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Javier Cuenca Torres (AGF Ingeniería de Procesos): “Queremos plantas de biogás propias, como la que haremos con Green Fuel en Los Santos de Maimona”

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Entrevista con
Javier Cuenca Torres
Responsable de Desarrollo de Proyectos de AGF Ingeniería de Procesos

¿En qué momento se encuentra el plan de expansión de AGF en el sector del biogás?

Nos hemos especializado en el desarrollo de plantas de biogás de nueva generación y alta eficiencia, con tecnología propia. Para nosotros ha sido muy importante entrar como ingeniería en el mercado de Reino Unido con un grupo inversor y también desarrollar varios proyectos en el norte de España. Ahora estamos centrados en el que va a ser nuestro primer proyecto en Extremadura, que acometeremos con la empresa Green Fuel al lado de su planta de biodiésel en Los Santos de Maimona. Es el modelo que queremos desarrollar: plantas propias o con socios con los que compartamos sinergias. Para controlar la operación y gestión de la planta y sacarla su mejor provecho.

¿Qué características singulares va a tener la planta de biogás de Los Santos de Maimona?

Se trata de un proyecto pionero en muchos aspectos a nivel internacional ya que se trata de aprovechar un subproducto como la glicerina que genera la planta de biodiésel junto con otros subproductos de la industria agroalimentaria de la zona para suministrar a la planta de Green Fuel su energía térmica. De esta forma también se conseguirá reducir la huella de carbono de la planta con lo que mejorará el precio del biocombustible para su venta. El resto de materias primas que usaremos puede ser desde gallinazas hasta subproductos de la industria cárnica. La única condición es que sea biodegradables. No vale cualquier residuo.

Actualmente estamos cerrando los acuerdos y creando la sociedad. El proyecto con Green Fuel es un magnífico ejemplo de economía circular ya que un residuo como son los aceites usados valdrán para generar un producto que a su vez suministrará energía a la planta, cerrando el círculo. Lo que es un problema se convierte en una solución.

¿Qué capacidad de producción va a tener la planta?

En equivalente eléctrico estaríamos hablando de 1,5 Mw y de unos 3 Mw totales. Nuestra filosofía como empresa pasa por invertir mucho en I+D. Somos muy competitivos en I+D privada y aplicada porque creemos que es el futuro. Por ejemplo en la planta de Burgos en la que estamos, hemos conseguido reducir al máximo y hacer casi invisibles lo que antes eran grandes tanques en las plantas de biogás que en un polígono no tendrían ubicación.

¿Siendo tan potente el sector ganadero y agrario en Extremadura porqué se ha desarrollado tan poco el biogás?

Creo que es sobre todo un problema de concepción. Una planta de biogás solo con purines del cerdo es inviable. Nosotros siempre hacemos un mix de subproductos para cada planta. Por ejemplo, en la planta de Zaragoza cambiamos semanalmente la materia prima. Es diferente en el norte de Europa donde los cultivos agroenergéticos están muy primados. Aquí por la climatología no puedes tener maíz ensilado o hierba en abundancia. De esta forma podemos conseguir también picos de energía cuando el cliente lo necesita por su consumo. Hay que adaptarse.

¿El futuro del biogás pasa por conseguir darle un valor añadido para facilitar su consumo?

Es lo que estamos haciendo en la planta de Zaragoza donde llegamos en 2014 al borde del cierre y que va a aumentar ahora su capacidad. Llevaremos el biogás generado a 4 Km a una industria cercana. Eso supone darle un valor añadido al biogás, que no tiene que limitarse a la cogeneración eléctrica sino que tiene que ser capaz de comprimir, licuar y vender el biogás generado para quien lo quiera lo pueda comprar. De esta forma se amplía el potencial.

Vuestra empresa tiene su sede no muy lejos de Tierra de Barros, zona de gran actividad agrícola ¿Tiene potencial esta comarca para futuros proyectos?

En el sector del biogás el mayor factor limitante es que existan residuos suficientes y de forma constante en una determinada zona porque la logística resulta clave. No podemos irnos lejos a por los subproductos.

