energías renovables

La eólica superó en España los 61.000 GWh en el 2022 y la fotovoltaica los 28.000 GWh, con récord de generación

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Las estimaciones presentadas recientemente por Red Eléctrica de España (REE) prevén que el 2022 haya sido un gran año para las energías renovables en España. Así espera que la eólica supere 61.000 GWh, lo que supondría en torno a un 1% más que la cifra registrada en 2021. Por su parte, la fotovoltaica finalizaría 2022 con una producción un 33% más alta que la del ejercicio anterior (cercana a los 28.000 GWh).

De esta manera, las placas fotovoltaicas se situarían por primera vez como cuarta tecnología del mix de generación (representando el 10%). Así se desprende de las estimaciones de Red Eléctrica que, como cada ejercicio, adelanta las principales magnitudes del sistema, basadas en datos preliminares a 20 de diciembre.

Para Beatriz Corredor, presidenta de Redeia, matriz de Red Eléctrica, “esta evolución de la eólica y la fotovoltaica refuerzan la posición de España como motor renovable de la Unión Europea. El camino de la transición ecológica es la única vía posible para una unión ‘eléctrica’ fuerte y autónoma”.

Las estimaciones prevén que la eólica cerrará el año siendo la primera tecnología renovable. En concreto, podría suponer casi el 22,1% de todo el mix, por detrás del ciclo combinando (24,8%) y por delante de la nuclear (20,2%). En cómputo total, las renovables representarían el 42,1% de la producción eléctrica del país, en un año marcado por un fuerte descenso de la producción hidráulica. De hecho, ha generado un 39,7% menos que en 2021 y se ha desplazado a la sexta posición de la estructura de generación.

Los datos apuntan que la producción total de energía eléctrica en España podría ser mayor a 276.000 GWh, un 6,5% más que en 2021. Con todo, las emisiones de gases de efecto invernadero anotan 44,7 millones de tCO2 eq y la cuota de producción libre de emisiones de CO2 equivalente se estima que alcanzaría el 63,1% del total. 

En 2022, el parque generador español, podría acabar el año superando los 117 GW de potencia instalada, un 3,8% superior a la registrada en 2021. Este año, España ha sumado 4,6 nuevos GW de renovables, en concreto 1,2 GW eólicos y 3,4 GW fotovoltaicos. La fotovoltaica es la tecnología que más ha aumentado y este año ya ha conseguido superar a la hidráulica, situándose en estos momentos como tercera en el ranking de fuentes con más potencia: ya supone casi el 16%. La capacidad de generación renovable asciende ya a más del 58% del total del parque.

En 2022, ha seguido disminuyendo la presencia de tecnologías contaminantes, fundamentalmente la del carbón que este año ha reducido su potencia en 300 MW. 

Por su parte, la demanda de energía eléctrica del sistema eléctrico español se estima en más de 250.000 GWh, un 2,2% inferior a la de 2021. Si se tienen en cuenta los efectos de la laboralidad y las temperaturas, la variación de la demanda de electricidad nacional se situaría un 3,1% más baja que la anotada en el ejercicio anterior.

CIDE destaca que el 88% de la potencia instalada de energía renovable en España se ubica en el medio rural

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Los términos rural y renovable están muy unidos. CIDE, la Asociación de Distribuidores de Energía Eléctrica que engloba a cerca de 200 compañías distribuidoras de energía eléctrica de toda España, ha elaborado el Observatorio de Descarbonización Rural, una iniciativa para medir y dar visibilidad al papel del medio rural en la estrategia de transición energética 2030-2050. Una radiografía de la contribución y potencial de la “España vaciada” a un futuro descarbonizado, de acceso público para cualquier ciudadano.

