MERCADO ELÉCTRICO

Extremadura volvió a producir más de cuatro veces la energía eléctrica que consumió en 2019

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La producción de energía eléctrica se incrementó en Extremadura durante el pasado año en un 0,23 por ciento, respecto a la registrada en el año 2018, por lo que se generaron 21.030 GWh. La demanda de electricidad en la región refleja, tras cinco años de subida ininterrumpida, una contención en 2019 con un descenso del 2,2 por ciento, una disminución que se produce en paralelo al retroceso nacional, que fue del 1,6. El balance eléctrico de Extremadura sigue siendo positivo: la producción supera ampliamente la demanda en un 424%.

Son algunas de las cifras ofrecidas por la consejera para la Transición Ecológica y Sostenibilidad, Olga García, en la presentación del Balance Eléctrico de Extremadura, correspondiente al año 2019, y del que se desprende también la participación extremeña en la producción eléctrica nacional el pasado año, que, con un saldo exportador del 76,33 por ciento, supuso el 8,07 por ciento, la sexta en el ranking nacional. Sobre la generación a partir de renovables, Extremadura ocupa el séptimo puesto (4,8%), con un segundo puesto en producción de termosolar, el tercer puesto en fotovoltaica y el sexto en hidráulica.

En cuanto al descenso de la demanda, en palabras de la consejera, “ha influido la progresiva puesta en marcha de medidas de ahorro y eficiencia energética”, así como el menor consumo eléctrico derivado de una actividad productiva menos intensiva en energía que en otros ejercicios anteriores, y un “cambio de paradigma”, traducido en una baja correlación entre la actividad del PIB y una demanda de electricidad.

No obstante, el valor absoluto de la demanda de electricidad fue de 4.959 GWh, que es el cuarto valor más alto de la década. En términos de demanda per cápita el dato es de 4,64 MW/h por habitante, el tercero más alto de la serie histórica.

Según ha detallado la consejera, casi las tres cuartas partes de la electricidad consumida se concentra en cuatro sectores. El principal consumidor es el sector residencial doméstico con el 37,57 por ciento, seguido a mucha distancia por el segundo, el sector de la siderurgia y fundición, con un 13,34 por ciento; el tercero es el comercio y los servicios privados con un 12,21 por ciento y el cuarto, las administraciones públicas, con un 10,78 por ciento.

La casi totalidad de generación no renovable es energía nuclear. Así, la producción de energía nuclear en 2019, con respecto a 2018, ha crecido un 4,02 por ciento, hasta los 16.315 GWh, el segundo valor más alto de la serie histórica.

La producción de renovable –en la que se incluyen las tecnologías hidráulica, solar termoeléctrica, solar fotovoltaica, térmica renovable (biomasa eléctrica y biogás) y, desde 2019, la eólica– disminuyó un 10,53 por ciento, respecto a 2018.

Este descenso se centra sobre todo en la caída de un 52,47 por ciento de la producción eléctrica de centrales hidráulicas, debido al retroceso en las reservas hidráulicas. Olga García ha recordado que “2019 fue un año muy cálido, la AEMET lo califica de ‘muy seco’, y con precipitaciones escasas, un 24 por ciento inferiores a la media histórica”. “Y la producción de energía hidráulica está sujeta a una gran irregularidad temporal, que con la crisis climática se va a ver aún más acentuada”, ha aseverado la consejera.

La tecnología térmica renovable también bajó un 4,19 por ciento. Por el contrario, la tecnología solar termoeléctrica aumentó un 25,02% y la solar fotovoltaica se incrementó un 16,85%. En ambos casos estos incrementos encuentran explicación en que “2019 fue un año buenísimo en la radiación solar”. En fotovoltaica, además, se ha incrementado sustancialmente la potencia instalada, pero “su reflejo en el incremento en la producción se verá mejor en el balance del próximo año, ya que la entrada en servicio se ha producido en los últimos meses del año en su mayor parte”, ha explicado la consejera.

Por primera vez en el mix energético de la región aparece la producción de energía eléctrica a partir de la tecnología eólica con una generación de 91,4 GW/h, procedente del parque de la Sierra del Merengue, en Plasencia.

