GAS Y CARBURANTES
La industria petrolera pide al Gobierno que acelere los permisos para el “fracking” de hidrocarburos en España
El “fracking”, la técnica que consiste en la fractura hidráulica de la roca mediante la inyección de agua a presión acompañada de sustancias químicas que permitiría liberar gas no convencional, ha pasado estos días en España desde la pantalla de los cines –Tierra Prometida, de Gus Van Sant y Matt Damon- a la realidad de los despachos.
Las grandes compañías de carburantes y la industria auxiliar, reunidas a través de la Asociación Española de Compañías de Investigación, Exploración y Producción de Hidrocarburos y Almacenamiento Subterráneo (ACIEP) ha reclamado “más diálogo entre la Administración y las empresas para que se agilicen los procesos de concesión de licencias de exploración”.
Y entre posibles licencias de futuro se encontrarían las que tienen que ver con la técnica del “fracking”, al que desde la gran industria prefieren denominar “métodos no convencionales”. Estas perforaciones se realizan entre 2.000 y 6.000 metros de profundidad.
Durante su intervención en las jornadas «Retos de la exploración y producción de hidrocarburos en España», el presidente de la ACIEP, Antonio Martín, ha asegurado que actualmente hay vigentes 70 permisos de exploración de hidrocarburos en territorio español o aguas españolas y 75 permisos de investigación pendientes de autorizar.
Las mayores reservas de petróleo analizadas hasta la fecha parecen concentrarse en aguas de Canarias, en el Golfo de Vizcaya y en el Golfo de Valencia.
Según Martín, «la Administración debe ser más eficiente. Debe haber estabilidad legislativa y más diálogo con las empresas para agilizar los procedimientos y potenciar este sector”.
La asociación de exploración y producción de hidrocarburos está integrada por empresas como Repsol, Cepsa, Cairn Energy, Petra Petroleum, CNWL, Hidrocarburos de Euskadi, Petrichor Euskade y BNK España.
La técnica del “fracking”, muy extendida en mercados como el de Estados Unidos desde hace décadas, arrastra una gran controversia por su posible impacto ambiental. En España, un Parlamento regional, el de Cantabria, ya se ha opuesto al desarrollo de proyectos de este tipo en su comunidad autónoma.
En Extremadura ningún partido político ha mostrado su posición pública al respecto, aunque por lo que opinan expertos no sería una región clave en su posible desarrollo, más concentrado en la zona norte de la península.
Según un estudio del Consejo Superior de Colegios de Ingenieros de Minas de España, nuestro país tendría recursos de gas no convencional para 39 años de consumo.
El ministro de Industria, José Manuel Soria, aseguró en el Congreso de los Diputados que el Gobierno continuará autorizando las extracciones de gas no convencional a través de la técnica del «fracking» o factura hidráulica, siempre que se cumplan las cautelas medioambientales y la normativa europea.
Recientemente, el Partido Popular en el Congreso ha propuesto la implantación de un tributo que grave la extracción de hidrocarburos en España para financiar a las comunidades y ayuntamientos donde se ubiquen los mismos, en un intento de frenar su rechazo inicial como el ocurrido en Cantabria, donde gobierna el propio Partido Popular.
En el País Vasco, el Gobierno ha ralentizado otro gran proyecto anunciado en 2011 como el mayor de Europa de gas pizarra ante la fuerte oposición de varios ayuntamientos afectados y colectivos sociales.
Los nuevos dueños norteamericanos de la planta de biodiésel de Valdetorres tiran la toalla y precipitan su cierre
La azarosa historia empresarial de la empresa Bioenergética Extremeña 2020 S.L., propietaria de una de las mayores plantas de biodiésel de España situada en la localidad de Valdetorres cercana a Guareña parece llegar a su capítulo final. Ni la salida del concurso de acreedores ni el acuerdo con la banca acreedora ni el cambio de dueños ha podido sacarla de las pérdidas.
