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Cambio Energético publica una guía con consejos sobre la compra e instalación de estufas de pellets

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La empresa extremeña  Cambio Energético, especializada en ahorro energético y renovables, ha publicado una práctica Guía de consejos sobre las estufas de pellets, para orientar al cliente sobre todo lo que tiene que tener en cuenta antes de comprarla.

Una estufa de pellet es algo mucho más serio que lo que pueda parecer una chimenea tradicional. Se trata de un aparato de combustión bastante sofisticado cuyo diseño persigue, ante todo, la mayor eficiencia al menor coste. Y lo consigue. El secreto de su éxito radica en su combustible: los pellets, unas pequeñas piezas hechas de restos prensados de virutas de madera y otros materiales de reciclaje vegetal con un altísimo poder calorífico, mínimo consumo y cero emisiones de CO2.

Pura eficiencia
Al tratarse de material prensado, el porcentaje de humedad de la madera de pellet es residual (por debajo del 8%), lo que aumenta la potencia calorífica de este tipo de estufas. Dicha potencia se calcula según el coeficiente de eficiencia de combustión, es decir, qué cantidad del material que se combustiona se transforma realmente en energía. Dependiendo de modelos y marcas, las estufas de pellets ofrecen entre un 75-90% de eficiencia, un porcentaje mucho mayor al de, por ejemplo, las chimeneas tradicionales.

Bajo coste
Como ocurre con los sistemas de autoconsumo de paneles solares y otras energías renovables, una estufa de pellets supone para el usuario una inversión inicial. Sin embargo, y también de forma similar a lo que ocurre con los sistemas fotovoltaicos, la alta durabilidad de los equipos, el mínimo mantenimiento que precisan y el precio del combustible (un kg. de pellet ronda los 0.25€) permiten un retorno de esa inversión en un tiempo muy rápido y unos porcentajes de ahorro en la factura de la luz que ronda el 40-60% con respecto a la energía convencional. Las estufas de pellets son, como toda inversión en energía renovable, una decisión inteligente.

Poco mantenimiento
Alimentar una estufa de pellets es un juego de niños. Basta con recargar el depósito de pellets -o, en su caso, la tolva- a medida que se vaya consumiendo el material. La alta eficiencia del aparato supone también que la generación de residuos es mínima, sobre todo si la comparamos con las chimeneas convencionales, y eso significa menos dolores de cabeza. Sólo es necesaria una ligera limpieza periódica para que la ceniza acumulada en el cenicero y las válvulas caiga en el depósito correspondiente. Nada más fácil para mantener la estufa en óptimas condiciones.

Espacio
A la hora de adquirir una estufa de pellets, es fundamental conocer bien el espacio que se quiere calefactar y elegir una estufa que tenga la potencia adecuada. Si la estufa es demasiado grande, el usuario tenderá a fijar la combustión a nivel bajo para evitar el exceso de calor, lo que supone un gasto innecesario de combustible y mayor polución. Por el contrario, una unidad demasiado pequeña podría no proporcionar calor suficiente. Para evitar ambos escenarios merece la pena pensar en una fórmula sencilla: utilizar 1Kw de potencia máxima por cada 10m2 de superficie a calefactar. Siempre puede ir también a la propia ficha técnica de la estufa, que nos dará pistas sobre el volumen máximo para la que está diseñada.

Tipos de estufa de pellet
El mercado ofrece una gran variedad de diseños y prestaciones en las estufas de pellet pero tres son los tipos fundamentales de este tipo de electrodoméstico:

-De aire: las más básicas, pero también las más ecológicas y eficientes. Tienen una característica fundamental, y es que, además del pellet, estas estufas admiten otro tipo de residuos naturales como la cáscara de almendra o los huesos de aceituna. Las estufas de aire reparten el calor por la estancia donde estén situadas y caldean las zonas adyacentes. La mayoría cuenta con un display donde poder regular la intensidad y la temperatura de la estufa.

Canalizables: Son muy similares a las estufas de aire, pero con la peculiaridad de que cuentan con un ventilador adicional que impulsa el aire caliente, permitiendo que pueda calefactarse la habitación donde está ubicada la estufa y también una estancia que esté contigua a la misma.

De pellet hidro o termoestufas: son quizá las más completas. Tienen la particularidad de que, además de calefactar la estancia en la que se instale, puede conectarse al circuito de radiadores de la vivienda, con lo que se benefician todas las demás zonas del hogar. Suelen incluir una función de auto-apagado ante cualquier anomalía del sistema.

