Autor: energiaextremadura
Los nuevos dueños norteamericanos de la planta de biodiésel de Valdetorres tiran la toalla y precipitan su cierre
La azarosa historia empresarial de la empresa Bioenergética Extremeña 2020 S.L., propietaria de una de las mayores plantas de biodiésel de España situada en la localidad de Valdetorres cercana a Guareña parece llegar a su capítulo final. Ni la salida del concurso de acreedores ni el acuerdo con la banca acreedora ni el cambio de dueños ha podido sacarla de las pérdidas.
A comienzos del 2013, la empresa norteamericana Fuel Streamers Group -con sede en Houston, Texas y especializada en el negocio internacional de biocombustibles- a través de una filial radicada en Barcelona denominada Pomisu XXI, toma el control de la planta extremeña siendo su primera gran inversión en Europa.
Pero a los pocos meses, sus nuevos gestores han tirado la toalla y comunicado a los 46 empleados de la planta de Valdetorres el comienzo de un ERE extensivo que los propios trabajadores ven como el final de la factoría.
En pocos años la vida de la empresa Bioenergética Extremeña 2020 S.L. ha dado para escribir una pequeña novela por entregas. Tras dos años de construcción y cerca de 80 millones de inversión, la planta comenzó a operar en el año 2008, justo antes del estallido de la crisis económica.
La planta de Valdetorres está proyectada para una producción máxima de 275.000 toneladas anuales, que nunca ha llegado a alcanzar pese a sus crecientes exportaciones gracias al uso de aceite vegetal usado como materia prima.
Sus impulsores fueron la familia Hinojosa Vacas a la que más tarde se unió la empresa de capital riesgo Catalana de Iniciativas con el 25% del capital, que estaba participada por las mayores empresas del país -desde Telefónica a Repsol o Banco Sabadell.
Sin embargo, la poca demanda de biocombustibles en España y la competencia desleal de las importaciones de Argentina e Indonesia hicieron crecer la deuda de la empresa hasta los 42 millones de euros, lo que desembocó en un concurso de acreedores el 21 de abril del 2009.
Casi veinte meses después, en diciembre del 2010, se convence a la banca acreedora para apoyar un plan de viabilidad, aplazando los pagos escalonados hasta el 2014. Pero la demanda sigue sin llegar y las promesas del Ministerio de Industria de limitar las importaciones de biodiésel de terceros países a bajo precio no se cumplen.
En febrero del 2012 la empresa norteamericana Fuel Streamers Group, a través de una filial radicada en Barcelona denominada Pomisu XXI, toma el control siendo su primera gran inversión en Europa.
Aunque su llegada a España no ha sido sencilla. En diciembre del 2012, la filial española del grupo cesa a su presidente Philip Rivkin, máximo ejecutivo del grupo en Estados Unidos, tras conocerse meses antes que estaba siendo investigado por la Agencia Medioambiental de Estados Unidos (EPA) por un presunto fraude en la venta de 60 millones de los llamados “números de identificación de renovables” (RIN) en el mercado norteamericano a través de la empresa Green Diesel LLC.
Desde diciembre del 2012, Fuel Streamers, ya sin Rivkin, asume la vicepresidencia de Bioenergética Extremeña, de la que queda como presidente otra empresa foránea, Globen Energy Services S.L.
Extremadura dispone de una segunda planta de biodiésel en Los Santos de Maimona que lleva parada desde su construcción en el 2009. Con capacidad para 110.000 toneladas, estaba promovida en sus inicios por Técnicas Reunidas, GEA y Endesa.
A mediados de año pasó a manos de la empresa que gestiona Biocarburantes de Castilla S.A., que cuenta con una planta operativa en Zamora. Sin embargo, el 27 de octubre pasado presentó en los juzgados de Badajoz concurso voluntario de acreedores para intentar dar viabilidad a su futuro.
Iberdrola invierte 5 millones de euros en incrementar la potencia de la subestación de Trujillo que suministra a siete municipios
Iberdrola ha invertido cinco millones de euros en la repotenciación de la subestación de Trujillo, ubicada en este municipio cacereño, mediante la instalación de un nuevo transformador de 225 MVA de capacidad de transformación.
