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Extremadura cuenta con 8 plantas de producción de biomasa de pellets, astillas y hueso de aceituna

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Extremadura dispone actualmente de ocho plantas dedicadas a la fabricación y comercialización de biocombustibles sólidos (pellets, astillas y hueso de aceituna especialmente). Se trata de las empresas Planta Logística Biomasa Exver en Navalmoral de la Mata (Cáceres); Explotaciones Forestales Marle  en Gévora (Badajoz); D3 Ingeniería y Obras en Don Benito (Badajoz) en el área de astillas; Provisiona Verde en Brozas (Cáceres), Pellets MB en Malpartida de Cáceres (Cáceres) y Ecosalor Recursos Naturales de Salorino (Cáceres) en pellets; e Intrabisa en Peraleda de Zaucejo (Badajoz) y Troil Vegas Altas en Valdetorres (Badajoz). Todas ellas figuran en el mapa de los biocombustibles elaborado por la Asociación Española de Valorización de la Biomasa Energética (AVEBIOM), con datos de septiembre del 2021.

En el caso extremeño, el sector del tabaco en rama es el más activo desde el punto de vista industrial en el uso de biomasa de forma intensiva en sus procesos de secado. También existen iniciativas de redes de calor, aunque de forma más limitada que el norte de España por su menor rango de horas frío. Según Agenex, “la región cuenta ya con algunas redes de calor mediante sistema de combustión de biomasa en forma de astilla en el término municipal de Talarrubias (Badajoz) con una potencia instalada de 100 kW y que suministra a 4 edificios, así como otra de reciente creación en Almendral de 100 kW que alimenta un colegio y una biblioteca. Cabe destacar una instalación municipal centralizada de biomasa que consume huesos de aceituna en Monterrubio de la Serena con una potencia de 375 kW”.

-Potencial. El desarrollo de la biomasa en la región está en una fase incipiente en relación a todo su potencial. Según AGENEX, “el consumo medio de gasóleo C en Extremadura es de unas 27.000 toneladas (COREX), es decir unos 332 GWh de producción de energía térmica. Si consideramos que un 30% de esa demanda puede ser cubierta con biomasa en un futuro cercano, se tiene un potencial de crecimiento de 100 GWh. Teniendo en cuenta que las horas de funcionamiento de una instalación de este tipo son aproximadamente unas 1.500 horas por temporada en Extremadura, eso supondría una posibilidad de potencia a instalar para usos térmicos en la región de 66 MW y suponiendo una potencia media de la caldera de 90 kW, el número de instalaciones susceptible de cambio a biomasa sería de más de 700 calderas”.

Y Extremadura tendría suficiente cantidad de biomasa propia para autoabastecerse. “La cantidad de biomasa que es posible extraer en la región, agrícola, forestal y de cultivos energéticos –señala Agenex- puede ascender a unos 4 millones de toneladas al año. Si multiplicamos por un PCI medio de 4 kWh/kg, obtenemos un potencial de energía producida con biomasa de unos 16.000 GWh, con lo cual se cubrirían de sobra las necesidades de biocombustible planteadas anteriormente, pudiéndose utilizar lo restante para usos y producción eléctrica”.

-Climatología. El mapa actualizado recoge un total de 75 plantas de pellets abiertas durante 2020-2021 en España, 8 menos que en el anterior inventario. En este excepcional periodo mediatizado por la pandemia del COVID, 9 fábricas han cesado su actividad de manera definitiva.  

Los pequeños productores prácticamente han mantenido sus números. Un invierno no muy frío y la acumulación de existencias pueden ser las causas de que en esta última temporada se hayan fabricado alrededor de 510.000 toneladas de pellets, 160.000 toneladas menos que el año anterior. El número de fábricas con producción certificada ENplus® aumenta en dos y ya son 41 instalaciones las que cuentan con el sello de calidad. El 87% de la producción de pellets en España está certificada ENplus®. Ninguna de las plantas que han cerrado estaba certificada.

AVEBIOM ha inventariado 59 plantas de producción de astillas, 2 menos que en 2020. El último inventario de productores de hueso de aceituna recoge un total de 26 fábricas, una más que en el inventario anterior. 

La Junta resuelve la segunda convocatoria de biocombustibles sólidos con ayudas de 2,3 millones de euros

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La Junta de Extremadura ha resuelto la convocatoria de ayudas para actuaciones relacionadas con la fabricación de biocombustibles sólidos a partir de la biomasa, por un importe total de 2.306.355,60 euros.

Se subvencionarán con cargo a estas ayudas un proyecto de fabricación de pellets en Villasbuenas de Gata, de mejora y ampliación de fábrica de astillas en Navalmoral de la Mata y de ampliaciones de fábricas de carbón vegetal en Alconchel, Hornachos, Valverde de Leganés, Fregenal de la Sierra y Zahínos.

Estas ayudas se enmarcan en la segunda convocatoria del Decreto 160/2018, de 2 de octubre que subvenciona con fondos FEADER el 30 por ciento de la inversión de cada proyecto.

