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Extremadura se acerca a las 9.000 estufas y calderas tecnificadas de biomasa instaladas

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por Juan Jesús Ramos
Responsable del Observatorio Nacional de Calderas de Biomasa (ONCB) en AVEBIOM

Juan Jesús Ramos lleva muchos años analizando el mercado de estufas y calderas de biomasa en España y en Extremadura también. Y ha visto la evolución silenciosa del sector año a año. En este artículo, muestra las claves del creciente protagonismo del sector en la región extremeña

Queda mucho por hacer, pero el sector de la biomasa térmica en Extremadura se va consolidando poco a poco. Al cierre de 2017, según las estimaciones del Registro del Observatorio Nacional de Calderas de Biomasa de AVEBIOM, la potencia térmica acumulada en Extremadura ascendía a 464.415 kW, un 9,7% más que el año anterior. El número estimado de equipos nuevos y de sustitución instalados en la Comunidad autónoma en 2017 ha sido de 1.500, elevando el número de estufas y calderas “tecnificadas” hasta las 8.584.

A pesar de ello, sigue siendo la “gran desconocida”, y este desconocimiento trae consigo desconfianza para muchos posibles usuarios, que también se ven influenciados por las potentes campañas de marketing de las grandes corporaciones energéticas de combustibles fósiles.

Que una energía renovable, como es la biomasa, tome más protagonismo, tiene remedio. En primer lugar el ejemplo debe venir de la propia Administración. Parece que para estas dos próximas campañas (ejercicios 2018 y 2019) estaremos de suerte. El Gobierno de Extremadura abrió la convocatoria de dos programas de ayudas destinadas a actuaciones de ahorro y eficiencia energética y también para la adquisición de nuevas instalaciones de energías renovables (Bases Reguladoras en: DECRETO 110/2018, de 17 de julio). Las dotaciones económicas para ambas líneas son muy interesantes: 2,30 millones de € en el primer caso y 6,58 en el segundo. Estas convocatorias están enmarcadas en el Programa Operativo del Fondo Europeo de Desarrollo Regional (FEDER) 2014-2020.

Plan estratégico
Para que el círculo virtuoso de la biomasa deje de tener aristas y ruede, es necesario ir cumpliendo una serie de actuaciones que pueden condicionar el éxito o el fracaso de un plan estratégico diseñado a una escala territorial amplia. Aunque a muchos agnósticos de la biomasa les parezca extraño, lo primero será promocionar la DEMANDA de nuevas instalaciones, antes incluso de tener disponibilidad de un biocombustible local, planteando el debate del gran dilema de si es primero el huevo o la gallina.

Dada la limitación de los recursos económicos de cualquier administración, las inversiones iniciales más potentes han de dirigirse siempre hacia la puesta en funcionamiento de las calderas de biomasa. Y no de cualquier manera, sino con criterios que garanticen la viabilidad y el buen funcionamiento de la instalación.

En primer lugar, se ha de localizar al potencial usuario y analizar su demanda térmica. Tras esta primera fase de la confirmación de los consumos y del establecimiento de los protocolos de mejora de la eficiencia ya sea en los procesos productivos, la distribución o la curva de demanda, se realizará un estudio de la viabilidad técnica, económica y financiera de dicha instalación. El usuario o potencial usuario debe estar  en todo momento informado y asesorado para que participe de manera activa en la toma de decisiones.

Equipos contrastados
Otro de los factores clave es el diseño de infraestructuras y la elección de los componentes de la instalación, constituidos por equipos contrastados, eficientes y de calidad. Ni lo más barato es lo más interesante, ni es sensato hacer las cosas a cualquier precio.

Por último, no nos podemos olvidar de contar con una empresa instaladora de contrastada experiencia que, además de una correcta instalación, nos asegure un mantenimiento preventivo y correctivo para alcanzar las máximas prestaciones en todo momento. Sacar el mayor partido a la instalación se consigue únicamente utilizando un biocombustible adecuado, con garantía y certificación de calidad.

Biomasa local
El biocombustible, ya sea pellet, astilla, hueso de aceituna, cáscara de frutos secos, etc., será el hilo conductor que nos llevará al siguiente tramo del círculo virtuoso, que consistirá en la promoción de la OFERTA de biomasa local. Aparece la necesidad de plantear el autoabastecimiento con recursos locales, que tras su correspondiente análisis, culminaría con la construcción de infraestructuras productivas y logísticas bien dimensionadas. A su vez, la existencia de estos Centros Logísticos de Biomasa [CLB], que garantizan el suministro “de cercanía” bajo los estándares de calidad de las biomasas, aumentaría la confianza de nuevos potenciales usuarios.

