central nuclear
“El binomio agro y energía en Extremadura tiene un potencial elevadísimo”
Segunda parte
Entrevista con
José Antonio Echávarri
Consejero de Agricultura, Desarrollo Rural, Medio Ambiente y Energía del Gobierno de Extremadura
Esta es la segunda parte de la entrevista incluida en el ANUARIO ENERGÍA EXTREMADURA 2013, editado por nuestro portal de internet, con el responsable de la cartera energética de Extremadura sobre temas de gran actualidad para el sector.
Extremadura es una de las dos regiones españolas que no cuenta con ningún parque eólico operativo, ¿cuántos de ellos ya disponen de toda su tramitación en regla para poder comenzar las obras?
Actualmente diez proyectos de parques eólicos cuentan con todas las autorizaciones que dependen de la Administración Autonómica. De ellos, tres tienen punto de evacuación en la red de distribución, que podrían comenzar ya las obras si así los consideraran las empresas promotoras; y los siete restantes en red de transporte, los cuales están sujetos al desarrollo de las infraestructuras de conexión en la red de transporte, según establezca la nueva planificación de la red eléctrica de transporte.
Por tanto, al menos tres parques eólicos en Extremadura podrían haber ya iniciado las obras de construcción y no lo han hecho. Las razones creo que son obvias. Por una parte, la falta de un régimen económico primado para la generación eólica. Y la previsión a corto y medio plazo es que no vaya a haberlo. En un contexto de producción de energía eléctrica a mercado, sin primas, la eólica lo tiene más difícil que la fotovoltaica, ya que buena parte de su producción tiene lugar durante la noche, en la que la demanda cae y, en consecuencia, el precio de la energía en el pool está muy bajo.
Por otra parte, los decretos autonómicos del 2005 y del 2010, en base a los cuales se concedieron las autorizaciones iniciales, obligan a la creación de tres puestos de trabajo por cada megawatio instalado o la cesión a los ayuntamientos del 8% de la facturación por la venta de la energía para la instalación de los parques eólicos en Extremadura. Si ya antes este condicionado suponía un hándicap importante para la viabilidad económica de los proyectos; ahora, en un escenario energético mucho más exigente de tener que ir a mercado, resulta más complejo aún, hasta el punto de poder suponer una carga insalvable.
Por ello, estamos estudiando jurídicamente este asunto para ver si es factible encajar una solución que compatibilice el marco retributivo actual de la generación eléctrica renovable en España con la norma en base a la cual se han autorizado los proyectos. Es difícil estimar cuándo se verá el primer parque eólico extremeño. En todo caso, sería prudente esperar a ver los términos de la reforma en el sector eléctrico anunciada por el Ministerio.
Las empresas accionistas de la Central Nuclear de Almaraz ya han manifestado su intención de solicitar mantener su actividad más allá del 2020, ¿el gobierno regional apoya esta decisión?
El actual parque de centrales nucleares de España fue diseñado para una vida útil de 40 años de actividad. Para la Central Nuclear de Almaraz, los cuarenta años de funcionamiento se cumplen en el 2021 para el grupo 1 y en el 2023 para el grupo 2. Eso significa que extender la autorización de funcionamiento de la Central Nuclear de Almaraz más allá del 2020 supondrá, con toda seguridad, rebasar la vida útil de la central.
Prolongar, por tanto, su operación más allá del 2020 sólo se podría justificar si redunda en un menor coste de la energía para los consumidores y ello conlleva, además, que Extremadura reciba beneficios tangibles por el funcionamiento extendido de Almaraz. Siempre, por supuesto, desde el cumplimiento de los estrictos criterios de seguridad de las instalaciones nucleares impuestos por el Consejo de Seguridad Nuclear y las autoridades europeas. Esta cuestión es obviamente irrenunciable.
Pero creemos que no se debe llegar a esa situación, porque precisamente para ello está o debe estar la planificación energética nacional, que ha de prever una transición hacia un modelo energético sostenible, en el que las energías renovables se integren cada vez más y con mayor eficacia en el sistema eléctrico nacional, sustituyendo de forma ordenada los sistemas de generación convencionales, como son las centrales térmicas a partir de combustibles fósiles y las centrales nucleares, y todo ello sin poner en riesgo el suministro de energía eléctrica en condiciones de calidad, de seguridad y de precio para el país, sus empresas y sus ciudadanos.
La biomasa puede ser un sector estratégico para el agro extremeño por su carácter complementario en la renta agraria y en políticas como la forestal y la lucha contra incendios, ¿para cuándo estará listo el Plan de Biomasa de Extremadura y qué objetivos pretende?
Extremadura reúne unas condiciones naturales muy favorables para el desarrollo de la biomasa por los recursos propios disponibles. No en vano, nuestra Comunidad Autónoma es la quinta región del país con mayor potencial de biomasa disponible, con sus 6.814.012 toneladas al año de biomasa primaria en verde.
Asimismo, el potencial de valorización energética directa de residuos agroganaderos y agroalimentarios de nuestra tierra es igualmente importante, en concreto más de 584 mil toneladas al año, lo que supondría un aprovechamiento energético de más de 16 mil toneladas equivalentes de petróleo al año.
Pero lo verdaderamente importante es la dimensión social y la contribución al desarrollo rural de la biomasa, muy por encima de cualquier otra tecnología de generación. Y esto es así porque la biomasa es la fuente de generación de calor y de electricidad que más puestos de trabajo genera, pero es que además los crea eminentemente en entornos locales, contribuyendo así a la fijación de población en las zonas rurales. A ello hay que sumar que los aprovechamientos forestales van a contribuir a que nuestros montes se mantengan limpios y se reduzcan los riesgos de incendio, así como el hecho de que los cultivos energéticos han de suponer una alternativa real para nuestros agricultores.