Podían acceder a estas ayudas microempresas y pequeñas empresas de las zonas rurales para la creación, mejora y ampliación de establecimientos industriales dedicados a la fabricación de biocombustibles sólidos partiendo de biomasa forestal de residuos agrícolas, incluidos los pellets y el carbón vegetal, así como la adaptación de otros establecimientos industriales para la misma finalidad.

Con esta línea de subvenciones se favorece el desarrollo de las energías renovables incidiendo en la lucha contra el cambio climático, además de contribuir al incremento de puestos de trabajo en zonas rurales mediante el aprovechamiento energético de la biomasa residual agrícola y forestal de monte y dehesa.

Según los datos aportados por la Asociación Española de la Biomasa (AVEBIOM) en su  “Informe estadístico sobre producción y consumo de pellets en España durante 2020”, nuestro país consumió 705.000 toneladas de pellet, sobre todo en el sector residencial unifamiliar, que se mantiene como el principal usuario de este biocombustible renovable, sostenible y económico. El 86% de las 616.000 toneladas de pellet que se fabricaron en España estaba certificado ENplus®.

En 2020, las 85 plantas de pellets operativas en España fabricaron 616.000 toneladas de este biocombustible. Casi 100.000 menos que en 2019, cuando se alcanzó la cifra récord de 714.000 toneladas. El efecto de la pandemia sobre la actividad en las fábricas y, sobre todo, un invierno suave están detrás de está menor producción. Extremadura es una de las regiones españolas con menos actividad en la producción de pellets, que la actual estrategia de la Junta de Extremadura intenta incentivar con líneas de ayudas como la aprobada recientemente.

Extremadura contaba a finales del 2020 con tres fábricas, las mismas que en el año 2017, que produjeron solo 3.300 tn de pellets. Su capacidad máxima teórica de producción es de 36.000 tn que se ampliará en los próximos meses con los nuevos proyectos en marcha.

Extremadura se sitúa entre las regiones menos activas en producción de pellets con 3 fábricas y 3.300 tn de producción

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La Asociación Española de la Biomasa, AVEBIOM ha publicado el “Informe estadístico sobre producción y consumo de pellets en España durante 2020”. En ese año, España consumió 705.000 toneladas de pellet, sobre todo en el sector residencial unifamiliar, que se mantiene como el principal usuario de este biocombustible renovable, sostenible y económico. El 86% de las 616.000 toneladas de pellet que se fabricaron en España estaba certificado ENplus®.

En 2020, las 85 plantas de pellets operativas en España fabricaron 616.000 toneladas de este biocombustible. Casi 100.000 menos que en 2019, cuando se alcanzó la cifra récord de 714.000 toneladas. El efecto de la pandemia sobre la actividad en las fábricas y, sobre todo, un invierno suave están detrás de está menor producción. Extremadura es una de las regiones españolas con menos actividad en la producción de pellets. Contaba a finales del 2020 con tres fábricas, las mismas que en el año 2017, que produjeron solo 3.300 tn de pellets. Su capacidad máxima teórica de producción es de 36.000 tn.

Al finalizar el presente año 2021 se podría superar este récord con 716.000 toneladas, una tendencia que proseguiría durante 2022 con una previsión de aumento tanto de la capacidad máxima teórica del país -que se situaría en los 2.000.000 de toneladas al año- como de la producción real, que rozaría las 800.000 toneladas anuales.

A pesar de la menor producción, en 2020 el consumo de pellets aumentó en comparación con 2019 acercándose a las 705.000 toneladas.

“En las últimas semanas, fabricantes y distribuidores de equipos nos están comunicando aumentos significativos de las ventas, por lo que en 2022 veremos un crecimiento del consumo por encima de lo estimado en el informe, ya que los sondeos se realizaron antes del incremento de precios de los combustibles fósiles y, además, el otoño está siendo más frío de lo normal”, aclara Pablo Rodero, responsable de certificación de biocombustibles en AVEBIOM y actual presidente del Consejo Europeo del Pellet.

El sector de la calefacción residencial sigue instalando equipos en viviendas unifamiliares y se mantiene como el mayor usuario de pellets en España: en 2020 aumentó el consumo hasta las 458.000 toneladas, el 65% del total utilizado en el país.

Las instalaciones de potencia superior a 50 kW, mayoritariamente calderas en redes de calor, bloques de viviendas, edificios públicos y en industria, consumieron cerca del 35% del total.

La producción y el consumo de pellets en nuestro país han ido prácticamente a la par desde 2012. Tan solo en 2020 vemos un ligero desajuste entre la oferta y la demanda nacional, remontando con importaciones de proximidad desde Portugal y que tenderá a corregirse en los próximos dos años.

De hecho, el saldo neto entre importaciones y exportaciones en 2020 fue de 46.000 toneladas en 2020; tan solo un 6,5% del consumo total del año.

España sigue aumentando el porcentaje de pellet con calidad certificada año tras año. En 2020, 39 plantas -entre las que figuran todas las de gran capacidad- produjeron pellet certificado ENplus®, poniendo en el mercado el 86% del pellet que se fabricó en España -esto es 531.000 toneladas-, un 4% más que en 2019. El compromiso de los fabricantes y la responsabilidad de los consumidores están permitiendo que se afiance la presencia de un biocombustible renovable, sostenible y creador de empleo en el país.