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El Estado adeuda unos 120 millones de euros por la paralización de la Central Nuclear de Valdecaballeros en 1984

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La paralización de las obras de la Central Nuclear de Valdecaballeros en la primavera de 1984 tras la moratoria nuclear adoptada por el Gobierno de Felipe González, que también afectó a las centrales de Lemóniz (Vizcaya) y Trillo II en Guadalajara, todavía está pendiente de pago.

Con las 2.800 hectáreas de terreno que ocupaba el recinto de la Central, con sus dos reactores a más del 50% de construcción, abandonadas y sin uso, el Ministerio de Industria sigue pagando cada año el dinero acordado que sale de los recibos de la luz.

En la actualidad, el Estado adeuda algo menos de 280 millones de euros a las eléctricas propietarias de las tres centrales. La que más debe aún es la de Lemóniz, hasta un total de 150 millones de euros, seguida de la pacense de Valdecaballeros por importe de unos 120 millones de euros, mientras que la de Trillo II sólo adeuda 4,7 millones de euros.

Según una norma aprobada en el año 1994 y posteriormente modificada en 1997, “la compensación deberá ser plenamente satisfecha en un plazo máximo de veinticinco años, contados a partir del 20 de enero de 1995”. Es decir, antes del 20 de enero del 2020 las eléctricas deberán haber cobrado lo que el Estado les adeudó por paralizar las tres centrales nucleares. El importe de la moratoria de Valdecaballeros era de 2.043 millones de euros, mientras que la de Lemóniz superó los 2.273 millones de euros.

En abril de 2006 entró en vigor un real decreto que fijó en el 0,33% el porcentaje de la tarifa eléctrica destinado cada año de forma específica a la moratoria nuclear.

Cada año el Estado ha estado pagando una media de 24 millones de euros a las eléctricas propietarias de la central de Valdecaballeros por su paralización. Las empresas eléctricas afectadas por la morataria nuclear de Valdecaballeros habían invertido 202.000 millones de pesetas de la época en su construcción.

El Ayuntamiento de Valdecaballeros lleva reclamando sin éxito al Ministerio de Industria durante los últimos años la cesión al menos de 1.000 hectáreas de la antigua central nuclear para poder ofrecerlas a diversos proyectos energéticos y de ocio.

Desde 2007 ha visto pasar de largo un proyecto de central de ciclo combinado, una central hidroeléctrica y dos centrales termosolares de 49 Mw. Y antes incluso una megaparque de ocio espacial denominado Space Camp liderado por la empresa Proturex. Sólo una planta fotovoltaica de 11,50 Mw de Elecnor-Nexer se ha instalado en la zona.

Los responsables municipales calculan que la paralización de la central le ha supuesto una merma de más de 60 millones de euros en impuestos y tasas. Ya en el año 1979, el Ministerio de Industria de la UCD calculó que Valdecaballeros, a través de la Diputación de Badajoz, recibiría una compensación de 1.200 millones de pesetas de la época por albergar la Central. Ni uno ni otro llegaron nunca al pueblo.

Foto: Vista de la Central de Valdecaballeros abandonada. © Rincón de Actualidad.

La Central Nuclear de Almaraz produjo 7.373 millones de Kwh netos durante el primer semestre del 2013

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La Central Nuclear de Almaraz (CNA) produjo durante el primer semestre del año 2013 un total de 7.646,7 millones de Kwh entre sus dos unidades, con una producción neta conjunta de 7.373,7 millones de Kwh.

De forma individual, la producción de energía bruta en la Unidad I ha sido de 3.445,3 millones de Kwh mientras que la Unidad II ha producido un total de 4.201,4 millones de Kwh.

De esta forma, la producción acumulada bruta desde su puesta en marcha el 1 de mayo de 1981 hasta el pasado 30 de juunio ha sido de 439.036,7 millones de Kwh (221.453,9 de la Unidad I y 217.582,8 de la Unidad II).

Durante este periodo se ha finalizado en el pasado mes de enero la vigésimosegunda parada de recarga de combustible en la Unidad I de la Central. Durante los 61 días que duró se contó con la colaboración de 70 empresas especializadas que emplearon a 1.100 personas adicionales a la plantilla habitual.

Desde el 29 de marzo hasta el 2 de abril ambas unidades se encontraban operando al 83% de potencia nuclear, suministrando una potencia eléctrica de 850 Mwe a petición de Despacho de cargas por necesidades de control de la Red.

Durante este primer semestre, el factor de carga en la Unidad I ha sido del 75,60% con un factor de operación del 79,77%. Por su parte, en la Unidad II, el factor de carga ha sido del 92,62% con un factor de operación del 93,46%.

Foto:©CNA

“El binomio agro y energía en Extremadura tiene un potencial elevadísimo”

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Entrevista con
José Antonio Echávarri 
Consejero de Agricultura, Desarrollo Rural, Medio Ambiente y Energía del Gobierno de Extremadura

Esta es la segunda parte de la entrevista incluida en el ANUARIO ENERGÍA EXTREMADURA 2013, editado por nuestro portal de internet, con el responsable de la cartera energética de Extremadura sobre temas de gran actualidad para el sector.

Extremadura es una de las dos regiones españolas que no cuenta con ningún parque eólico operativo, ¿cuántos de ellos ya disponen de toda su tramitación en regla para poder comenzar las obras?

