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El impacto de los proyectos de energías renovables sobre el PIB extremeño superará los 4.000 millones de euros

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Hasta hace unos años, muchos municipios extremeños pugnaban por conseguir que en su territorio se instalara una fábrica de tomates o una central hortofrutícola. Básicamente por el empleo que generaba. Desde hace tiempo, muchos son los municipios de la región que pugnan por conseguir que una gran planta fotovoltaica se instale en sus terrenos. Sobre todo por los impuestos que dejarán en las arcas municipales y el empleo durante su construcción. Horas de sol hay en toda la región suficientes. La clave está en el terreno disponible, según el tamaño de la planta, y sobre todo la facilidad y cercanía de acceso de conexión a la Red de Alta Tensión. Por tener ya otras plantas o centrales cercanas, o por disponer cerca de una de las que se están construyendo para el Tren de Alta Velocidad.

Durante un encuentro hispano portugués celebrado en 2020 sobre el potencial de hidrógeno como energía de futuro, el presidente de la Junta de Extremadura, Guillermo Fernández Vara, dio algunas pistas sobre lo que supondrá el impacto del sector energético renovable en el futuro Plan de Energía y Clima de Extremadura. El presidente regional aseguró que se están concluyendo, “los últimos trabajos del Plan extremeño de Energía y Clima que prevé entre los años 2020-2030 que “el impacto sobre el PIB regional va a estar por encima de los 4.000 millones de euros, movilizando una inversión de 17.000 millones de euros”. 

En el caso de los proyectos de plantas fotovoltaicas que se construyen o han construido en los últimos años en Extremadura, el nivel de empleo es intensivo  durante la construcción del mismo, pero bastante reducido una vez en marcha en relación a la magnitud de la actividad económica generada. Se trata de proyectos con un alto grado de automatismo en sus labores de mantenimiento y vigilancia. La única actividad energética que genera de forma estable empleo en la región es la Central Nuclear de Almaraz, que durante el periodo de recarga de combustible se acrecienta de forma significativa. En cambio, una gran central fotovoltaica que pueda emplea entre 600 a 1.200 empleados –dependiendo de sus megawatios y volumen de paneles solares- en su pico máximo de construcción, una vez en marcha puede funcionar con no más de 15 empleos directos. –

Ingresos fiscales
Por ello, los ayuntamientos y mancomunidades  sobre todo el impacto fiscal de los mismos a nivel de impuestos locales que genera su actividad. Según aseguró el presidente regional durante el seminario virtual del hidrógeno, “solo para los ayuntamientos, en fiscalidad, en recaudación por los impuestos locales, va a estar en torno a 1.300 millones de euros” y, además, ha asegurado que “estarán muy repartidos, de manera muy homogénea, en el conjunto del territorio”, del que el 74% de ese impacto será en el entorno rural.