HIDROELÉCTRICA

Extremadura se situó como la quinta región española en producción hidroeléctrica en 2022, tras un año muy seco

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La escasez de lluvias durante los dos últimos años, con excepción puntual de algún mes como fue el caso de diciembre del 2022, ha pasado una importante factura al sector hidroeléctrico español y extremeño. Hay que recordar que Extremadura es la tercera región española en potencia hidráulica instalada, gracias a sus numerosos embalses y pantanos, algunos de ellos entre los de mayor capacidad de almacenamiento de España.

La producción de energía eléctrica nacional en la tecnología hidráulica en el año 2022 fue de 17.907 GWh, con una potencia total instalada de 17.094 MW. Esta cifra supuso el 15,46 % de la generación eléctrica renovable nacional y el 6,48 % de la generación eléctrica nacional. Según los datos del Balance Eléctrico de Extremadura del año 2022 de la Junta de Extremadura, “en el caso del mix energético extremeño, estos porcentajes corresponden al 12,22 % y 4,73 % respectivamente.

La producción de energía eléctrica nacional hidráulica en el año 2022, descendió bruscamente con respecto a la del 2021, pasando de 29.626 GWh en 2021 a los referidos 17.907 GWh en 2022 (- 11.719 GWh, – 39,56 %), lo que supuso también un fuerte descenso de su participación en la generación eléctrica renovable nacional y en la generación eléctrica nacional del año 2022, con respecto a la de 2021 que fueron de 24,57 % (- 9,11 p.p.) y 11,39 % (- 4,91 p.p.), respectivamente. En el caso del mix energético extremeño, también descendió el porcentaje de su participación en la generación eléctrica renovable nacional en el año 2022 con respecto a 2021, que fue de 23,25 % (- 11,03 p.p.) y el porcentaje de su participación en la generación eléctrica nacional del año 2022 con respecto a la de 2021 que fueron de 8,84 % (- 4,11 p.p.).

Además, la producción de energía eléctrica en Extremadura, en el año 2022, a partir de los 2.277 MW de potencia instalada en esta tecnología (que sitúan a nuestra región en el tercer lugar del ranking nacional de potencia hidráulica instalada), alcanzó un registro de 1.242 GWh, lo que situó a nuestra región en el quinto lugar en el ranking nacional, manteniéndose en la misma posición respecto al año 2021 en cuanto a producción, participando en el conjunto de la generación hidráulica nacional con un 6,94 %, solo por detrás de Castilla y León, Galicia, Cataluña y Aragón.

Lo que viene ocurriendo a lo largo de estos primeros meses del año 2023 muestra como las cifras del año hidroeléctrico se pueden volver a repetir, salvando las centrales del norte de Cáceres. El nivel de los embalses en la cuenca del Guadiana sigue en los niveles que hace un año, en torno al 30% por ciento con alguna excepción.

La escasez de lluvias provoca que la producción hidroeléctrica extremeña se reduzca casi a la mitad en los últimos años

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Extremadura es una de las grandes potencias de energía hidroeléctrica gracias a sus 2.278 Mw instalados en 27 instalaciones y centros de producción. La potencia hidráulica supone en torno al 29% del total del potencial productor energético regional. Un sector muy castigado en la última década por la escasez de lluvias, que en los últimos meses se está agravando de forma notable. Especialmente en la Cuenca del Guadiana, donde en la primera semana de febrero el agua embalsada se situaba en el 30,5% de su capacidad, con solo  2.898 hectómetros cúbicos.

Una situación que afecta de forma directa ya a la campaña de riego de los grandes cultivos extremeños de las Vegas del Guadiana –tomate para industria, maíz, arroz…–, pero también a la gestión hidroeléctrica de la cuenta. En el caso de la Cuenca del Tajo, la situación es algo mejor, al situarse el agua embalsada en el 45,98% del total, con 5.083 hectómetros cúbicos.

El último año con datos oficiales cerrados fue el 2020, cuando la producción hidroeléctrica extremeña se situó en los 1.471 Gwh. Para hacerse una idea de los estragos que el cambio climático y el déficit de precipitaciones está provocando en el sector hidroeléctrico extremeño basta analizar los últimos 9 años: en cuatro de ellos no se han pasado de los 1.500 Gwh y solo en uno de ellos se han superado los 3.000 Gwh. De los últimos quince años, el récord de generación hidroeléctrica en Extremadura se alcanzó en el año 2010 con 4.019 Gwh, mientras que el mínimo fue en el 2005 con solo 804 Gwh. La media extremeña de producción hidroeléctrica ha bajado al entorno de los 2.400 Gwh.

Extremadura atesora el mayor “mar interior” de España, lo que la convierte en una de las grandes potencias hidroeléctricas del país con 27 instalaciones hidráulicas. De ellas, 12 (Gabriel y Galán, Guijo de Granadilla, Valdeobispo, Torrejón, José María Oriol, Cedillo, Valdecañas, Cíjara, Puerto Peña, Orellana, Zújar y La Serena) dispone de más de 10 Mw de potencia unitaria. Entre todo el sector hidroeléctrico regional suman 2.278 Mw, el 51% de la potencia renovable instalada en la región. Todo este gran potencial productor choca con una realidad: cada vez llueve menos y de forma menos constante entre estaciones.

