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Más de 200 municipios extremeños de menos de 1.000 habitantes podrían lograr ahorros superiores al 60% con comunidades energéticas rurales

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Cada vez más municipios en España se comienzan a interesar por las comunidades energéticas rurales como una forma de autoconsumo en pueblos y entornos rurales que pueden aprovechar mejor la energía del sol, el aire o sus recursos de biomasa especialmente de origen forestal cercanos.

En Extremadura, una buena parte de sus 388 municipios podría beneficiarse de las ventajas que suponen este tipo de comunidades, especialmente en los de menor número de habitantes. En pueblos de menos de 1.000 habitantes, este tipo de iniciativas puede suponer ahorros superiores al 60% del gasto anual de un ayuntamiento entre alumbrado público e instalaciones municipales. Extremadura cuenta ya con 217 municipios de menos de 1.000 habitantes.

El Grupo Red Eléctrica, con el apoyo de la cooperativa Megara Energía, ha publicado un manual para ayudar a los municipios de la España rural a crear comunidades energéticas resolviendo las dudas de sus habitantes, ayuntamientos, pymes y resto de actores locales a la hora de poner en marcha este tipo de proyectos de producción y gestión participativa de energía renovable para autoconsumo colectivo.

El ‘Manual para una comunidad energética rural’, descargable en la web del Grupo, ofrece información útil y consejos prácticos para ampliar el conocimiento, las alianzas y los recursos necesarios para diseñar paso a paso y gestionar una comunidad energética. Entre otras cuestiones, explica las figuras jurídicas más adecuadas para constituirla, sus normas de funcionamiento y las diferentes alternativas de financiación.

“El medio rural es clave en una transición energética que pasa obligatoriamente por las energías renovables y por un mayor protagonismo ciudadano. Las comunidades energéticas son el marco apropiado para ello. Gracias a ellas, los habitantes de nuestros pueblos se sitúan en el centro de un mercado energético más democrático, sostenible e inclusivo; se convierten en actores en el acceso a la energía renovable; y construyen un ecosistema colaborativo entre territorios e iniciativas capaces de transformar e impactar positivamente desde lo local a lo global”, explica Beatriz Corredor, presidenta del Grupo Red Eléctrica.

-Cambio climático. En ese sentido, tal como sostiene el director general del IDAE, Joan Groizard, en la introducción del manual, “el impacto de las comunidades energéticas rurales trasciende el sector energético: combaten el cambio climático, reducen la pobreza energética y promueven mejoras sociales en la comunidad. Sin duda, suponen una figura relevante en el entorno rural, también por su capacidad para abordar el reto demográfico: no solo dinamizan la actividad local y generan empleo, sino que reducen la factura energética y promueven la generación renovable, contribuyendo a generar entornos limpios y competitivos y, así, fijar población. Están plenamente alineadas con el compromiso del Gobierno por la transición energética justa y la cohesión social y territorial”.

El manual visibiliza también diversas iniciativas existentes a lo largo y ancho del territorio español y que tienen como nexo común ser proyectos que fomentan las energías renovables para satisfacer las necesidades y expectativas de las generaciones presentes y futuras que decidan habitar el territorio rural, y que les permitirán dirigirse hacia mayores cotas de autoabastecimiento. Iniciativas muchas de ellas vinculadas a modos de vida y costumbres tradicionales en el uso del agua, de la biomasa, del sol y del viento.

Las comunidades energéticas locales tienen gran potencial entre las comunidades de vecinos de Extremadura

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El autoconsumo ha sido uno de los grandes protagonistas de las mesas de debate en FICON-EXPOENERGEA 2021. Han sido varias las ponencias centradas en esta temática analizada desde distintas variantes. Una de ellas ha sido el análisis de las comunidades energéticas locales, protagonista en la mesa redonda organizada por la Agencia Extremeña de la Energía (AGENEX).

“El objetivo es analizar las cuestiones desde el punto de vista legislativo, también desde el punto de vista de funcionamiento de otras localidades, incluso enfocado desde cómo se puede concienciar a los ciudadanos en poder participar y desarrollar modelos tan interesantes como el que se plantea”, argumentaba Cosme Segador, director de AGENEX.

Se busca con esta propuesta pasar del autoconsumo individual al colectivo pensado para que un grupo de consumidores puedan utilizar la energía producida por una instalación propia ubicada a menos de 500 metros, por ejemplo, una comunidad de vecinos. Son las conocidas como comunidades energéticas locales y “se trata del futuro del autoconsumo”, en palabras de Vicente Sánchez, presidente del Clúster de la Energía en Extremadura. “Da la posibilidad a los ciudadanos, empresas y entes públicos a poder convertirse casi en sus propias comercializadoras de energía”, puntualizaba Sánchez.

Pilar Cruz, representante de Unión de representantes de Unión Renovables apunta a “la puesta en marcha de esa futura legislación, el conocimiento de una normativa que cambia constantemente y el crear grupos de trabajo, como retos a los que se enfrentan estas comunidades”.

Punto importante del debate ha sido también el modelo de implementación de las comunidades energéticas locales de base municipal en Extremadura. Ha sido María Isabel Domínguez, representante de Campón&Martínez-Pereda Abogados, la encargada de explicar la aplicación de este modelo a la realidad extremeña. “Está enmarcado dentro del proyecto LOCALCIR que tiene como finalidad la creación de un servicio de apoyo para el fomento de nuevas ideas empresariales en economía verde y circular”, exponía Domínguez, que añadía que el objetivo “es impulsar todas esas iniciativas que permitan el desarrollo de un sector económico sostenible que redundará, en una región como la nuestra, en el favorecimiento de la competitividad de las empresas rurales”.

Para ello, insistía, es fundamental el papel del ciudadano en el cambio del modelo energético y en el desarrollo de iniciativas “que permiten el consumo y el uso común de los recursos energéticos locales con herramientas como el autoconsumo o las comunidades energéticas para funcionar como motor de una economía sostenible”.

La jornada, que concluyó con una mesa redonda, también abordó el ejemplo de la comunidad energética rural en Luco de Jiloca (Teruel), el papel de las diputaciones en el impulso a este modelo de comunidad energética y la visión de las comunidades energéticas a través del caso del ‘Prat Energía’.