GAS Y CARBURANTES

Redexis Gas compra a Repsol 71.530 puntos de suministro canalizado de gas propano y 270 kilómetros de red

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Redexis Gas, una de las principales compañías dedicadas al transporte y distribución de gas natural en España, ha acordado la adquisición a Repsol de 53.760 puntos de suministro canalizado de Gas Licuado del Petróleo (GLP) y 213 kilómetros de red de distribución en las diez comunidades autónomas donde está presente. El acuerdo se encuentra pendiente de due diligence y, en su caso, de la aprobación por el regulador competente.

Redexis Gas cuenta con presencia en Extremadura, más concretamente en Mérida, tras comprar los activos de la portuguesa EDP Naturgas, y cuenta con importantes planes de expansión en la región.

Con esta operación, el total de puntos de suministro adquiridos a Repsol alcanza los 71.530 y 270 kilómetros de red de distribución. De este modo, Redexis Gas superará en 2016 los 600.000 puntos de suministro en toda España, gestionando una red gasista de más de 8.700 kilómetros.

La compañía alcanza los 551 municipios a lo largo de 26 provincias en Aragón, Baleares, Andalucía, Castilla y León, Castilla-La Mancha, Comunidad Valenciana, Madrid, Murcia, Cataluña y Extremadura. Las adquisiciones, valoradas en 136 millones de euros, incluyen un total de 71.530 puntos de suministro canalizado de gas propano, 270 kilómetros de redes de distribución y está vinculada a un contrato de suministro de GLP a medio plazo.

Redexis Gas refuerza su posición como operador en la distribución y transporte de gas, habiendo comprometido en 2015 inversiones superiores a los 450 millones de euros.

Las gasolineras extremeñas tienen más difícil bajar del euro por litro de diesel por el impuesto del céntimo sanitario

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La bajada de los precios de los carburantes en las últimas semanas incluso por debajo del euro por litro en el diesel en algunas gasolineras ha vuelvo a activar la polémica sobre el céntimo sanitario. Un impuesto gravado por las comunidades autónomas –aunque algunas ya hayan renunciado a él– a la comercialización de carburantes para hacer frente al mantenimiento del sistema de salud que en Extremadura deja en las arcas regionales en torno a los 40 millones de euros anuales.

Pero que provoca una merma importante para los empresarios del sector de las estaciones de servicio, que ven como especialmente el sector de los transportistas prefieren repostar en otras comunidades, como Castilla y León, donde este impuesto es sensiblemente menor que en la región extremeña.

Actualmente, Extremadura grava con 3,8 céntimos cada litro de carburante desde el 1 de enero del 2014, mientras que Castilla y León lo hace con 1,6 céntimos. El impuesto llegó a ser de 4,8 céntimos por litro en la región. Para un camionero de un tráiler, entre llenar el depósito en una gasolinera cacereña o pacensem o hacerlo en una de Salamanca o Ávila, la diferencia puede superar los 35 euros ya con IVA.

El impuesto fue creado por el Gobierno central en 2002 y cedido a las comunidades autónomas. Actualmente, cuatro comunidades autónomas-Aragón, La Rioja, País Vasco y Canarias- lo han eliminado. Curiosamente, sus gasolineras figuran entre las más baratas de España, según las estadísticas oficiales del Ministerio de Industria. El céntimo sanitario oscila entre los 4,8 y los 1,2 céntimos por litro según las regiones.

La Asociación de Estaciones de Servicio de Extremadura, Aresex, considera que de mantenerse el impuesto se debería armonizar en común en todas las comunidades autónomas para evitar esta competencia desleal.

El Tribunal de la Unión Europea ya se ha manifestado en contra de dicho impuesto al considerar que se grava dos veces un mismo producto, y por considerar que el fin del  mismo –el mantenimiento del sistema de salud público– no se corresponde con el producto en sí.

Dicha devolución, que está siendo tramitada por las diferentes asociaciones de transportistas, supondría un desembolso cercano a los 13.000 millones de euros para las finanzas de las comunidades autónomas.

Un juzgado de Badajoz acuerda la liquidación de Bioenergética Extremeña 2020, la promotora de la planta de biodiesel de Valdetorres

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La historia de Bioenergética Extremeña 2020 S.L., la sociedad promotora de una de las mayores plantas de biodiesel de España situada en la localidad pacense de Valdetorres llega a su fin. El juzgado número de 6 de Badajoz, con el juez Miguel Ángel Navarro al frente, ha ordenado la disolución judicial de dicha sociedad entrando en fase de liquidación.

Atrás quedan varios años de una errática y convulsa gestión, con millones de euros reclamadas a sus promotores y gestores tanto por parte de la Agencia Tributaria como por entidades financieras y empresas subcontratistas.

La presidencia de la compañía la ostenta la empresa norteamericana Globen Energy Services S.L. y la vicepresidencia, Fuel Streamers Servicies. Esa última, con sede en Houston, se hizo cargo de la planta pacense en un último intento por salvarla a comienzos del 2013 a través de una filial radicada en Barcelona denominada Pomisu XXI.

El responsable de la empresa norteamericana era Philip Rivkin, un viejo conocido de la Agencia Medioambiental de Estados Unidos por diferentes delitos en el negocio de los contratos de biocarburantes en el mercado norteamericano, que tras dos años en busca y captura internacional fue entregado a la Justicia el pasado año. Como consejero figuraba la sociedad de capital riesgo Catalana D’iniciatives.

Tras dos años de construcción y cerca de 80 millones de inversión, la planta comenzó a operar en el año 2008, justo antes del estallido de la crisis económica. La planta de Valdetorres estaba proyectada para una producción máxima de 275.000 toneladas anuales, que nunca llegó a alcanzar  ni de lejos.

Uno de los mayores frentes judiciales abiertos contra los promotores de la planta es la que sigue la empresa Mancobra S.A., encargada de gran parte de la construcción de la planta tras ser subcontratada por el grupo austriaco CMB, y que reclama 2,3 millones de euros. En marzo del 2014, el Tribunal Superior de Justicia de Madrid, le ha dado la razón.