energías renovables

La generación eléctrica con renovables alcanzó el 46,6% en 2021, con un crecimiento de la demanda del 2,6%

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El miedo o precaución de los clientes por los precios de la electricidad ha provocado un descenso en el consumo eléctrico en el pasado mes de diciembre. Según datos de REE, la demanda de energía eléctrica cayó un 1,7% el pasado mes. Comparada con un periodo previo a la pandemia (diciembre de 2019) y corregidos los efectos de la laboralidad y las temperaturas, la demanda de energía eléctrica nacional desciende un 1,1%.

En el cómputo total del año, la demanda se estima en 256.462 GWh, un 2,6% más que en el mismo periodo de 2020 y un 3,1% menos que en 2019. Una vez corregida la influencia del calendario y las temperaturas, la demanda es un 2,5% superior a la registrada en 2020.

En diciembre, y según datos estimados a día de hoy, la generación procedente de fuentes de energía renovable representó el 46,2% del mix. Durante este mes, la producción de energía verde fue de 11.053 GWh, un 7,5% inferior a la registrada en el mismo periodo de 2020. Si miramos el total de lo registrado en los 12 meses del año, la generación procedente de fuentes renovables alcanza los 46,6%, frente al 44% de 2020 y los 37,5% de 2019.

En diciembre la eólica ha sido la principal tecnología de generación en nuestro país. En concreto, su producción ha representado el 28,8% del total del mix (6.884 GWh). El ciclo combinado, ha sido la segunda fuente de generación del mes (21, 9%), con 5.240 GWh.

La nuclear, con un 16,4%, es la tercera que más ha producido, seguida de la hidráulica que, con 2.503 GWh generados en diciembre se coloca cuarta en el mix con una participación del 10,5%.

Por su parte, la solar fotovoltaica ha generado 1.018 GWh, lo que supone un 37% más que en diciembre de 2020. Su aportación al mix nacional ha sido del 4,3%.

En este último mes de 2021, el 62,6% de la producción eléctrica procedió de tecnologías que no emiten CO2 equivalente (gases de efecto invernadero).  Durante el pasado año 2021, la demanda de energía eléctrica en la Península se estima en 242.455 GWh, un 2,4% más que en el mismo periodo de 2020. En este caso, una vez corregida la influencia del calendario y las temperaturas, la demanda se mantiene un 2,4% superior.

Durante el mes de diciembre y según datos estimados a día de hoy, el 48% de la generación peninsular fue de origen renovable y el 65,2% procedió de tecnologías que no emiten CO2 equivalente. Por su parte, la eólica registró 6.789 GWh, siendo la primera fuente de generación, y la solar fotovoltaica 989 GWh, un 37,3% más que en el mismo mes de 2020.

José Julián Barriga y Fernando López-Rodríguez (Club Senior de Extremadura): “Casi la mitad de la riqueza industrial de Extremadura corresponde a su producción energética, pero sólo mantiene 1.690 empleos estables”

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A la izquierda, FERNANDO LÓPEZ-RODRÍGUEZ, Catedrático de la Escuela de Ingenierías Industriales de la UEX; al la derecha, JOSÉ JULIÁN BARRIGA BRAVO,Presidente del Club Senior  

José Julián Barriga y Fernando López-Rodríguez, Club Senior de Extremadura

El Club Senior de Extremadura, que agrupa a destacados empresarios y profesionales de la región, publicó hace unos meses el libro “Cómo evitar la tercera colonización energética de Extremadura”. José Julián Barriga, Presidente del Club Senior y Coordinador del estudio, y Fernando López- Rodríguez, catedrático de la Escuela de Ingenierías Industriales de la UEX y coautor del estudio analizan aquí sus claves.

¿Cómo surgió la idea del libro?

