calderas de biomasa

Extremadura se acerca a las 9.000 estufas y calderas tecnificadas de biomasa instaladas

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estufa pellets

por Juan Jesús Ramos
Responsable del Observatorio Nacional de Calderas de Biomasa (ONCB) en AVEBIOM

Juan Jesús Ramos lleva muchos años analizando el mercado de estufas y calderas de biomasa en España y en Extremadura también. Y ha visto la evolución silenciosa del sector año a año. En este artículo, muestra las claves del creciente protagonismo del sector en la región extremeña

Queda mucho por hacer, pero el sector de la biomasa térmica en Extremadura se va consolidando poco a poco. Al cierre de 2017, según las estimaciones del Registro del Observatorio Nacional de Calderas de Biomasa de AVEBIOM, la potencia térmica acumulada en Extremadura ascendía a 464.415 kW, un 9,7% más que el año anterior. El número estimado de equipos nuevos y de sustitución instalados en la Comunidad autónoma en 2017 ha sido de 1.500, elevando el número de estufas y calderas “tecnificadas” hasta las 8.584.

A pesar de ello, sigue siendo la “gran desconocida”, y este desconocimiento trae consigo desconfianza para muchos posibles usuarios, que también se ven influenciados por las potentes campañas de marketing de las grandes corporaciones energéticas de combustibles fósiles.

Que una energía renovable, como es la biomasa, tome más protagonismo, tiene remedio. En primer lugar el ejemplo debe venir de la propia Administración. Parece que para estas dos próximas campañas (ejercicios 2018 y 2019) estaremos de suerte. El Gobierno de Extremadura abrió la convocatoria de dos programas de ayudas destinadas a actuaciones de ahorro y eficiencia energética y también para la adquisición de nuevas instalaciones de energías renovables (Bases Reguladoras en: DECRETO 110/2018, de 17 de julio). Las dotaciones económicas para ambas líneas son muy interesantes: 2,30 millones de € en el primer caso y 6,58 en el segundo. Estas convocatorias están enmarcadas en el Programa Operativo del Fondo Europeo de Desarrollo Regional (FEDER) 2014-2020.

Plan estratégico
Para que el círculo virtuoso de la biomasa deje de tener aristas y ruede, es necesario ir cumpliendo una serie de actuaciones que pueden condicionar el éxito o el fracaso de un plan estratégico diseñado a una escala territorial amplia. Aunque a muchos agnósticos de la biomasa les parezca extraño, lo primero será promocionar la DEMANDA de nuevas instalaciones, antes incluso de tener disponibilidad de un biocombustible local, planteando el debate del gran dilema de si es primero el huevo o la gallina.

Dada la limitación de los recursos económicos de cualquier administración, las inversiones iniciales más potentes han de dirigirse siempre hacia la puesta en funcionamiento de las calderas de biomasa. Y no de cualquier manera, sino con criterios que garanticen la viabilidad y el buen funcionamiento de la instalación.

En primer lugar, se ha de localizar al potencial usuario y analizar su demanda térmica. Tras esta primera fase de la confirmación de los consumos y del establecimiento de los protocolos de mejora de la eficiencia ya sea en los procesos productivos, la distribución o la curva de demanda, se realizará un estudio de la viabilidad técnica, económica y financiera de dicha instalación. El usuario o potencial usuario debe estar  en todo momento informado y asesorado para que participe de manera activa en la toma de decisiones.

Equipos contrastados
Otro de los factores clave es el diseño de infraestructuras y la elección de los componentes de la instalación, constituidos por equipos contrastados, eficientes y de calidad. Ni lo más barato es lo más interesante, ni es sensato hacer las cosas a cualquier precio.

Por último, no nos podemos olvidar de contar con una empresa instaladora de contrastada experiencia que, además de una correcta instalación, nos asegure un mantenimiento preventivo y correctivo para alcanzar las máximas prestaciones en todo momento. Sacar el mayor partido a la instalación se consigue únicamente utilizando un biocombustible adecuado, con garantía y certificación de calidad.

Biomasa local
El biocombustible, ya sea pellet, astilla, hueso de aceituna, cáscara de frutos secos, etc., será el hilo conductor que nos llevará al siguiente tramo del círculo virtuoso, que consistirá en la promoción de la OFERTA de biomasa local. Aparece la necesidad de plantear el autoabastecimiento con recursos locales, que tras su correspondiente análisis, culminaría con la construcción de infraestructuras productivas y logísticas bien dimensionadas. A su vez, la existencia de estos Centros Logísticos de Biomasa [CLB], que garantizan el suministro “de cercanía” bajo los estándares de calidad de las biomasas, aumentaría la confianza de nuevos potenciales usuarios.