El acopio de biomasa forestal no siempre es fácil ni rentable a “priori”. Es importante conocer la disponibilidad de la biomasa forestal de cada municipio o territorio y planificar los aprovechamientos a través de un Plan de Gestión Forestal.

Masas forestales
Por otra parte, tener las masas forestales bien cuidadas y gestionadas ayuda a reducir de manera drástica el número y la intensidad de los incendios forestales. Esto traducido a valores económicos, supone el mantenimiento del valor patrimonial y medioambiental del monte, con una reducción importante en el gasto de extinción para las arcas autonómicas y el de daños generados. Cada hidroavión o helicóptero que apoya la extinción de un incendio puede cobrar entre 4.000 y 6.000 €/hora, dependiendo de su capacidad. Apagar un incendio con medios aéreos, terrestres, brigadistas, etc., es muy caro y siempre con riesgo de pérdidas humanas. Repercutir ese alto coste en las cuentas públicas hace que el planteamiento del acopio de biomasa deba ser tratado con mayor sensibilidad por parte de las Administraciones.

Mientras, los subproductos y residuos, con capacidad energética, obtenidos de las actividades de producción agrícola y ganadera, han de ser tenidos muy en cuenta por parte de los profesionales del campo, de las cooperativas y de las empresas de transformación. Debería existir un compromiso generalizado en la valorización y el aprovechamiento de estos materiales, de tal manera que un biocombustible como el hueso de aceituna producido en Extremadura debería ser consumido, en su totalidad, en Extremadura. Aprovechar los recursos biomásicos locales favorece la riqueza y el empleo local, mitigando el cambio climático y el éxodo rural.

Ejemplo industrial
Nos hacemos eco de que hay un grupo de empresas de la industria del corcho en San Vicente de Alcántara, que han mejorado su tradicional sistema de calentar el agua de los calderos en los que cuecen el corcho para conseguir su esterilización y darle mayor flexibilidad y elasticidad. La búsqueda de mayor eficiencia en el proceso ha supuesto el cambio del biocombustible de toda la vida, la leña, a otro formato que son los pellets o las astillas. Sigue siendo biomasa, madera extraída de nuestros montes y dehesas, pero que puede utilizarse con mayores rendimientos.

Este es el caso de Corchos Borriño Rabazo S.L., con sede en San Vicente de Alcántara (Badajoz), que fue pionera en la mejora de su antigua caldera de leña incorporando un quemador de la marca NATURAL FIRE de 350 kW. La empresa instaladora ha sido BIOMASAEX, S.L., con sede en Villafranca de los Barros (Badajoz). Su gerente Ángel Mora nos cuenta que antes utilizaban unas 210 toneladas anuales de leña y ahora, con pellet, no consumen más de 42 toneladas. Para la corchera ha supuesto una reducción en el coste de la energía de 5.670 €/año

Aparte del ahorro y de la mejorara en el uso de los recursos energéticos, ahora consiguen controlar el proceso de cocción de una manera automática. Además, la implementación de este equipo ha servido para disminuir el riesgo de accidentes en la zona de cocción; también reducir en un 80% las emisiones de gases y, sobre todo, disponer de un trabajador más para la preparación del corcho.

BIOMASAEX, S.L. es una pequeña empresa que a lo largo de estos 5 últimos años, se ha convertido en la principal instaladora de Extremadura en equipos de aprovechamiento energético con biomasa, especializándose en quemadores. Sus clientes principales pertenecen a la potente industria agroalimentaria de tanto de Extremadura como de la parte occidental de Andalucía.

La Junta impulsará el desarrollo de la biomasa autóctona de la que el 91% de su potencial no se aprovecha en Extremadura

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La Junta de Extremadura ha publicado las bases reguladoras para el régimen de concesión de subvenciones para actuaciones relacionadas con la fabricación de biocombustibles sólidos a partir de la biomasa en Extremadura.

Según la administración regional, “Extremadura como región predominantemente agrícola dispone de un gran potencial de biomasa fruto del importante número de cultivos agrícolas de arroz, tomate, frutales, olivo, viña, hortícola y tabaco; de la extensa producción de biomasa forestal residual de montes y dehesa (no en vano el 68 % de la superficie total de la región es forestal); así como de residuos de mataderos, almazara y vinazas. Sin embargo, el 91 % de ese potencial no es aprovechado y ello a pesar de tratarse de un producto cada vez más utilizado tanto como combustible para calderas en el hogar como en la generación de energía renovable”.

Para la Junta de Extremadura, “es un aspecto primordial de la política de desarrollo de la Comunidad Autónoma de Extremadura tendente a incentivar la oferta de biomasa autóctona, especialmente teniendo cuenta que el campo de la generación y del abastecimiento de biomasa se está erigiendo en uno de los sectores que más empleo puede generar y sin obviar que su desarrollo contribuye a la protección del medio ambiente dado los bajos niveles de contaminación que presenta”.