Hay que tener en cuenta la gran importancia que la producción de origen hidroeléctrico y su gestión tiene en la actual coyuntura de precios en origen del mercado eléctrico. En casi el 60% de las horas, la energía de origen hidráulico ha marcado el precio de la luz desde el inicio de la crisis de precios energéticos. Con un coste de generación que se sitúa en el entorno de los 60 euros Mw. Según datos del Operador del Mercado Ibérico de la Electricidad (OMIE)  la hidráulica a fijado desde el pasado verano el precio final de la luz en casi seis de cada diez franjas horarias.

La modificación de la Ley de Aguas exigirá a las confederaciones a fijar un régimen mínimo y máximo de caudales a desembalsar en los embalses

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Lo ocurrido en el mes de agosto con el desembalse masivo de varios embalses en España, entre ellos el de Valdecañas en la provincia de Cáceres, ha levantado la alerta entre las administraciones regionales, entre ellas la extremeña. La consejera para la Transición Ecológica y Sostenibilidad, Olga García, ha comparecido en el pleno de la Asamblea de Extremadura para informar sobre las actuaciones llevadas a cabo por la Consejería ante los desembalses producidos este verano en Extremadura.

Durante su intervención, ha destacado que la Junta de Extremadura no ha tenido conocimiento sobre los desembalses de este verano, dado que no es miembro de las comisiones de desembalse de las confederaciones ni tampoco se le ha comunicado como consecuencia de lo que establece la Ley de Pesca, al no estar previstos daños a la fauna acuícola, los cuales no hay constancia que se hayan producido”.

Pese a ello, la consejera ha dado cuenta pormenorizada de la serie de actuaciones y gestiones ante el Estado que se han llevado, dado que, según ha afirmado la consejera, “creemos que la evacuación de agua en los embalses ocurrida en los últimos meses es un ejemplo de malas prácticas”. No obstante, ha recordado, se ha actuado hasta donde permiten las normas, porque son las confederaciones los organismos competentes al tratarse de cuencas compartidas.

Olga García ha puesto en valor el recién aprobado RDL 17/2021, que obliga a que las confederaciones al inicio de cada año hidrológico fijen un régimen mínimo y máximo de caudales mensuales a desembalsar en los embalses mayores de 50 hectómetros cúbicos, tanto en situaciones de normalidad hidrológica como de sequía prolongada, así como un régimen de volúmenes mínimos de reservas embalsadas para cada mes. Esta introducción de criterios de utilización racional de los recursos hídricos evitará efectos indeseados sobre la flora y la fauna.

La consejera ha recordado que “el Estado debe actuar para proteger los derechos de los usuarios del agua priorizando la satisfacción de las demandas de agua de la población, antes que a las actividades productivas particulares”.

Para garantizar esto, en los últimos meses desde la Consejería se han producido numerosas reuniones con los presidentes de las confederaciones hidrográficas del Tajo y el Guadiana, solicitando la interrupción de desembalses para evitar problemas en el abastecimiento de diferentes municipios y otros efectos medioambientales.

También se remitió una carta a la ministra para la Transición Ecológica con una petición formal para adoptar medidas de corrección de la gestión de desembalses, y se llevó a cabo una reunión con el secretario de Estado de Medio Ambiente para reclamarle medidas para que no se repitiese lo sucedido este verano.
Subrayaba la consejera que esta “ha sido una gestión inaceptable a todas luces pero, con la modificación de la Ley de Aguas no debe volver a producirse, gracias a la implementación de límites mensuales de desembalsado y volúmenes mínimos de reserva”.

En lo referido a las consecuencias negativas que estos desembalses han provocado en una parte del río Tajo a su paso por Monfragüe, explicaba que “hemos estamos preocupados y vigilantes solicitando los informes preceptivos, se han recabado informes sobre la afección sobre especies protegidas y hábitats, además de analizar periódicamente muestras de la calidad del agua, haciendo un seguimiento sobre el caudal de los embalses en el entorno de Monfragüe y los potenciales afecciones a la flora y a la fauna”.

En este sentido, ha asegurado que “no se tiene constancia de mortandad de peces ni de ninguna otra especie en las orillas de los embalses y ninguno de los hábitats ni especies catalogadas en el Parque Nacional de Monfragüe se ha visto afectada por los desembalses”.

Por último, y en relación con la Ley de Parques Nacionales, que considera que los aprovechamientos hidroeléctricos como actividades incompatibles, ha explicado que la ley declarativa de Monfragüe no incluye expresamente la supresión de estos aprovechamientos sino la corrección de sus impactos, lo que la consejera ha identificado con la no renovación de la concesión de los aprovechamientos cuando caduquen, según establece el Plan Director de la Red de Parques Nacionales.