La caída de la generación de electricidad hidráulica ha hecho que la generación renovable se quede por debajo, aunque por poco, de la demanda. Olga García ha manifestado que “normalmente generábamos más electricidad a partir de renovables que la demanda. Sin embargo, en 2019, como ya ocurrió en 2017, la generación de energía eléctrica a partir de renovables supuso el 93,8 por ciento de nuestra demanda”.

Para la consejera Olga García, “2019 es, sin duda, el año del incremento de la potencia instalada”, pues el parque generador de energía eléctrica en Extremadura aumentó en 722 MW de potencia instalados, un 12,53 por ciento más que el año anterior, motivado por el crecimiento del 19,37 por ciento de las energías renovables.

La energía solar fotovoltaica, que cerró 2019 con un máximo de 1.247 MW de potencia instalada, ha sido la tecnología que más ha incrementado su presencia con un aumento del 121 por ciento respecto a 2018, al ponerse en servicio 683 MW de nueva potencia.

Como consecuencia de esta apuesta, el 68,6 por ciento de la potencia eléctrica instalada en Extremadura procede de fuentes renovables. En 2019 la potencia instalada en España de solar fotovoltaica creció con 4.200 nuevos MW “verdes”; de ellos, el 16,3 por ciento se ubican en plantas fotovoltaicas nuevas ubicadas en Extremadura, entre ellas, la mayor de Europa: la planta Núñez de Balboa, entre Usagre e Hinojosa del Valle.

Renovables y nuclear disparan la generación sin emisiones de CO2 de electricidad hasta el 72% en el primer trimestre

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El sistema eléctrico nacional ha cerrado el primer trimestre del año con datos que permiten pronosticar que 2020 será recordado como el primero de la nueva era renovable, según los datos de Red Eléctrica de España.

El cómputo de enero, febrero y marzo ha dejado una cuota de renovables del 44,59% sobre el total de la estructura de generación a nivel nacional, frente al  38,42% del mismo periodo del año anterior. Las características intrínsecas a este primer período de cada año tienen mucho que ver en estos buenos datos. Durante los tres primeros meses, el viento suele soplar con fuerza y también caen mayores precipitaciones. Por eso, es común que la eólica y la hidráulica registren valores altos. Así ha ocurrido en 2020, cuando incluso han superado los valores registrados en el periodo equivalente de 2019.

Sin embargo, durante este primer trimestre de 2020 también ha destacado otra energía renovable que no suele ser característica de esta horquilla temporal. La solar fotovoltaica ha registrado un récord en la generación nacional trimestral, participando en un 4,12%, frente al 2,96% del mismo periodo del año anterior.  Los más de 4 GW de potencia instalada puestos en servicio durante 2019 empiezan a dar sus frutos y esto es solo el principio: el verano ya se acerca.

Durante este primer trimestre, el 72,75% de la electricidad se ha generado sin emitir CO2 equivalente a la atmósfera, frente al 64,72% del periodo análogo de 2019. Para la obtención de esta cifra, el papel de la energía nuclear, junto con la ya referida importancia de la renovable, ha sido fundamental, ya que ha marcado la máxima participación en la estructura desde 2007 (23,97%). La generación sin emisiones  ha sido el quinto más alto de la historia, tan solo superado, en este orden, por los valores de febrero de 2014, marzo de 2014, abril de 2016 y abril de 2014. En el origen de este buen dato, una causa de peso: la nuclear registró la cuarta cifra más alta, siendo la más alta la anotada en abril de 2017.

Extremadura es uno de los mejores ejemplos de esta generación eléctrica sin emisiones de CO2 debido a la Central de Almaraz, su potente parque fotovoltaico y termosolar, así como a sus centrales hidroeléctricas.

El año 2020 también recoge el testigo de 2019 en la apuesta por la descarbonización. La participación de este combustible fósil en la producción eléctrica ha sido tan sólo de un 3,38%, lo que supone el dato más bajo desde que Red Eléctrica tiene registros (tres primeros meses del año). Frente a este dato, el del primer trimestre de 2019, cuando el carbón generó el 10,1% de la energía eléctrica.