Para aprovechar el impulso que la Unión Europea quiere dar a la biomasa, el Programa Operativo del FEADER para la Comunidad Autónoma de Extremadura en el periodo 2014-2020 ha incluido la concesión de ayudas a las inversiones en creación y desarrollo de actividades no agrícolas”, de la que podrán ser beneficiarios, conforme establece el presente decreto, las microempresas, pequeñas empresas y autónomos, siendo el importe de la subvención que obtengan los proyectos presentados cofinanciado en un 75% con cargo al Programa de Desarrollo Rural de Extremadura 2014-2020. La presente línea de ayudas ha sido aprobada por Decisión de la Comisión Europea de 14 de septiembre de 2018.

Con todo ello, la Junta quiere ayudar al fomento de actividades destinadas a la fabricación de biocombustibles sólidos a partir de biomasa forestal y de residuos agrícolas, tales como los pellets y el carbón vegetal, siendo los beneficiarios a los que va dirigida la medida las pequeñas empresas y microempresas de las zonas rurales, debiendo revertir las ayudas en beneficio de dichas zonas. Se excluye de los beneficios de este decreto la fabricación de biocombustibles gaseosos y líquidos, tales como biogás, biodiesel y bioetanol.

“Con los subproductos del olivar que se generan se podrían autoabastecer de energía las almazaras”

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Por José Antonio La Cal, socio fundador de BIOLIZA

José Antonio La Cal es uno de los mayores expertos en el mercado español en el aprovechamiento de los subproductos de olivar, un mercado con su mucho potencial de desarrollo en Extremadura gracias a su gran extensión de olivar y a su creciente producción de aceituna almazara. En dos de las tres últimas campañas, la región ha batido su récord histórico de producción con más de 72.000 toneladas por campaña. Extremadura dispone de cuatro orujeras activas inscritas en ANEO, la asociación empresarial del sector.

El olivar es generador de un volumen importante de subproductos susceptibles de ser valorizados energéticamente. Entre ellos cabe citar los siguientes:

-Restos de podas, tanto fracción fina o “ramón”, como gruesa o “leña” generados en la explotación agrícola como consecuencia del proceso de poda, normalmente cada 2 años, y en una cantidad que puede situarse en el orden de 1,75 t/ha. suelen ser astillados y depositados en el terreno como aporte orgánico y también quemados directamente a cielo abierto con el objetivo de eliminarlos rápidamente de la explotación para evitar la propagación de plagas como el llamado “barrenillo”. También es una biomasa utilizada en plantas de generación de energía eléctrica mediante combustión.

-“Hojín” y restos de pequeñas ramas en el patio de la almazara como consecuencia de las operaciones de limpieza del fruto. Suelen ser eliminados directamente o bien aprovechados como alimento para ganado o como codigestato en plantas de compostaje junto con otros subproductos como orujo y estiércol animal.

-“Hueso de aceituna” extraído directamente de la corriente de orujo en la almazara. A pesar de no ser un biocombustible de calidad para usos térmicos por su elevada humedad y su contenido en pulpa y finos, es comercializado directamente para fines térmicos. En algunas ocasiones es utilizado como materia prima en industrias productoras de biomasa en las que, previo secado y limpieza, se genera un hueso de almazara limpio, apto para sistemas de calefacción en los ámbitos doméstico y terciario. El porcentaje en materia sólida del orujo es de aproximadamente el 13%.

-“Orujo graso y húmedo” procedente del proceso de obtención del aceite de oliva, también denominado “alperujo”. Se genera también en la almazara en un porcentaje aproximado del 80% en peso de la aceituna. Su destino final suele ser el deshuesado, el llamado “repaso” para la extracción de aceite residual por medios mecánicos, y su envío a la extractora de aceite de orujo para la obtención de aceite de orujo de oliva, el cual debe ser refinado posteriormente.

-Orujo extractado o seco, también llamado “orujillo” obtenido como co-producto en las industrias de extracción del aceite de orujo u orujeras. En general, de 1 tonelada de orujo graso y húmedo se obtiene en torno a un 33% de orujillo con una humedad de entre el 7 y el 8%. Se ha utilizado tradicionalmente como combustible en las propias extractoras y también en las denominadas “plantas de biomasa”. Durante algunos años también ha sido objeto de exportación para su empleo en centrales térmicas de carbón, lo que se conoce como “co-combustión”. Actualmente, y como consecuencia de la caída de las exportaciones y del estancamiento de los proyectos de nuevas plantas de generación de energía eléctrica con biomasa, está siendo objeto de estudio para nuevos proyectos como su conversión termoquímica mediante gasificación para la producción combinada de energía eléctrica y térmica.