Un sistema seguro
Hablando de anomalías del sistema, las estufas de pellet son muy seguras y suelen incorporar sistemas de aviso ante un eventual mal funcionamiento. En cualquier caso, merece la pena tener en mente un número de recomendaciones para evitar problemas. Entre ellas, las típicas de unidades calefactoras: evitar cubrir la estufa con objetos que sean inflamables y situar la unidad en un lugar que no esté excesivamente recargado de muebles u otros objetos. Más específica de las estufas de pellets es la necesidad de contar con una salida de humos al exterior. Crear dicha salida es, sin embargo, muy sencillo. Suelen utilizarse unos simples tubos de acero de unos 80mm, muy fáciles de instalar. También es importante que la estufa cuente con una “T” para la limpieza de los conductos y evitar posibles obstrucciones.

Cómo instalar
La instalación de una estufa de pellets es muy sencilla y no requiere de conocimientos previos de electricidad (las estufas se alimentan en una toma convencional de 220v). En cualquier caso, y para que no haya ninguna duda, hemos creado un tutorial muy fácil donde podréis aprender a instalar vuestra estufa paso a paso. Para ello, hemos contado con un verdadero gurú de la ecología y buen amigo nuestro, Renato Álvarez, de “El Eco Huerto de Renato”. En este breve vídeo, Renato deja por un momento los consejos que nos ofrece día a día sobre horticultura y ecología y se pone manos a la obra para instalar una estufa de pellets desde el principio.

Rosendo García (Mercado Biomasa S.L.): “Es fundamental usar un combustible de calidad en la caldera o estufa de biomasa”

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Entrevista con
Rosendo García
Director de Mercado Biomasa S.L.

Rosendo García tiene una extensa experiencia en el mundo de las energías renovables y la eficiencia energética a través de su empresa Imener. Hace poco tiempo ha creado Mercado Biomasa S.L., con sede en el Parque Científico y Tecnológico de Badajoz, con el objeto social de la producción y comercialización de biocombustibles, prestación de servicios energéticos, estudios e informes relacionados con la bioenergía, cursos, talleres y acciones formativas sobre energías renovables, diseño y realización de acciones comerciales y de marketing para la promoción y difusión de la biomasa.

¿Cuál es el  objetivo con el que se crea Mercado Biomasa en un momento muy importante para el sector en Extremadura y España en general?

Sobre todo facilitar la logística (suministro y pedidos) de la biomasa  de uso térmico para el cliente doméstico (calderas y estufas  entre 5 y  150 kw).

¿También va a participar en la producción o se va a limitar a comercialización por el momento?

Sólo a la comercialización, pero daremos apoyo técnico a los promotores de producción de biomasa -pellets y hueso certificado principalmente- en el diseño de fábricas de biocombustibles en Extremadura, y también en el aprovechamiento de subproductos agroforestales para su aprovechamiento como biocombustibles. Queremos ser actores importantes de este nuevo mercado que se está asentando poco a poco en la región

¿Para que el cliente final, sea particular o una pequeña empresa, se decida por usar biomasa depende más de una experiencia positiva de un familiar o conocido, de explicárselo bien o de las posibles ayudas de la administración?

Lo primero que mira el cliente es el retorno de la inversión, su coste, también la financiación preferente y ayudas públicas si están en vigor, y por último las experiencias positivas cercanas (calderas y estufas instaladas en su entorno).

¿A la hora de elegir una caldera de biomasa cuáles son las principales claves a tener en cuenta?

Lo primero, disponer de un lugar adecuado tanto para la instalación de la caldera / estufa como para el almacenamiento de la biomasa, viviendas cercanas que pueden afectar a nuestra instalación según la normativa vigente, si ya dispone de un sistema de calefacción, si se trata de nueva instalación o sustitución de un equipo y por último el aislamiento de la vivienda o local. Todos estos son los parámetros mínimos desde nuestra experiencia y punto de vista, con la misma importancia para que la instalación sea viable técnica y legalmente.

A la hora de convencer a un cliente que mira mucho el ahorro energético ¿la comparación frente a otros carburantes sigue siendo muy ventajosa?

Por ahora es ventajosa, pero lo más importante de la biomasa es la independencia energética, con esta fuente de energía pasamos a depender de un combustible nuestro, que cuida el medio ambiente y que  genera empleo de calidad en el medio rural en toda la cadena de valor (producción, instalación, mantenimiento y suministro). El valor de la biomasa, aparte de un precio competitivo, está en que la riqueza y el empleo se quedan en un elevado % en la comarca o región que lo produce. Ese debe ser el elemento diferenciador que posicione este combustible en nuestro mercado. El precio no debería ser el único factor que decida su compra.

A la hora de elegir el tipo de biomasa a utilizar en la caldera o estufa entre pellets, astillas, hueso de aceituna, etc ¿qué debemos tener más en cuenta?

La  cercanía a los puntos de suministro, las características de la caldera o estufa y la evolución de los precios de los últimos años. Es fundamental usar un combustible de calidad, la mayoría de veces el ahorro es mínimo frente a un combustible de calidad media o baja y esto afecta al mantenimiento, a la vida útil de los equipos y a la eficiencia de la instalación. Un buen combustible nos asegura una mayor duración de los equipos, mantenimiento mínimo y una mayor eficiencia en la producción de energía, que al final es para lo que hacemos la instalación.