El acopio de biomasa forestal no siempre es fácil ni rentable a “priori”. Es importante conocer la disponibilidad de la biomasa forestal de cada municipio o territorio y planificar los aprovechamientos a través de un Plan de Gestión Forestal.

Masas forestales
Por otra parte, tener las masas forestales bien cuidadas y gestionadas ayuda a reducir de manera drástica el número y la intensidad de los incendios forestales. Esto traducido a valores económicos, supone el mantenimiento del valor patrimonial y medioambiental del monte, con una reducción importante en el gasto de extinción para las arcas autonómicas y el de daños generados. Cada hidroavión o helicóptero que apoya la extinción de un incendio puede cobrar entre 4.000 y 6.000 €/hora, dependiendo de su capacidad. Apagar un incendio con medios aéreos, terrestres, brigadistas, etc., es muy caro y siempre con riesgo de pérdidas humanas. Repercutir ese alto coste en las cuentas públicas hace que el planteamiento del acopio de biomasa deba ser tratado con mayor sensibilidad por parte de las Administraciones.

Mientras, los subproductos y residuos, con capacidad energética, obtenidos de las actividades de producción agrícola y ganadera, han de ser tenidos muy en cuenta por parte de los profesionales del campo, de las cooperativas y de las empresas de transformación. Debería existir un compromiso generalizado en la valorización y el aprovechamiento de estos materiales, de tal manera que un biocombustible como el hueso de aceituna producido en Extremadura debería ser consumido, en su totalidad, en Extremadura. Aprovechar los recursos biomásicos locales favorece la riqueza y el empleo local, mitigando el cambio climático y el éxodo rural.

Ejemplo industrial
Nos hacemos eco de que hay un grupo de empresas de la industria del corcho en San Vicente de Alcántara, que han mejorado su tradicional sistema de calentar el agua de los calderos en los que cuecen el corcho para conseguir su esterilización y darle mayor flexibilidad y elasticidad. La búsqueda de mayor eficiencia en el proceso ha supuesto el cambio del biocombustible de toda la vida, la leña, a otro formato que son los pellets o las astillas. Sigue siendo biomasa, madera extraída de nuestros montes y dehesas, pero que puede utilizarse con mayores rendimientos.

Este es el caso de Corchos Borriño Rabazo S.L., con sede en San Vicente de Alcántara (Badajoz), que fue pionera en la mejora de su antigua caldera de leña incorporando un quemador de la marca NATURAL FIRE de 350 kW. La empresa instaladora ha sido BIOMASAEX, S.L., con sede en Villafranca de los Barros (Badajoz). Su gerente Ángel Mora nos cuenta que antes utilizaban unas 210 toneladas anuales de leña y ahora, con pellet, no consumen más de 42 toneladas. Para la corchera ha supuesto una reducción en el coste de la energía de 5.670 €/año

Aparte del ahorro y de la mejorara en el uso de los recursos energéticos, ahora consiguen controlar el proceso de cocción de una manera automática. Además, la implementación de este equipo ha servido para disminuir el riesgo de accidentes en la zona de cocción; también reducir en un 80% las emisiones de gases y, sobre todo, disponer de un trabajador más para la preparación del corcho.

BIOMASAEX, S.L. es una pequeña empresa que a lo largo de estos 5 últimos años, se ha convertido en la principal instaladora de Extremadura en equipos de aprovechamiento energético con biomasa, especializándose en quemadores. Sus clientes principales pertenecen a la potente industria agroalimentaria de tanto de Extremadura como de la parte occidental de Andalucía.

La biomasa sumó 1.383 nuevos usuarios en Extremadura en el 2016

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La potencia acumulada en 2016 para todos los equipos en funcionamiento se cifra en 423.350 kW, aunque ha frenado su crecimiento en el sector público

Caldera de biomasa en una comunidad de vecinos de Cáceres

Texto: Juan Jesús Ramos, Responsable del Observatorio Nacional de Calderas de Biomasa (ONCB) en AVEBIOM.
Con la colaboración de Cristina Martínez, técnico en Aprosol.

El uso de la biomasa en Extremadura crece a pesar de que 2016 ha sido un año de los que podemos denominar como “dificultoso” para el sector, debido a las menores demandas térmicas (invierno muy suave) y a los bajos precios de los combustibles fósiles. A pesar de ello, las estimaciones realizadas por AVEBIOM han sido muy positivas. Se cifran en 1.282 las nuevas estufas comercializadas, en 71 las nuevas calderas instaladas de menos de 50 kW y en 30 las calderas mayores de 50 kW que han entrado en funcionamiento en 2016. Esto quiere decir que 1.383 nuevos clientes han confiado en la biomasa en 2016 y que ya son cerca de 7.100 los usuarios totales que utilizan biomasa en Extremadura, en uno u otro formato. Los que adquirieron estufas o no tenían un sistema de calefacción o han complementado sus sistemas tradicionales de combustibles fósiles con el apoyo de una estufa de pellet.

