GAS Y CARBURANTES
CLH suministró cerca de un millón de metros cúbicos de combustible desde Mérida para automoción, calefacción y aviones
La Compañía Logística de Hidrocarburos (CLH) ha invertido tres millones de euros durante el periodo 2007-2013 en la Comunidad de Extremadura para mejorar sus instalaciones y garantizar el suministro de combustibles en la región en la próxima década.
Entre los proyectos desarrollados destaca la ampliación de la capacidad de almacenamiento de la instalación de Mérida. Los trabajos han supuesto una inversión de 2,7 millones de euros y consistieron en la construcción de tres nuevos tanques de almacenamiento que aumentaron la capacidad de almacenamiento de la instalación
Además, CLH ha invertido 0,5 millones de euros en mejoras en la zona de descarga de combustibles y en los sistemas de seguridad y protección medioambiental.
CLH está especializada en el transporte y almacenamiento de productos petrolíferos en el mercado español, con una red de oleoductos de más de 4.000 kilómetros de longitud, y 39 instalaciones de almacenamiento, con una capacidad total de 8 millones de metros cúbicos, así como 28 instalaciones aeroportuarias.
Además de la instalación de almacenamiento que CLH tiene en Mérida, la compañía cuenta en Extremadura con un oleoducto de 120 kilómetros de longitud y presta servicios de puesta a bordo de queroseno de aviación en el aeropuerto de Talavera la Real cerca de Badajoz tanto a aviones militares como civiles.
Durante 2013, el Grupo CLH suministró desde la instalación de Mérida cerca de un millón de metros cúbicos de combustibles y carburantes a los distintos operadores de productos petrolíferos que operan en la comunidad extremeña, para atender la demanda de clientes finales.
La semana pasada, el presidente de la compañía, José Luis López de Silanes, se reunió en Mérida con el presidente de la Junta de Extremadura, José Antonio Monago, para explicarle las actividades de la compañía y las últimas inversiones realizadas.
Foto: Recarga a pie de pista de una aeronave con queroseno.
El Hotel Triana instala la primera bomba de calor a gas conectada a la red de Gas Extremadura
La empresa D.C. Gas Extremadura ha instalado durante el pasado mes de abril en el Hotel Triana de Miajadas la primera bomba de calor a gas en la región.
El establecimiento hotelero apostó en 2013 por el suministro de gas natural para los usos de cocina, agua caliente y calefacción en sustitución del propano, y recientemente ha dado un paso más al implantar la tecnología de bomba de calor con motor a gas natural.
Dicha instalación cuenta con una potencia frigorífica de 189 kWh y 225 kWh de potencia calorífica, está compuesta por 3 bombas de calor por compresión, modelo AISIN GHP 25HP con motor Toyota a gas natural, que trabajan con R410A como refrigerante totalmente inocuo para el medio ambiente y que han sido suministradas por Absorsistem S.L. e instaladas por Energal Ingeniería y Servicios S.L.
Estas bombas de calor a gas (BCG) son equipos similares a la tradicional bomba de calor eléctrica (BCE), con la diferencia de que el compresor está accionado por un motor a gas natural en lugar de un motor eléctrico por lo que sólo requieren aproximadamente un 10% de la potencia eléctrica necesaria para el funcionamiento de una bomba de calor eléctrica.
Entre sus principales ventajas destacan la reducción de puntas de demanda eléctrica con el consiguiente ahorro por una menor potencia a contratar y menores necesidades de potencia en centros de transformación, la reducción de energía primaria y emisiones de CO2, así como menores costes de explotación y mantenimiento para el usuario final.
A estas ventajas hay que añadir el aprovechamiento de calor residual procedente del motor, que se puede emplear para producir de forma gratuita agua caliente sanitaria y para evitar la formación de escarcha en invierno sin necesidad de inversiones de ciclo, mejorando la eficiencia del sistema.
Actualmente ya existen en el mercado bombas de calor a gas natural a partir de 22 kW de potencia frigorífica, por lo que son una solución con gran proyección en Extremadura donde existen necesidades de climatización en verano que pueden contar ya con una tecnología más eficiente a su alcance.
Desde D.C. Gas Extremadura ofrecen la posibilidad de realizar estudios para analizar la viabilidad de estas soluciones tanto en edificios existentes como en proyectos de nuevos edificios.
