El coste energético por hogar ha bajado desde 1.111 euros al año en 2018 a 1.072 euros el año pasado
El Consejo de Ministros, a petición del Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico (MITECO), ha aprobado la Estrategia Nacional contra la Pobreza Energética 2026-2030 (ENPE 2026-2030), que está disponible aquí. Contiene 13 medidas pluridisciplinares para consolidar los avances alcanzados por la ENPE 2019-2024 –la primera elaborada en España– y afianzar una nueva generación de políticas públicas, basadas en la idea de la equidad energética, con el objetivo de garantizar el acceso universal, seguro, asequible y sostenible a la energía, como derecho básico y condición necesaria para una vida digna.
La ENPE 26-30 surge tras un intenso proceso participativo con entidades sociales, el sector académico y el empresarial, que ha incluido un novedoso proceso de escucha a hogares vulnerables, y después de un período marcado por acontecimientos extraordinarios, como la pandemia de la Covid-19 o la crisis energética provocada por la guerra en Ucrania.
Estos acontecimientos exigieron la aplicación de actuaciones urgentes y de carácter coyuntural, como el Mecanismo Ibérico o una relevante rebaja de la fiscalidad, con especial atención a los consumidores vulnerables; por ejemplo, el descuento del bono social eléctrico llegó al 80% de la factura para los consumidores más vulnerables, entre otras medidas, como la implantación del Suministro Mínimo Vital, o la prohibición del corte de suministros a consumidores vulnerables.
El coste de la electricidad en España ha pasado de estar por encima de la media europea a estar por debajo, y la carga energética por hogar medio –el porcentaje de ingresos destinados a la energía– ha bajado un 3,5% desde 2018, desde 1.111 euros al año a 1.072 euros al año en términos corrientes, esto es, sin considerar la inflación (+19,7%) ni el aumento de la renta (+28,5%) durante el período.
En el caso de los hogares situados en los deciles de renta más bajos, la reducción de la carga energética, en esos mismos términos corrientes, es muy superior, llegando al 24,7%. Estos buenos resultados no hubieran sido posibles sin la aplicación de la ENPE 19-24 y las numerosas medidas coyunturales adoptadas durante los últimos años para proteger a los consumidores y la ciudadanía en general.
El primero de los ejes cuenta con una medida, la creación de un Observatorio de la pobreza energética, con visibilidad en la web del MITECO, que permita centralizar y mantener información y conocimiento sobre la materia, promoviendo intercambios técnicos entre expertos en este ámbito y facilitando la toma de decisiones sobre políticas públicas. Para crear el Observatorio, concretar sus actividades y la de su red de colaboradores, entre otros aspectos, se acaba de lanzar una consulta pública previa, que puede consultarse aquí.
El segundo de los ejes, la protección de los consumidores, cuenta con cuatro medidas, entre las que destacan garantizar el suministro a consumidores vulnerables y electrodependientes y mejorar la tasa de cobertura del bono social, que ha crecido un 60% desde 2018, pasando de 1,07 millones de hogares a 1,72 millones de hogares en la actualidad.
Así, la ENPE 26-30 contempla implantar medidas que faciliten el acceso a los potenciales beneficiarios, suprimiendo prácticas comerciales como la penalización por permanencia si el consumidor contrata PVPC con bono social y estableciendo una protección en el caso de refacturaciones, o exigiendo que quede constancia escrita de que el consumidor desea expresamente abandonar el PVPC con bono social para que pueda comprobarse.
Adicionalmente, la ENPE 26-30 plantea adaptar la normativa de acceso al bono social eléctrico –y en consecuencia, al bono social térmico– para cerrar la brecha de cobertura, ligarlo a la renta de los hogares y que lo reciba quien realmente lo necesita. Con los requisitos actuales, no todos los hogares con derecho o necesidad del bono acceden a él y, a la vez, sí tienen acceso hogares que no lo necesitan.
En el tercero de los ejes, la mejora estructural de las condiciones energéticas, destacan las iniciativas destinadas a la rehabilitación energética de viviendas de familias vulnerables y el fomento de la inclusión de los consumidores vulnerables en las comunidades energéticas, así como la protección de la ciudadanía frente a las olas de calor y de frío, mediante refugios climáticos y el impulso de la refrigeración, de acuerdo con la propuesta de Pacto de Estado frente a la emergencia climática. En este ámbito se contará con incentivos y apoyo público: además de los presupuestos ordinarios de los ministerios y administraciones implicadas, el Plan Social para el Clima contará con unos 9.000 millones de euros durante el período de vigencia de la ENPE 26-30. Ya se ha lanzado una Consulta pública previa para diseñar una Orden ministerial que regule la concesión de ayudas a proyectos piloto de intervención exprés de viviendas vulnerables y edificios de uso comunitario, disponible aquí.
