energías renovables
La generación renovable ya supera el 60% de la capacidad instalada en España, con eólica y fotovoltaica en cabeza
La capacidad instalada del parque generador en España se ha incrementado un 4,9 %, finalizando el año 2022 con 119.091 MW. La potencia instalada renovable en el sistema eléctrico nacional se ha incrementado en 5,9 GW, lo que ha permitido alcanzar un porcentaje de potencia instalada de fuentes de generación renovables del 59,2 % del total de la potencia instalada, según datos de Red Eléctrica de España.
El entorno energético en España en el año 2022 ha continuado avanzando en su crecimiento con un incremento de generación de energía eléctrica del 6,3 % respecto al año anterior. En cuanto al balance de generación por tipo de energía, la generación renovable en el sistema eléctrico nacional en 2022 se ha reducido un 4,0 % y su participación en el mix nacional ha sido del 42,2 % frente al 46,7 % que alcanzaron en 2021. Ha sido un año marcado por un fuerte descenso de la producción hidráulica llegando a valores mínimos históricos pero que a su vez ha registrado máximos de producción eólica y solar fotovoltaica.
Como contrapartida, la producción no renovable en el sistema eléctrico español en 2022 se incrementó un 15,3% respecto al año anterior, registrando una participación en la estructura de generación de un 57,8 % sobre el total nacional, aumentando 4,5 puntos porcentuales respecto al año anterior cuando el peso no renovable fue del 53,8 %.
Durante el 2022 se ha producido un incremento de las emisiones de CO2 equivalente asociadas a la generación eléctrica nacional alcanzando los 44,4 millones de toneladas de CO2 equivalente, un 23,8 % más que en 2021 y un 60,0 % por debajo de las emisiones contabilizadas en 2007.
Según los datos de REE, la red de transporte de energía eléctrica se continuó potenciando en el 2022 con la puesta en servicio de 326 kilómetros de circuito y 109 posiciones de subestación, lo que sitúa la longitud total de circuitos de la red de transporte nacional en 45.101 kilómetros, experimentando un incremento del 0,7 % respecto a 2021. Por su parte, la capacidad de transformación aumentó en 725 MVA, elevando el total de la capacidad de transformación nacional a 94.221 MVA (0,8 % superior frente a 2021).
Por su parte, el índice de disponibilidad (que mide la capacidad o posibilidad de utilización por el sistema de los distintos elementos de la red de transporte) correspondiente al sistema peninsular en 2022 alcanzó un valor del 98,15 %, valor inferior al 98,48 % del año 2021.
Energías renovables sí, pero con cariño
Texto: Alberto Álvarez Méndez
Business Development Manager
Arram Consultores
Hacerlo bien, buscando generar un impacto social y medioambiental positivo, no significa retrasar la transición a las renovables
Con lo presente que lo tenemos a día de hoy, casi parece mentira que las primeras conversaciones sobre la amenaza que representaba el cambio climático se remonten a finales de los años 70. Fue entonces, en la Conferencia Mundial sobre el Clima de Naciones Unidas, donde, por primera vez, se buscó establecer estrategias globales para estabilizar la concentración de gases de efecto invernadero (GEI) en la atmósfera. Vinieron después el Convenio Marco sobre Cambio Climático (1992) y el Protocolo de Kioto (1997), con sus altos y sus bajos. Más de 40 años después, y con el Acuerdo de París de fondo, sin embargo, parece que por fin existe unanimidad acerca de la importancia de avanzar juntos hacia la neutralidad climática y, lo que es más importante, voluntad para impulsarla. Mirar hacia otro lado ya no es una opción. Pero ¿qué puede aportar el sector energético en este ámbito?
Hace ya tiempo que las energías renovables pasaron a ocupar un lugar significativo entre las herramientas identificadas para afrontar la crisis climática. En la última década, de hecho, su implantación ha experimentado un crecimiento exponencial, animada, también, por el aumento de los precios del petróleo.
El impulso de las renovables en España
En el contexto actual, marcado por una crisis energética mundial que empuja a reducir urgentemente la dependencia de los combustibles fósiles y en base al denominado “paquete de invierno” (“Energía limpia para todos los europeos”, COM (2016) 860 final), que la Comisión Europea presentó en 2016, España aprueba en marzo de 2021 el Plan Nacional Integrado de Energía y Clima 2021-2030 (PNIEC), en el que se establece como principales objetivos; la descarbonización, el impulso de las energías renovables; la eficiencia energética; la seguridad energética; el mercado interior de la energía; y la promoción de la investigación, la innovación y la competitividad.
En cifras, para 2030, el Plan busca:
- un 23% de reducción de emisiones de GEI respecto a 1990.
- un 42% de renovables en el uso final de la energía, el doble que en 2020.
- un 39,5% de mejora de eficiencia energética; y
- un 74% de presencia de energías renovables en el sector eléctrico, en coherencia con una trayectoria hacia un sector eléctrico 100% renovable en 2050.
La buena noticia es que el Plan afronta actualmente su primera revisión al alza, pues ya se superan las expectativas marcadas: el parque de generación con fuentes de energía renovables en España a finales de 2022 ascendió a 70.452 MW, registrando el valor máximo histórico, y con él se ha producido el 42,2 % de la generación total según datos de Red Eléctrica Española (REE).
El desafío territorial
El Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico (MITECO) tiene como objetivo estratégico que el 100 % de la energía producida en España en 2050 provenga de fuentes renovables para lo que espera alcanzar el 74 % de energía eléctrica renovable en 2030 frente al 42,2 % obtenido en 2022.