Por otra parte, la almazara consume una cantidad importante de energía eléctrica para sus procesos productivos, y en menor medida térmica, la cual es generada con el propio hueso extraído del orujo, si bien como se ha comentado no en las mejores condiciones de eficiencia energética, dado que se trata de calderas en su mayor parte de bajos rendimientos y de un combustible con un elevado grado de humedad (> 40%), pulpa y de finos, lo que dificulta la combustión y contribuye a incrementar los niveles de emisiones a la atmósfera, sobre todo de partículas.

Reutilizar subproductos
La pregunta que habría que formularse es la siguiente: ¿cómo podrían utilizarse los subproductos que genera el olivar para satisfacer, parcial o totalmente, los consumos energéticos térmicos y eléctricos de una almazara? De esta manera se conseguirían reducir costes de explotación e impactos al medio ambiente como consecuencia de sustituir electricidad de origen fósil por renovables, en este caso biomasa, disminuyendo así la llamada “huella de carbono” e incrementando la competitividad de la almazara como industria.

Una alternativa, no la única, podría ser la basada en emplear astillas procedentes de los restos de poda como combustible en una instalación de gasificación, tecnología que consiste en someter a la biomasa a un proceso de combustión parcial a elevada temperatura (unos 1.100 ºC) y en ausencia de oxígeno, lo que permite obtener un gas sintético o “syngas” el cual, una vez tratado (eliminadas las partículas, el agua y los condensados) puede ser empleado como combustible en un grupo moto-generador para la producción combinada de energía eléctrica y térmica en modo “autoconsumo” de acuerdo a la legislación actual vigente.

La eléctrica podría utilizarse para cubrir total o parcialmente la demanda de electricidad de la almazara (en caso de excedentes podría ser vertida a la red y comercializada a precios de mercado); y la térmica (a dos rangos de temperatura, 90º y 450ºC de refrigeración de camisas y escape de motores respectivamente) para generar el agua caliente del proceso (liberando así hueso húmedo para su venta como biomasa de calidad una vez seco y limpio), o para el secado de hueso y el orujo (pre-secado previo a su envío a la extractora): o, incluso, para la depuración de los efluentes líquidos (aguas de lavado de almazara y de vegetación del fruto) de cara a la obtención de un producto apto para el riego.

Con esta alternativa por un lado se consigue valorizar la fracción gruesa de los restos de las podas, que es la que mayor problemas de gestión está causando a los agricultores; y, por otro, autoabastecer prácticamente de energía la almazara, reduciendo, como ya se ha comentado, la huella de carbono del aceite de oliva, lo que le va a permitir competir en mercados más exigentes con los aspectos ligados a la sostenibilidad.

Además de los beneficios económicos, energéticos y medioambientales, habría que añadir las ventajas de carácter operativo y estratégico, al no depender de fuentes de energía externas y sometidas a controles y regulaciones lejos del alcance de los gestores de la almazara. Se trata pues de un modelo sostenible desde todos los puntos de vista, no solo medioambiental puesto que depende de recursos locales y autóctonos generados por los propios olivareros.

orujo extractado y seco u orujillo
Orujo extractado y seco u orujillo

Francisco Castañares (AEEFOR) “Las plantas de biomasa de Moraleja y Herrera del Duque producirán 70.000 toneladas de pellets certificados cada una”

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Entrevista con
Francisco Castañares
Presidente de AEEFOR (Asociación Extremeña de Empresas Forestales y de Medio Ambiente)

En octubre del 2017 se anunció el proyecto para abrir tres centrales de biomasa térmica en Moraleja, Herrera del Duque y Las Hurdes, con participación de empresas privadas y de Extremadura Avante. ¿En qué fase se encuentran dichos proyectos y cuál sería su objetivo final en cuanto a producción?

Así es. En estos momentos estamos ultimando los preparativos para arrancar con las dos primeras plantas, en Moraleja y Herrera del Duque, algo que haremos este próximo otoño/invierno. La tramitación administrativa, siempre procelosa, y las cuestiones financieras serían, digámoslo así, las que protagonizarían el momento procesal en que nos encontramos en estos momentos. La planta de Las Hurdes estaba inicialmente prevista para su arranque en 2020 y como es lógico su tramitación va más lenta. En estos momentos estamos estudiando los suelos para decidir la ubicación más adecuada, algo ya resuelto hace meses en Moraleja y Herrera. Cada una de las tres plantas va a producir unas 70.000 toneladas de pellets certificados y aptos para su comercialización en Europa, aunque nuestro objetivo es desarrollar el consumo de la biomasa aquí, en Extremadura y España, sin olvidar el mercado portugués

¿Además de biomasa térmica, en una segunda fase, dichos proyectos podrían llevar a cabo la producción directa de energía eléctrica?

