“La mentalidad de las grandes cooperativas agrarias sobre la biomasa tiene que cambiar”

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Ignacio García Gamero
Colaborador del Plan de Bioenergía de Extremadura (PBEX)

El sector de la biomasa quiere ganar el protagonismo que le corresponde en Extremadura. Para ello, el Cluster de la Energía de Extremadura en colaboración con el Gobierno de Extremadura y con la Agencia de la Energía de Extremadura (Agenex) está elaborando el Plan de Bioenergía de Extremadura (PBEX) que pretende aportar medidas concretas y eficaces para el desarrollo de la biomasa como sector estratégico para la región.

Uno de los impulsores y encargados de coordinar dicho Plan es Ignacio García Gamero, dedicado al sector de la biomasa desde hace más de siete años y uno de los pioneros en este sector en la región. Para poder arrancar con el desarrollo del Plan se ha contado con la ayuda del SEXPE, dado el importante papel dinamizador de empleo que la biomasa puede tener en las zonas rurales de la región.

A finales de marzo tendrán lugar durante tres días en Mérida varias mesas de trabajo con destacados profesionales del sector de la biomasa de toda España para aportar ideas, compartir experiencias de éxito y soluciones prácticas. “La biomasa en Extremadura debe pasar a la acción de forma sensata y sostenible –asegura Ignacio García Gamero- y es una tarea de todos conseguirlo: empresas privadas, Administración, grandes cooperativas agrarias. Creo que el Gobierno de Extremadura, por medio de su Director General de la Energía, así lo ha entendido. La biomasa puede ofrecer importantes ahorros, ser sostenible en el tiempo sin ayudas y además permite crear empleo en zonas rurales que lo necesitan”.

Durante muchos años, Ignacio García Gamero lleva hablando con empresas y cooperativas para dinamizar el sector de la biomasa en la región, que por sus características tiene un gran potencial tanto desde el punto de vista agrario como forestal.

“El problema de la biomasa es que existe una gran desconocimiento en torno a ella. Por eso es importante que la iniciativa pública y la privada vayan de la mano en este tema. Y sobre todo, no acostumbrarse a la subvención para no caer en los errores de otras energías renovables. Las ayudas sólo deben ser necesarias en una etapa inicial”. Para conseguirlo, el Plan de Bioenergía de Extremadura (PBEX) prestará especial atención a las empresas de logística y suministro de la materia prima, a la de los cultivos energéticos y también a las empresas de servicios energéticos y a todos los elementos de la cadena de valor de la biomasa.

Para conseguir que el desarrollo de la biomasa como sector económico y medioambiental tenga éxito en Extremadura, Ignacio García Gamero cree que el papel de las grandes cooperativas agrarias es esencial. “La mentalidad del campo y de las cooperativas tiene que cambiar -asegura-. No se puede pensar en la biomasa como una actividad con la que voy a sacar muchos beneficios sino como una actividad complementaria que les permitirá ahorrar energía, sacar una cierta rentabilidad y sobre todo, dar empleo en su zona de acción. Para ello deberían dedicar parte de sus campos a producción de energía, para ofrecer lo que el mercado demanda y no estar sólo pendientes de Bruselas”.

El ejemplo de Tierra de Barros, una zona con una de las mayores densidades de viñedo y olivar de España, es significativo. Cada año, según las estimaciones de Ignacio García Gamero, se dejan de utilizar para biomasa unos 100 millones de kilos de restos de poda de sarmientos y olivar, lo que significaría un ahorro en combustible de unos 33 millones de euros.

El PBEX también cuantificará los ahorros que se podrían conseguir con el uso de la biomasa en los más de mil centros asistenciales de residencias de ancianos, centros educativos, piscinas climatizadas… que existen en la región. “El Plan de Bioenergía de Extremadura va a contener medidas concretas y viables económicamente para que de una vez por todas la biomasa sea protagonista en Extremadura”.

Extremadura no matriculó ningún coche eléctrico en el 2011

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La puesta en marcha de la cadena de montaje del Twizy –12 vehículos a la hora y 96 por turno- el primer coche eléctrico íntegramente fabricado en España que ya produce Renault en su factoría de Valladolid, puede ser el empujón definitivo a la comercialización del coche eléctrico en España.