Ilustración: J.C.Florentino

Extremadura se acerca a las 9.000 estufas y calderas tecnificadas de biomasa instaladas

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por Juan Jesús Ramos
Responsable del Observatorio Nacional de Calderas de Biomasa (ONCB) en AVEBIOM

Juan Jesús Ramos lleva muchos años analizando el mercado de estufas y calderas de biomasa en España y en Extremadura también. Y ha visto la evolución silenciosa del sector año a año. En este artículo, muestra las claves del creciente protagonismo del sector en la región extremeña

Queda mucho por hacer, pero el sector de la biomasa térmica en Extremadura se va consolidando poco a poco. Al cierre de 2017, según las estimaciones del Registro del Observatorio Nacional de Calderas de Biomasa de AVEBIOM, la potencia térmica acumulada en Extremadura ascendía a 464.415 kW, un 9,7% más que el año anterior. El número estimado de equipos nuevos y de sustitución instalados en la Comunidad autónoma en 2017 ha sido de 1.500, elevando el número de estufas y calderas “tecnificadas” hasta las 8.584.

A pesar de ello, sigue siendo la “gran desconocida”, y este desconocimiento trae consigo desconfianza para muchos posibles usuarios, que también se ven influenciados por las potentes campañas de marketing de las grandes corporaciones energéticas de combustibles fósiles.

Que una energía renovable, como es la biomasa, tome más protagonismo, tiene remedio. En primer lugar el ejemplo debe venir de la propia Administración. Parece que para estas dos próximas campañas (ejercicios 2018 y 2019) estaremos de suerte. El Gobierno de Extremadura abrió la convocatoria de dos programas de ayudas destinadas a actuaciones de ahorro y eficiencia energética y también para la adquisición de nuevas instalaciones de energías renovables (Bases Reguladoras en: DECRETO 110/2018, de 17 de julio). Las dotaciones económicas para ambas líneas son muy interesantes: 2,30 millones de € en el primer caso y 6,58 en el segundo. Estas convocatorias están enmarcadas en el Programa Operativo del Fondo Europeo de Desarrollo Regional (FEDER) 2014-2020.

Plan estratégico
Para que el círculo virtuoso de la biomasa deje de tener aristas y ruede, es necesario ir cumpliendo una serie de actuaciones que pueden condicionar el éxito o el fracaso de un plan estratégico diseñado a una escala territorial amplia. Aunque a muchos agnósticos de la biomasa les parezca extraño, lo primero será promocionar la DEMANDA de nuevas instalaciones, antes incluso de tener disponibilidad de un biocombustible local, planteando el debate del gran dilema de si es primero el huevo o la gallina.

Dada la limitación de los recursos económicos de cualquier administración, las inversiones iniciales más potentes han de dirigirse siempre hacia la puesta en funcionamiento de las calderas de biomasa. Y no de cualquier manera, sino con criterios que garanticen la viabilidad y el buen funcionamiento de la instalación.

En primer lugar, se ha de localizar al potencial usuario y analizar su demanda térmica. Tras esta primera fase de la confirmación de los consumos y del establecimiento de los protocolos de mejora de la eficiencia ya sea en los procesos productivos, la distribución o la curva de demanda, se realizará un estudio de la viabilidad técnica, económica y financiera de dicha instalación. El usuario o potencial usuario debe estar  en todo momento informado y asesorado para que participe de manera activa en la toma de decisiones.

Equipos contrastados
Otro de los factores clave es el diseño de infraestructuras y la elección de los componentes de la instalación, constituidos por equipos contrastados, eficientes y de calidad. Ni lo más barato es lo más interesante, ni es sensato hacer las cosas a cualquier precio.

Por último, no nos podemos olvidar de contar con una empresa instaladora de contrastada experiencia que, además de una correcta instalación, nos asegure un mantenimiento preventivo y correctivo para alcanzar las máximas prestaciones en todo momento. Sacar el mayor partido a la instalación se consigue únicamente utilizando un biocombustible adecuado, con garantía y certificación de calidad.

Biomasa local
El biocombustible, ya sea pellet, astilla, hueso de aceituna, cáscara de frutos secos, etc., será el hilo conductor que nos llevará al siguiente tramo del círculo virtuoso, que consistirá en la promoción de la OFERTA de biomasa local. Aparece la necesidad de plantear el autoabastecimiento con recursos locales, que tras su correspondiente análisis, culminaría con la construcción de infraestructuras productivas y logísticas bien dimensionadas. A su vez, la existencia de estos Centros Logísticos de Biomasa [CLB], que garantizan el suministro “de cercanía” bajo los estándares de calidad de las biomasas, aumentaría la confianza de nuevos potenciales usuarios.