Sin duda. Hace algunas semanas se incorporó Acciona al protocolo que un grupo de empresas extremeñas suscribimos hace un año con el Presidente de la Junta de Extremadura. El hecho de que la multinacional española más emblemática en materia de sostenibilidad se haya incorporado a nuestro proyecto de Economía Verde y Circular nos proporciona un enorme músculo financiero, tecnológico y mediático. El presidente de Acciona, José Manuel Entrecanales, dijo el día de la firma del Protocolo en Mérida que están muy ilusionados con este proyecto, que va a ser pieza esencial a la hora de ayudarnos a fijar población al medio rural y frenar el despoblamiento creciente. Acciona está estudiando invertir en una o dos plantas  de biomasa eléctrica que podrían tener una potencia instalada de entre 50 y 100 Mw.

Desde hace varios años se lleva hablando en la región de un Plan Director de Biomasa que ponga de acuerdo a todos los sectores involucrados en la misma ¿Sería factible lograrlo para dar estabilidad al sector?

Nosotros tenemos nuestro modelo y lo estamos desarrollando. Es algo más que un plan de explotación de la biomasa. Parte de una realidad, dramática, como los incendios forestales, que en nuestra región se manifiestan con especial virulencia. ¿Por qué ocurren? Pues ocurren porque hay un exceso de combustible en el interior de los montes, lo que provoca que, en caso de incendio, enseguida estén fuera de capacidad de extinción. Los incendios hoy ya no son sólo un problema medioambiental. Son un problema de protección civil. El elemento de riesgo más habitual para la vida de las personas en los países de clima mediterráneo. Acuérdese de Pedrogão y el norte de Portugal en 2017. O Galicia ese mismo año. O Grecia hace unas semanas. O California ahora mismo… Diseñar un modelo que consista en la extracción periódica de biomasa del interior de los montes, además de fraccionar la continuidad del combustible en los lugares adecuados, es sin duda la mejor medida que podemos aplicar para evitar los grandes incendios forestales. O quizá la única. Estamos, pues, ante la que quizá sea la única emergencia cuya prevención puede ser rentable. Este es nuestro planteamiento. No negamos que pueda haber otros, pero este es el nuestro, algo mucho más importante que un simple plan de explotación más o menos rentable de la biomasa forestal.

La comercialización de derechos de emisiones de CO2 es un mercado en auge ¿Extremadura por su riqueza forestal y medioambiental podría ser un actor importante en dicho mercado? 

Yo estoy convencido de que va a ser así, sobre todo desde el punto de vista de la capacidad de absorción y fijación de CO2 que tienen los sumideros extremeños, nuestros bosques y dehesas. De hecho el Protocolo que suscribimos en su día las empresas extremeñas, Acciona, la pública Avante y el Presidente de la Junta de Extremadura, recoge este apartado, en el que yo, personalmente, tengo puestas muchas ilusiones y esperanzas. Es algo novedoso, que nos va a permitir a los que tenemos poco más que naturaleza, campos, bosques y dehesas, sacar una significativa rentabilidad a nuestro papel de purificadores del aire que la humanidad respira. Avanzaremos en su desarrollo a lo largo de los próximos meses.

¿La biomasa debería formar parte de la estrategia en la lucha contra los incendios en regiones como Extremadura?

Como ya le he dicho, no es que deba formar parte de la lucha contra incendios, es que es esencial para prevenirlos, para evitar sobre todo los grandes y destructivos incendios que se desarrollan como consecuencia de la enorme cantidad de combustible acumulado que hay en el interior de los bosques. En nuestra región la media de crecimiento de la vegetación es de 2 a 4 Tm/hectárea/año. Un bosque completamente limpio de excedentes de vegetación, en 5 años tendría combustible suficiente para que cualquier incendio que se produzca en su interior esté fuera de capacidad de extinción casi desde su inicio. ¿Cuál es la clave, pues, para evitar los grandes incendios? Reducir la biomasa disponible en los bosques y mantenerla siempre en cantidades inferiores a 10 Tm/ha. O sacamos el combustible o el monte se acabará quemando tarde o temprano. Y cuanto más tarde en quemarse, más grande será el incendio que vendrá, por la sencilla razón de que habrá mayor cantidad de combustible acumulado. La respuesta es bien simple: hay que extraer periódicamente los excedentes de vegetación de nuestros montes. Y eso es biomasa. Y esta necesidad para prevenir una emergencia, da una enorme oportunidad al Aprovechamiento Sostenible de la Biomasa Térmica y Eléctrica. Justo lo que nosotros estamos desarrollando en Extremadura.