El proyecto ha sido desarrollado en su totalidad por la filial de ingeniería y construcción de Iberdrola, que es la empresa española más importante del sector de la ingeniería de redes de distribución eléctrica y que ha aplicado los últimos adelantos tecnológicos disponibles.
Con la entrada en funcionamiento de este equipo, que trabaja en las tensiones 220/132 kilovoltios (kV), Iberdrola mejora la calidad y garantía del suministro eléctrico en la zona, ya que supone una importante inyección de electricidad desde la red de transporte a la red de distribución.
Además, el nuevo equipo facilitará la evacuación de la energía producida en las plantas de generación en régimen especial ubicadas en el entorno.
Los principales municipios beneficiados con esta repotenciación son los que reciben el suministro de la subestación de Trujillo en la actualidad, entre los que figuran, aparte de Trujillo, Ibahernando, Zorita, Abertura, Guadalupe, Logrosán y Cañamero.
Este incremento de potencia se enmarca en el compromiso de Iberdrola por ampliar y mejorar su red de distribución eléctrica con el fin de seguir mejorando el servicio que presta a sus clientes en Extremadura.
Con este mismo objetivo, la Empresa está desarrollando en esta región el proyecto STAR (Sistema de Telegestión y Automatización de la Red) de despliegue de redes y contadores inteligentes.
En el marco de esta iniciativa, la compañía, que ya ha comenzado la instalación en la ciudad de Cáceres, prevé que a finales de 2018 los 330.000 puntos de suministro a los que da servicio tendrán contadores inteligentes y sus más de 3.000 centros de transformación también funcionarán con este tipo de tecnología.
Iberdrola cuenta en Extremadura con 330 empleados y dispone de 3.000 megavatios (MW) de potencia instalada y una amplia red de distribución, que incluye 66 subestaciones, unos 3.000 centros de transformación y alrededor 11.300 kilómetros de líneas eléctricas.
Foto: Nuevo transformador en la subestación de Trujillo (Cáceres).
La demanda de electricidad y gas se reduce cerca del 20% desde el inicio de la crisis
Los últimos datos oficiales sobre el consumo energético en España, correspondientes al mes de febrero –el peor en más de una década– aceleran aún más su creciente caída que comenzó con la llegada de la crisis económica en 2008. Pese a ello, la potencia instalada no ha parado de crecer en estos años agrandando el desfase entre una y otra.
Recientemente, el Secretario de Estado de Energía, Alberto Nadal, aseguraba en la presentación del Balance Energético del 2012, que la demanda energética es un 30% inferior a la que se preveía en el 2006, antes de la crisis económica. Según Nadal, este “problema de sobrecapacidad” del sistema eléctrico es fruto de “errores de estimación” cometidos por el gobierno anterior acerca de las necesidades de infraestructuras y la evolución de la demanda.
El presidente del Club de la Energía (Enerclub), Rafael Villaseca, aludió a la caída de la demanda como uno de los aspectos más preocupantes para el sector energético en la actualidad. Según su estimación, el consumo de gas cayó un 2,8% en 2012 y el de electricidad, un 1,3%, con lo que estos dos productos acumularían un descenso de la demanda cercano al 20% desde el año 2008.
Para Villaseca, este descenso en la demanda contribuyó a que el sistema eléctrico generase un déficit de tarifa de unos 5.500 millones de euros en 2012, al tiempo que la sobrecapacidad del parque de generación provoca una “clara infrautilización de tecnologías”, afirmó.
Según los datos de Red Eléctrica Española (REE), la potencia instalada total peninsular se sitúo al finalizar el año 2012 en 102.524 MW, 2.356 MW más que en 2011. Esta variación de potencia proviene principalmente de nuevas infraestructuras de origen renovable (1.122 MW de eólica, 968 MW de tecnologías solares y 192 MW de hidráulica).
Foto:©SXC.
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