Extremadura contaba con 238 MW de potencia instalada de autoconsumo en 2025, de los 58 MW eran del sector residencial
El Informe Anual del Autoconsumo Fotovoltaico y Almacenamiento 2025 presentado por APPA constata que el autoconsumo sigue alejándose de los objetivos marcados debido a la falta de medidas concretas en fiscalidad, acceso a redes y simplificación administrativa. En 2025, la potencia instalada de autoconsumo fotovoltaico se redujo por tercer año consecutivo hasta los 1.214 MW, un 15,2 % menos que en 2024.
Por tercer año consecutivo la potencia anual instalada se contrajo, lo que aleja al autoconsumo de alcanzar sus objetivos para 2030. A pesar de ello, hay motivos para la esperanza: el sector cuenta con un enorme potencial, con un coste de tecnología más competitivo que nunca y un interés creciente por el almacenamiento. Sin embargo, para aprovechar estas oportunidades, es imprescindible la adopción de medidas que impulsen su desarrollo, medidas que ya hemos solicitado al regulador y continuaremos reclamando como desgravaciones del 25% en impuesto de sociedades o IRPF, el aprovechamiento efectivo del 10% de capacidad reservada para el autoconsumo o la simplificación administrativa.
En 2025, se añadieron 1.214 MW de autoconsumo, con un 70% proveniente del sector industrial y un 30% del residencial. La electricidad generada por autoconsumo alcanzó los 10.550 GWh, cubriendo aproximadamente el equivalente al 4,1% de la demanda eléctrica. En 2025 se estimó que 2.183 GWh de electricidad generada por autoconsumo no se aprovechó, lo que representa una pérdida potencial superior a los 82 millones de euros. Cataluña, Andalucía y la Comunidad Valenciana siguen concentrando el 50% de la potencia total instalada en autoconsumo en España. La Comunidad de Extremadura contaba con una potencia estimada de autoconsumo a finales del 2025 según los datos del Informe de APPA de 238 MW, de los que 58 correspondían al sector residencia y el resto al industrial. La región ocupa la posición número 11 a nivel nacional en potencia de autoconsumo, lo que contrasta con su liderazgo en fotovoltaica volcada a la Red.
La energía termosolar generó 3.691 GWh en 2025, un 32% durante la noche
La energía termosolar ha alcanzado los 3.691 gigavatios hora (GWh) de generación total en 2025, un 32% de ella durante la noche, según los datos de la Asociación Española para la Promoción de la Industria Termosolar (Protermosolar). La Comunidad de Extremadura es junto con Andalucía la región de España con mayor número de plantas termosolares y con mayor producción en GWh acumulada desde la llegada de esta tecnología renovable a España.
La aportación nocturna de esta tecnología, gracias a su capacidad de almacenamiento térmico de larga duración, fue de 1.199 GWh, superando los 1.025 GWh de 2024. De esta forma, la termosolar avanza en su consolidación como fuente de energía renovable capaz de generar las 24 horas del día, de manera constante y segura.
Sin embargo, la producción total se ha visto significativamente afectada por la saturación de la red de transporte, que ha provocado que las restricciones técnicas (RRTT) ascendieran al 20,1% del total de la energía que se habría podido generar, frente al 7,8% de 2024.
Estas RRTT son órdenes del operador del sistema que obligan a las plantas a reducir su producción debido a la incapacidad de la red para evacuar toda esa energía, impidiendo así que aporten toda la electricidad que serían capaces de producir.
Si se corrigen estas obligadas reducciones de producción, la generación ajustada de 2025 habría alcanzado los 4.434 GWh, prácticamente similar a la producción ajustada de 2024 (4.448 GWh). Con estos datos, la termosolar representaría el 3,7% del total de las energías renovables en España.
Estas restricciones han afectado especialmente a las plantas termosolares, a pesar de que su tecnología, al generar electricidad mediante turbinas, proporciona inercia síncrona y servicios de ajuste esenciales para la estabilidad de la red: amortigua variaciones de frecuencia, contribuye a controlar la tensión y aumenta la resiliencia del sistema.
El secretario general de Protermosolar, Óscar Balseiro, ha señalado: “Las restricciones impuestas a la termosolar por saturación de la red en 2025 han afectado gravemente a las plantas termosolares y, sobre todo, a la propia red eléctrica, ya que esta tecnología aporta firmeza y robustez precisamente cuando más lo necesita el sistema”.
“La termosolar ha seguido demostrando en 2025 que cumple una función esencial para la transición energética, generando energía limpia y almacenándola para ponerla a disposición de los usuarios en cualquier momento del día y de la noche, creciendo precisamente en las horas nocturnas”, ha añadido.
Pese a estas limitaciones, en el contexto del ‘mix’ energético nacional, la tecnología termosolar ha aportado el 1,38% de toda la energía generada en España y el 2,48% del total de energías renovables durante 2025.
España cuenta actualmente con 49 plantas termosolares en operación, localizadas mayoritariamente en regiones rurales que se benefician de su actividad económica.
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