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Las gasolineras de las grandes petroleras bajan precios para competir con low cost, cooperativas e híper en Extremadura

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Las gasolineras tradicionales abanderadas por las grandes petroleras que operan en el mercado español, como Repsol, Cepsa, Galp o BP, han comenzado a ajustar mucho más los precios para poder competir con la irrupción híper, low cost y con las cooperativas agrarias con surtidor en sus instalaciones.

Si hasta hace no mucho las diferencias de precios podían incluso superar los 10 céntimos por litro en casos puntuales, actualmente esta diferencia no supera los 6-7 céntimos por litro en la mayoría de los casos.

La región cuenta con 460 gasolineras, de ellas más de 200 libres.

Empleos

La Asociación de Empresarios de Estaciones de Servicio de Extremadura (Aresex) ha solicitado a la Junta de Extremadura que sólo autoricen la instalación de gasolineras low cost que creen empleo, al menos el de un trabajador.

Algunas de las implantadas en Extremadura cuentan con un trabajador, pero de forma temporal, sólo un cierto número de horas al día, para explicar sobre todo el funcionamiento de las mismas.

Cierres

No sólo el modelo de gasolinera low cost está haciendo daño a la rentabilidad de las gasolineras tradicionales. Ya lo hicieron en su día las gasolineras de los hipermercados, que en casos como la de Leclerc en Almendralejo, figuran mes tras mes como unas de las más baratas de la región.

En los últimos tres años, la competencia de los surtidores de las cooperativas -cerca de 50- ha ido en aumento. En muchos pueblos ha supuesto la pérdida de más del 40% de cuota de mercado para las gasolineras.

Para Aresex, todos estos condicionantes han provocado el cierre de unas 20 estaciones de servicio en dos años.

Este escenario se ha visto agravado por el fuerte recorte en la venta de carburantes provocada por la crisis económica e industrial desde el 2007, que ha provocado un menor flujo de coches particulares y sobre todo de transporte por carretera.

“El ahorro entre repostar en el surtidor de una cooperativa o en una gasolinera es considerable”

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Carmen MorenoEntrevista con
Carmen Moreno Vargas
Directora-gerente de Cooperativas Agro-alimentarias Extremadura 

Actualmente ¿cuántas cooperativas agroganaderas extremeñas cuentan con postes de venta de carburantes en sus instalaciones?

Más de 70 cooperativas extremeñas, socias de Cooperativas Agro-alimentarias Extremadura, cuentan actualmente con surtidores para la venta de carburantes. Es un número que poco a poco se ha ido incrementando, puesto que es un servicio más que las cooperativas ofrece tanto a sus socios como a terceros, ya que pueden perfectamente suministrar carburantes a estos últimos sin problema y además por Ley, en concreto la Ley de Economía Sostenible.

Por tanto, la legitimidad de las cooperativas en este sector es evidente. Es más, favorecen la transparencia y liberalización del mercado de carburantes, algo muy necesario  para una mejora de la situación actual de la economía. A todo ello hay que añadir un valor añadido incuestionable, y es que en muchas zonas rurales el único surtidor de gasolina con el que se cuenta es con el de la cooperativa.

¿Para las cooperativas la venta de carburantes es una nueva línea de negocio o simplemente un servicio para sus socios?

El suministro de carburantes es un servicio más que realizan las cooperativas, del mismo modo que otros insumos, como las semillas o lo abonos. Con ello, contribuyen al aumento de la rentabilidad de la actividad agraria de sus agricultores y ganaderos, ya que el precio de los combustibles tiene una gran influencia en la misma. Al ofertar unos precios competitivos, con un margen de beneficio mínimo, ayudan a que los costes de los agricultores y ganaderos en su actividad sea menor. Pero no sólo les beneficia a ellos, sino también a todo el medio rural, porque se facilita el desarrollo de los pueblos.

¿Tienen cuantificado el gasto medio anual que consigue un agricultor o ganadero por repostar en su cooperativa y no en una gasolinera?

Aunque no lo tenemos cuantificado, la diferencia es considerable. Ése es el motivo por el que las cooperativas comenzaron a suministrar carburantes, por el ahorro que supone para un agricultor y ganadero. Posteriormente pudieron, tal y como establece la Ley, suministrar también a terceros. Imagino que las críticas a las cooperativas en este sentido vienen dadas precisamente por favorecer la transparencia en este sector, porque ofertan precios competitivos frente a un mercado en el que se han identificado una serie de disfunciones, según el propio Ministerio de Industria y la Comisión Nacional de la Competencia a partir de una serie de estudios, al comprobar que entre las estaciones de servicio no hay más de dos céntimos de euros entre la más cara y la más barata de Extremadura.

Desde la Asociación regional de Estaciones de Servicio se asegura que las cooperativas no cumplen los mismos requisitos de seguridad que ellas.

Las cooperativas pueden suministrar carburantes, por Ley. Es una competencia totalmente legal, como puede serlo en cualquier otro sector. Por tanto, cumplen rigurosa y escrupulosamente todas las exigencias técnicas y de seguridad, al mismo nivel que el resto de instalaciones suministradoras de carburantes. Más bien, a las cooperativas se les exige más que a las estaciones de servicio. Por ejemplo, con normas de contabilización y tributación de las operaciones que realizan a terceros, lo que supone un mayor trabajo si cabe, porque las cooperativas están obligadas a llevar una contabilidad para las ventas de carburantes a socios y otra distinta para no socios.