D.C. Gas Extremadura S.A. continúa desarrollando las redes de gas natural en Extremadura, dónde la demanda de particulares, empresas e industrias han llevado a construir 737.000 metros de redes de distribución en 17 localidades extremeñas, con una inversión total superior a los 94 millones de euros.
Foto: Fachada principal del Hotel Triana en la localidad cacereña de Miajadas.
“El ahorro entre repostar en el surtidor de una cooperativa o en una gasolinera es considerable”
Entrevista con
Carmen Moreno Vargas
Directora-gerente de Cooperativas Agro-alimentarias Extremadura
Actualmente ¿cuántas cooperativas agroganaderas extremeñas cuentan con postes de venta de carburantes en sus instalaciones?
Más de 70 cooperativas extremeñas, socias de Cooperativas Agro-alimentarias Extremadura, cuentan actualmente con surtidores para la venta de carburantes. Es un número que poco a poco se ha ido incrementando, puesto que es un servicio más que las cooperativas ofrece tanto a sus socios como a terceros, ya que pueden perfectamente suministrar carburantes a estos últimos sin problema y además por Ley, en concreto la Ley de Economía Sostenible.
Por tanto, la legitimidad de las cooperativas en este sector es evidente. Es más, favorecen la transparencia y liberalización del mercado de carburantes, algo muy necesario para una mejora de la situación actual de la economía. A todo ello hay que añadir un valor añadido incuestionable, y es que en muchas zonas rurales el único surtidor de gasolina con el que se cuenta es con el de la cooperativa.
¿Para las cooperativas la venta de carburantes es una nueva línea de negocio o simplemente un servicio para sus socios?
El suministro de carburantes es un servicio más que realizan las cooperativas, del mismo modo que otros insumos, como las semillas o lo abonos. Con ello, contribuyen al aumento de la rentabilidad de la actividad agraria de sus agricultores y ganaderos, ya que el precio de los combustibles tiene una gran influencia en la misma. Al ofertar unos precios competitivos, con un margen de beneficio mínimo, ayudan a que los costes de los agricultores y ganaderos en su actividad sea menor. Pero no sólo les beneficia a ellos, sino también a todo el medio rural, porque se facilita el desarrollo de los pueblos.
¿Tienen cuantificado el gasto medio anual que consigue un agricultor o ganadero por repostar en su cooperativa y no en una gasolinera?
Aunque no lo tenemos cuantificado, la diferencia es considerable. Ése es el motivo por el que las cooperativas comenzaron a suministrar carburantes, por el ahorro que supone para un agricultor y ganadero. Posteriormente pudieron, tal y como establece la Ley, suministrar también a terceros. Imagino que las críticas a las cooperativas en este sentido vienen dadas precisamente por favorecer la transparencia en este sector, porque ofertan precios competitivos frente a un mercado en el que se han identificado una serie de disfunciones, según el propio Ministerio de Industria y la Comisión Nacional de la Competencia a partir de una serie de estudios, al comprobar que entre las estaciones de servicio no hay más de dos céntimos de euros entre la más cara y la más barata de Extremadura.
Desde la Asociación regional de Estaciones de Servicio se asegura que las cooperativas no cumplen los mismos requisitos de seguridad que ellas.
Las cooperativas pueden suministrar carburantes, por Ley. Es una competencia totalmente legal, como puede serlo en cualquier otro sector. Por tanto, cumplen rigurosa y escrupulosamente todas las exigencias técnicas y de seguridad, al mismo nivel que el resto de instalaciones suministradoras de carburantes. Más bien, a las cooperativas se les exige más que a las estaciones de servicio. Por ejemplo, con normas de contabilización y tributación de las operaciones que realizan a terceros, lo que supone un mayor trabajo si cabe, porque las cooperativas están obligadas a llevar una contabilidad para las ventas de carburantes a socios y otra distinta para no socios.
Los empresarios del sector también aseguran que algunas grandes petroleras les aseguran que el gasóleo que se vende en las cooperativas no es el mismo que el de las gasolineras privadas y que la aditivación es diferente.
Eso es imposible, porque precisamente son las grandes petroleras las que suministran los carburantes a las cooperativas, del mismo modo que se lo suministran a las estaciones de servicio. Para ello, las cooperativas tienen firmados convenios con esas grandes petroleras. Por tanto, los carburantes que vende una cooperativa son exactamente iguales y tienen una calidad óptima. En lo que sí hay diferencia es en los precios competitivos de las cooperativas, más ajustados a los costes y con menos margen de beneficio. Algo que quizás no está bien visto por algunos.
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