A comienzos del 2013, la empresa norteamericana Fuel Streamers Group -con sede en Houston, Texas y especializada en el negocio internacional de biocombustibles- a través de una filial radicada en Barcelona denominada Pomisu XXI, toma el control de la planta extremeña siendo su primera gran inversión en Europa.
Pero a los pocos meses, sus nuevos gestores han tirado la toalla y comunicado a los 46 empleados de la planta de Valdetorres el comienzo de un ERE extensivo que los propios trabajadores ven como el final de la factoría.
En pocos años la vida de la empresa Bioenergética Extremeña 2020 S.L. ha dado para escribir una pequeña novela por entregas. Tras dos años de construcción y cerca de 80 millones de inversión, la planta comenzó a operar en el año 2008, justo antes del estallido de la crisis económica.
La planta de Valdetorres está proyectada para una producción máxima de 275.000 toneladas anuales, que nunca ha llegado a alcanzar pese a sus crecientes exportaciones gracias al uso de aceite vegetal usado como materia prima.
Sus impulsores fueron la familia Hinojosa Vacas a la que más tarde se unió la empresa de capital riesgo Catalana de Iniciativas con el 25% del capital, que estaba participada por las mayores empresas del país -desde Telefónica a Repsol o Banco Sabadell.
Sin embargo, la poca demanda de biocombustibles en España y la competencia desleal de las importaciones de Argentina e Indonesia hicieron crecer la deuda de la empresa hasta los 42 millones de euros, lo que desembocó en un concurso de acreedores el 21 de abril del 2009.
Casi veinte meses después, en diciembre del 2010, se convence a la banca acreedora para apoyar un plan de viabilidad, aplazando los pagos escalonados hasta el 2014. Pero la demanda sigue sin llegar y las promesas del Ministerio de Industria de limitar las importaciones de biodiésel de terceros países a bajo precio no se cumplen.
En febrero del 2012 la empresa norteamericana Fuel Streamers Group, a través de una filial radicada en Barcelona denominada Pomisu XXI, toma el control siendo su primera gran inversión en Europa.
Aunque su llegada a España no ha sido sencilla. En diciembre del 2012, la filial española del grupo cesa a su presidente Philip Rivkin, máximo ejecutivo del grupo en Estados Unidos, tras conocerse meses antes que estaba siendo investigado por la Agencia Medioambiental de Estados Unidos (EPA) por un presunto fraude en la venta de 60 millones de los llamados “números de identificación de renovables” (RIN) en el mercado norteamericano a través de la empresa Green Diesel LLC.
Desde diciembre del 2012, Fuel Streamers, ya sin Rivkin, asume la vicepresidencia de Bioenergética Extremeña, de la que queda como presidente otra empresa foránea, Globen Energy Services S.L.
Extremadura dispone de una segunda planta de biodiésel en Los Santos de Maimona que lleva parada desde su construcción en el 2009. Con capacidad para 110.000 toneladas, estaba promovida en sus inicios por Técnicas Reunidas, GEA y Endesa.
A mediados de año pasó a manos de la empresa que gestiona Biocarburantes de Castilla S.A., que cuenta con una planta operativa en Zamora. Sin embargo, el 27 de octubre pasado presentó en los juzgados de Badajoz concurso voluntario de acreedores para intentar dar viabilidad a su futuro.
Gas Natural Fenosa alcanzó los 5,1 millones de puntos de suministro de gas en España en 2012
Gas Natural Fenosa obtuvo un beneficio neto de 1.441 millones de euros en 2012, un 8,8% más que el ejercicio anterior, a pesar de contar con una menor aportación de plusvalías por venta de activos que sí tuvieron lugar el ejercicio anterior.
El EBITDA consolidado alcanzó los 5.080 millones de euros en 2012, un 9,4% más que en 2011, apoyado en la diversificación y contribución creciente del ámbito internacional y en el equilibrio aportado por el perfil de negocio de Gas Natural Fenosa, que permite compensar el estancamiento de la contribución de los negocios regulados en España condicionado por las desinversiones realizadas en 2011 y los impactos por el Real Decreto-ley 13/2012. El EBITDA crecería un 11% en términos homogéneos, si se descontaran las desinversiones realizadas en 2011.