Los empresarios del sector también aseguran que algunas grandes petroleras les aseguran que el gasóleo que se vende en las cooperativas no es el mismo que el de las gasolineras privadas y que la aditivación es diferente.

Eso es imposible, porque precisamente son las grandes petroleras las que suministran los carburantes a las cooperativas, del mismo modo que se lo suministran a las estaciones de servicio. Para ello, las cooperativas tienen firmados convenios con esas grandes petroleras. Por tanto, los carburantes que vende una cooperativa son exactamente iguales y tienen una calidad óptima. En lo que sí hay diferencia es en los precios competitivos de las cooperativas, más ajustados a los costes y con menos margen de beneficio. Algo que quizás no está bien visto por algunos.

“Las petroleras me aseguran que el gasóleo de las cooperativas no es el mismo que el de las estaciones de servicio»

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Entrevista con
Casto Bravo Díaz de Celis
Presidente de ARESEX
(Asociación Regional de Estaciones de Servicio de Extremadura)

Desde su Asociación de Estaciones de Servicio se argumenta que cumplen estrictas medidas de seguridad y de recogida de residuos que las cooperativas que venden carburantes no cumplen, ¿cuáles son esas medidas que les exigen?

La mayoría de los surtidores de las cooperativas -salvo algunas de nueva factura- carecen de separador de hidrocarburos para recoger los derrames, sin medidas de seguridad. Hay que tener en cuenta que muchas por no decir todas, están desatendidas, o sea que no hay operarios que sirvan el producto y a lo más, tienen un extintor, atado con una cadena, qué ocurriría en caso de incendio.

En los pueblos de tamaño medio donde hay cooperativa con venta de gasóleos y gasolinera particular, ¿cuál ha sido la pérdida de facturación media de la estación de servicio? ¿Se han producido ya cierres?

La pérdida en cuanto al gasóleo B (agrícola) y en aquellas que expenden gasóleo de automoción y hasta gasolinas ha sido total. La pérdida de ventas se estima en más de un 40%. Si a ello añadimos la caída del consumo por  causa de la crisis actual, puede llegarse hasta un 50 %, lo que hace prácticamente inviable la supervivencia económica de éstos negocios.

Una de las cuestiones clave es por qué pueden vender a un precio sensiblemente inferior el litro de gasóleo las cooperativas. Desde la Asociación de Estaciones de Servicio se pone en duda que esos carburantes estén igualmente aditivados y que probablemente serán los más baratos del mercado. Se supone que si se pueden vender cumplirán con todos los requisitos de la ley de hidrocarburos, ¿o no es así?

Pueden vender a un precio inferior porque adquieren el producto en el mercado libre, mientras que las estaciones abanderadas se encuentran atadas por un contrato de suministro en exclusiva por lo que son las petroleras quienes marcan el precio venta al público y los márgenes que han de tener los empresarios abanderados.

Por otra parte, las cooperativas carecen de personal en pista, por lo que el cliente ha de servirse él mismo, Si tenemos en cuenta que un 40% de los presumibles beneficios de una estación de servicio convencional son de personal y Seguridad Social ahí está la diferencia.

La pregunta es ¿Desea el cliente un autoservicio dónde ni tan siquiera exista una persona física que le cobre o le indique cómo funciona el tarjetero de cobro, los boquereles, puedan servirle aire y agua para su vehículo, le atiendan si se trata de un discapacitado, etc, etc…? Si es eso lo que desean en aras de unos céntimos menos, ya saben a dónde han de acudir a repostar….

Respecto a si el gasóleo es el mismo que sirven a cooperativas que a estaciones abanderadas, depende de la procedencia del mismo. Se me asegura desde Repsol que no es el mismo, y que la aditivación es diferente según sea para uno u otro sector. Y por supuesto, eso no quiere decir que cualquier gasóleo que se venda no haya de tener unas características mínimas exigibles por la Administración, claro está, pero a cualquiera no se le escapa que no es lo mismo un tetrabrik de Don Simón que un Vega Sicilia.

Su Asociación critica que el uso para repostar en los postes de venta en las cooperativas ya no sólo se limita a cooperativistas, ¿la fiscalidad sería diferente en uno y otro caso?

Por supuesto que la fiscalidad, por Ley, ha de ser diferente para el cooperativista que para el que no lo es, pero ¿quién controla a unos y a otros? Y, por otro lado, con cobrar un euro -cómo se han dado casos- a una persona por hacerla miembro de tal cooperativa, estamos al cabo de la calle.

Las cooperativas aseguran que reducir los costes de combustible es clave para su supervivencia…

Por supuesto. Puedo entender que una cooperativa surta a sus asociados de gasóleo B-(agrícola), ya que beneficiar a un sector en crisis- aunque muy, pero que muy subvencionado- está relativamente bien.

Pero que aprovechando la Ley de Emprendedores -de infausta memoria- se apliquen, invadiendo competencias que no les son propias, a vender todo tipo de combustible, lubrificantes, textiles, chacinas, etc., con objetivos claramente comerciales, pero con el paraguas de la Administración y beneficios fiscales que no nos llegan a nosotros, me parece sencillamente discriminatorio y hasta tercermundista.