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Extremadura fue una de las regiones con más tasa de cambios de comercializador eléctrico en 2018

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La CNMC acaba de publicar el Informe anual de supervisión de los cambios de comercializador en los sectores eléctrico y gasista, correspondiente al año 2018. Entre las provincias con mayor tasa de cambio en el mercado eléctrico el pasado año figuraban Badajoz, Albacete y Valencia, mientras que en el mercado gasista fueron Salamanca, Cuenca y Albacete.

El mercado eléctrico español estaba compuesto por 29,4 millones de puntos de suministro al final de 2018. El 62% (18,1 millones de puntos) eran suministrados por un comercializador en el mercado libre, mientras que el 38% restante (11,3 millones de puntos) lo suministraba un comercializador de referencia (COR), al precio regulado denominado PVPC.

El número de puntos de suministro eléctrico en el mercado libre se ha incrementado en más de 3,3 millones en los últimos cuatro años, lo que ha supuesto un aumento del 23%. En concreto, ha pasado de 14,8 millones a final de 2014, hasta 18,1 millones a finales de 2018. De estos nuevos puntos de suministro, las comercializadoras de los cinco grupos energéticos tradicionales contrataron cerca de 2,3 millones, mientras que el conjunto de comercializadoras independientes contrataron en el mismo periodo 1,1 millones de nuevos puntos de suministro. De esta manera, las comercializadoras de los cinco grupos energéticos tradicionales controlan el 86,5% del total del mercado libre (cuatro años antes suministraban el 90,8%).

El resto de comercializadoras llamadas independientes, suministraban electricidad al 13,5% de los consumidores (cuatro años antes suministraban al 9,2%).
El número de puntos suministrados por un COR se ha reducido progresivamente; pasando de los casi 14,1 millones registrados el último día del año 2014, a los 11,3 millones registrados cuatro años después, lo que ha supuesto un decrecimiento del 20,0% de los suministros en este tipo de mercado.

El mercado gasista, al final de 2018 estaba compuesto por cerca de 7,9 millones de puntos de suministro, de los cuales 1,6 millones se suministraban a través de un comercializador de último recurso o CUR (20,2%). El 80% de los consumidores se suministra por comercializadoras del mercado libre, 6,3 millones. A diferencia del sector eléctrico, los comercializadores independientes tan solo alcanzaron el 2,3% de cuota del mercado gasista. La media nacional de cambio de comercializador en el sector gasista fue del 9% el pasado año.

Las comercializadoras independientes ya superan los 2 millones de clientes en el mercado de consumo eléctrico español

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El mapa del consumo energético en España y Extremadura está cambiando a marchas aceleradas. Y no solo por la irrupción del autoconsumo, sino también por el auge comercial que están tomando las pequeñas empresas independientes que siguen arañando cuota de mercado a las grandes.

Según datos de PODO, una de las comercializadoras independientes más activas, durante el 2018 este tipo de empresas alcanzaron los dos millones de clientes, con una cuota de mercado superior al 11%, lo que representa un 57% más que hace solo dos años.

A nivel extremeño, aunque no hay datos oficiales, los datos son mucho más modestos y estarían en el entorno de los 5.000 contratos entre las comercializadoras independientes más conocidas como Holaluz, Gesternova –muy activa en contratos con instituciones en la región–, PODO o Gana Energía. El peso de estas pequeñas comercializadoras es mucho mayor en el sector de pymes que en clientes individuales, incluso el doble.

La tendencia a ganar cuota se mantiene al alza año a año: solo en 2018, más de 746.000 puntos de suministro se pasaron a las comercializadoras independientes, lo que supone que 1 de cada 4 clientes que cambian lo hacen a estos actores (en 2017 era 1 de cada 5 y en 2016, no se alcanzaba este ratio).

“Este salto no es algo marginal e indica que este mercado en España empieza a parecerse al de otros europeos donde las comercializadoras independientes se han desarrollado de forma más intensa, como en Reino Unido, donde 1 de cada 3 clientes que cambia lo hace a una compañía de este segmento”, explica Joaquín Coronado, fundador y consejero delegado de Podo.

En la mayoría de los casos, este tipo de comercializadoras, que se centran mucho en clientes particulares, pymes y comercios, han comenzado a ofertar tarifas planas de consumo –similares al modelo de las empresas de telefonía– y también energía verde de origen renovable. Por ejemplo, PODO acaba de anunciar la compra a largo plazo de la producción de plantas fotovoltaicas de nueva construcción.

“No se trata de repartir los certificados de origen renovable que ya existen, sino de construir nuevas plantas que sustituyan a las existentes y mejorar las emisiones de todo el sistema eléctrico”, explica Joaquín Coronado, fundador y consejero delegado de Podo.