La biomasa térmica instalada en Extremadura en la última década alcanza los 400 Mw

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Planta de biogás agroindustrial en Fuente de Cantos (Badajoz)
Planta de biogás agroindustrial en Fuente de Cantos (Badajoz)

Por Juan Jesús Ramos Llorente
Responsable Técnico del  ONCB-AVEBIOM (Observatorio Nacional de Calderas de Biomasa de la Asociación Española de Valorización Energética de la Biomasa)

La cercanía de la oferta de biomasa y de los proveedores a los usuarios o potenciales usuarios incrementa el grado de confianza sobre esta renovable, reduce la huella de carbono y por tanto, ayuda a tener una percepción de la misma como alternativa energética mucho más real, cercana y segura.

Este es un hecho contrastable en los últimos años, también en la Comunidad Autónoma Extremeña, donde numerosos centros de ferretería y bricolaje, empresas de materiales de construcción y otros comercios, disponen ya de biocombustibles en sus lineales principales para la venta al por menor de pellet en los sacos de 15 Kg, leña en sacas de 1 m3 o bolsas de briquetas. Para cantidades más grandes, nos encontramos con un grupito empresas locales como Imener, Marle, Biomasa Pellet o Copaex que distribuyen a domicilio sacos en palet y granel en camiones cisterna.

Esta facilidad en la adquisición del biocombustible está extendiendo poco a poco que el usuario doméstico este adquiriendo estufas o calderas de biomasa para dotar de calefacción a muchas viviendas que no disponían de ella, o donde la calefacción era eléctrica o de gasóleo.

Además, el apoyo económico de la Administración Autonómica en estos dos últimos años, con las convocatorias de subvenciones para actuaciones en energías renovables en Extremadura, están propiciando un notable avance en el número de instalaciones para el uso doméstico. Así, en la convocatoria 2.014-15 se habían tramitado 324 nuevos expedientes y en la actual convocatoria 2015-16 el número de solicitudes aprobadas ha sido de 84, con una inversión en estas dos últimas campañas de 1,3 millones de euros.

Para impulsar también el mercado de la biomasa simplificando la logística de distribución, dos empresas extremeñas: Marle y Gestiona Global, han desarrollado un surtidor automático de biomasa, que han denominado “Biomasolinera”. El primer prototipo, ubicado en Gévora (Badajoz), es capaz de suministrar de manera automática varios formatos de biocombustibles, ya sean pellets, astillas o huesos de aceituna, funcionando como un autoservicio. El cliente elige el producto que quiere, la cantidad que necesita y todo ello, desde un punto cercano a su lugar de residencia.

Si la facilidad de acceso a la biomasa es importante para generar confianza, para la industria es fundamental. Durante estos últimos años, se han puesto en funcionamiento varios centros logísticos de acopio y acondicionamiento de biomasa (CLB) en formato astilla, localizados en diversos municipios de la Comunidad. Por su capacidad destacan el de la empresa Exver-Foresa en Navalmoral de la Mata y el de la empresa Marle en Gévora (Badajoz). Entre ambos, podrían suministrar 170.000 tm de astilla de alta calidad, lo que equivale a unas 55.000 toneladas equivalentes de petróleo.

A nivel agroindustrial, después de los secaderos de tabaco y de las almazaras, sería interesante la incorporación progresiva de la industria del secado del pimentón y la industria del tomate, entre otros.

Es la hora de la apuesta de la Administración por la biomasa. Existen segmentos de usuarios públicos de gran consumo de calor o frío, como hospitales y ambulatorios, residencias geriátricas, piscinas climatizadas, edificios administrativos, colegios e institutos, centros cívico-sociales, etc., que son objetivos prioritarios. Algunos, incluso, unidos mediante una red de tuberías conformando las llamadas Calefacciones de Distrito o Redes de Calor.

Las posibilidades son grandes y se observa un interés creciente por parte de muchos colectivos ciudadanos y de un nutrido grupo de alcaldes. En este sentido, nos encontramos con casos interesantes como los desarrollados en los municipios pacenses de Almendral (realizado por las empresas Imener y Air Cool de Climatización) o de Monterrubio de la Serena (llevado a cabo por la empresa Instalaciones Eléctricas Hidalgo), donde ya disponen de Redes de Calor abastecidas con un biocombustible local, el hueso de aceituna.