Según REE, en el tercer mes del año, la tecnología basada en células fotovoltaicas ha conseguido registrar la participación mensual más alta en la historia de esta tecnología. Su producción, que ha alcanzado 1.050,3 GWh – ha superado incluso las de veranos anteriores. En concreto, el 29 de marzo anotó el máximo histórico de producción diaria, con 50,37 GWh y una participación del 8,5% en la estructura.

Marzo ha destacado también por la baja participación del carbón. Solo 2,2 de cada 100 MWh se produjeron empleando esta energía contaminante. Es la segunda cifra más baja de la historia del sistema eléctrico nacional, sólo superada por la contabilizada en mayo de 2019.

UNEF pide que el término fijo de la tarifa se aproxima a la media europea del 22% frente al 40% actual

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UNEF (Unión Española Fotovoltaica) ha celebrado ayer su segundo diálogo virtual abierto ¿Cuál es el diseño de tarifa óptimo para impulsar la transición energética?,  dentro de la iniciativa #DialogosSolaresDesdeCasa, una serie de encuentros dirigida a impulsar el debate sobre los temas de actualidad de la industria fotovoltaica, en compañía de expertos destacados del sector fotovoltaico y energético.

En este diálogo ¿Cuál es el diseño de tarifa óptimo para impulsar la transición energética? ¿Hay que ir hacia una tarifa plana o con un alto componente variable?, han participado Daniel Pérez, PPA Lead & Chief Legal Officer de Holaluz y Pedro González, Director de Regulación de AELEC.

Desde UNEF, se considera necesario llevar a cabo una reforma del actual diseño de la tarifa de la luz reduciendo el peso del término fijo, que está en un 40%, para que vuelva a estar en línea con la media de los países europeos (22%) y para que se siga el principio de “pagar por lo que se consume”.

Respecto a los principios que deberían aplicarse en la definición de un diseño de tarifa optimo para impulsar la transición energética, los expertos han coincidido en señalar la necesidad de asegurar la suficiencia recaudatoria; la predictibilidad de los precios, para que el consumidor sepa cuánto va a pagar en cada momento; la simplicidad; la transparencia; y la eficiencia, para que el coste se asigne a el que lo ocasione. Además, se he hecho especial hincapié en la variable de la sostenibilidad medioambiental: una vez que se haya garantizado la suficiencia de ingresos para el sistema, la tarifa tiene que enviar una señal de precio para incentivar el autoconsumo, el vehículo eléctrico y la eficiencia energética, y para premiar al consumidor que consume menos energía y en horas específicas del día.

Por su parte, Daniel Pérez, PPA Lead & Chief Legal Officer de Holaluz, ha señalado que “hay que plantearse si el principio de suficiencia económica debe cubrirse únicamente con ingresos del sistema eléctrico. Si otros sectores ganan con la transición energética eléctrica, los carburantes deberían costear parte de los costes del sistema eléctrico. También tenemos que tener claro que esto es un juego de suma cero. Si queremos que un colectivo pague menos por la electricidad, el resto de colectivos automáticamente pagarán más. Yo soy partidario de variabilizar al máximo el reparto de los costes, una vez se determine qué costes tiene que asumir cada grupo tarifario. El consumo eléctrico en España es bastante estable y los ingresos estarían garantizados, favoreciendo a la vez la transición energética”

Además, Pedro González, Director de Regulación de Aelec, ha indicado que “el diseño de la tarifa de acceso es uno de los aspectos más relevantes si queremos asegurar que el consumidor energético recibe las señales adecuadas para avanzar en el proceso de descarbonización de la sociedad. La transición energética a través de la progresiva electrificación de nuestra economía hace que la electricidad tenga que ser el vector energético de referencia.”

Además, los expertos han destacado que, en la necesaria transición ecológica, el consumidor tiene un papel fundamental al estar en el centro del sistema energético, de ahí la importancia de contar con un consumidor, especialmente el doméstico, que esté informado y que conozca la estructura de la tarifa. En la misma línea, la tecnología y la domótica ofrecen herramientas importantes para una gestión eficiente de la demanda, ya que el consumidor, una vez haya decidido su patrón de consumo, obtendrá la mejor respuesta en función de los precios de la energía.

Asimismo, se ha recordado la importancia de que los autoconsumidores tengan la misma tarifa que el resto de consumidores, para respetar el principio de igualdad de condiciones y de no discriminación establecido por la normativa europea.