Endesa retira más de 8.000 toneladas de residuos por la mejora de la red eléctrica de Extremadura y Andalucía en 2015
Endesa, dentro de su actividad de mejora y adecuación de la red eléctrica de Andalucía y la provincia de Badajoz, ha gestionado a lo largo del pasado 2015 un total de 8.494 toneladas de residuos, de los cuales 6.754 toneladas corresponden a residuos no peligrosos y 1.740 toneladas a residuos peligrosos. De estos, un 34% y un 71% respectivamente fueron destinados a tratamientos de reciclado o revalorización.
La gestión de los residuos se ha llevado a cabo en instalaciones que Endesa tiene habilitadas, desde donde los residuos se entregan a gestores autorizados, especializados para su aprovechamiento o su eliminación controlada cuando no es posible su reutilización. El transporte de los residuos se realiza asimismo mediante transportistas acreditados.
Entre los residuos no peligrosos de la actividad de distribución de Endesa, se encuentran algunos tales como plásticos, madera, envases de vidrio, lodos de fosa séptica y los residuos de silvicultura, que se reciclan con un importante porcentaje de valorización; y los residuos metálicos (como hierro, aluminio, cobre, bronce etc.), que se reciclan al 100%.
Por otro lado, entre los residuos peligrosos se encuentran los transformadores con y sin líquido refrigerante, aceite mineral usado, baterías, equipos eléctricos y electrónicos y materiales contaminados con sustancias peligrosas como trapos o maderas; los cuales reciben un tratamiento específico y son reciclados en su totalidad, no dejando residuos.
Extremadura tiene actualmente más del 25% del total de agua embalsada de España con más de 11.200 hectómetros cúbicos
La producción de energía eléctrica está asegurada en los próximos meses en la región, gracias a las lluvias primaverales de las últimas semanas. Los pantanos extremeños presentan una imagen muy buena, casi al 80% de su capacidad. Una cifra muy importante de agua embalsada- unos 11.261 hectómetros cúbicos- pero que aún está por debajo de la alcanzada en el mes de mayo del pasado año, cuando los embalses de la región estaban al 82% de su capacidad. Aun así, las actuales reservas de agua son superiores en casi tres puntos y 1.200 hectómetros cúbicos a la media de los últimos diez años.
Los pantanos extremeños atesoran en la actualidad más de una cuarta parte de todo el agua embalsada en España, que supera los 40.700 hectómetros cúbicos. El nivel medio de los pantanos en España se sitúa en el 72,7% de media.
En el caso de Extremadura, pantanos como el de Alcántara presentan un estado muy bueno, con 2.992 hectómetros cúbicos. También destaca el de La Serena con 2381 hectómetros cúbicos, así como el de Valdecañas con 1.396, el de Cíjara con 874, el de Gabriel y Galán con 723, el de Alange con 432, el de Zújar con 276, el de García Sola con 254 y el de Cedillo con 323 hectómetros cúbicos.
Extremadura mantiene en torno al 14% de la potencia hidráulica instalada. La producción de este tipo de energía supone entre el 10 y el 16% de media en la región dependiendo del año hidráulico. Este 2016 promete serlo bueno.
Dos estudios destacan la fortaleza de las termosolares en la integración con otras renovables y en el almacenamiento de energía
La Asociación Europea de la Industria Solar Termoeléctrica (ESTELA) y la Organización Internacional de Energía Termosolar (STELA World) han presentado dos informes en los que se argumenta cómo el Valor que aportan las plantas termosolares con almacenamiento es imprescindible para la incorporación de un mayor número de renovables.
Los dos informes, titulados El valor de la electricidad termosolar y El valor del almacenamiento térmico, determinan que la gestionabilidad es el valor fundamental que necesitan los sistemas energéticos actuales para ser más eficientes y facilitar la integración de las otras tecnologías renovables no gestionables o fluyentes. Extremadura dispone de 17 de las 50 plantas termosolares existentes en España, siendo la segunda comunidad, tras Andalucía, con mayor producción de este tipo de energía solar.
Estos estudios han sido elaborados con el objetivo de ofrecer una nueva perspectiva más allá del simple coste/precio en la comparación de las tecnologías renovables de generación eléctrica, poniendo en valor las ventajas del almacenamiento energético que ofrecen los sistemas gestionables.
“Más allá del mero impacto técnico en el sistema eléctrico del almacenamiento y la gestionabilidad, las políticas industriales, el empleo y el liderazgo tecnológico también deberían ser debidamente valorados por los responsables políticos, especialmente en nuestro país», afirma Luis Crespo, presidente de ESTELA y secretario general de Protermosolar.
El valor de la electricidad termosolar destaca que, de continuar dejando de lado el valor añadido de las tecnologías gestionables de cara a lograr los objetivos acordados en la COP 21 de París para los años 2030/2050, no será posible un sistema de energía libre de CO 2 para entonces y pronto empezarán a saturarse las inversiones en este tipo de tecnologías.
En un sistema energético, el Valor proviene esencialmente de la capacidad de almacenamiento de una planta y puede ser expresado tanto en términos operativos (despacho a las horas de demanda pico, horas de funcionamiento efectivo, ahorros de reservas rodantes, contribución a los servicios auxiliares del sistema, etc.) como en términos de capacidad adicional (ahorro en inversiones de nuevas centrales de respaldo).
Ilustración: © J.C. Florentino
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