GAS Y CARBURANTES
Extremadura queda fuera del reparto español de cuotas de producción de biodiésel
Con sus dos plantas de producción de biocombustibles paradas -la de Valdetorres y la de Los Santos de Maimona-, Extremadura cada vez ve más lejana la viabilidad de producir biocarburantes en su territorio. Y más después de conocerse esta misma semana que ha sido una de las regiones españolas que ha quedado fuera del reparto de las cuotas de producción asignadas para sus plantas.
Andalucía ha obtenido un 33% de la cuota de producción de biodiésel (1.049.000 toneladas anuales) de España para los próximos dos años, lo que la convierte en la región con mayor cuota asignada a nivel nacional y europeo. En cuota de producción, Andalucía es seguida de Valencia, con el 23%, y Galicia con el 11%.
A partir del 5 de mayo de 2014 y hasta el 4 de mayo de 2016 (aunque es ampliable por dos años más) los operadores deberán adquirir el biodiésel a una de las plantas con cuota asignada si quieren que les sea computado para el cumplimiento de los objetivos de biodiésel impuestos por el Gobierno español.
Las fábricas españolas han obtenido el 63% de la cuota total frente al 37% de las fábricas ubicadas en territorio comunitario.
La cantidad total asignada asciende a 5.018.473 de toneladas anuales de biodiésel. De esta cantidad, la correspondiente a España es 3.173.600 toneladas, que se distribuyen en 23 plantas ubicadas en Andalucía, Valencia, Galicia, País Vasco, La Rioja, Murcia, Castilla y León, Castilla la Mancha, Navarra, Aragón, Cataluña y Asturias.
El Gobierno de España modificó en febrero de 2013 los objetivos de introducción de biocarburantes y de biodiésel en el transporte, de manera que la cantidad de este combustible necesaria para cubrir los objetivos mínimos ha pasado del 7% al 4,1%.
Foto: Interior de una planta de biodiesel en Stockton, CA (EEUU)
Gas Natural y CONAIF impulsan un acuerdo para promover la captación de puntos de suministro de gas a través de pequeños instaladores
Gas Natural ha llegado a un acuerdo de colaboración con CONAIF (Confederación Nacional de Asociaciones de Empresas de Fontanería, Gas, Calefacción, Climatización, Protección contra Incendios, Electricidad y Afines), para ampliar el número de empresas y profesionales que colaboran con las nueve distribuidoras de gas que Gas Natural tiene en España.
El objetivo que se persigue es facilitar la incorporación de este colectivo a través de los gremios y asociaciones de instaladores a nivel local, y fomentar la incorporación de nuevos puntos de suministro de gas.
El acuerdo ha sido impulsado por el presidente de Conaif, Esteban Blanco y por Alfredo Ingelmo, director de Promoción del Gas, de Gas Natural.
CONAIF, que integra 49 asociaciones provinciales y seis federaciones que agrupan a 20.000 empresas, se encargará de facilitar y potenciar el contacto entre las distribuidoras de Gas Natural y las asociaciones de instaladores de cada Comunidad Autónoma. Estas asociaciones podrán ayudar a los instaladores a conocer las oportunidades y ventajas que para ellos supone la colaboración con Gas Natural.
Gas Natural, a través de sus distribuidoras, lanza cada año una Oferta Pública dirigida a profesionales y empresas instaladoras en las comunidades autónomas en las que está presente. La Oferta está abierta a todo tipo de empresas y la finalidad de este convenio es extenderla al máximo número de ellas posible a través de los gremios y asociaciones de instaladores locales.
A cierre del ejercicio 2013, Gas Natural tenía 5,17 millones de puntos de suministro en España, con un crecimiento del 0,9% respecto de 2012. La red de distribución alcanzaba a finales del año pasado los 47.678 kilómetros, con la incorporación de 1.137 kilómetros en 2013. La compañía invertirá 324 millones de euros durante 2014 y espera alcanzar los 5,2 millones de puntos de suministro.
Foto: De izquierda a derecha, el director de Promoción de Gas de Gas Natural, Alfredo Ingelmo, y el presidente de Conaif, Esteban Blanco
Hacienda podría parar la venta y desguace de la planta de Bioenergética Extremeña al reclamar una subvención de 4,1 millones de euros
Una de las mayores plantas de biocarburantes de España, la que construyó la empresa Bioenergética Extremeña en Valdetorres (Badajoz), puede acabar sus días convertida en chatarra y con un agujero con Hacienda de 4,1 millones de euros.
Aunque su desguace está aún en el aire. El Ministerio de Hacienda reclama a los propietarios de la empresa la devolución de los incentivos industriales que le fueron concedidos en noviembre del 2006, al tratarse de un gran proyecto industrial y generador de empleo.
La planta extremeña, que sólo llegó a funcionar unos meses a medio rendimiento, cobró los 4,1 millones de euros de subvención concedidos al proyecto en el año 2012. En el pliego de condiciones para el cobro de la misma, la empresa de biocarburantes se comprometía a mantener en el plazo de cinco años inversiones por importe superior a los 40 millones de euros durante cinco años. Hacienda también reclama a sus propietarios cerca de 300.000 euros en concepto de intereses.
Tras un largo proceso judicial tras presentar el concurso de acreedores, el juzgado y la banca acreedora no han encontrado viabilidad a la planta que será vendida por una cantidad muy baja en relación a su inversión inicial para convertirla en chatarra. En los últimos meses la Junta de Extremadura mantuvo conversaciones con diferentes asociaciones del sector del transporte para buscar una salida comercial al producto de la planta sin encontrar a los socios inversores necesarios.
A comienzos del 2013, la empresa norteamericana Fuel Streamers Group -con sede en Houston, Texas y especializada en el negocio internacional de biocombustibles- a través de una filial radicada en Barcelona denominada Pomisu XXI, tomó el control de la planta.
Sin embargo, a los pocos meses, sus nuevos gestores dejaron su gestión y comunicaron a los 46 empleados de la planta de Valdetorres el comienzo de un ERE extensivo que los propios trabajadores vieron como el final de la factoría que finalmente se ha cumplido.
Tras dos años de construcción y cerca de 80 millones de inversión, la planta comenzó a operar en el año 2008, justo antes del cambio de coyuntura. La planta de Valdetorres estaba proyectada para una producción máxima de 275.000 toneladas anuales, que nunca ha llegado a alcanzar pese a sus crecientes exportaciones gracias al uso de aceite vegetal usado como materia prima.
Sus impulsores iniciales fueron la familia Hinojosa Vacas a la que más tarde se unió la empresa de capital riesgo Catalana de Iniciativas con el 25% del capital, que estaba participada por las alguna de las mayores empresas del país -desde Telefónica a Repsol o Banco Sabadell.
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