Extremadura es la región española con menos emisiones de CO2 por hectárea de terreno
El grado de industrialización de una región se mide también por las emisiones de Co2 a la atmósfera que emite. Y en el caso de Extremadura, solo es responsable del 2,1% de las emisiones según el último Informe sobre Cambio Climático del Observatorio de la Sostenibilidad.
Aunque desde el año 1990, la región ha sido la cuarta región española que más ha aumentado sus emisiones al pasar del factor 100 al 147. La región sigue siendo la que menos emisiones emite por hectárea y la sexta por Producto Interior Bruto. Por habitante y año, la cifra alcanza las 7,15 toneladas, aunque hay que tener en cuenta que la región es una de las más despobladas de España y con menor número por habitantes por kilómetro cuadrado de la Unión Europea.
En el caso español, las emisiones de CO2 han seguido el camino inverso al de la media europea. Mientras en Europa se ha pasado de un factor 100 al 77 rebajando las emisiones, en el caso español de ha pasado de un factor 100 a un 115.
Según los autores del Informe, las ciudades, la agricultura y las costas son «especialmente vulnerables» y deben de realizarse «actuaciones de adaptación sin más dilación».
La biomasa térmica instalada en Extremadura en la última década alcanza los 400 Mw

Por Juan Jesús Ramos Llorente
Responsable Técnico del ONCB-AVEBIOM (Observatorio Nacional de Calderas de Biomasa de la Asociación Española de Valorización Energética de la Biomasa)
La cercanía de la oferta de biomasa y de los proveedores a los usuarios o potenciales usuarios incrementa el grado de confianza sobre esta renovable, reduce la huella de carbono y por tanto, ayuda a tener una percepción de la misma como alternativa energética mucho más real, cercana y segura.
Este es un hecho contrastable en los últimos años, también en la Comunidad Autónoma Extremeña, donde numerosos centros de ferretería y bricolaje, empresas de materiales de construcción y otros comercios, disponen ya de biocombustibles en sus lineales principales para la venta al por menor de pellet en los sacos de 15 Kg, leña en sacas de 1 m3 o bolsas de briquetas. Para cantidades más grandes, nos encontramos con un grupito empresas locales como Imener, Marle, Biomasa Pellet o Copaex que distribuyen a domicilio sacos en palet y granel en camiones cisterna.
Esta facilidad en la adquisición del biocombustible está extendiendo poco a poco que el usuario doméstico este adquiriendo estufas o calderas de biomasa para dotar de calefacción a muchas viviendas que no disponían de ella, o donde la calefacción era eléctrica o de gasóleo.
Además, el apoyo económico de la Administración Autonómica en estos dos últimos años, con las convocatorias de subvenciones para actuaciones en energías renovables en Extremadura, están propiciando un notable avance en el número de instalaciones para el uso doméstico. Así, en la convocatoria 2.014-15 se habían tramitado 324 nuevos expedientes y en la actual convocatoria 2015-16 el número de solicitudes aprobadas ha sido de 84, con una inversión en estas dos últimas campañas de 1,3 millones de euros.
Para impulsar también el mercado de la biomasa simplificando la logística de distribución, dos empresas extremeñas: Marle y Gestiona Global, han desarrollado un surtidor automático de biomasa, que han denominado “Biomasolinera”. El primer prototipo, ubicado en Gévora (Badajoz), es capaz de suministrar de manera automática varios formatos de biocombustibles, ya sean pellets, astillas o huesos de aceituna, funcionando como un autoservicio. El cliente elige el producto que quiere, la cantidad que necesita y todo ello, desde un punto cercano a su lugar de residencia.
Si la facilidad de acceso a la biomasa es importante para generar confianza, para la industria es fundamental. Durante estos últimos años, se han puesto en funcionamiento varios centros logísticos de acopio y acondicionamiento de biomasa (CLB) en formato astilla, localizados en diversos municipios de la Comunidad. Por su capacidad destacan el de la empresa Exver-Foresa en Navalmoral de la Mata y el de la empresa Marle en Gévora (Badajoz). Entre ambos, podrían suministrar 170.000 tm de astilla de alta calidad, lo que equivale a unas 55.000 toneladas equivalentes de petróleo.
A nivel agroindustrial, después de los secaderos de tabaco y de las almazaras, sería interesante la incorporación progresiva de la industria del secado del pimentón y la industria del tomate, entre otros.
Es la hora de la apuesta de la Administración por la biomasa. Existen segmentos de usuarios públicos de gran consumo de calor o frío, como hospitales y ambulatorios, residencias geriátricas, piscinas climatizadas, edificios administrativos, colegios e institutos, centros cívico-sociales, etc., que son objetivos prioritarios. Algunos, incluso, unidos mediante una red de tuberías conformando las llamadas Calefacciones de Distrito o Redes de Calor.
