Autor: energiaextremadura

La Fundación Iberdrola convoca la tercera edición de su programa “Energía para la Solidaridad”

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La Fundación IBERDROLA ha convocado la tercera edición de su programa de ayudas sociales Energía para la Solidaridad, cuyo objetivo es contribuir al bienestar y la calidad de vida de colectivos en riesgo de exclusión. Estas ayudas, de las que ya se han beneficiado 113 instituciones, buscan favorecer la cobertura de necesidades básicas y la integración social y laboral de los sectores de población más vulnerables y contribuir a la lucha contra el cambio climático y la protección del medio ambiente, así como impulsar otros proyectos de interés alineados con los fines de la Fundación y la estrategia de Responsabilidad Social del Grupo Iberdrola.

Cabe recordar que el año pasado, en la segunda edición del programa, la Fundación colaboró con 2 organizaciones de Extremadura; la Fundación Academia Europea de Yuste, ubicada en Cáceres, a la que se ayudó a desarrollar un proyecto sobre la inclusión laboral de personas con discapacidad; y la asociación Hijas de la Caridad de San Vicente de Paúl, en Badajoz, para su comedor social Virgen de la Acogida.

La Fundación Iberdrola valorará tres tipos de proyectos. En primer lugar, aquéllos que tengan como objetivo luchar contra la pobreza y la exclusión social, atendiendo a los siguientes colectivos: parados de larga duración, niños, jóvenes o personas mayores en situación de desamparo, víctimas de la violencia de género, inmigrantes, personas con discapacidad, personas con altas capacidades sin adecuado tratamiento, personas con enfermedades graves o degenerativas, personas con adicciones y, en general, aquéllas con dificultades para cubrir aspectos básicos de la vida cotidiana.

En segundo lugar, se tendrán en cuenta aquellas iniciativas cuyo objetivo sea proteger el medio ambiente y la reducción de emisiones de CO2, a través de la implicación de alguno de los colectivos enunciados anteriormente. En este sentido, los proyectos deberán girar en torno a la conservación de la biodiversidad y los espacios naturales, la apuesta por el desarrollo sostenible mediante el uso de energías renovables y la gestión eficiente de recursos y residuos, así como la generación de empleos verdes para personas en riesgo de exclusión.

En tercer lugar, la Fundación Iberdrola valorará proyectos asistenciales o socioeducativos de interés por su contribución a la calidad de vida de las personas.

El programa Energía para la Solidaridad está abierto a entidades privadas sin ánimo de lucro declaradas de utilidad pública, que persigan fines de interés general. Los solicitantes podrán presentar sus propuestas hasta el próximo 9 de abril.

Los interesados pueden obtener toda la información necesaria la web: www.fundacioniberdrola.org. Las iniciativas beneficiadas por el programa deberán llevarse a cabo en España, dentro del periodo comprendido entre el 1 de julio de 2012 y el 30 de junio de 2013, con un plazo máximo de ejecución de un año.

“La mentalidad de las grandes cooperativas agrarias sobre la biomasa tiene que cambiar”

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Ignacio García Gamero
Colaborador del Plan de Bioenergía de Extremadura (PBEX)

El sector de la biomasa quiere ganar el protagonismo que le corresponde en Extremadura. Para ello, el Cluster de la Energía de Extremadura en colaboración con el Gobierno de Extremadura y con la Agencia de la Energía de Extremadura (Agenex) está elaborando el Plan de Bioenergía de Extremadura (PBEX) que pretende aportar medidas concretas y eficaces para el desarrollo de la biomasa como sector estratégico para la región.

Uno de los impulsores y encargados de coordinar dicho Plan es Ignacio García Gamero, dedicado al sector de la biomasa desde hace más de siete años y uno de los pioneros en este sector en la región. Para poder arrancar con el desarrollo del Plan se ha contado con la ayuda del SEXPE, dado el importante papel dinamizador de empleo que la biomasa puede tener en las zonas rurales de la región.

A finales de marzo tendrán lugar durante tres días en Mérida varias mesas de trabajo con destacados profesionales del sector de la biomasa de toda España para aportar ideas, compartir experiencias de éxito y soluciones prácticas. “La biomasa en Extremadura debe pasar a la acción de forma sensata y sostenible –asegura Ignacio García Gamero- y es una tarea de todos conseguirlo: empresas privadas, Administración, grandes cooperativas agrarias. Creo que el Gobierno de Extremadura, por medio de su Director General de la Energía, así lo ha entendido. La biomasa puede ofrecer importantes ahorros, ser sostenible en el tiempo sin ayudas y además permite crear empleo en zonas rurales que lo necesitan”.