El acopio de biomasa forestal no siempre es fácil ni rentable a “priori”. Es importante conocer la disponibilidad de la biomasa forestal de cada municipio o territorio y planificar los aprovechamientos a través de un Plan de Gestión Forestal.

Masas forestales
Por otra parte, tener las masas forestales bien cuidadas y gestionadas ayuda a reducir de manera drástica el número y la intensidad de los incendios forestales. Esto traducido a valores económicos, supone el mantenimiento del valor patrimonial y medioambiental del monte, con una reducción importante en el gasto de extinción para las arcas autonómicas y el de daños generados. Cada hidroavión o helicóptero que apoya la extinción de un incendio puede cobrar entre 4.000 y 6.000 €/hora, dependiendo de su capacidad. Apagar un incendio con medios aéreos, terrestres, brigadistas, etc., es muy caro y siempre con riesgo de pérdidas humanas. Repercutir ese alto coste en las cuentas públicas hace que el planteamiento del acopio de biomasa deba ser tratado con mayor sensibilidad por parte de las Administraciones.

Mientras, los subproductos y residuos, con capacidad energética, obtenidos de las actividades de producción agrícola y ganadera, han de ser tenidos muy en cuenta por parte de los profesionales del campo, de las cooperativas y de las empresas de transformación. Debería existir un compromiso generalizado en la valorización y el aprovechamiento de estos materiales, de tal manera que un biocombustible como el hueso de aceituna producido en Extremadura debería ser consumido, en su totalidad, en Extremadura. Aprovechar los recursos biomásicos locales favorece la riqueza y el empleo local, mitigando el cambio climático y el éxodo rural.

Ejemplo industrial
Nos hacemos eco de que hay un grupo de empresas de la industria del corcho en San Vicente de Alcántara, que han mejorado su tradicional sistema de calentar el agua de los calderos en los que cuecen el corcho para conseguir su esterilización y darle mayor flexibilidad y elasticidad. La búsqueda de mayor eficiencia en el proceso ha supuesto el cambio del biocombustible de toda la vida, la leña, a otro formato que son los pellets o las astillas. Sigue siendo biomasa, madera extraída de nuestros montes y dehesas, pero que puede utilizarse con mayores rendimientos.

Este es el caso de Corchos Borriño Rabazo S.L., con sede en San Vicente de Alcántara (Badajoz), que fue pionera en la mejora de su antigua caldera de leña incorporando un quemador de la marca NATURAL FIRE de 350 kW. La empresa instaladora ha sido BIOMASAEX, S.L., con sede en Villafranca de los Barros (Badajoz). Su gerente Ángel Mora nos cuenta que antes utilizaban unas 210 toneladas anuales de leña y ahora, con pellet, no consumen más de 42 toneladas. Para la corchera ha supuesto una reducción en el coste de la energía de 5.670 €/año

Aparte del ahorro y de la mejorara en el uso de los recursos energéticos, ahora consiguen controlar el proceso de cocción de una manera automática. Además, la implementación de este equipo ha servido para disminuir el riesgo de accidentes en la zona de cocción; también reducir en un 80% las emisiones de gases y, sobre todo, disponer de un trabajador más para la preparación del corcho.

BIOMASAEX, S.L. es una pequeña empresa que a lo largo de estos 5 últimos años, se ha convertido en la principal instaladora de Extremadura en equipos de aprovechamiento energético con biomasa, especializándose en quemadores. Sus clientes principales pertenecen a la potente industria agroalimentaria de tanto de Extremadura como de la parte occidental de Andalucía.

La Junta impulsará el desarrollo de la biomasa autóctona de la que el 91% de su potencial no se aprovecha en Extremadura

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La Junta de Extremadura ha publicado las bases reguladoras para el régimen de concesión de subvenciones para actuaciones relacionadas con la fabricación de biocombustibles sólidos a partir de la biomasa en Extremadura.

Según la administración regional, “Extremadura como región predominantemente agrícola dispone de un gran potencial de biomasa fruto del importante número de cultivos agrícolas de arroz, tomate, frutales, olivo, viña, hortícola y tabaco; de la extensa producción de biomasa forestal residual de montes y dehesa (no en vano el 68 % de la superficie total de la región es forestal); así como de residuos de mataderos, almazara y vinazas. Sin embargo, el 91 % de ese potencial no es aprovechado y ello a pesar de tratarse de un producto cada vez más utilizado tanto como combustible para calderas en el hogar como en la generación de energía renovable”.