Actualmente diez proyectos de parques eólicos cuentan con todas las autorizaciones que dependen de la Administración Autonómica. De ellos, tres tienen punto de evacuación en la red de distribución, que podrían comenzar ya las obras si así los consideraran las empresas promotoras; y los siete restantes en red de transporte, los cuales están sujetos al desarrollo de las infraestructuras de conexión en la red de transporte, según establezca la nueva planificación de la red eléctrica de transporte.

Por tanto, al menos tres parques eólicos en Extremadura podrían haber ya iniciado las obras de construcción y no lo han hecho. Las razones creo que son obvias. Por una parte, la falta de un régimen económico primado para la generación eólica. Y la previsión a corto y medio plazo es que no vaya a haberlo. En un contexto de producción de energía eléctrica a mercado, sin primas, la eólica lo tiene más difícil que la fotovoltaica, ya que buena parte de su producción tiene lugar durante la noche, en la que la demanda cae y, en consecuencia, el precio de la energía en el pool está muy bajo.

Por otra parte, los decretos autonómicos del 2005 y del 2010, en base a los cuales se concedieron las autorizaciones iniciales, obligan a la creación de tres puestos de trabajo por cada megawatio instalado o la cesión a los ayuntamientos del 8% de la facturación por la venta de la energía para la instalación de los parques eólicos en Extremadura. Si ya antes este condicionado suponía un hándicap importante para la viabilidad económica de los proyectos; ahora, en un escenario energético mucho más exigente de tener que ir a mercado, resulta más complejo aún, hasta el punto de poder suponer una carga insalvable.

Por ello, estamos estudiando jurídicamente este asunto para ver si es factible encajar una solución que compatibilice el marco retributivo actual de la generación eléctrica renovable en España con la norma en base a la cual se han autorizado los proyectos. Es difícil estimar cuándo se verá el primer parque eólico extremeño. En todo caso, sería prudente esperar a ver los términos de la reforma en el sector eléctrico anunciada por el Ministerio.

Las empresas accionistas de la Central Nuclear de Almaraz ya han manifestado su intención de solicitar mantener su actividad más allá del 2020, ¿el gobierno regional apoya esta decisión?

El actual parque de centrales nucleares de España fue diseñado para una vida útil de 40 años de actividad. Para la Central Nuclear de Almaraz, los cuarenta años de funcionamiento se cumplen en el 2021 para el grupo 1 y en el 2023 para el grupo 2. Eso significa que extender la autorización de funcionamiento de la Central Nuclear de Almaraz más allá del 2020 supondrá, con toda seguridad, rebasar la vida útil de la central.

Prolongar, por tanto, su operación más allá del 2020 sólo se podría justificar si redunda en un menor coste de la energía para los consumidores y ello conlleva, además, que Extremadura reciba beneficios tangibles por el funcionamiento extendido de Almaraz. Siempre, por supuesto, desde el cumplimiento de los estrictos criterios de seguridad de las instalaciones nucleares impuestos por el Consejo de Seguridad Nuclear y las autoridades europeas. Esta cuestión es obviamente irrenunciable.

Pero creemos que no se debe llegar a esa situación, porque precisamente para ello está o debe estar la planificación energética nacional, que ha de prever una transición hacia un modelo energético sostenible, en el que las energías renovables se integren cada vez más y con mayor eficacia en el sistema eléctrico nacional, sustituyendo de forma ordenada los sistemas de generación convencionales, como son las centrales térmicas a partir de combustibles fósiles y las centrales nucleares, y todo ello sin poner en riesgo el suministro de energía eléctrica en condiciones de calidad, de seguridad y de precio para el país, sus empresas y sus ciudadanos.

La biomasa puede ser un sector estratégico para el agro extremeño por su carácter complementario en la renta agraria y en políticas como la forestal y la lucha contra incendios, ¿para cuándo estará listo el Plan de Biomasa de Extremadura y qué objetivos pretende?

Extremadura reúne unas condiciones naturales muy favorables para el desarrollo de la biomasa por los recursos propios disponibles. No en vano, nuestra Comunidad Autónoma es la quinta región del país con mayor potencial de biomasa disponible, con sus 6.814.012 toneladas al año de biomasa primaria en verde.

Asimismo, el potencial de valorización energética directa de residuos agroganaderos y agroalimentarios de nuestra tierra es igualmente importante, en concreto más de 584 mil toneladas al año, lo que supondría un aprovechamiento energético de más de 16 mil toneladas equivalentes de petróleo al año.

Pero lo verdaderamente importante es la dimensión social y la contribución al desarrollo rural de la biomasa, muy por encima de cualquier otra tecnología de generación. Y esto es así porque la biomasa es la fuente de generación de calor y de electricidad que más puestos de trabajo genera, pero es que además los crea eminentemente en entornos locales, contribuyendo así a la fijación de población en las zonas rurales. A ello hay que sumar que los aprovechamientos forestales van a contribuir a que nuestros montes se mantengan limpios y se reduzcan los riesgos de incendio, así como el hecho de que los cultivos energéticos han de suponer una alternativa real para nuestros agricultores.

Es evidente, por tanto, que el binomio agro y energía en Extremadura tiene un potencial elevadísimo y que la bioenergía debe constituirse en los próximos años como un sector estratégico para el desarrollo socioeconómico de nuestra región. Precisamente por ello desde el Gobierno de Extremadura, en estrecha colaboración con la iniciativa privada, estamos elaborando un plan para desarrollar un modelo de bioeconomía en las zonas rurales, que genere empleo y reduzca los  consumos y costes energéticos.