Ahora bien, esa transición energética presenta importantes retos territoriales. Según la Agencia Internacional de la Energía, las ciudades consumen un 67 % de la energía y suponen un 70 % de las emisiones de dióxido de carbono, aun cuando únicamente suponen un 3 % del territorio mundial, lo que resulta en una gran desigual en la implementación de las instalaciones renovables en los territorios. España, en particular, se caracteriza por ser de los países de la Unión Europea con la mayor desigualdad en lo que a la distribución de su población se refiere. Nos encontramos con territorios pequeños y rurales poco poblados y que padecen profundos procesos de despoblamiento. El 84 % de los municipios españoles tiene menos de 5.000 habitantes según el Instituto Nacional de Estadística (INE).
Como resultado, son los municipios rurales los que albergan aproximadamente el 81 % y el 85,5 % de las plantas de producción solar y eólica.Sin embargo, las inversiones renovables ubicadas en zonas rurales no llegan a traducirse en un significativo impacto social positivo para las mismas, ya que el despliegue de renovables por sí sola no puede corregir las tendencias de despoblación que sufren algunas zonas de España desde hace décadas. Esto es: aun dejando un retorno local en forma de impuestos para las administraciones locales e ingresos por el alquiler de terrenos para los propietarios de las tierras, su reducida intensidad en empleo sigue siendo su principal punto débil.
Maximizar los beneficios para todos
Este desequilibrio generado, debe ser afrontado por los implicados desde un intenso diálogo, predisposición y por supuesto desde el Cariño, entendido desde sus definiciones de “Inclinación de amor o buen afecto que se siente hacia alguien o algo” y/o “Esmero o afición con que se hace una labor o se trata una cosa” según Real Academia Española (RAE).
Cariño para minimizar su impacto negativo y maximizar sus beneficios, priorizando un modelo energético no especulativo que desligue la producción de energía de las dinámicas de máxima rentabilidad, que incentive la economía local, generación de empleo directo e indirecto permanente, la disminución del consumo y la eficiencia de la producción, y por supuesto, buscando el menor impacto en la biodiversidad.
Desde ARRAM Consultores, asesoramos a nuestros clientes para lograr esta cohesión con el territorio, fomentando la comunicación transparente y fluida con entidades públicas y privadas, aportando estratégicas socioeconómicas, garantizando la conservación de la biodiversidad con medidas compensatorias adaptadas al territorio de implantación y animando la participación ciudadana a fin de hacer frente a las verdaderas necesidades locales.
Identificar los problemas que se pueden generar es imprescindible, así como la implantación de medidas en plena coordinación con estas comunidades locales y bajo una lógica de creación de valor compartido.
Un gran ejemplo de ello, lo encontramos en la certificación del Sello de Excelencia en Sostenibilidad desarrollado desde la Unión Española Fotovoltaica (UNEF), cuyo objetivo es validar y consolidar su compromiso con las comunidades en la que se instalan, evaluando las medidas propuestas por los promotores, englobadas en 4 ejes principales:
- El Impacto socioeconómico, que busca la creación de valor compartido con la comunidad local en la que se ubicará el proyecto.
- Los criterios de gobernanza, implicando a la comunidad local en el desarrollo del proyecto y garantizando que atienda a las necesidades específicas del territorio.
- La Integración ambiental y protección de la biodiversidad, incorporando medidas de integración de la biodiversidad y renaturalización.
La Economía Circular, asegurando la gestión de residuos al final de su vida útil.
Tenemos la oportunidad de cambiar el presente produciendo energía de forma respetuosa con el entorno, para mejorar nuestro futuro y aportando, así, múltiples beneficios sociales, económicos y medioambientales. Por eso, debemos abogar por una gestión no precipitada y ordenada, necesaria para armonizar el desarrollo energético, vigorizando el compromiso para minimizar el impacto de la transición energética sobre algunos de nuestros valores más singulares, sensibles y amenazados de las áreas rurales.
Aunemos esfuerzos y busquemos el camino del cariño. Haciendo referencia al refrán popular, “Dos no se pelean si uno no quiere”.
Las tecnologías renovables han alcanzado picos de más del 90% de cuota en algunas horas del mes de enero en España
La producción de electricidad procedente de fuentes de generación renovable ha alcanzado en el pasado mes de enero un nuevo máximo histórico con 13.742 GWh (el 57,4% del total del mix), según datos de Red Eléctrica de España.
La constante puesta en servicio de nuevos MW de capacidad de generación renovable, principalmente eólicos y fotovoltaicos, que permiten aprovechar más y mejor las condiciones de viento y sol de las que disfruta nuestro país, han impulsado la producción de renovables pero también la del conjunto de tecnologías que no emiten CO2 equivalente. Así, estas tecnologías limpias han registrado también un nuevo máximo récord de 18.827 GWh, más del 80% del total en España, y ha obtenido cuotas de hasta el 90,7% durante algunas horas del mes.
Así, enero ha contado con 25 días consecutivos en los que se ha registrado más energía renovable que no renovable, siendo el día 27 el de mayor producción verde (587 GWh, el 64,9% del total) y también el de mayor cantidad de electricidad libre de emisiones, con 757 GWh generados (el 84,7% del total).
Las condiciones meteorológicas favorables de este mes, con vientos constantes y moderados, han promovido que la eólica sea la primera fuente de generación eléctrica con una aportación del 31,5% del total, según los datos provisionales disponibles a día de hoy. Esta tecnología ha incrementado su producción mensual en un 39% respecto al mismo mes del 2022 y ha anotado 7.537 GWh.
Más de la mitad de los días del mes, el viento ha sido la principal fuente de energía de nuestro país, e incluso en dos jornadas ha sido responsable de más del 50% de la energía diaria generada, siendo la del día 8 la que alcanzó un nuevo techo al aportar el 53,1% del mix.
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