Sobre la base de los datos recogidos en el Observatorio Nacional de Calderas de Biomasa [ONCB], gestionado por AVEBIOM, se ha establecido un gráfico de las estimaciones de potencia instalada con biomasa en los últimos 10 años en Extremadura. Su valor acumulado a 2015, cercano a los 400 MW térmicos, sitúa a Extremadura en un meritorio quinto puesto en el ránking de las CC.AA., detrás de Andalucía, Castilla y León, Cataluña y Galicia. Respecto al ratio de potencia por habitante, Extremadura está a la cabeza con un valor de 0,36, todavía muy por debajo de valores que superan 1,5 kW/hab, que tienen territorios del centro y norte de Europa.

La empresa extremeña Grupo Izavi, ha puesto en funcionamiento la primera planta de biogás agroindustrial de Extremadura, en la localidad de Fuente de Cantos (Badajoz). Dicha instalación ha sido diseñada y ejecutada para funcionar en modo aislado y en régimen de autoconsumo eléctrico y térmico para abastecer a una explotación ganadera de porcino de 350 madres reproductoras en régimen intensivo. Esta planta modular, construida para una potencia eléctrica neta de 10 kWe y una potencia térmica de 20 kWt, se abastece de los purines que genera la granja. Hasta la entrada en funcionamiento de esta planta, únicamente funcionaba la planta de biogás de vertedero del E.D.A.R. de Almendralejo (Badajoz), que con una potencia de 320 kWe genera calor para calentar el digestor y electricidad que autoconsume en la propia instalación.

Las almazaras y entamadoras extremeñas analizan cómo producir electricidad y biogás con los residuos de alpechín y aceituna

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Extremadura es la tercera región española en extensión del cultivo del olivar con más de 250.000 hectáreas entre almazara y verdeo. Y la tercera que más aceituna produce, tras Andalucía y Castilla-La Mancha, con una media en torno a las 50.000 toneladas de aceite de oliva cada campaña. Aunque en la recién concluida se espera un 50% de la cosecha habitual. Las 119 almazaras operativas en Extremadura generan cada año miles de kilos de alpechines tras elaborar aceite de oliva.

Distintas investigaciones están desarrollando plantas piloto para convertir dichos alpechines en calor y electricidad. Hay que tener en cuenta que los alpechines provocan serios problemas medioambientales y que su eliminación tiene altos costes de transporte y logística. Los alpechines contienen una elevada salinidad así como compuestos orgánicos tóxicos.

El proyecto BIOGAS2PEM-FC, con fondos europeos, ha desarrollado un subsistema en tres fases. La primera de ellas consiste en una reacción de digestión anaerobia con la que producir biogás a partir de los residuos basado en el uso de los microorganismos para descomponer el material biodegradable en ausencia de oxígeno.

Tras este primer paso, se trata de convertir el biogás en otro gas rico en hidrógeno, para convertirlo durante la última fase en electricidad, mediante pilas de combustible, que transforman la energía química del combustible en electricidad, gracias a una reacción química basada en un agente oxidante, como por ejemplo el oxígeno.

El proyecto ha sido capaz de crear una planta prototipo de procesamiento que genera calor y electricidad para su uso en la almazara. También será posible convertir estos residuos en biogás.

Otros proyectos desarrollados en Andalucía están también investigando el aprovechamiento de las aguas residuales y subproductos sólidos orgánicos de las fábricas de aderezo de aceituna de mesa para producir biogás.

Durante el procesado de la aceituna se produce una gran cantidad de subproductos orgánicos procedentes, sobre todo, de la operación de deshuesado de la aceituna, donde se genera el hueso con su pulpa interior acompañado de otros restos de distintos destríos de aceitunas fuera de especificaciones y una serie de subproductos de carácter orgánico derivados de su producción. Alrededor de un 12% de la aceituna procesada se transforma en este tipo de subproductos.

Extremadura es la segunda productora de aceituna de mesa de España, con más de 90 industrias entamadoras y una producción de 107.000 toneladas, muy concentradas en Tierra de Barros y en el norte de Cáceres.