Autor: energiaextremadura
El coste del consumo de electricidad bajó un 10,5% en 2019, aunque sigue por encima de la media de la UE

El precio de la electricidad en España es, según los datos de Eurostat, el quinto más alto de la Unión Europea, solo por detrás de Alemania, Dinamarca Bélgica e Irlanda. Durante el 2019, el precio de la electricidad en España fue un 11,3% superior al precio medio de los países de la Unión. Esto se debe principalmente a los costes fijos de la factura, ya que durante el pasado año el coste del kilovatio hora experimentó un descenso de precio del 10,5% con respecto al año anterior.
El portal experto en ahorro Cuponation, ha analizado la evolución del precio de la electricidad en España en los últimos cinco años, así como los días con mayor y menor precio, y los meses más caros y baratos. De acuerdo a datos de Red Eléctrica Española, después de 3 años de un crecimiento continuo, este último 2019 la factura de la luz, si tener en cuenta impuestos y costes fijos, ha experimentado un descenso algo superior al 10%. De hecho, en 2019 el precio del kilovatio hora empezó en enero con 0,12887 €, siendo el mes más caro del año, y terminó en diciembre 0,09562 €, como el mes más barato. Ha sido un año de descenso progresivo y continuo. El coste medio anual ha sido de 0,1104 €/kWh, mientras que en 2018 fue de 0,12335 €/kWh.
El día con el precio de kWh más alto del 2019 fue el 1 de enero, en el que se alcanzaron los 0,13773 €/kWh, mientras que el más barato fue el 22 de diciembre, con un coste de 0,058€/kWk. Lo que coincide con la tendencia de bajada de precios desde el inicio hasta el final del año.
Como norma general, los meses con la electricidad más cara son los de más frío. La media de precio de los últimos 5 años para noviembre, diciembre y enero se sitúa en 0,12125 €/kWh. Por el contrario, la electricidad más barata suele encontrarse en los meses de primavera. La media para marzo, abril y mayo es 0,10826 €/kWh. Un 10,7% más barato que los meses de invierno.
Las ventas de butano caen 12.431 Tn en Extremadura en la última década

La imagen del repartidor de butano es cada vez menos habitual en las calles de ciudades y pueblos de la región. Al menos con la asiduidad que se los veía con su ruido característico para avisar de su llegada. El perfil de los hogares españoles y extremeños ha cambiado radicalmente en las últimas décadas, y también lo ha hecho en sus formas de cocinar y en sus formas de calentarse en los meses de invierno. Si antes el uso de la bombona de butano era generalizado, la llegada del gas natural por un lado a las grandes poblaciones, y las vitrocerámicas, placas de inducción, calentadores eléctricos y equipos de aire acondicionado de frío-calor han provocado un uso decreciente del butano. Que en las ciudades resultan aún más acusado que en las poblaciones más pequeñas.
Pese a ello, miles de hogares extremeños siguen usando a diario para cocinar la tradicional bombona de butano de 12,5 kilos de peso. Aunque el cambio generacional han reducido sensiblemente sus ventas. Si en el año 2008 se comercializaron en Extremadura un total de 48.960 toneladas, diez años más tarde, el pasado año, las ventas se quedaron en las 36.529 toneladas según datos de la Asociación Española de Gas Licuado. Es decir, una pérdida superior a las 1.000 toneladas anuales. Aunque la región, en gran parte por su fuerte componente rural, sigue siendo una de las que mayor consumo de GLP envasado siguen teniendo per capital. Las ventas totales en España de butano el pasado año fueron de 644.829 toneladas.
En el caso de las ventas de propano envasado, las ventas en la región fueron de 7.296 tn mientras que las de autogas envasado llegaron a las 77 toneladas. En total, las ventas de GLP en la región alcanzaron las 63.974 toneladas sobre un total de 1.445.367 toneladas a nivel nacional.
Rosendo García (Mercado Biomasa S.L.): “Lo más importante de la biomasa es su independencia energética y que cuida el medio ambiente”

Entrevista con
Rosendo García
Director de Mercado Biomasa S.L.
Rosendo García tiene una extensa experiencia en el mundo de las energías renovables y la eficiencia energética a través de su empresa IMENER. Su último proyecto es Mercado Biomasa S.L., con sede en el Parque Científico y Tecnológico de Badajoz.
¿Cuál es el objetivo con el que se crea Mercado Biomasa en un momento muy importante para el sector en Extremadura y España en general?
Sobre todo facilitar la logística (suministro y pedidos) de la biomasa de uso térmico para el cliente doméstico (calderas y estufas entre 5 y 150 kw).
¿También va a participar en la producción o se va a limitar a comercialización por el momento?
Sólo en la comercialización, pero daremos apoyo técnico a los promotores de producción de biomasa (pellets y hueso certificado principalmente) en el diseño de fábricas de biocombustibles en Extremadura, y también en el aprovechamiento de subproductos agroforestales para su aprovechamiento como biocombustibles. Queremos ser actores importantes de este nuevo mercado que se está asentando poco a poco en la región
Para que el cliente final, sea particular o una pequeña empresa, se decida por usar biomasa ¿depende más de una experiencia positiva de un familiar o conocido, de explicárselo bien o de las posibles ayudas de la administración?
Lo primero que mira el cliente es el retorno de la inversión, su coste, también la financiación preferente y ayudas públicas si están en vigor, y por último las experiencias positivas cercanas (calderas y estufas instaladas en su entorno).
A la hora de elegir una caldera de biomasa ¿cuáles son las principales claves a tener en cuenta?
Lo primero, disponer de un lugar adecuado tanto para la instalación de la caldera / estufa como para el almacenamiento de la biomasa, viviendas cercanas que pueden afectar a nuestra instalación según la normativa vigente, si ya dispone de un sistema de calefacción, si se trata de nueva instalación o sustitución de un equipo y por último el aislamiento de la vivienda o local. Todos estos son los parámetros mínimos desde nuestra experiencia y punto de vista, con la misma importancia para que la instalación sea viable técnica y legalmente.
A la hora de convencer a un cliente que mira mucho el ahorro energético ¿la comparación frente a otros carburantes sigue siendo muy ventajosa?
Por ahora es ventajosa, pero lo más importante de la biomasa es la independencia energética, con esta fuente de energía pasamos a depender de un combustible nuestro, que cuida el medio ambiente y que genera empleo de calidad en el medio rural en toda la cadena de valor (producción, instalación, mantenimiento y suministro). El valor de la biomasa, aparte de un precio competitivo, está en que la riqueza y el empleo se quedan en un elevado % en la comarca o región que lo produce. Ese debe ser el elemento diferenciador que posicione este combustible en nuestro mercado. El precio no debería ser el único factor que decida su compra.
A la hora de elegir el tipo de biomasa a utilizar en la caldera o estufa entre pellets, astillas, hueso de aceituna, etc ¿qué debemos tener más en cuenta?
La cercanía a los puntos de suministro, las características de la caldera o estufa y la evolución de los precios de los últimos años. Es fundamental usar un combustible de calidad, la mayoría de veces el ahorro es mínimo frente a un combustible de calidad media o baja y esto afecta al mantenimiento, a la vida útil de los equipos y a la eficiencia de la instalación. Un buen combustible nos asegura una mayor duración de los equipos, mantenimiento mínimo y una mayor eficiencia en la producción de energía, que al final es para lo que hacemos la instalación.
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