Las posibilidades son grandes y se observa un interés creciente por parte de muchos colectivos ciudadanos y de un nutrido grupo de alcaldes. En este sentido, nos encontramos con casos interesantes como los desarrollados en los municipios pacenses de Almendral (realizado por las empresas Imener y Air Cool de Climatización) o de Monterrubio de la Serena (llevado a cabo por la empresa Instalaciones Eléctricas Hidalgo), donde ya disponen de Redes de Calor abastecidas con un biocombustible local, el hueso de aceituna.
Sobre la base de los datos recogidos en el Observatorio Nacional de Calderas de Biomasa [ONCB], gestionado por AVEBIOM, se ha establecido un gráfico de las estimaciones de potencia instalada con biomasa en los últimos 10 años en Extremadura. Su valor acumulado a 2015, cercano a los 400 MW térmicos, sitúa a Extremadura en un meritorio quinto puesto en el ránking de las CC.AA., detrás de Andalucía, Castilla y León, Cataluña y Galicia. Respecto al ratio de potencia por habitante, Extremadura está a la cabeza con un valor de 0,36, todavía muy por debajo de valores que superan 1,5 kW/hab, que tienen territorios del centro y norte de Europa.
La empresa extremeña Grupo Izavi, ha puesto en funcionamiento la primera planta de biogás agroindustrial de Extremadura, en la localidad de Fuente de Cantos (Badajoz). Dicha instalación ha sido diseñada y ejecutada para funcionar en modo aislado y en régimen de autoconsumo eléctrico y térmico para abastecer a una explotación ganadera de porcino de 350 madres reproductoras en régimen intensivo. Esta planta modular, construida para una potencia eléctrica neta de 10 kWe y una potencia térmica de 20 kWt, se abastece de los purines que genera la granja. Hasta la entrada en funcionamiento de esta planta, únicamente funcionaba la planta de biogás de vertedero del E.D.A.R. de Almendralejo (Badajoz), que con una potencia de 320 kWe genera calor para calentar el digestor y electricidad que autoconsume en la propia instalación.
El sector renovable pide al nuevo Ministro de Energía subastas anuales para cumplir con la UE en 2020
Ante las próximas subastas de energías renovables anunciadas por el Ejecutivo, las principales asociaciones empresariales del sector, organizaciones medioambientales y entidades de la sociedad civil –entre ellas el Cluster de la Energía de Extremadura– han elaborado una propuesta, que han enviado al Ministerio de Energía, Turismo y Agenda Digital, en la que establecen las normas básicas que deberían considerarse en la definición y el alcance de su funcionamiento.
Entre ellas, las organizaciones firmantes reclaman una periodicidad anual para las subastas como consecuencia de un proceso de planificación energética a medio y largo plazo a nivel nacional, en el que deberían estar definidos los objetivos de energía producida y el futuro reparto de tecnologías en base a la necesidad de cumplir los objetivos europeos y el acuerdo de París.
Asimismo, el sistema de licitación deberá ser sencillo, competitivo y cumplir las recomendaciones de la Comisión Europea en materia de protección del medio ambiente y energía 2014-2020.
Las asociaciones exigen, además, que el producto subastado debe ser la energía que se compromete a generar el solicitante, y el criterio de elección será el precio ofertado por producir esa energía. Al adjudicarse cada oferta al precio con el que se ha licitado, se evitarán las distorsiones producidas por el diseño marginalista.
Por otro lado, la recuperación de la seguridad jurídica y la garantía de una retribución estable a las inversiones realizadas en proyectos anteriores son elementos imprescindibles para que se produzcan las condiciones adecuadas que garanticen el correcto desarrollo del sector.
En lo que respecta a la ejecución de los proyectos una vez licitados, el sector pide que los mecanismos de apoyo sean flexibles, incluyéndose los contratos de adquisición de energía a largo plazo (PPA).
Además, solicitan que se incluyan complementos para apoyar las plantas de menor tamaño y que los proyectos promovidos por la ciudadanía tengan acceso a sistemas de apoyo a las energías renovables alternativos a las subastas. En la misma línea, se pone de manifiesto la necesidad de realizar convocatorias y licitaciones específicas para proyectos pequeños.
Asimismo, el sector propone que el periodo de oferta para los proyectos sea de 20 años, siendo flexible este número en función de la tecnología. Pasado ese tiempo, las plantas podrían acogerse a la última subasta realizada para esa tecnología por periodos mínimos de 5 años.
Los proyectos a licitar deben disponer de tramitaciones previas y avales como garantía de ejecución. Se podrán establecer penalizaciones graduales por incumplimiento de la fecha de puesta en marcha, salvo por motivos ajenos al promotor.
Ilustración: J.C.Florentino
- ← Anterior
- 1
- …
- 396
- 397
- 398
- …
- 663
- Siguiente →