Para la Junta de Extremadura, “es un aspecto primordial de la política de desarrollo de la Comunidad Autónoma de Extremadura tendente a incentivar la oferta de biomasa autóctona, especialmente teniendo cuenta que el campo de la generación y del abastecimiento de biomasa se está erigiendo en uno de los sectores que más empleo puede generar y sin obviar que su desarrollo contribuye a la protección del medio ambiente dado los bajos niveles de contaminación que presenta”.

Para aprovechar el impulso que la Unión Europea quiere dar a la biomasa, el Programa Operativo del FEADER para la Comunidad Autónoma de Extremadura en el periodo 2014-2020 ha incluido la concesión de ayudas a las inversiones en creación y desarrollo de actividades no agrícolas”, de la que podrán ser beneficiarios, conforme establece el presente decreto, las microempresas, pequeñas empresas y autónomos, siendo el importe de la subvención que obtengan los proyectos presentados cofinanciado en un 75% con cargo al Programa de Desarrollo Rural de Extremadura 2014-2020. La presente línea de ayudas ha sido aprobada por Decisión de la Comisión Europea de 14 de septiembre de 2018.

Con todo ello, la Junta quiere ayudar al fomento de actividades destinadas a la fabricación de biocombustibles sólidos a partir de biomasa forestal y de residuos agrícolas, tales como los pellets y el carbón vegetal, siendo los beneficiarios a los que va dirigida la medida las pequeñas empresas y microempresas de las zonas rurales, debiendo revertir las ayudas en beneficio de dichas zonas. Se excluye de los beneficios de este decreto la fabricación de biocombustibles gaseosos y líquidos, tales como biogás, biodiesel y bioetanol.

“Con los subproductos del olivar que se generan se podrían autoabastecer de energía las almazaras”

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Por José Antonio La Cal, socio fundador de BIOLIZA

José Antonio La Cal es uno de los mayores expertos en el mercado español en el aprovechamiento de los subproductos de olivar, un mercado con su mucho potencial de desarrollo en Extremadura gracias a su gran extensión de olivar y a su creciente producción de aceituna almazara. En dos de las tres últimas campañas, la región ha batido su récord histórico de producción con más de 72.000 toneladas por campaña. Extremadura dispone de cuatro orujeras activas inscritas en ANEO, la asociación empresarial del sector.

El olivar es generador de un volumen importante de subproductos susceptibles de ser valorizados energéticamente. Entre ellos cabe citar los siguientes:

-Restos de podas, tanto fracción fina o “ramón”, como gruesa o “leña” generados en la explotación agrícola como consecuencia del proceso de poda, normalmente cada 2 años, y en una cantidad que puede situarse en el orden de 1,75 t/ha. suelen ser astillados y depositados en el terreno como aporte orgánico y también quemados directamente a cielo abierto con el objetivo de eliminarlos rápidamente de la explotación para evitar la propagación de plagas como el llamado “barrenillo”. También es una biomasa utilizada en plantas de generación de energía eléctrica mediante combustión.

-“Hojín” y restos de pequeñas ramas en el patio de la almazara como consecuencia de las operaciones de limpieza del fruto. Suelen ser eliminados directamente o bien aprovechados como alimento para ganado o como codigestato en plantas de compostaje junto con otros subproductos como orujo y estiércol animal.

-“Hueso de aceituna” extraído directamente de la corriente de orujo en la almazara. A pesar de no ser un biocombustible de calidad para usos térmicos por su elevada humedad y su contenido en pulpa y finos, es comercializado directamente para fines térmicos. En algunas ocasiones es utilizado como materia prima en industrias productoras de biomasa en las que, previo secado y limpieza, se genera un hueso de almazara limpio, apto para sistemas de calefacción en los ámbitos doméstico y terciario. El porcentaje en materia sólida del orujo es de aproximadamente el 13%.

-“Orujo graso y húmedo” procedente del proceso de obtención del aceite de oliva, también denominado “alperujo”. Se genera también en la almazara en un porcentaje aproximado del 80% en peso de la aceituna. Su destino final suele ser el deshuesado, el llamado “repaso” para la extracción de aceite residual por medios mecánicos, y su envío a la extractora de aceite de orujo para la obtención de aceite de orujo de oliva, el cual debe ser refinado posteriormente.

-Orujo extractado o seco, también llamado “orujillo” obtenido como co-producto en las industrias de extracción del aceite de orujo u orujeras. En general, de 1 tonelada de orujo graso y húmedo se obtiene en torno a un 33% de orujillo con una humedad de entre el 7 y el 8%. Se ha utilizado tradicionalmente como combustible en las propias extractoras y también en las denominadas “plantas de biomasa”. Durante algunos años también ha sido objeto de exportación para su empleo en centrales térmicas de carbón, lo que se conoce como “co-combustión”. Actualmente, y como consecuencia de la caída de las exportaciones y del estancamiento de los proyectos de nuevas plantas de generación de energía eléctrica con biomasa, está siendo objeto de estudio para nuevos proyectos como su conversión termoquímica mediante gasificación para la producción combinada de energía eléctrica y térmica.