Es evidente, por tanto, que el binomio agro y energía en Extremadura tiene un potencial elevadísimo y que la bioenergía debe constituirse en los próximos años como un sector estratégico para el desarrollo socioeconómico de nuestra región. Precisamente por ello desde el Gobierno de Extremadura, en estrecha colaboración con la iniciativa privada, estamos elaborando un plan para desarrollar un modelo de bioeconomía en las zonas rurales, que genere empleo y reduzca los consumos y costes energéticos.
El Estado debe aún a las eléctricas 147 millones de euros por la paralización de la Central Nuclear de Valdecaballeros
La paralización de las obras de la Central Nuclear de Valdecaballeros en la primavera de 1984 tras la moratoria nuclear adoptada por el Gobierno de Felipe González, que también afectó a las centrales de Lemóniz (Vizcaya) y Trillo II en Guadalajara, todavía está pendiente de pago.
Con las 2.800 hectáreas de terreno que ocupaba el recinto de la Central, con sus dos reactores a más del 50% de construcción, abandonadas y sin uso, el Ministerio de Industria sigue pagando cada año el dinero acordado que sale de los recibos de la luz.
Según publica el recientemente publicado Anuario Energía de Extremadura 2013, en la actualidad, el Estado adeuda algo menos de 317 millones de euros a las eléctricas propietarias de las tres centrales. La que más debe aún es la de Lemóniz, hasta un total de 165 millones de euros, seguida de la pacense de Valdecaballeros por importe de 147 millones de euros mientras que la de Trillo II sólo adeuda 4,7 millones de euros.
Según una norma aprobada en el año 1994 y posteriormente modificada en 1997, “la compensación deberá ser plenamente satisfecha en un plazo máximo de veinticinco años, contados a partir del 20 de enero de 1995”. Es decir, antes del 20 de enero del 2020 las eléctricas deberán haber cobrado lo que el Estado les adeudó por paralizar las tres centrales nucleares.
Según la información del Anuario Energía de Extremadura 2013, el importe de la moratoria de Valdecaballeros era de 2.043 millones de euros mientras que la de Lemóniz superó los 2.273 millones de euros. En abril de 2006 entró en vigor un real decreto que fijó en el 0,33% el porcentaje de la tarifa eléctrica destinado cada año de forma específica a la moratoria nuclear.
Durante el pasado año 2012, la moratoria nuclear ha supuesto un desembolso de 53,52 millones de euros, de los 24,8 millones de euros corresponden a la central extremeña de Valdecaballeros.
Las empresas eléctricas afectadas por la morataria nuclear de Valdecaballeros habían invertido 202.000 millones de pesetas de la época en su construcción.
El Ayuntamiento de Valdecaballeros lleva reclamando sin éxito al Ministerio de Industria durante los últimos años la cesión al menos de 1.000 hectáreas de la antigua central nuclear para poder ofrecerlas a diversos proyectos energéticos y de ocio.
Desde 2007 ha visto pasar de largo un proyecto de central de ciclo combinado, una central hidroeléctrica y dos centrales termosolares de 49 Mw. Y antes incluso un megaparque de ocio espacial denominado Space Camp liderado por la empresa Proturex. Sólo una planta fotovoltaica de 11,50 Mw de Elecnor-Nexer se ha instalado en la zona.
Los responsables municipales calculan que la paralización de la central le ha supuesto una merma de más de 60 millones de euros en impuestos y tasas. Ya en el año 1979, el Ministerio de Industria de la UCD calculó que Valdecaballeros, a través de la Diputación de Badajoz, recibiría una compensación de 1.200 millones de pesetas de la época por albergar la Central. Ni ésta ni los otros llegaron nunca al pueblo.
Foto: Vista de la Central de Valdecaballeros abandonada. © Rincón de Actualidad.
Las dos unidades de la Central Nuclear de Almaraz acumulan una producción de 431.389 millones de Kwh desde su entrada en funcionamiento
Las dos unidades de la Central Nuclear de Almaraz produjeron en conjunto durante el pasado año 2012 un total de 15.626,5 millones de kwh, con una producción neta de 15.045 millones de Kwh.
La Unidad I de Almaraz tuvo una producción bruta durante el año de 7.647 millones de kwh y acumula entre el 1 de mayo de 1981 -fecha de su entrada en funcionamiento- y el pasado 31 de diciembre del 2012 un total de 218.008,5 millones de kwh.
Por su parte, la Unidad II de la central produjo 7.979 ,5 millones de kwh durante el pasado año y acumula entre el 8 de octubre de 1983 -cuando comenzó a operar- y el pasado 31 de diciembre del 2012- un total de 213.381,4 millones de kwh.
De esta forma, entre ambas unidades acumulan una producción conjunta desde su entrada en funcionamiento de 431.389 Gwh.
Durante la semana pasada, el director de la Central Nuclear de Almaraz, José María Bernardo de Quirós explicó en rueda de prensa la actividad de las dos unidades durante el segundo semestre del 2012, que se desarrolló con total normalidad.
La Unidad I estuvo operativa el 100% de su capacidad hasta el 10 de noviembre cuando comenzó su vigésimo segunda parada para su recarga y mantenimiento general, mientras que la Unidad II estuvo operativa con normalidad durante todo el año.
El directivo de la Central aseguró que este año se llevarán a cabo inversiones de 63 millones de euros para la mejora de los parámetros de seguridad y rendimiento y adaptarse a las nuevas normativas, con la vista puesta en aumentar la operatividad de las dos unidades más allá del 2020.
La Central también ha mantenido sus habituales reuniones con los alcaldes de los pueblos limítrofes para informarles sobre la actividad de la misma y los proyectos en marcha.
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