AHORRO ENERGÉTICO
La Junta subvenciona proyectos de uso eficiente de energía y agua en regadíos de hasta 200.000 euros
La administración regional no quiere que se derroche ni agua ni electricidad en los regadíos extremeños. Para intentarlo, ha abierto una línea de ayudas a la implantación de sistemas de riego que promuevan el uso eficiente del agua y la energía en las explotaciones agrarias, que abarca desde el 2016 al 2018.
En 2017 y 2018, el montante global de las ayudas será de 2,5 millones de euros. Los destinatarios de dichas ayudas pueden ser personas físicas, ya sea en régimen de titularidad única o en régimen de titularidad compartida, inscritas en este último supuesto en el Registro correspondiente constituido en la Consejería de Medio Ambiente y Rural, Políticas Agrarias y Territorio. Quedan excluidas de este régimen de ayudas las entidades de derecho público y las entidades sin ánimo de lucro.
Para obtener dichas ayudas hay que ser titular de una explotación agraria en Extremadura y figurar como agricultor activo. Además de acreditar las inversiones previstas en el Decreto que deben de tener un importe mínimo de 3.000 euros y no superar los 200.000 euros. Los jóvenes agricultores, las explotaciones en zonas con limitaciones orográficas y las parcelas de agricultura ecológica, tendrán bonificaciones en la subvención.
Entre las obras subvencionables destacan las mejoras e instalaciones en la captación, casetas de riego, balsas de riego, instalaciones de bombeo, transporte, regulación y distribución de agua, instalaciones de generación de energías renovables para riego, filtrado, fertirrigación, automatización y telecontrol.
No se considerarán subvencionables y por tanto no serán elegibles los costes derivados de la ejecución de pozos y sondeos de nueva construcción o la modificación de las características esenciales de la captación, tales como profundización, diámetro o caudal. Las transformaciones de secano a regadío mediante métodos de riego por gravedad. Las inversiones en infraestructuras colectivas de distribución y transporte de agua en zonas regables, cuya propiedad, titularidad o gestión sea de Comunidades de Regantes.
Otro de los aspectos que se quiere fomentar con las ayudas es la puesta en riego de explotaciones de secano mediante la implantación de sistemas eficientes de riego (aspersión, microaspersión, goteo, exudación) para mejorar la rentabilidad de dichas explotaciones.
Los futuros regadíos de Monterrubio y Tierra de Barros buscarán compras conjuntas de energía y autoconsumo compartido
En torno al 40% de los costes fijos de los sistemas actuales de regadío tienen que ver con el precio de la electricidad, según datos de la Federación Nacional de Comunidades de Regantes (Fenacore). El cobro de la potencia utilizada y no contratada durante los 12 meses del año ha sido una de las reivindicaciones tradicionales del sector, además de un IVA reducido para el sector.
Extremadura es una de las regiones con mayor porcentaje de regadíos de España –más de 250.000 hectáreas– muy importantes sobre todo para cultivos con una importante industrialización, como el tomate concentrado en las Vegas del Guadiana, el tabaco en Campo Arañuelo y Tiétar, el arroz o las frutas de hueso de las Vegas del Guadiana.
A estos cultivos con larga trayectoria en Extremadura se la pueden unir en los próximos años los del olivar de Monterrubio de la Serena y los del viñedo y olivar en Tierra de Barros, cuyos planes de estudio de viabilidad ya tienen fecha.
En ambos casos, el planteamiento que se tiene es el de introducir todos los nuevos sistemas y alternativas posibles para conseguir un mayor ahorro de costes operativos, que pasan por desde la compra conjunta de energía hasta la utilización de sistemas de autoconsumo compartido. Este último modelo es uno de los que más está intentando desarrollar la Federación de Regantes (Fenacore).
La propia Federación participa desde finales del 2015 en un proyecto europeo de 36 meses de duración, denominado Maslowaten, para abrir cinco centrales de energía solar en diferentes zonas regables de España, Italia, el Alentejo portugués y en Marruecos.
Este proyecto europeo, que puede servir de guía a otros en el futuro, se basa en un sistema fotovoltaico de alta potencia con varios sistemas de bombeo de agua (a balsa elevada y a presión constante para riego con pivot, aspersión y goteo), en diferentes cultivos. Se trata de instalaciones aisladas de la red eléctrica con un modelo híbrido tanto con grupos diésel como con la propia red eléctrica. La demanda punta que podrán soportar será de hasta 300 Kwh con ahorros previstos en el consumo del 30%.
Foto: Caudal de Extremadura
Los hogares extremeños podrían ahorrar 135 millones de euros al año con mejoras de eficiencia energética
La Fundación Gas Natural Fenosa ha publicado los resultados de la décima edición del Índice de Eficiencia Energética, que constata que los hogares extremeños pueden ahorrar de media 305 euros anuales, el 28,4% de su factura de gas y electricidad, con cambios en sus usos y costumbres y con la mejora del equipamiento. En total, el potencial de ahorro de las familias extremeñas suma 135 millones de euros al año.
La energía susceptible de ser ahorrada en los hogares de Extremadura, más de 1.150 GWh, es igual al consumo eléctrico de 250.000 hogares extremeños en un año. Un uso más eficiente de la energía evitaría, además, la emisión a la atmósfera de 256.000 toneladas de dióxido de carbono (CO2).
El Índice refleja que el mayor potencial de ahorro energético del hogar está en los electrodomésticos (44,6%), la iluminación (31%) y la calefacción (24,7%). Los porcentajes son inferiores en los otros ámbitos estudiados, como el aire acondicionado (19,4%) y el agua caliente sanitaria (13,4%). El Índice de Eficiencia marcó en 2016 en Extremadura una puntuación de 6,25, cifra inferior a la registrada en 2013 (6,32).
Los hogares extremeños son ligeramente menos eficientes que la media de los hogares españoles. El estudio analiza el equipamiento del hogar, el control energético que realizan los usuarios, el mantenimiento y la cultura de eficiencia de los hogares, y con estos cuatro indicadores establece un Índice Global de Eficiencia. En esta edición, el Índice a nivel nacional retrocede hasta los 6,39 puntos sobre 10, por debajo de los 6,45 puntos registrados en la última edición del estudio (2013).
Algunos de los hábitos de eficiencia energética más extendidos en los hogares españoles son, según los resultados de este estudio, la utilización de termostatos para regular la temperatura o el uso eficiente de la lavadora y el lavavajillas (esperar siempre a llenar la lavadora para ponerla, lavar en frío y esperar siempre a llenar el lavavajillas para ponerlo). En cambio, permanecen como asignaturas pendientes la adopción de sistemas de gestión energética o domótica en el hogar y un mejor mantenimiento de frigoríficos y congeladores.
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