En aquellas comarcas más afectadas por los incendios de los últimos años ¿qué especies serían las ideales para su reforestación? ¿También serían factibles cultivos de frutales?

La clave está en romper la continuidad de masas forestales uniformes, que son altamente inflamables, y están ocupadas por distintas variedades de pino y eucaliptos. Si fraccionamos la continuidad del combustible reduciremos las superficies quemadas en cada incendio. Y si reducimos la densidad de la vegetación, estaremos atacando directamente la intensidad que puedan tener los incendios del futuro. Nuestro objetivo es crear paisajes resistentes y resilientes al fuego. Y certificarlos, para lo que hemos iniciado conversaciones con AENOR. Estamos en condiciones de afirmar que, al final, las administraciones y los particulares que quieran seguir nuestro modelo podrán decidir el tipo de incendios que quieren tener, su tamaño y su intensidad, pues ello depende fundamentalmente del diseño que hagamos en cada uno de los montes. El fuego no es elegible en esta parte del planeta, pero su tamaño y su intensidad sí. Nuestro objetivo es crear Bosques Resistentes al Fuego. Y trabajar en un modelo de certificación normalizada que sea exportable. No se lo que tardará el mundo en darse cuenta de que la solución que nosotros proponemos es la única posible, pero tarde o temprano lo hará. Mejor es que estemos preparados y vayamos por delante.

Y, respondiendo a su pregunta.., sí, los cultivos con especies no inflamables, como viñedos, la mayoría de los frutales, olivar, etc, son factibles. Y además, una buena herramienta frente al fuego para intercalar, en mosaico, en los bosques densos de nuestras principales zonas forestales. Romper la continuidad del combustible, no implica necesariamente, dejar amplias zonas desnudas de vegetación, ni mucho menos. Esas zonas pueden perfectamente ocuparse con frutales, olivar, viñedos, castañares… Así estaremos creando espacios resistentes al fuego, muy ricos en biodiversidad y mucho más bellos desde el punto de vista paisajístico.

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Ejemplo de exceso de biomasa en los montes extremeños

La Junta espera tramitar un decreto de ayudas de 12,5 millones de euros para fabricación de biocombustibles y carbón vegetal antes de final de año

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La biomasa está llamada a ser un actor protagonista en el futuro energético de Extremadura. Gracias al Fondo Europeo Agrario de Desarrollo Rural, la Consejería de Economía e Infraestructuras de la Junta de Extremadura podrá tramitar un decreto de ayudas para incentivar la fabricación de biocombustibles sólidos y carbón vegetal en la región, con el que se pretende dinamizar la actividad económica en el medio rural.

La acción va dirigida al fomento de actividades destinadas a la fabricación de biocombustibles sólidos a partir de biomasa forestal y de residuos agrícolas, tales como los pellets y el carbón vegetal, siendo los beneficiarios las pequeñas empresas y microempresas de las zonas rurales.

Para ello se invertirán 12,5 millones de euros procedentes de los Fondos Europeos Agrarios de Desarrollo Rural, FEADER, en el marco del programa de Desarrollo Rural de Extremadura 2014-2020, cuyo objetivo de gasto ha dado hoy luz verde la Comisión Europea.

La Junta de Extremadura resalta la singularidad de esta medida, ya que es la primera vez que este organismo europeo decide aprobar la financiación de una subvención destinada a la fabricación de biomasa sólida, pero que para una región como Extremadura resulta “fundamental”, indica la consejera de Economía e Infraestructuras, Olga García.

Extremadura es predominantemente agrícola y con un gran potencial de biomasa, añade la consejera, que estima el importante número de cultivos agrícolas de arroz, tomate, frutales, olivo, viña, hortícola y tabaco; y la extensa producción de biomasa forestal residual de montes y dehesa.

“Sin embargo, el 91% de ese potencial no es aprovechado y ello a pesar de ser un producto cada vez más utilizado tanto como combustible para calderas en el hogar como en la generación de energía renovable”, explica García, quien señala los cinco requerimientos que se han hecho en los dos últimos años a la Unión Europea, desde la Dirección General de Industria, Energía y Minas, para que permitiera este uso de los fondos FEADER.

Las pymes y micropymes de las zonas rurales extremeñas podrán acogerse a una ayuda del 30% de la inversión subvencionable, con un máximo de 2.000.000 euros por establecimiento industrial, tanto si comienzan la producción como si transforman su actividad a la producción de biocombustibles sólidos, hasta el 31 de diciembre de 2020.

