MERCADO ELÉCTRICO

Transportes y ganadería concentran más de la mitad de las emisiones extremeñas de gases contaminantes

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Los principales sectores emisores contaminantes en Extremadura corresponden al sector del transporte y a la fermentación entérica de la ganadería, ambos representan el 54% del total de las emisiones, según datos del Inventario de emisiones de Gases de Efecto Invernadero correspondiente al período 2015-2018, presentado recientemente por el director general de Sostenibilidad, Jesús Moreno, a los miembros del Observatorio de Cambio Climático de Extremadura.

Tuvo lugar durante la primera reunión del Observatorio de Cambio Climático celebrada tras la pandemia del Covid-19, y en la que la consejera para la Transición Ecológica y Sostenibilidad, Olga García, presentó a los integrantes del mismo el borrador del Plan Extremeño Integrado de Energía y Clima (PEIEC) 2021-2030, como una herramienta que será “clave” en la contribución de la región en la lucha contra la crisis climática. García resumió sus objetivos en conseguir que Extremadura sea una región climáticamente neutra en 2030 y, que en dicho año, el cien por cien de la producción energética extremeña sea de origen renovable.

Precisamente, las emisiones del sector energético son prácticamente residuales debido a que el parque energético de Extremadura se encuentra “altamente descarbonizado”, según el informe.

La consejera indicó que el PEIEC contempla la puesta en marcha del Observatorio y la Comisión Interdepartamental de Cambio Climático cuyos decretos reguladores se encuentran en fase de consulta en el Portal de Transparencia.

“La formalización del Observatorio y la creación de la Comisión Interdepartamental de Cambio Climático responden a un apartado muy concreto e importante dentro del PEIEC, como es la gobernanza del propio plan a lo largo de su vigencia”, expuso la consejera.

El Observatorio realizará el estudio y análisis de la planificación medioambiental y de actuaciones estratégicas en materia de mitigación y adaptación al cambio climático, y servirá de foro para canalizar la participación de la sociedad extremeña.

Por su parte, la Comisión Interdepartamental coordinará a todos los órganos de la administración autonómica implicados en materia energética, de modo que todas las actuaciones estén en la misma línea común y se apliquen de manera coordinada la política energética y la de lucha contra el cambio climático.

El director general de Sostenibilidad, Jesús Moreno, presentó y analizó el Inventario de emisiones de Gases de Efecto Invernadero correspondiente al período 2015-2018, destacando un ligero incremento vinculado al aumento de la actividad económica en este periodo.

Moreno señaló que las emisiones regionales a nivel nacional en el periodo 2015/2018 representan un “pequeño porcentaje, entre el 2,5 y el 3 por ciento”.

En cuanto a la estructura de las emisiones por especie, hay una notable diferencia con respecto a España, en Extremadura hay mayor contribución relativa de metano (CH4) y dióxido nitroso (N2O), en conjunto un 51 por ciento del total, lo cual es fruto del peso del sector agrario de nuestra economía; mientras que en España destaca el dióxido de carbono (CO2) con un 78 por ciento del total de emisiones.

También el ratio de las emisiones por superficie en Extremadura (0,23 kilotoneladas equivalentes de petróleo de CO2/kilómetro cuadrado) es cualitativamente muy inferior a la media nacional (0,66 kilotoneladas equivalentes de petróleo de CO2/kilómetro cuadrado) por la gran superficie protegida con que cuenta la región.

Extremadura tiene el mix energético con mayor porcentaje de generación sin emisiones de CO2

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El 99,7% de la producción de energía eléctrica en Extremadura procede de tecnologías libres de emisiones de CO2, según datos de Red Eléctrica de España. Extremadura contaba a finales del 2019 con 4.449 Mw de potencia instalada renovable, el 69% de su total. Siendo la tercera región en el ratio renovable sobre su potencia instalada, solo por detrás de las dos Castillas.

A nivel nacional, el cierre de las centrales térmicas de carbón unido al empuje de las energías renovables ha tenido como  una de sus principales consecuencias el impulso a la descarbonización y el descenso de las emisiones de CO2 asociadas a la generación eléctrica nacional. Estas han alcanzado un mínimo histórico, desde que se tienen registros (1990): 50 millones de toneladas de CO2, un 23% menos que en el 2018. El mayor descenso se observa en las emisiones de CO2 asociadas a la producción de las centrales de carbón que en el 2019 han sido un 65,6 % inferiores a las del año anterior.