Porque las cifras de ventas están muy lejanas a las previsiones que en su día realizó el Ministerio de Industria dentro de su Plan MOVELE de fomento del coche eléctrico. Incluso en regiones como Extremadura, todavía no se ha estrenado.

Según un informe del Instituto de Estudios de Automoción (IEA), el pasado año se matricularon en toda España 375 coches eléctricos, la gran mayoría para flotas de empresas e instituciones públicas. Pese a aumentar sus ventas en un 443% en relación a las cifras del 2010, esta cantidad está muy lejos de los 20.000 vehículos que preveía el Ministerio de Industria para esta fecha.

Extremadura fue junto con La Rioja la única comunidad autónoma donde no se matriculó ningún coche eléctrico en el 2011. En otras cuatro regiones –Canarias, Navarra, Murcia y Cantabria- sólo se matricularon uno. Madrid con 149 vehículos, Cataluña con 56 y Andalucía con 22 fueron las que más coches eléctricos demandaron.

Actualmente la venta de coches eléctricos no supone ni el 0,07% del total del parque de vehículos que se vende cada año. Lo que sí aumentó de forma considerable el pasado año fue la venta de coches híbridos. En algunas ciudades, el uso de coches híbridos ya supone más del 50% en el colectivo de taxistas.

Para incentivar su compra en Extremadura, la Junta dispuso el año pasado de una línea de ayudas de 300.000 euros, en colaboración con el IDAE, válidas hasta el 15 de septiembre del 2011. Con ellas, tanto particulares como empresas, cooperativas y ayuntamientos podrían comprar con ayuda vehículos híbridos con batería de hasta 3.500 kilos, y aquellos otros que funcionen con gas natural.

Otra de las claves para comprobar hasta qué punto puede arrancar el coche eléctrico en España es el precio venta público que tendrán este tipo de vehículos una vez que se comiencen a fabricar en España y no tengan que ser importados. Varias multinacionales chinas del sector de la automoción ya han manifestado su interés por fabricar sus modelos en el mercado español, una de ellas en Galicia.

La empresa suiza que promueve la central de ciclo combinado Mérida Power suma más de 5.090 Mw en otros seis proyectos

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El anuncio de la Confederación Hidrográfica del Guadiana de que otorga la concesión de aguas al proyecto de central de ciclo combinado con gas de Mérida Power, promovido por la empresa suiza Advanced Power junto con Siemens Project Ventures, vuelve a traer a plena actualidad y proyecto que según sus promotores debía comenzar a funcionar en el 2014. Aunque los retrasos en sus tramitaciones medioambientales han demorado su desarrollo.

Esta central de ciclo combinado, ubicada en el municipio de Valverde de Mérida, es la de mayor potencia de los tres proyectos presentados en la zona cercana a Mérida, al alcanzar los 1.100 megawatios de potencia, con una inversión prevista superior a los 500 millones de euros. El proyecto de Iberdrola en Alange suma 850 megawatios y el de La Zarza se queda en los 400 mw.

El proyecto de Mérida Power, que fue presentado en el año 2006 por sus promotores, ha solicitado a la Confederación un volumen máximo anual de 219.000 metros cúbicos, con un caudal medio de 7 litros por segundo y un máximo de 14 litros por segundo. Aunque el consumo neto será de 11 metros cúbicos. El proyecto ya cuenta con la declaración de impacto ambiental (DIA) y espera obtener pronto la Autorización Ambiental Integrada.

Actualmente, la empresa suiza Advanced Power tiene en marcha en diferentes fases de desarrollo seis proyectos de central de ciclo combinado en diferentes países: dos en Estados Unidos, dos en Alemania, uno en Holanda y otro en Hungría. Entre todos ellos suman 5.090 megawatios de potencia.

La firma ha desarrollado, además, dos proyectos de centrales de ciclo combinado, uno en Eslovaquia de 420 megawatios junto con Siemens, que ha sido vendida posteriormente al gigante alemán E.ON (en la fotografía) y otra en Bélgica de 420 megawatios.

La central proyectada en Extremadura, que podría emplear a 150 personas una vez funcione- es la segunda de mayor potencia que promueve la empresa suiza, tras la de Eemsmond en Holanda.

Foto: Central de Ciclo Combinado de Malženice, en Eslovaquia (Copyright: Siemens)