El Observatorio surge fruto de la estrecha vinculación de las empresas de CIDE con el mundo rural y la convicción de que el medio rural está llamado a desempeñar un papel indispensable en el proceso de descarbonización de la economía, pues alberga gran parte del potencial de generación renovable nacional, además de presentar las condiciones idóneas para su desarrollo. El Informe, que recoge los resultados del trabajo realizado durante el primer año del Observatorio, tendrá una periodicidad anual y ha sido realizado en colaboración con la consultora Deloitte mediante recopilación de información pública, encuestas -usuarios domésticos y empresas del ámbito rural- y otros datos estadísticos aportados por empresas privadas durante el año 2020.

Gerardo Cuerva, presidente de CIDE aseguró en la presentación del Observatorio que “en CIDE creemos en que es posible otra manera de suministrar energía, acercando a la población rural todas las ventajas de la digitalización y la transición energética. Hay que impulsar que los pueblos y pequeñas localidades de España, no solo no queden atrás de esta transformación, sino que sean una parte activa y esencial de la misma. La transición a una energía limpia nos permite un modelo económico sostenible, donde se abren oportunidades de creación de empleo, equidad y cohesión territorial”.  

El estudio centra el análisis en varios de los ecosistemas que marcan la hoja de ruta hacia la descarbonización en España: la concienciación y cohesión ciudadana, el grado de desarrollo del vehículo eléctrico, el autoconsumo, el almacenamiento eléctrico, la electrificación y eficiencia de otros usos energéticos y la generación eléctrica libre de emisiones.

-Exportadoras de energía. Los resultados del primer año de actividad del Observatorio evidencian la necesidad de tomar acciones concretas en el corto y medio plazo que garanticen la inclusión del medio rural en el proceso de descarbonización. Una de las principales conclusiones del estudio es que, pese a ser exportadoras de la energía eléctrica renovable que se consume fundamentalmente en zonas urbanas, actualmente las zonas rurales no disponen de los suficientes medios para electrificar su economía y aprovechar sus beneficios. Estos datos lo demuestran:

-El 32% de la energía consumida en España en 2020 es de origen renovable y rural y en torno al 88% de la potencia instalada de energía renovable en España se encuentra ubicada en el medio rural. Pero el consumo eléctrico en los hogares rurales es inferior en más de un 20% con respecto a la media española.

-Respecto al vehículo eléctrico, la falta de infraestructura de recarga pública que conecte municipios en las zonas rurales podría estar frenando su penetración con una implantación en el ámbito rural 4 veces inferior al del ámbito no rural. Sin medidas incentivadoras, se estima que casi 7 millones de vehículos en zonas rurales no participarían en este cambio.

-En el autoconsumo, las condiciones favorables de los hogares rurales, no se están traduciendo en una mayor penetración de instalaciones. El estudio muestra que apenas un 4% de los usuarios domésticos rurales disponen de instalaciones de autoconsumo, y sólo un 5% se plantea su instalación en el corto o medio plazo.

-En el ámbito del almacenamiento eléctrico, el despliegue es todavía muy incipiente. Según el estudio, solo un 2% de los usuarios domésticos y un 9% de las empresas disponen de él.

Olga García García, Consejera Transición Ecológica y Sostenibilidad Junta de Extremadura: “Estamos tramitando más de 150 proyectos con una potencia pico de 5.900 MW”

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Entrevista con
Olga García García
Consejera Transición Ecológica y Sostenibilidad Junta de Extremadura

Extremadura ha seguido liderando en España durante el año 2021 la puesta en marcha de megawatios fotovoltaicos. ¿Este fuerte crecimiento va a poder continuar en los próximos años?

Es un logro colectivo que Extremadura encabece la generación renovable en nuestro país. Ocupamos una posición predominante a nivel nacional en el proceso de transición energética por los más de 4.000 MW fotovoltaicos instalados, el 25% del total. Somos la locomotora solar de España. El año pasado se instalaron en la región 1.312 nuevos MW de esta tecnología, lo que supone casi un 51% más que el año anterior. Este crecimiento ha permitido que se incrementase casi un 56% la generación renovable extremeña con respecto a los datos de 2020. De esta forma la participación de las energías verdes ya supone el 38 % del total de la electricidad que generamos.