La CNMC advierte que los contratos no pueden ser rescindidos ni modificados por la comercializadora de forma unilateral

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La CNMC ha observado malas prácticas de las comercializadoras de electricidad que están alterando el mercado y perjudicando a los consumidores. Ante esta situación, considera necesario realizar una serie de advertencias a los consumidores para que puedan evitar los engaños. Estas recomendaciones se encuentran en el Informe de Supervisión del Mercado Minorista de electricidad de 2017. Entre ellas, destacan las siguientes.

Rescisión de los contratos
Ante el escenario de precios elevados registrado en el mercado mayorista durante el año 2018, hay varios comercializadores que están rescindiendo o modificando los contratos con sus clientes sin mantener las condiciones pactadas inicialmente con ellos. Por esta razón, se recuerda que los contratos con consumidores en baja tensión no pueden ser rescindidos por el comercializador unilateralmente, antes de la finalización del plazo del primer año o de la finalización de sus prórrogas, también anuales.

-Variación en los precios de los contratos. El 70% de los contratos existentes contempla un precio fijo para todo el año de duración del contrato, de acuerdo con los datos recogidos en el comparador de ofertas de la CNMC. Aun así, es habitual que los contratos contemplen la posibilidad de modificar estos precios ante variaciones de determinados componentes de la factura.

Cambios en el componente regulado
La mayor parte de los contratos existentes en el mercado libre contemplan cláusulas para trasladar al consumidor cualquier variación en los componentes regulados. En concreto, se trata del Peaje de acceso, Pagos por capacidad, Financiación del Bono Social, Financiación del Fondo de Eficiencia Energética, el coeficiente de pérdidas estándar y el ajustado y la Financiación del Operador del Sistema y del Mercado. Al amparo de estas cláusulas, algunas comercializadoras realizan variaciones que suponen ajustes en la factura de menos de 10 céntimos de euro.

La CNMC recomienda a las comercializadoras que realicen un cálculo más ajustado porque estos cambios dificultan la comparación de ofertas. Además, recuerda que también deben trasladar al consumidor los cambios a la baja o por la eliminación de alguno de estos conceptos.

-Cambios por el componente de la energía. Además, se han detectado cambios en el precio del componente de la energía. Así, algunos comercializadores han modificado el precio fijo por un precio referenciado horariamente al precio del mercado mayorista. Otros han subido entre un 20 y un 30% los precios de su contrato. Otros incluso modifican sus precios en la primera factura frente a lo pactado en la firma del contrato.

La CNMC advierte que si ha contratado un precio fijo para la duración del contrato, las variaciones que haya en el precio del mercado de producción de electricidad (ya sea por la evolución de los precios de los combustibles, del precio del CO2 o de los impuestos sobre la generación) no deben ser trasladados al consumidor a través de una modificación del precio del suministro. El riesgo de estas posibles variaciones debería estar internalizado en el precio de este tipo ofertas. Por tanto, en estos casos, las modificaciones que están realizando los comercializadores antes de la finalización del contrato o su prórroga, no son acordes a lo previsto en dicho contrato.

Si ha contratado un precio con posibilidad de revisión a lo largo de la duración del contrato, en estos casos podrá trasladarse al consumidor las variaciones previstas en dicho contrato siempre que se cumplan las siguientes condiciones: en primer lugar, las cláusulas de revisión deben ser precisas, claras y transparentes. Deben evitarse clausulas ambiguas del estilo “los precios se revisarán de acuerdo con las variaciones del precio de los mercados mayoristas”

En segundo lugar, debe comunicarse al consumidor la variación del precio que resulte de dichas clausulas con suficiente antelación – como mínimo en el periodo de facturación inmediatamente anterior a su aplicación-, ofreciéndole la posibilidad de rescisión del contrato.

Cambio en el contrato de acceso
Por último, algunos comercializadores están modificando el peaje de acceso del consumidor contratando discriminación horaria, sin el consentimiento previo. De hecho, no se da opción al consumidor de oponerse a tal modificación, simplemente se le ofrece rescindir el contrato. Por esta razón, la CNMC recuerda que el comercializador no puede modificar el contrato de acceso del consumidor sin contar con su consentimiento previo, aun cuando esa actuación le supongan unas condiciones más favorables. Asimismo, el comercializador debe dar la opción al consumidor de mantener las condiciones contratadas hasta la finalización del contrato o su prórroga.

Tendencias del mercado minorista
El informe analiza la situación del mercado minorista y pone de manifiesto que se ha incrementado el número de consumidores domésticos con tarifas con precios variables, es decir, precios diferentes para determinadas horas del día o para determinados días de la semana. Esta situación viene favorecida por el despliegue de los nuevos contadores telegestionados que registran medida horaria, y cuyo Plan de Sustitución finalizó el 31 de diciembre de 2018.

También se ha producido un aumento del número de consumidores directos a mercado. Es decir, que prescinden de intermediarios y compran la energía directamente al mercado mayorista.