Por otra parte, la almazara consume una cantidad importante de energía eléctrica para sus procesos productivos, y en menor medida térmica, la cual es generada con el propio hueso extraído del orujo, si bien como se ha comentado no en las mejores condiciones de eficiencia energética, dado que se trata de calderas en su mayor parte de bajos rendimientos y de un combustible con un elevado grado de humedad (> 40%), pulpa y de finos, lo que dificulta la combustión y contribuye a incrementar los niveles de emisiones a la atmósfera, sobre todo de partículas.

Reutilizar subproductos
La pregunta que habría que formularse es la siguiente: ¿cómo podrían utilizarse los subproductos que genera el olivar para satisfacer, parcial o totalmente, los consumos energéticos térmicos y eléctricos de una almazara? De esta manera se conseguirían reducir costes de explotación e impactos al medio ambiente como consecuencia de sustituir electricidad de origen fósil por renovables, en este caso biomasa, disminuyendo así la llamada “huella de carbono” e incrementando la competitividad de la almazara como industria.

Una alternativa, no la única, podría ser la basada en emplear astillas procedentes de los restos de poda como combustible en una instalación de gasificación, tecnología que consiste en someter a la biomasa a un proceso de combustión parcial a elevada temperatura (unos 1.100 ºC) y en ausencia de oxígeno, lo que permite obtener un gas sintético o “syngas” el cual, una vez tratado (eliminadas las partículas, el agua y los condensados) puede ser empleado como combustible en un grupo moto-generador para la producción combinada de energía eléctrica y térmica en modo “autoconsumo” de acuerdo a la legislación actual vigente.

La eléctrica podría utilizarse para cubrir total o parcialmente la demanda de electricidad de la almazara (en caso de excedentes podría ser vertida a la red y comercializada a precios de mercado); y la térmica (a dos rangos de temperatura, 90º y 450ºC de refrigeración de camisas y escape de motores respectivamente) para generar el agua caliente del proceso (liberando así hueso húmedo para su venta como biomasa de calidad una vez seco y limpio), o para el secado de hueso y el orujo (pre-secado previo a su envío a la extractora): o, incluso, para la depuración de los efluentes líquidos (aguas de lavado de almazara y de vegetación del fruto) de cara a la obtención de un producto apto para el riego.

Con esta alternativa por un lado se consigue valorizar la fracción gruesa de los restos de las podas, que es la que mayor problemas de gestión está causando a los agricultores; y, por otro, autoabastecer prácticamente de energía la almazara, reduciendo, como ya se ha comentado, la huella de carbono del aceite de oliva, lo que le va a permitir competir en mercados más exigentes con los aspectos ligados a la sostenibilidad.

Además de los beneficios económicos, energéticos y medioambientales, habría que añadir las ventajas de carácter operativo y estratégico, al no depender de fuentes de energía externas y sometidas a controles y regulaciones lejos del alcance de los gestores de la almazara. Se trata pues de un modelo sostenible desde todos los puntos de vista, no solo medioambiental puesto que depende de recursos locales y autóctonos generados por los propios olivareros.

orujo extractado y seco u orujillo
Orujo extractado y seco u orujillo

Francisco Castañares (AEEFOR) “Las plantas de biomasa de Moraleja y Herrera del Duque producirán 70.000 toneladas de pellets certificados cada una”

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Entrevista con
Francisco Castañares
Presidente de AEEFOR (Asociación Extremeña de Empresas Forestales y de Medio Ambiente)

En octubre del 2017 se anunció el proyecto para abrir tres centrales de biomasa térmica en Moraleja, Herrera del Duque y Las Hurdes, con participación de empresas privadas y de Extremadura Avante. ¿En qué fase se encuentran dichos proyectos y cuál sería su objetivo final en cuanto a producción?

Así es. En estos momentos estamos ultimando los preparativos para arrancar con las dos primeras plantas, en Moraleja y Herrera del Duque, algo que haremos este próximo otoño/invierno. La tramitación administrativa, siempre procelosa, y las cuestiones financieras serían, digámoslo así, las que protagonizarían el momento procesal en que nos encontramos en estos momentos. La planta de Las Hurdes estaba inicialmente prevista para su arranque en 2020 y como es lógico su tramitación va más lenta. En estos momentos estamos estudiando los suelos para decidir la ubicación más adecuada, algo ya resuelto hace meses en Moraleja y Herrera. Cada una de las tres plantas va a producir unas 70.000 toneladas de pellets certificados y aptos para su comercialización en Europa, aunque nuestro objetivo es desarrollar el consumo de la biomasa aquí, en Extremadura y España, sin olvidar el mercado portugués

¿Además de biomasa térmica, en una segunda fase, dichos proyectos podrían llevar a cabo la producción directa de energía eléctrica?

