BIOMASA Y BIOGÁS

Una planta de biomasa para fabricación de pellets y briquetas quiere abarcar el mercado extremeño-portugués desde Villanueva del Fresno

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Poco a poco va creciendo el número de proyectos empresariales de biomasa para generación eléctrica y biocombustibles en Extremadura.

El último de los proyectos en fase de autorización ambiental unificada es el que ha presentado Josefa Troca Barroso en la localidad pacense de Villanueva del Fresno. Se trata de una planta de generación eléctrica mediante una planta de biomasa procedente de residuos forestales y destinada también a la fabricación de pellets y briquetas. La capacidad de producción anual prevista sería de 1.314 toneladas de pellets y 438 toneladas de briquetas.

La futura planta contaría con la maquinaria precisa para la trituración, secado, briquetado, palletizado y embalaje del producto. La triturada dispondrá de una capacidad de 400-500 kilos la hora, mientras la briquetadora tendrá capacidad para 120-150 kilos hora.

La planta se ubicará en una extensión de 1,5 hectáreas en esta localidad ubicada muy cerca de la frontera portuguesa, en la zona de los Llanos de Olivenza. Por su cercanía con  Portugal, también quiere aprovechar el creciente potencial del consumo de biomasa a nivel particular en hogares y pequeños negocios de turismo y agroalimentario en el Alentejo portugués. Y contará también con un generador eléctrico con una capacidad de 200 Kw.

Las almazaras y entamadoras extremeñas analizan cómo producir electricidad y biogás con los residuos de alpechín y aceituna

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Extremadura es la tercera región española en extensión del cultivo del olivar con más de 250.000 hectáreas entre almazara y verdeo. Y la tercera que más aceituna produce, tras Andalucía y Castilla-La Mancha, con una media en torno a las 50.000 toneladas de aceite de oliva cada campaña. Aunque en la recién concluida se espera un 50% de la cosecha habitual. Las 119 almazaras operativas en Extremadura generan cada año miles de kilos de alpechines tras elaborar aceite de oliva.

Distintas investigaciones están desarrollando plantas piloto para convertir dichos alpechines en calor y electricidad. Hay que tener en cuenta que los alpechines provocan serios problemas medioambientales y que su eliminación tiene altos costes de transporte y logística. Los alpechines contienen una elevada salinidad así como compuestos orgánicos tóxicos.

El proyecto BIOGAS2PEM-FC, con fondos europeos, ha desarrollado un subsistema en tres fases. La primera de ellas consiste en una reacción de digestión anaerobia con la que producir biogás a partir de los residuos basado en el uso de los microorganismos para descomponer el material biodegradable en ausencia de oxígeno.

Tras este primer paso, se trata de convertir el biogás en otro gas rico en hidrógeno, para convertirlo durante la última fase en electricidad, mediante pilas de combustible, que transforman la energía química del combustible en electricidad, gracias a una reacción química basada en un agente oxidante, como por ejemplo el oxígeno.

El proyecto ha sido capaz de crear una planta prototipo de procesamiento que genera calor y electricidad para su uso en la almazara. También será posible convertir estos residuos en biogás.

Otros proyectos desarrollados en Andalucía están también investigando el aprovechamiento de las aguas residuales y subproductos sólidos orgánicos de las fábricas de aderezo de aceituna de mesa para producir biogás.

Durante el procesado de la aceituna se produce una gran cantidad de subproductos orgánicos procedentes, sobre todo, de la operación de deshuesado de la aceituna, donde se genera el hueso con su pulpa interior acompañado de otros restos de distintos destríos de aceitunas fuera de especificaciones y una serie de subproductos de carácter orgánico derivados de su producción. Alrededor de un 12% de la aceituna procesada se transforma en este tipo de subproductos.

Extremadura es la segunda productora de aceituna de mesa de España, con más de 90 industrias entamadoras y una producción de 107.000 toneladas, muy concentradas en Tierra de Barros y en el norte de Cáceres.

Uno de los mayores productores extremeños de tabaco instalará tres calderas de biomasa para curar 1,5 millones de kilos

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El sector productor de tabaco en rama de las comarcas del norte de Cáceres se ha convertido en el mejor aliado para la implantación de la biomasa con fines industriales en Extremadura.

Cada vez son más las empresas y cooperativas del sector que han decidido sustituir sus calderas convencionales por otras de biomasa para el secado de su tabaco, tanto para conseguir importantes ahorros económicos como también para mejorar medioambientalmente su explotación.

Una de las últimas en hacerlo ha sido Finalima S.A., propiedad de Nicasio López Bote, considerada como una de las mayores productoras de tabaco de España y de la Unión Europea con 1,5 millones de kilos en cada campaña. Finalima también cuenta con plantaciones de espárrago blanco que exporta a numerosos países.

La empresa tiene sus cultivos de tabaco y espárragos en la finca El Baldío, en la localidad de Casatejada. Nicasio López Bote fue uno de los pioneros de la producción de tabaco en rama en Extremadura.

La Dirección General de Transportes, Ordenación del Territorio y Urbanismo del Gobierno de Extremadura tiene en periodo de información pública la reforma de plantas de secado en 95 secaderos de Finalima para los que se construirán tres calderas de biomasa.

El tabaco en verde se introduce en estructuras metálicas –hasta agrupar más de 600 kilos– para su secado mediante sistemas de aire caliente. A los siete u ocho días de secado el tabaco ya está curado y listo para su traslado a las industrias transformadoras, que en el caso extremeño suelen ser la española Cetarsa o la italiana Mella.