Cuando se aprobó el Plan Extremeño de Integrado de Energía y Clima en 2021 nos propusimos el objetivo de poner en servicio una media de 1.000 MW al año. Hemos sobrepasado esa cifra en los dos últimos años y tenemos buenas perspectivas para los próximos, dados los más de 150 proyectos que estamos tramitando con una potencia pico de 5.900 MW. A ello se une el empuje que va a suponer la nueva planificación de la red de transporte eléctrico recién aprobada que en Extremadura conllevará la construcción de 4 nuevas subestaciones y la ampliación de otras dos.  Esto supone un aval para integrar y dar salida a la nueva generación fotovoltaica en los próximos años.

Creo que estamos embarcados en un proceso ilusionante de transformación energética cuyas ventajas ya son apreciables en términos de inversión, empleo y competitividad empresarial en particular por la disponibilidad de energía limpia y barata que está suponiendo un revulsivo indudable para la atracción de nuevas inversiones industriales.

El crecimiento exponencial del autoconsumo en Extremadura en hogares y empresas que se está produciendo ¿está relacionado con lo ocurrido con los precios de la energía?

Antes de la aparición de las turbulencias en los mercados energéticos que estamos padeciendo, el autoconsumo ya estaba creciendo en nuestra región. Lo que los altos precios de la energía han provocado es una intensificación del ritmo de desarrollo de nuevas instalaciones.

Crecemos en porcentajes exponenciales de más del 200%. En los primeros seis meses de 2022 ya hemos puesto en servicio las mismas instalaciones que en todo 2021, superando las 3.400 con más de 44 MW de potencia. Creemos que en este despegue del autoconsumo también está relacionado con la política de promoción que venimos llevando a cabo desde hace años desde la Junta de Extremadura en coordinación con el conjunto del sector en la Mesa de promoción del autoconsumo que se reúne periódicamente para abordar actuaciones que favorezcan el impulso de estas instalaciones. Estamos poniendo el acento en las pymes y en el ámbito rural.  En este sentido las importantes ayudas que hemos puesto en la calle financiadas por los fondos de recuperación europeos están suponiendo un evidente estímulo.

La hoja de ruta del autoconsumo nacional nos atribuye un potencial de 200 MW en 2030. Creemos que es factible alcanzarlo y superarlo. Estamos dedicando muchos esfuerzos para conseguirlo porque creemos que, dados nuestros recursos, la generación distribuida tiene un relevante papel que desempeñar en Extremadura.

Desde la Consejería hacemos periódicamente campañas publicitarias en torno a las ventajas del autoconsumo y de las comunidades energéticas. La última llevaba por lema “Luz Verde al futuro energético” que resume muy bien nuestra ambición.

¿Qué importancia tiene para Extremadura la gigafactoría de baterías anunciada en Navalmoral de la Mata que se une a otros como la fábrica de baterías de Badajoz?

El presidente de la Junta de Extremadura ha calificado este proyecto de gigafactoría como una oportunidad histórica y estoy convencida de que por entidad e incidencia lo será. Extremadura se incorpora a una industrialización de vanguardia con proyectos tractores para Campo Arañuelo, también para Badajoz y en otras partes de la región. Y como he dicho el poder acoger este tipo de industrias también es consecuencia del despliegue renovable al poder garantizar una energía abundante, limpia y barata.

Me gustaría destacar que estamos trabajando para materializar en la región proyectos integrales de desarrollo en torno a la movilidad sostenible que integren en la región toda la cadena de valor. Así, por ejemplo, si se extraen los minerales en Extremadura su transformación industrial se debería producir aquí. La transformación en el territorio extremeño de los recursos mineros presentes en Extremadura supone una prioridad para aumentar el tejido productivo extremeño para contribuir a mejorar el empleo en zonas rurales y afrontar el reto demográfico.

