativo y estratégico, al no depender de fuentes de energía externas y sometidas a controles y regulaciones lejos del alcance de los gestores de la almazara. Se trata pues de un modelo sostenible desde todos los puntos de vista, no solo medioambiental puesto que depende de recursos locales y autóctonos generados por los propios olivareros.

orujo extractado y seco u orujillo
Orujo extractado y seco u orujillo