Durante muchos años, Ignacio García Gamero lleva hablando con empresas y cooperativas para dinamizar el sector de la biomasa en la región, que por sus características tiene un gran potencial tanto desde el punto de vista agrario como forestal.

“El problema de la biomasa es que existe una gran desconocimiento en torno a ella. Por eso es importante que la iniciativa pública y la privada vayan de la mano en este tema. Y sobre todo, no acostumbrarse a la subvención para no caer en los errores de otras energías renovables. Las ayudas sólo deben ser necesarias en una etapa inicial”. Para conseguirlo, el Plan de Bioenergía de Extremadura (PBEX) prestará especial atención a las empresas de logística y suministro de la materia prima, a la de los cultivos energéticos y también a las empresas de servicios energéticos y a todos los elementos de la cadena de valor de la biomasa.

Para conseguir que el desarrollo de la biomasa como sector económico y medioambiental tenga éxito en Extremadura, Ignacio García Gamero cree que el papel de las grandes cooperativas agrarias es esencial. “La mentalidad del campo y de las cooperativas tiene que cambiar -asegura-. No se puede pensar en la biomasa como una actividad con la que voy a sacar muchos beneficios sino como una actividad complementaria que les permitirá ahorrar energía, sacar una cierta rentabilidad y sobre todo, dar empleo en su zona de acción. Para ello deberían dedicar parte de sus campos a producción de energía, para ofrecer lo que el mercado demanda y no estar sólo pendientes de Bruselas”.

El ejemplo de Tierra de Barros, una zona con una de las mayores densidades de viñedo y olivar de España, es significativo. Cada año, según las estimaciones de Ignacio García Gamero, se dejan de utilizar para biomasa unos 100 millones de kilos de restos de poda de sarmientos y olivar, lo que significaría un ahorro en combustible de unos 33 millones de euros.

El PBEX también cuantificará los ahorros que se podrían conseguir con el uso de la biomasa en los más de mil centros asistenciales de residencias de ancianos, centros educativos, piscinas climatizadas… que existen en la región. “El Plan de Bioenergía de Extremadura va a contener medidas concretas y viables económicamente para que de una vez por todas la biomasa sea protagonista en Extremadura”.

Extremadura no matriculó ningún coche eléctrico en el 2011

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La puesta en marcha de la cadena de montaje del Twizy –12 vehículos a la hora y 96 por turno- el primer coche eléctrico íntegramente fabricado en España que ya produce Renault en su factoría de Valladolid, puede ser el empujón definitivo a la comercialización del coche eléctrico en España.

Porque las cifras de ventas están muy lejanas a las previsiones que en su día realizó el Ministerio de Industria dentro de su Plan MOVELE de fomento del coche eléctrico. Incluso en regiones como Extremadura, todavía no se ha estrenado.

Según un informe del Instituto de Estudios de Automoción (IEA), el pasado año se matricularon en toda España 375 coches eléctricos, la gran mayoría para flotas de empresas e instituciones públicas. Pese a aumentar sus ventas en un 443% en relación a las cifras del 2010, esta cantidad está muy lejos de los 20.000 vehículos que preveía el Ministerio de Industria para esta fecha.

Extremadura fue junto con La Rioja la única comunidad autónoma donde no se matriculó ningún coche eléctrico en el 2011. En otras cuatro regiones –Canarias, Navarra, Murcia y Cantabria- sólo se matricularon uno. Madrid con 149 vehículos, Cataluña con 56 y Andalucía con 22 fueron las que más coches eléctricos demandaron.

Actualmente la venta de coches eléctricos no supone ni el 0,07% del total del parque de vehículos que se vende cada año. Lo que sí aumentó de forma considerable el pasado año fue la venta de coches híbridos. En algunas ciudades, el uso de coches híbridos ya supone más del 50% en el colectivo de taxistas.

Para incentivar su compra en Extremadura, la Junta dispuso el año pasado de una línea de ayudas de 300.000 euros, en colaboración con el IDAE, válidas hasta el 15 de septiembre del 2011. Con ellas, tanto particulares como empresas, cooperativas y ayuntamientos podrían comprar con ayuda vehículos híbridos con batería de hasta 3.500 kilos, y aquellos otros que funcionen con gas natural.

Otra de las claves para comprobar hasta qué punto puede arrancar el coche eléctrico en España es el precio venta público que tendrán este tipo de vehículos una vez que se comiencen a fabricar en España y no tengan que ser importados. Varias multinacionales chinas del sector de la automoción ya han manifestado su interés por fabricar sus modelos en el mercado español, una de ellas en Galicia.