Lo que tenemos que poner en valor es que está ocurriendo lo que en otros tiempos era inimaginable, que Extremadura estuviera pugnando por industrias de última generación. Vinculamos nuestro futuro económico al desarrollo industrial y energético sostenible. Hemos iniciado un camino hacia una Extremadura que crece de manera sostenible con base en una economía verde y eficiente en el uso de los recursos. En conjunto todos estos proyectos forman parte del proceso de transición ecológica que defendemos y representan una ocasión única para atrapar el futuro.

El Plan Extremeño Integrado de Energía y Clima contempla la instalación de otras tecnologías de generación eléctrica, cómo evolucionan la eólica, la biomasa o la cogeneración. ¿Se alcanzarán los objetivos perseguidos en 2030?

El PEIEC ha comenzado su camino como es lógico incidiendo en el desarrollo fotovoltaico, pero la planificación para nuestra transformación energética es muy amplia y abarca toda la década por lo que esperamos su despliegue en paralelo a la evolución y disponibilidad tecnológica.  La eólica se va implantando poco a poco teniendo siempre presente que nuestro potencial es limitado, la biomasa sigue ese mismo camino y seguiremos incentivando su implantación. Hay expectativas positivas en cuanto a la hidridación y al bombeo. A esto se debe sumar el almacenamiento. Nuestro primer hito de almacenamiento es de 160 MW en 2025.

Me gustaría señalar que esperamos que la puesta en marcha del Centro Ibérico de Almacenamiento Energético en Cáceres suponga una palanca para un avance sustancial en la región. También la producción de hidrógeno verde, tanto de biogás como a partir de excedentes renovables de fotovoltaica, se empieza a vislumbrar en los próximos años y para ello hemos puesto en marcha una Mesa específica del Hidrógeno Verde con empresas e instituciones para detectar e impulsar iniciativas que lo fomenten. El despliegue renovable hasta 2030 será intenso y ampliamente diversificado para hacer realidad la neutralidad climática de nuestra economía cuanto antes.

La generación hidráulica es la tercera más importante en el mix energético extremeño. Ante la coyuntura de sequía y la posibilidad de que se repitan desembalses controvertidos como los del verano de 2021, ¿la Junta de Extremadura puede intervenir?.

La competencia de los desembalses y de los aprovechamientos hidroeléctricos es exclusiva de los organismos de cuenca, es una competencia del Estado. Pese a que esta Consejería no está presente en las comisiones de desembalses, la actual situación de sequía es grave y nos preocupa mucho. En todo caso confiamos en la planificación hidrológica dirigida por las Confederaciones del Guadiana y del Tajo y en la mayor eficiencia de las infraestructuras de riego actuales que aportan unas fortalezas de las que no disponíamos hace años en una situación similar.

Somos conscientes de que hay que cumplir con compromisos como los derivados del Convenio de Albufeira pero, desde la Junta de Extremadura hemos exigido al Ministerio para la Transición Ecológica un control exhaustivo de los desembalses durante los meses de verano para impedir perjuicios a los abastecimientos a la población y a otros usos productivos y para evitar afecciones medioambientales. Esto mismo lo hemos trasladado a las Confederaciones Hidrográficas.

Estamos atentos a posibles desabastecimientos porque si hay algo que tenemos claro es que el abastecimiento a las personas debe ser prioritario.  Actuaciones discrecionales con el agua embalsada pueden ser legales pero no dejan de ser malas prácticas. Por ello apoyamos la nueva regulación en la Ley de Aguas que ha establecido el Gobierno de España y que asegura un caudal ecológico para que las situaciones del verano de 2021 no se vuelvan a producir y se haga un uso racional del agua.

De enero a mayo se ha turbinado en Extremadura un 58% menos que en el mismo periodo de 2020. Esto va a reducir la aportación de la generación eléctrica de origen hidráulico en nuestra región, que esperamos compensar con el incremento de la generación fotovoltaica. Estamos en una época complicada por la escasez de precipitaciones y la situación internacional y todos tenemos que arrimar el hombro por el bien común, más allá de intereses particulares.