Las calderas menores de 50 kW han ido indistintamente a uso doméstico, a uso industrial (algunas industrias agroalimentarias) y a uso público, aunque en este último las menos. Las calderas mayores de 50 kW han ido dirigidas al sector primario y al uso industrial en su mayoría y en las que predomina el uso de astilla y hueso de aceituna.

La potencia acumulada en 2016 para todos los equipos en funcionamiento, se cifra en 423.350 kW. Con respecto a la campaña pasada, se ha incrementado la potencia acumulada en un 7,3%, donde destaca principalmente una instalación de calderas en un secadero de tabaco en Jarandilla de la Vera (Cáceres).

De la incorporación de todos estos equipos en 2016, se estima que se han dejado de emitir durante el año un total de 8.127 tm de CO2. La cifra acumulada de reducción anual de emisiones en Extremadura alcanza cifras de 180.000 tm de CO2, lo que se correspondería a evitar emisiones de 120.000 coches.

Uso público
A pesar de la existencia de un buen número de estudios sobre las posibilidades de implementación de la biomasa en edificios públicos extremeños, no se observan movimientos, por parte de las distintas administraciones, en llevar a término una planificación en este sentido. Residencias de mayores, piscinas climatizadas, colegios, hospitales, edificios administrativos, son claros ejemplos de centros donde la biomasa tiene una especial incidencia y donde las posibilidades son amplísimas.

Comunidades de propietarios
Hace algún tiempo ya se puso en funcionamiento de la sala de calderas de biomasa del edificio “La Torre de Mérida en la capital extremeña o de que nos parecía extraño que, a pesar de las ayudas nacionales a las Comunidades de Propietarios, no se hubieran realizado más inversiones en vivienda colectiva. Resignados a mantener los 2 registros de este tipo, uno de Cáceres y el otro en Mérida, para un total de 72 viviendas, afortunadamente APROSOL, una de las empresas asociadas a AVEBIOM, ha puesto en funcionamiento una nueva instalación en Cáceres capital.

La comunidad de propietarios situada en la avenida Virgen de Guadalupe nº 29 se encuentra en pleno centro urbano de Cáceres. Es una comunidad de 31 vecinos que estaban hartos del elevado coste de la energía utilizada para cubrir las necesidades de calefacción y agua caliente sanitaria. Animados por las ayudas económicas del IDAE “Programa PAREER-CRECE”, deciden la sustitución del obsoleto sistema de gasoil, por un sistema de energía renovable proveniente de la biomasa. La implantación de este sistema les garantiza un ahorro económico y energético desde el primer día. Además de los automatismos y el sistema de control presente en las calderas, se implanta un sistema de regulación y control externo que permite telegestionar la instalación, de cara a minimizar el mantenimiento

Sector turístico
Muchos de los alojamientos rurales ofertan la disponibilidad de una chimenea. Así, de un total de 533 referencias de casas y alojamientos rurales extremeños recogidos en un portal de turismo muy conocido como es  www.escapadarural.com, 346 utilizan biomasa, principalmente por la existencia de una chimenea que usa leña. En la provincia de Badajoz sería el 71% de los mismos y en la de Cáceres el 63%.  Este es un dato significativo que el 65% de los alojamientos rurales en Extremadura tengan la posibilidad de calentarse con biomasa. La media nacional está en el 63%. Ahora bien un 15% de estos alojamientos disponen de calefacción y ACS generados con biomasa para todo el inmueble. Los biocombustibles más utilizados en Extremadura por su facilidad para poder automatizar toda la instalación son el pellet, el hueso de aceituna y las astillas.

Como referencias de alojamientos turísticos de Extremadura con biomasa, tenemos balnearios y thermas. El que tuvo mayor eco fue El Balneario del Raposo (2008) en Puebla de Sancho Pérez, además del Balneario Baños de Valdefernando en Valdecaballeros, o las termas romanas Aqua Libera en Aljucén. Junto a hoteles como el NH Palacio de Oquendo en Cáceres, con 85 habitaciones, que usa pellets y hueso de aceitunas, o la Almazara de San Pedro en Eljas. También existe un District Heating en un centro de ocio y turismo ubicado en Robledillo de la Vera y una  Red de Calor de la Hospedería del Silencio.

También es interesante la nueva convocatoria de la Junta de Extremadura, dotada con 250.000 euros, para el uso de biomasa con leñas de quercíneas para el secado tradicional del Pimiento de la Vera.