Sin duda. Hace algunas semanas se incorporó Acciona al protocolo que un grupo de empresas extremeñas suscribimos hace un año con el Presidente de la Junta de Extremadura. El hecho de que la multinacional española más emblemática en materia de sostenibilidad se haya incorporado a nuestro proyecto de Economía Verde y Circular nos proporciona un enorme músculo financiero, tecnológico y mediático. El presidente de Acciona, José Manuel Entrecanales, dijo el día de la firma del Protocolo en Mérida que están muy ilusionados con este proyecto, que va a ser pieza esencial a la hora de ayudarnos a fijar población al medio rural y frenar el despoblamiento creciente. Acciona está estudiando invertir en una o dos plantas  de biomasa eléctrica que podrían tener una potencia instalada de entre 50 y 100 Mw.

Desde hace varios años se lleva hablando en la región de un Plan Director de Biomasa que ponga de acuerdo a todos los sectores involucrados en la misma ¿Sería factible lograrlo para dar estabilidad al sector?

Nosotros tenemos nuestro modelo y lo estamos desarrollando. Es algo más que un plan de explotación de la biomasa. Parte de una realidad, dramática, como los incendios forestales, que en nuestra región se manifiestan con especial virulencia. ¿Por qué ocurren? Pues ocurren porque hay un exceso de combustible en el interior de los montes, lo que provoca que, en caso de incendio, enseguida estén fuera de capacidad de extinción. Los incendios hoy ya no son sólo un problema medioambiental. Son un problema de protección civil. El elemento de riesgo más habitual para la vida de las personas en los países de clima mediterráneo. Acuérdese de Pedrogão y el norte de Portugal en 2017. O Galicia ese mismo año. O Grecia hace unas semanas. O California ahora mismo… Diseñar un modelo que consista en la extracción periódica de biomasa del interior de los montes, además de fraccionar la continuidad del combustible en los lugares adecuados, es sin duda la mejor medida que podemos aplicar para evitar los grandes incendios forestales. O quizá la única. Estamos, pues, ante la que quizá sea la única emergencia cuya prevención puede ser rentable. Este es nuestro planteamiento. No negamos que pueda haber otros, pero este es el nuestro, algo mucho más importante que un simple plan de explotación más o menos rentable de la biomasa forestal.

La comercialización de derechos de emisiones de CO2 es un mercado en auge ¿Extremadura por su riqueza forestal y medioambiental podría ser un actor importante en dicho mercado? 

Yo estoy convencido de que va a ser así, sobre todo desde el punto de vista de la capacidad de absorción y fijación de CO2 que tienen los sumideros extremeños, nuestros bosques y dehesas. De hecho el Protocolo que suscribimos en su día las empresas extremeñas, Acciona, la pública Avante y el Presidente de la Junta de Extremadura, recoge este apartado, en el que yo, personalmente, tengo puestas muchas ilusiones y esperanzas. Es algo novedoso, que nos va a permitir a los que tenemos poco más que naturaleza, campos, bosques y dehesas, sacar una significativa rentabilidad a nuestro papel de purificadores del aire que la humanidad respira. Avanzaremos en su desarrollo a lo largo de los próximos meses.

¿La biomasa debería formar parte de la estrategia en la lucha contra los incendios en regiones como Extremadura?

Como ya le he dicho, no es que deba formar parte de la lucha contra incendios, es que es esencial para prevenirlos, para evitar sobre todo los grandes y destructivos incendios que se desarrollan como consecuencia de la enorme cantidad de combustible acumulado que hay en el interior de los bosques. En nuestra región la media de crecimiento de la vegetación es de 2 a 4 Tm/hectárea/año. Un bosque completamente limpio de excedentes de vegetación, en 5 años tendría combustible suficiente para que cualquier incendio que se produzca en su interior esté fuera de capacidad de extinción casi desde su inicio. ¿Cuál es la clave, pues, para evitar los grandes incendios? Reducir la biomasa disponible en los bosques y mantenerla siempre en cantidades inferiores a 10 Tm/ha. O sacamos el combustible o el monte se acabará quemando tarde o temprano. Y cuanto más tarde en quemarse, más grande será el incendio que vendrá, por la sencilla razón de que habrá mayor cantidad de combustible acumulado. La respuesta es bien simple: hay que extraer periódicamente los excedentes de vegetación de nuestros montes. Y eso es biomasa. Y esta necesidad para prevenir una emergencia, da una enorme oportunidad al Aprovechamiento Sostenible de la Biomasa Térmica y Eléctrica. Justo lo que nosotros estamos desarrollando en Extremadura.

En aquellas comarcas más afectadas por los incendios de los últimos años ¿qué especies serían las ideales para su reforestación? ¿También serían factibles cultivos de frutales?