José Julián Barriga: La razón y la oportunidad de este nuevo libro del Club Sénior de Extremadura es bien sencilla: responder a esta pregunta: ¿cómo se explica que siendo Extremadura una potencia en la producción de electricidad sólo consuma apenas una quinta parte de cuanto produce? O lo que es lo mismo: ¿qué ha sucedido a lo largo de la historia -por eso hablamos de “tercera colonización energética”- para que, siendo Extremadura una potencia en la producción de energía hidroeléctrica, contando, como cuenta, con la mayor central nuclear de España y siendo, como es actualmente, la Comunidad Autónoma más destacada en producción fotovoltaica -con los dos campos fotovoltaicos mayores de Europa-, sea, a la par, la región con menor desarrollo económico y con mayores índices de paro, especialmente de desempleo juvenil?

Todas estas cuestiones y otras muchas son las que llevaron al Club Sénior a crear un grupo de profesionales expertos, integrado por nueve de sus miembros especializados en diferentes campos relacionados con la energía, para que hicieran una reflexión en profundidad sobre uno de los problemas más importantes a los que nos enfrentamos los extremeños: la tremenda desproporción entre la riqueza de sus recursos naturales -y la producción de energía es el segundo capítulo más importante de su PIB- y su bajo nivel de desarrollo económico y social. Nadie que yo sepa ha hecho la más mínima objeción al nivel profesional de este equipo de seniors constituido por catedráticos de Universidad, ingenieros superiores o personas de dilatada y meritoria trayectoria empresarial, plurales e independientes, comprometidos con el progreso de su tierra.

Que quede claro que en el Club Sénior no somos contrarios al desarrollo de las energías en Extremadura, y mucho menos de las energías renovables, y en particular de los desarrollos fotovoltaicos. Del libro del Club Sénior se desprende una conclusión meridiana: es necesario, urgente, imprescindible, vincular la producción de energía con el desarrollo industrial y empresarial del territorio. Aproximadamente la mitad de la riqueza industrial de Extremadura corresponde a su producción energética. Pero sólo mantiene 1.690 empleos estables, el 5 % del resto de los empleos industriales. Nadie puede hacer la más mínima objeción a esta reivindicación teniendo en cuenta que nuestra Comunidad continúa siendo eterna productora de materias primas sin transformación e industrialización. Extremadura es la primera región en producción de energía fotovoltaica, segunda en nuclear, tercera en potencia hidráulica instalada. Pues bien, a pesar de ello, Extremadura es la Comunidad con menos PIB per cápita, con mayores índices de paro registrado, con mayor índice de paro juvenil y mayor tasa de emigración de jóvenes, con mayor riesgo de pobreza…, etc. Y, como final de ecuación: Extremadura “exporta” más de cuatro veces el volumen de electricidad que consume.

Los grandes proyectos renovables son intensivos en manos de obra durante su construcción, pero no así una vez puestos en marcha ¿Cómo se puede compensar  esta situación?

Fernando López-Rodríguez:  Efectivamente, los grandes proyectos fotovoltaicos llegan a tener hasta 1.300 operarios durante la construcción, como es el caso de la fotovoltaica Núñez de Balboa en Usagre, o la Francisco Pizarro en Torrecilla de la Tiesa, que está en construcción, pero solo durante los meses de mayor actividad (4 ó 5 meses). Cuando concluye la planta, quedan muy pocos operarios, solo el personal de operación y mantenimiento, que es inferior a los que actuaban en labores agrícolas/ganaderas en las 3 ó 4 fincas que se unieron para construir la central, en palabras de algún político extremeño.

El  libro presenta una serie de propuestas para reconducir la situación. Se trata de compaginar los legítimos intereses de las empresas productoras con las necesidades económicas y sociales de la región. Todo lo que no sea así nos hace pensar en una nueva colonización.

Por ejemplo, la prensa ha publicado recientemente el acuerdo alcanzado entre la empresa Iberdrola y Danone, de forma que la energía producida en la mayor planta fotovoltaica de Europa, la Francisco Pizarro en Torrecilla la Tiesa, abastece a los 29 centros de que dispone Danone en España, la mayoría en Cataluña, y ninguno radicado en la región. Es lo contrario de lo que se aconseja en época de transición energética, producción de energía distribuida en plantas pequeñas y próximas al consumo. En nuestro caso, en vez de atraer las empresas, se transporta nuestro recurso energético a otras comunidades y Extremadura no se entera de nada.