Las ventas de la actividad regulada de gas en España, que agrupa los servicios de acceso de terceros a la red (ATR), de distribución de gas y de transporte secundario, fueron de 197.769 GWh, un 2,7% menos que en 2011. La compañía tenía 5,1 millones de puntos de suministro a cierre de 2012 y la red de distribución contaba en esa fecha con 46.541 kilómetros. En términos homogéneos, la red se incrementó el año pasado en 1.459 kilómetros, incluyendo la gasificación de 40 nuevos municipios.
Las operaciones internacionales de la multinacional crecieron el año pasado un 22,6% y ya representan el 43,2% del total del EBITDA consolidado, frente al 38,5% en el ejercicio anterior. Este crecimiento tuvo su origen en un aumento significativo de la comercialización de gas y en el desarrollo de la actividad en Latinoamérica. El creciente peso de las actividades internacionales dentro del mix de negocio cumplió la pauta marcada para el Plan Estratégico 2010-2012.
Por el contrario, el EBITDA proveniente de las operaciones en España disminuyó su peso relativo en el total consolidado hasta el 56,8%. Las actividades reguladas de distribución de gas y electricidad representaron en su conjunto un 51,9% del EBITDA de la compañía, mientras que la actividad de electricidad supuso el 23,2% del total.
Las inversiones alcanzaron los 1.386 millones de euros, con un descenso del 8,5% respecto de 2011, debido fundamentalmente a la caída de la inversión regulada en España. Gas Natural Fenosa destina el 65,7% de sus inversiones a las actividades reguladas de distribución de gas y electricidad, lo que permite afianzar la contribución de dichas actividades al EBITDA consolidado.
Por ámbito geográfico, las inversiones en España disminuyeron un 11,4% aunque sigue siendo el principal receptor de las inversiones de la multinacional con el 63,7% del total en 2012. Las inversiones en el ámbito internacional representaron el 36,3% restante y crecieron un 14,4% respecto al año anterior.
La deuda financiera neta se redujo el 7,5% en 2012 y se situó al cierre del ejercicio en 15.995 millones de euros, con un ratio de endeudamiento del 51,8%, frente al 54,5% de diciembre de 2011. Si se descuenta el déficit de tarifa pendiente de recuperar (1.065 millones de euros), la deuda neta se situaría en 14.930 millones de euros, lo que representaría un ratio de endeudamiento del 50,1%. El ratio Deuda financiera neta/EBITDA se situó en 3,1 veces. El 83,3% de la deuda financiera neta de Gas Natural Fenosa tiene vencimiento igual o posterior al año 2015 y su vida media es de cerca de 5 años.
Desde que en enero de 2011, el Fondo de Amortización del Déficit Eléctrico (FADE) iniciara las emisiones de bonos respaldados por los derechos cedidos del sistema eléctrico, Gas Natural Fenosa recibió la parte correspondiente por un importe agregado de 1.794 millones de euros, de los que 692 millones fueron percibidos durante el ejercicio 2012.
La tesorería y otros activos líquidos equivalentes, y la financiación bancaria disponible totalizaban el pasado 31 de diciembre una liquidez superior a los 9.000 millones de euros, lo que supone la cobertura de vencimientos superior a los 24 meses.
Gas Natural Fenosa cerró el ejercicio 2012 cumpliendo, una vez más, los objetivos que se había marcado en su Plan Estratégico.
Entre los logros alcanzados destaca la obtención de alrededor de 5.000 millones de euros de EBITDA; la consecución de un beneficio neto de entorno a los 1.500 millones de euros; la reducción de la deuda hasta una cifra de entre 15.000 y 16.000 millones y, finalmente, el cierre del período 2010-2012 con un ratio Deuda Neta sobre EBITDA de 3,1 veces. Todos los objetivos han sido por tanto cumplidos. La remuneración al accionista crece un 8,7% y se paga en efectivo.
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