Este parque generador de energía eléctrica es cada vez más renovable y menos dependiente de tecnologías contaminantes, puesto que la potencia renovable peninsular ha experimentado un aumento del 13,9 %, mientras que las no renovables disminuyen un 0,8 %.

En el 2019, el carbón se ha reducido un 3,6 % respecto al año anterior, debido al cierre definitivo de la central térmica de Anllares, con la que se restan 347 MW de potencia instalada de generación no renovable. También ha descendido la potencia de cogeneración en un 0,9 %.

Estos datos tienen mucho que ver con la evolución de la estructura de generación eléctrica en los últimos años en España. Según datos del Informe del Sistema Eléctrico Español 2019 de REE, La generación de energía eléctrica en el sistema peninsular, que representa en torno al 95 % de la generación total nacional, se ha incrementado un 0,1 % en el 2019, situándose en 247.086 GWh.

Las variaciones más significativas respecto al año anterior las registra la generación de los ciclos combinados que ha aumentado un 93,7 %, mientras que el carbón y la hidráulica disminuyeron su producción un 69,4 % y un 27,6 %, respectivamente.

En cuanto al balance de generación por tipo de energía, las energías renovables han reducido su cuota en la estructura de la generación eléctrica peninsular alcanzado un 38,9 % frente al 40,2 % en el 2018, como consecuencia de la menor producción hidráulica. Como contrapartida, las energías no renovables aumentaron su participación al 61,1 % (59,8 % en el 2018).

El 77% de la nueva potencia renovable del Plan Energía y Clima de Extremadura será fotovoltaica

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El Plan Extremeño Integrado de Energía y Clima que acaba de presentar la Consejera de Transición Ecológica, Olga García, dibuja las líneas maestras de lo que será el sector energético regional en la próxima década. Con medidas y objetivos de gran impacto.

Las medidas contempladas en el PEIEC permitirán alcanzar en 2030 una reducción de emisiones de gases de efecto invernadero en un 10,03 por ciento respecto a 2017, e incrementar un 9,8 por ciento la capacidad de absorción de los sumideros extremeños de las emisiones de gases de efecto invernadero.

Se prevé un significativo incremento de la presencia de energías renovables en el consumo de la energía que demanda la sociedad, con lo que se alcanzará el 40,6 por ciento de energía primaria renovable y del 35,7 por ciento de energía final renovable.

Además, se estima una reducción del consumo de energía en un 22 por ciento gracias a la mejora de la eficiencia energética y un 100 por 100 de contribución renovable a la generación energética.

En resumen, según Olga García, “queremos que Extremadura en 2030 sea una región climáticamente neutra, es decir, que las emisiones de gases de efecto invernadero sean iguales o inferiores a las absorciones de nuestros sumideros naturales de carbono, y que el 100 por 100 de la energía que se produzca en la región tenga un origen renovable. En la actualidad hay en Extremadura 606 instalaciones solares, que ocupan aproximadamente 3.600 hectáreas”.

El Plan plantea 57 medidas de carácter sectorial y transversal enmarcadas en cuatro ámbitos de actuación: Mitigación, adaptación, investigación e innovación y activación social.

Conviene reseñar que el objetivo central del PEIEC se localiza en la reducción de gases de efecto invernadero en la atmósfera, a través de la minimización de emisiones o la mejora de los sumideros de carbono, por lo que la “mitigación” será pieza clave en las actuaciones a desarrollar en los próximos años.

“Pretendemos separar el crecimiento económico del aumento de las emisiones de gases de efecto invernadero, por lo que presentamos actuaciones que van desde el despliegue masivo de tecnologías de generación renovable, para la producción limpia de electricidad, hasta la electrificación de cada vez más sectores de demanda, y medidas de eficiencia en edificios y en procesos industriales”.

En lo relativo a la generación energética en 2030, explicó la consejera, queremos alcanzar un incremento de 10.360 MW de generación renovable, de los cuales 8.000 MW fotovoltaicos, 1.500 MW termoeléctricos, 660 MW eólicos, 196 MW en combustión de biomasa y 4 MW en biogás, con un objetivo de almacenamiento de 800 MW.

En lo que se refiere a las demandas finales de energía, en el sector residencial se espera reducir las emisiones de gases del sector en un 23 por ciento, con medidas como la rehabilitación de 24.000 viviendas y un relevante despliegue del autoconsumo fotovoltaico.

En el caso del transporte, la reducción de energía será de un 10 por ciento y también un descenso de un 10 por ciento de emisiones, que en parte se producirá gracias a la penetración de 30.000 vehículos eléctricos en la región.