Otro ejemplo, el hidrógeno verde. El hidrógeno es un vector que tiene un futuro importantísimo para la industria, el almacenamiento de energía, la automoción, etc., pero sobre todo el hidrógeno verde, el producido con energía renovable o sin emisiones. Las compañías distribuidoras prefieren transportar nuestra energía renovable o nuclear (sin emisiones) a otras regiones y producir hidrógeno verde (Puertollano, Castellón, Barcelona, la Robla, Burgos, etc.), mientras que en Extremadura no hay un solo proyecto de producción de hidrógeno verde.

Esto no es presentable. Mientras tanto los gestores públicos han adoptado una actitud pasiva e indiferente ante la realidad innegable de que los recursos energéticos de Extremadura se utilicen para proveer de energía a otras regiones.

A todo lo anterior hay que añadir los estudios del catedrático de la UEX Dr. Mora Aliseda, que según los datos estadísticos del INE, los 20 municipios situados en el entorno de 5 centrales fotovoltaicas de entre las más grandes de España, han perdido población y entre ellas se encuentran localidades importantes tales como Talayuela, Zafra, Los Santos de Maimona, Logrosán, etc. 

Está claro, que estas grandes compañías pueden actuar como tractoras, y junto con la Junta de Extremadura, pueden atraer inversiones y plantas que necesiten energía eléctrica verde a Extremadura, por lo que no se entiende que esta extraordinaria capacidad productiva no se emplee en la promoción industrial de una región que tiene, por el contrario, los mayores índices de atraso nacional.

Por otra parte, se debe potenciar el sector agroalimentario, haciendo que esas plantas abastezcan a las industrias permitiendo el autoconsumo, o promover los polígonos industriales agroalimentarios en las zonas donde se concentran la producción agraria y suministrar energía con instalaciones fotovoltaicas ubicada en su proximidad mediante sistemas de autoconsumo o por contratos PPA.

El libro, también presenta otras propuestas como son adecuar la Ecotasa a las nuevas fuentes de generación de energía para conseguir nuevos ingresos, que una parte importante de los recursos de los Fondos Europeos de Recuperación se utilicen para  proyectos a realizar en el territorio extremeño y que todos ellos tengan como requisito imprescindible corresponsabilizarse en el desarrollo económico de la región, o que se prioricen proyectos de nuevas plantas de EERR, que aporten proyectos complementarios que supongan el consumo en su entorno de al menos el 10% de la energía generada.

¿Sería posible que las empresas e industrias ubicadas en la región tuvieran un acceso más económico a la electricidad?

Fernando López-Rodríguez: Sí es factible. De hecho, un estudio de la UEX, del que se ha hecho eco el Club Senior de Extremadura contempla esta posibilidad. Extremadura y su sector industrial están pidiendo una rebaja en el precio de la energía. No podemos seguir siendo una gran pila o batería eléctrica para España, en la situación económica e industrial tan precaria en la que nos encontramos con respecto al resto de comunidades.El sector agroalimentario está demandando tarifas estacionales, que pueden fácilmente ser introducidas y han existido en otro tiempo, mientras que en el País Vasco se permiten tarifas de Media Tensión al precio de la Alta Tensión, o suprimiendo determinados peajes para Extremadura que no son de aplicación. Esto supondría una rebaja en el recibo equivalente a la mitad de la subvención que se le concede a Baleares y Canarias y similar a la del País Vasco al sector industrial, como se indica en el mencionado estudio, y que repercutiría en rebajar el recibo eléctrico en un 35% para el sector doméstico y un 50% para el sector industrial.

