El gigante chino que ha comprado EDP tiene intereses en gas y electricidad en Extremadura a través de HC Energía
China enciende la luz en Extremadura. La compra del 21,3% de la mayor eléctrica portuguesa, la pública EDP, por parte del gigante chino de la electricidad China Three Gorges Corporation por 2.693 millones de euros, tiene más trascendencia en Extremadura y su mercado eléctrico de lo que parece.
La portuguesa EDP controla como principal accionista Hidrocantábrico, la cuarta eléctrica española, que tiene importantes intereses en el mercado extremeño. Por una parte, la filial de gas natural de Hidrocantábrico, Naturgas, compró en septiembre del 2008 por 15 millones de euros la empresa Gas Mérida, que suministra a la capital regional.
Y con la liberalización del mercado eléctrico, Hidrocantábrico es la encargada de comercializar la electricidad de unas 230 pequeñas eléctricas independientes de toda España –entre ellas las extremeñas Laura Otero y Eléctrica del Oeste-Pitarch– que están agrupadas en torno a la entidad CIDE a través de la empresa HC Energía.
De esta forma, la empresa china que ha comprado la mayoría accionarial en EDP tendrá poder de gestión tanto sobre parte del suministro de gas regional como sobre las estrategias y precios de comercialización de parte del mercado eléctrico regional.
Hidrocantábrico ya intentó en su día la construcción de una central de ciclo combinado con gas en las cercanías de Mérida, proyecto del que finalmente desistió.
La futura PAC podría incentivar los cultivos energéticos
Según un informe publicado el pasado año por la consultora Boston Consulting Group en colaboración con la empresa Ence bajo el título de “El valor de la Biomasa Forestal”, cada megavatio de potencia instalado en el sector se traduciría en 9 empleos inducidos, de los que el 90% serían en el ámbito rural y forestal.
Según este informe, España dispone de 6,5 millones de toneladas de residuos forestales en sus montes que actualmente no se aprovechan. Además, sería viable la plantación de hasta 350.000 hectáreas de cultivos energéticos como el chopo para producir unas siete millones de toneladas anuales de biomasa verde.
El aprovisionamiento de las plantas de biomasa en toda Europa se realiza de diferentes formas: mediante residuos forestales como de las industrias madereras, con residuos agrícolas leñosos procedentes de podas, agrícolas herbáceos como la paja, residuos de industrias agrícolas.
La nueva Política Agraria Comunitaria (PAC) que se debate estas semanas en Bruselas para su aplicación a partir del 2013 podría incentivar más que el modelo actual de ayudas los cultivos energéticos en el medio agrario.
La biomasa se va abriendo un hueco en el mundo de las energías renovables. Según los datos de Red Eléctrica de España, la energía generada por biomasa y biogás creció un 9,4% durante el 2010 al pasar de 2.850 Gigawatios/hora a los 3.119 Gw/h.
Pese a ello, otras energías renovables que partían de una posición inferior como son la fotovoltaica y la solar termoeléctrica han conseguido superar la producción eléctrica de la biomasa. La distancia en la potencia instalada es espectacular frente a otro tipo de energías porque mientras la biomasa y biogás apenas alcanzan los 700 MW la eólica supera los 20.000 MW y la fotovoltaica los 3.500 Mw.
Andalucía y Asturias son las regiones españolas con mayor potencia instalada de biomasa y biogás, gracias sobre todo a las plantas de la papelera Ence tiene operativas allí.
La plataforma ecologista Salvarext asegura que los parques eólicos extremeños sólo trabajarán al 15% de su potencia por falta de viento
El ecologista francés Mark Duchamp, portavoz de la plataforma Salvarext creada en Extremadura para oponerse a la instalación de parques eólicos cree que los futuros parques de la región aprobados -97 en total- no serán nunca rentables por falta de viento y que su producción apenas llegará a ser la de una central de biomasa de 250 Mw. Estas son sus reflexiones al hilo de la reciente crítica lanzada desde la Comisión Nacional de la Energía al nuevo sistema de pagos para las centrales térmicas por la prioridad de las renovables en el sistema actual.
“Cuando producen energía los parques eólicos o solares -asegura Mark Duchamp- su electricidad tiene prioridad de por ley y se debe comprar en totalidad por las empresas distribuidoras. Y como no se puede almacenar, se tiene que consumir en tiempo real; lo que obliga las centrales térmicas a bajar su producción (las nucleares no pueden)”.
“La consecuencia de esta prioridad y del crecimiento de las renovables en el mix energético español hace que las térmicas produzcan cada vez menos, y consuman más combustible -como un coche en el tráfico urbano en vez de en carretera. Así las térmicas se están volviendo no rentables, y tendrían que cerrar. Pero, y allí está todo el problema, se las necesita para cuando no hay viento. Y se las necesita también para regular los altibajos del viento o de la radiación solar (por el paso de las nubes) –si no habría apagones cada vez que cambia la velocidad del viento o que entran nubes en el territorio de las plantas solares”.
“Por lo tanto, no hay otro remedio: el estado debe subvencionar las térmicas para que no cierren. Es un gasto adicional que hay que pagar para la eólica y la solar. De modo que el coste total de las subvenciones (las primas) al régimen especial (solar, eólica, biomasa, hidroeléctrica, cogeneración, tratamiento de residuos) en 2010 fue de 7.000 millones de euros, a los cuales hay que añadir las subvenciones a las térmicas para apoyar la eólica y la solar: 1.000 millones de euros”.
“El estado español paga 8.000 millones de euros cada año en subvenciones a la energía verde. Pero hay más: en el 2012 se reabrirá el grifo de las subvenciones a nuevas instalaciones eólicas. Así que pagaremos aún más, a través de los recibos de luz que no dejarán de subir. Tendrán que subir más o menos en un 100%, porque quedan 20.000 millones sin pagar en el llamado déficit tarifario, donde el gobierno ha escondido su falta de valor a la hora de subir el precio de la luz”.
“Otros detalles técnicos útiles de saber: los 1.700 MW eólicos previstos para Extremadura (97 proyectos) sólo trabajarán al 15% de su potencial, por el escaso viento que hay en Extremadura. En Tarifa o en Galicia, se puede llegar a unos 25% o 30% de promedio anual. Este porcentaje se llama el factor de carga. En resumidas cuentas, los 97 parques eólicos extremeños producirán lo mismo que una sola planta de biomasa de 250 MW de potencia. Hagáis el calculo: 1.700 MW x 15% = 255 MW”.
“Para situar las cosas, una planta de gas de ciclo combinado normalmente tiene una capacidad de unos 600 MW, y una nuclear de unos 1.100 MW (la nueva generación en Finlandia y Francia: 1.700 MW). Y como no dependen del viento, pueden producir a tope de su capacidad siempre que haya demanda. Y no, esto no significa que yo esté pro-nuclear. No me mola en absoluto lo de Tchernobyl y de Fukushima”.
“En fin, se trata de arruinar paisajes extremeños, destruir empleos en el turismo rural, subir los recibos de la luz, matar águilas imperiales y perdiceras, milanos reales y buitres negros, amenazar la salud de los vecinos con los infrasonidos, crear incendios, contaminar las aguas con aceite y líquidos de limpieza, etc. y cambiar el aspecto y el encanto de Extremadura por completo para producir lo mismo que una sola central de biomasa, ubicada como Dios manda en un polígono industrial”.
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