La clave está en romper la continuidad de masas forestales uniformes, que son altamente inflamables, y están ocupadas por distintas variedades de pino y eucaliptos. Si fraccionamos la continuidad del combustible reduciremos las superficies quemadas en cada incendio. Y si reducimos la densidad de la vegetación, estaremos atacando directamente la intensidad que puedan tener los incendios del futuro. Nuestro objetivo es crear paisajes resistentes y resilientes al fuego. Y certificarlos, para lo que hemos iniciado conversaciones con AENOR. Estamos en condiciones de afirmar que, al final, las administraciones y los particulares que quieran seguir nuestro modelo podrán decidir el tipo de incendios que quieren tener, su tamaño y su intensidad, pues ello depende fundamentalmente del diseño que hagamos en cada uno de los montes. El fuego no es elegible en esta parte del planeta, pero su tamaño y su intensidad sí. Nuestro objetivo es crear Bosques Resistentes al Fuego. Y trabajar en un modelo de certificación normalizada que sea exportable. No se lo que tardará el mundo en darse cuenta de que la solución que nosotros proponemos es la única posible, pero tarde o temprano lo hará. Mejor es que estemos preparados y vayamos por delante.

Y, respondiendo a su pregunta.., sí, los cultivos con especies no inflamables, como viñedos, la mayoría de los frutales, olivar, etc, son factibles. Y además, una buena herramienta frente al fuego para intercalar, en mosaico, en los bosques densos de nuestras principales zonas forestales. Romper la continuidad del combustible, no implica necesariamente, dejar amplias zonas desnudas de vegetación, ni mucho menos. Esas zonas pueden perfectamente ocuparse con frutales, olivar, viñedos, castañares… Así estaremos creando espacios resistentes al fuego, muy ricos en biodiversidad y mucho más bellos desde el punto de vista paisajístico.

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Ejemplo de exceso de biomasa en los montes extremeños

La Junta espera tramitar un decreto de ayudas de 12,5 millones de euros para fabricación de biocombustibles y carbón vegetal antes de final de año

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La biomasa está llamada a ser un actor protagonista en el futuro energético de Extremadura. Gracias al Fondo Europeo Agrario de Desarrollo Rural, la Consejería de Economía e Infraestructuras de la Junta de Extremadura podrá tramitar un decreto de ayudas para incentivar la fabricación de biocombustibles sólidos y carbón vegetal en la región, con el que se pretende dinamizar la actividad económica en el medio rural.

La acción va dirigida al fomento de actividades destinadas a la fabricación de biocombustibles sólidos a partir de biomasa forestal y de residuos agrícolas, tales como los pellets y el carbón vegetal, siendo los beneficiarios las pequeñas empresas y microempresas de las zonas rurales.

Para ello se invertirán 12,5 millones de euros procedentes de los Fondos Europeos Agrarios de Desarrollo Rural, FEADER, en el marco del programa de Desarrollo Rural de Extremadura 2014-2020, cuyo objetivo de gasto ha dado hoy luz verde la Comisión Europea.

La Junta de Extremadura resalta la singularidad de esta medida, ya que es la primera vez que este organismo europeo decide aprobar la financiación de una subvención destinada a la fabricación de biomasa sólida, pero que para una región como Extremadura resulta “fundamental”, indica la consejera de Economía e Infraestructuras, Olga García.

Extremadura es predominantemente agrícola y con un gran potencial de biomasa, añade la consejera, que estima el importante número de cultivos agrícolas de arroz, tomate, frutales, olivo, viña, hortícola y tabaco; y la extensa producción de biomasa forestal residual de montes y dehesa.

“Sin embargo, el 91% de ese potencial no es aprovechado y ello a pesar de ser un producto cada vez más utilizado tanto como combustible para calderas en el hogar como en la generación de energía renovable”, explica García, quien señala los cinco requerimientos que se han hecho en los dos últimos años a la Unión Europea, desde la Dirección General de Industria, Energía y Minas, para que permitiera este uso de los fondos FEADER.

Las pymes y micropymes de las zonas rurales extremeñas podrán acogerse a una ayuda del 30% de la inversión subvencionable, con un máximo de 2.000.000 euros por establecimiento industrial, tanto si comienzan la producción como si transforman su actividad a la producción de biocombustibles sólidos, hasta el 31 de diciembre de 2020.

En la actualidad existe un centenar de empresas dedicadas en la región a la fabricación de carbón vegetal, pero con esta medida de apoyo a la inversión regional, la Junta de Extremadura espera contribuir al crecimiento del sector en el campo de la generación y del abastecimiento de biomasa, que, en opinión de la consejera Olga García, se está erigiendo “en uno de los sectores que más empleo puede generar y sin obviar que su desarrollo contribuye a la protección del medio ambiente, dado los bajos niveles de contaminación que presenta”.