Extremadura prevé instalar 11.060 Mw de generación renovable y 800 Mw de almacenamiento en la próxima década

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El Plan Extremeño Integrado de Energía y Clima 2021-2030 (PEiEC presentado a mediados del mes de julio por la Consejería de Transición Ecológica y Sostenibilidad  marca las líneas maestras de lo que debe ser el modelo energético extremeño en las dos próximas décadas. Un modelo marcado por el cierre previsto de los dos reactores de la Central Nuclear de Almaraz –con 2.017 Mw de potencia– que se verán compensados por otras energías renovables, especialmente la fotovoltaica pro también la termosolar y la hidráulica.

La evolución esperada en el Plan Extremeño para la energía fotovoltaica es exponencial, a ritmos medios de 1.000 Mw de potencia nuevos por año. Así de los 2.569 Mw con los que se cuenta en la actualidad en la región se prevé pasar a los 6.000 Mw en el 2025 y a los 10.000 Mw en el 2030. Otro de los puntos clave en el Plan Extremeño es el crecimiento de la tecnología termosolar, que lleva muchos años con el mismo número de plantas operativas y una producción constante. Según el PEiEC, los sistemas de almacenamiento térmico en plantas de generación termoeléctrica (tanto en la construcción de 7 plantas nuevas y en ampliaciones/actualizaciones en 6 plantas) permitirá pasar de los 849 Mw actuales a los 2.349 Mw en el 2030.

Para alcanzar las previsiones del Plan en el 2030, también será muy importante la aportación del denominado bombeo hidráulico, para aprovechar mejor el gran potencial hidroeléctrico de la región. Así el PEiEC se marca un objetivo de 9,5 GW en 2030, donde 2.687 MW serán de tipo mixto y 6.837 Mw de tipo puro. La inversión prevista de 1.400 millones destinada al bombeo hidráulico y al almacenamiento térmico generará un impacto positivo sobre el PIB de Extremadura de 626 millones de euros (sumando los efectos directos, indirectos e inducidos acumulados a lo largo de la vigencia del Plan), de los cuales el 44% son salarios.

Eólica
En el caso de la energía de origen eólica, las previsiones apuntan a alcanzar los 700 Mw de potencia instalada en el año 2030, cuando en la actualidad solo está en funcionamiento desde febrero de 2019 el parque de la Sierra del Merengue en Plasencia con 40 Mw, gestionado por Naturgy. Esta es la energía renovable a la que está costando más arrancar en la región por diferentes motivos, entre ellos una mayor oposición vecinal y rentabilidades más ajustadas que en el caso de la solar.

Actualmente Naturgy avanza en su nuevo parque eólico contiguo al de Plasencia, mientras que otros proyectos llevan en tramitación administrativa más de año y medio como es el caso de los presentados por la empresa Instituto de Energías Renovables, cuyo accionista mayoritario es la empresa Parcesa de Madrid y el fondo Black Toro, en la zona de Montánchez, Robledillo de Montánchez, Ibahernando y Zarza de Montánchez, así como en Robledillo de Gata y Pinofranqueado de 130 Mw de potencia y 45 aerogeneradores. El proyecto salió a información pública en septiembre de 2019 y recibió numerosas alegaciones por parte de vecinos de los pueblos donde se pretenden instalar, sin que haya obtenido hasta la fecha la autorización ambiental. Iberdrola ha presentado también recientemente su proyecto para construir 36 aerogeneradores en la zona de Madroñera, Garciaz y Conquista.

Por su parte, la generación eléctrica con biomasa también debe experimentar un destacado aumento según el Plan extremeño, al pasar de los 35 Mw instalados actuales (Acciona en Miajadas y Ence en Mérida) a los 231 Mw. Actualmente Acciona tiene en tramitación administrativa su segunda planta de biomasa en la región en la localidad de Logrosán, mientras que hay en marcha diferentes proyectos de biomasa forestal en otros puntos de la región.

La tecnología que tampoco acaba de despertar interés en la región, pese a su gran potencia en el tema de residuos agroalimentarios, en el del biogás, al que el Plan solo otorga 5 Mw de cara al 2030.