En la actualidad existe un centenar de empresas dedicadas en la región a la fabricación de carbón vegetal, pero con esta medida de apoyo a la inversión regional, la Junta de Extremadura espera contribuir al crecimiento del sector en el campo de la generación y del abastecimiento de biomasa, que, en opinión de la consejera Olga García, se está erigiendo “en uno de los sectores que más empleo puede generar y sin obviar que su desarrollo contribuye a la protección del medio ambiente, dado los bajos niveles de contaminación que presenta”.

Olga García, Consejera de Economía e Infraestructuras de la Junta de Extremadura: “Hoy por hoy es innecesaria la ayuda pública porque el autoconsumo es rentable por sí solo”

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Entrevista con
Olga García
Consejera de Economía e Infraestructuras de la Junta de Extremadura

Extremadura ha sido una de las primeras comunidades españolas por número de proyectos fotovoltaicos previstos tras las últimas subastas del Ministerio además de las grandes plantas en marcha ¿Estamos ante una nueva revolución renovable en Extremadura?

Como es conocido, Extremadura es una de las pocas zonas del mundo donde la generación de electricidad a partir de fuentes renovables supera, la mayoría de los años, a su propia demanda eléctrica.

Pero la moratoria total de las renovables que decretó el Gobierno de Rajoy en 2012 provocó seis años de vacío total, se destruyó buena parte de nuestro tejido empresarial, que hasta 2011 trabajaba con éxito en toda España.

En estos momentos las expectativas son muy buenas. Está en construcción el primer parque eólico en Extremadura y las previsiones en energía fotovoltaica son que este mismo año comenzarán las obras de varias grandes plantas. Y que en 2019 se inicie la construcción de un número todavía mayor de grandes plantas. Todas ellas, para vender la electricidad en el mercado, sin ninguna prima.

Y siguen llegando más proyectos a la Junta de Extremadura, por lo que hemos solicitado al Ministerio de Transición Ecológica una modificación de la planificación nacional de la red de transporte de electricidad, porque aunque Extremadura dispone de una buena red, el interés por invertir en la región ha llevado a que estén saturados todos los nudos eléctricos de la región incluidos en la planificación vigente. Necesitamos incrementar la capacidad de evacuación para dar viabilidad a numerosos proyectos.

El fomento del autoconsumo es muy importante para una región como Extremadura con gran población rural y por el gran peso de pymes en su estructura productiva ¿Qué espera del nuevo Gobierno en la materia y cómo puede incentivar su desarrollo la Junta de Extremadura?

La Ministra de Transición Ecológica, Teresa Ribera, ha anunciado hace unos días un paquete de medidas urgentes para revisar toda la normativa de renovables y recuperar la confianza de los inversores en España. En ese paquete está incluido el autoconsumo, cuyas barreras administrativas una mayoría parlamentaria en el Congreso de los Diputados está de acuerdo en eliminar para facilitar su desarrollo. Esperamos que esas medidas garanticen y favorezcan el desarrollo del autoconsumo, que equivale a generación distribuida, que es el complemento de las grandes plantas.

En cuanto a la Junta de Extremadura, hemos habilitado una línea específica de ayudas, con el fin de fomentar las instalaciones fotovoltaicas de autoconsumo, de manera coyuntural, para contrarrestar el impuesto al sol. Pero hoy por hoy es innecesaria la ayuda pública porque el autoconsumo es rentable por sí solo.

Muchos comercios y pequeñas empresas españolas y extremeñas aseguran que el coste energético les resulta casi asfixiante muchos meses ¿Hacia dónde debería ir el modelo energético para que el precio de la electricidad disminuyera?

En España es necesario definir qué sistema eléctrico necesitamos para los próximos años, hasta el 2030 como poco, porque el sector eléctrico y el de las energías renovables, particularmente, necesitan estabilidad y seguridad jurídica. Y necesitamos definir el proceso de transición hacia un nuevo modelo energético basado en las energías renovables. Pensamos que la transición es necesaria para llegar a la descarbonización total en el 2050 y se hará, pero ha de ser justa para no perjudicar a nadie.

También considero necesario reformar en profundidad el mercado eléctrico. El actual modelo marginalista de fijación de precios no funciona hoy correctamente, y menos cuando se incorpore la nueva generación fotovoltaica. Hay un margen importante de reducción de los costes de producción de electricidad que estamos pagando hoy.

Ya está en marcha la construcción del primer parque eólico en la región ¿está previsto el inicio de más en esta legislatura?

Así es, las obras del primer parque eólico, El Merengue, avanzan a buen ritmo. Se ubica en Plasencia y contará con 15 aerogeneradores y una potencia de 40 megavatios. Y hay otros proyectos en tramitación, aunque no podemos asegurar que sus promotores decidan construirlos, una vez que consigan las autorizaciones.

La movilidad eléctrica es otro de los vectores claves en el futuro ¿cuesta más impulsarla en una comunidad muy extensa y con pocos habitantes por kilómetro cuadrado?

La movilidad eléctrica es imparable y es necesaria para cumplir con los objetivos de lucha contra el cambio climático y avanzar en la transición energética. Además, cuando crezca el parque de vehículos eléctricos será posible realizar una gestión de la demanda que complemente a la generación renovable.

Pronto verá la luz la Estrategia Regional para el Impulso del Vehículo Eléctrico en Extremadura, en la que estamos trabajando con agentes públicos y privados, para, entre otras muchas acciones, crear una infraestructura de recarga que facilite la movilidad con vehículos eléctricos en una comunidad, como usted dice, muy extensa.

Desde la Junta de Extremadura se está impulsando legislativamente la llegada de grandes proyectos industriales y empresariales a la región ¿Qué importancia tiene el suministro energético en los mismos a la hora de valorar su implantación en la región?

Desde el punto de vista de los costes energéticos, Extremadura compite en igualdad de condiciones con el resto de España, pero estamos en desventaja con algunos países europeos. Es otro hándicap que tenemos que superar.

Una de las áreas claves en la llamada economía circular es la biomasa. Hace unos meses se presentó en proyecto, junto a Extremadura Avante, de varias plantas para aprovechar los recursos naturales de la región ¿cómo está el proyecto en la actualidad y qué se pretende lograr?

Hasta ahora hay varios promotores que nos han transmitido su intención de construir plantas de fabricación de pellets a partir de biomasa de origen forestal, pero todavía no se están tramitando las autorizaciones administrativas. Esperamos poder darle un impulso a estos proyectos si conseguimos el visto bueno de Bruselas a una línea específica de ayudas a la inversión.

En cuanto a las plantas de biomasa para producción de electricidad, todavía no han conseguido competir en el mercado libre, como la fotovoltaica y la eólica. Desde la Junta de Extremadura pensamos que en futuras subastas de renovables se deberían contemplar cupos específicos para la biomasa y para la termosolar. Ambas tecnologías, especialmente hibridadas entre sí, aportan la gestionabilidad que no tienen fotovoltaica y eólica.

 

Acciona se suma a la estrategia de la Junta de Extremadura de aprovechamiento sostenible de espacios forestales para biomasa

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José Manuel Entrecanales, presidente de ACCIONA, y Guillermo Fernández Vara, presidente de la Junta de Extremadura, han suscrito en Mérida un Protocolo para el aprovechamiento sostenible de los espacios forestales de la región. Dicho acuerdo se enmarca en la estrategia de economía verde y circular para Extremadura, impulsada por el actual gobierno de la Comunidad y supone la voluntad de Acciona de adherirse al protocolo firmado el 21 de agosto de 2017 por la Junta y diversas entidades extremeñas.

Este protocolo se sustenta en la “potencialidad de la riqueza forestal regional, en el fomento del aprovechamiento  sostenible de los valores naturales de la Comunidad, en el desarrollo rural basado en la protección de la naturaleza y en las posibilidades de la autosuficiencia energética gracias a los excedentes de biomasa”. Además, el compromiso adquirido hoy por ambas partes supone la defensa “en la prevención inteligente de incendios forestales, en el potencial turístico y resto de usos sociales” de los montes extremeños.

El objetivo del Protocolo es conseguir un modelo de desarrollo sostenible para Extremadura, preservar y mejorar la calidad medioambiental y la biodiversidad en la región, que cuenta con un 70% de superficie forestal, frecuentemente amenazada por el riesgo de incendios.

Según José Manuel Entrecanales, presidente de Acciona, “si conseguimos desarrollar en Extremadura este proyecto vanguardista de biomasa, valorización energética y aprovechamiento de residuos forestales, será una oportunidad histórica de convertir esta región en referente mundial en este campo”.

En opinión de Guillermo Fernández Vara, presidente de Extremadura  “tenemos una enorme capacidad de producir residuos y hace falta buscar alternativas energéticas limpias para tratarlos porque el cambio climático ha venido para quedarse”.

En Extremadura, ACCIONA cuenta actualmente con la planta de biomasa de Miajadas, de 15 MW. Operativa desde 2010, fue la primera en Europa preparada para utilizar dos tipos de materia prima (herbácea y leñosa), lo que permite diversificar el suministro de combustible. Su producción media anual es de 128 GWh, equivalentes a la demanda de 40.000 hogares, y evita la emisión a la atmósfera de 123.000 toneladas de CO2 anuales.