MERCADO ELÉCTRICO
Plantas de almacenamiento stand-alone: un nuevo protagonista en la transición energética
Texto:
Ana Guijarro Durán
Ingeniera eléctrica de la Unidad de Energía de Arram Consultores, SL
El almacenamiento de energía se está consolidando como uno de los pilares para la evolución del sistema eléctrico. Hasta hace pocos años, su papel se limitaba casi exclusivamente a complementar instalaciones renovables, principalmente solares o eólicas. Sin embargo, la rápida evolución tecnológica, la reducción de costes y la necesidad creciente de gestionar la variabilidad de la generación han dado paso a una nueva tendencia: las plantas de almacenamiento stand-alone.
Este tipo de instalaciones, compuestas por sistemas de baterías conectados directamente a la red, sin depender de una planta de generación específica, están ganando terreno en los mercados eléctricos más dinámicos. Su objetivo ya no es solo “guardar” energía, sino aportar servicios concretos para mejorar la estabilidad, la eficiencia y la flexibilidad del sistema.
¿Qué es una planta de almacenamiento stand-alone?
Una planta de almacenamiento stand-alone es una infraestructura energética compuesta por baterías de gran capacidad, sistemas de conversión de energía (inversores), transformadores, protecciones eléctricas y una serie de sistemas auxiliares. A diferencia de los proyectos híbridos —donde el almacenamiento está asociado a una fuente renovable como el sol o el viento—, aquí las baterías operan de forma independiente y se conectan directamente al sistema eléctrico.
Estas instalaciones permiten ofrecer una gama diversa de servicios que hasta hace poco estaban reservados a las centrales convencionales. Entre los más relevantes destacan:
- Arbitraje energético: cargar las baterías cuando la electricidad es barata y descargarla cuando es cara.
- Regulación de frecuencia y tensión: para mantener la estabilidad del sistema en tiempo real.
- Control de rampas: suavizar subidas o bajadas bruscas de generación o consumo.
- Black start: capacidad para arrancar secciones del sistema eléctrico tras un apagón generalizado.
- Servicios auxiliares: apoyo al operador del sistema en la operación diaria de la red.
Este enfoque posiciona al almacenamiento como un activo de operación estratégica, con valor propio en el mercado, más allá de su función de respaldo.
Aspectos técnicos del diseño
Aunque el diseño puede variar según el entorno, la normativa o el modelo de negocio, la mayoría de las plantas comparten una arquitectura técnica similar. En el núcleo del sistema están las baterías de ion-litio, con preferencia por la química LFP (litio ferrofosfato) por su mayor estabilidad térmica, durabilidad y menor riesgo de incendio frente a otras opciones como NMC.
En términos de escala, los proyectos pequeños pueden comenzar en torno a los 10 MW / 20 MWh, mientras que las plantas de mayor tamaño superan los 100 MW y varias horas de capacidad de almacenamiento. El ratio energía/potencia (conocido como storage duration) se adapta según el uso previsto: una planta enfocada a regulación de frecuencia puede tener una duración de 1 hora, mientras que una orientada al arbitraje puede requerir 2 o incluso 4 horas de almacenamiento.
La infraestructura se completa con inversores bidireccionales (Power Conversion Systems, PCS), transformadores de media tensión, sistemas de protección y automatización, y plataformas SCADA que permiten supervisar y operar el sistema, así como interactuar con el operador de red.
Principales desafíos técnicos
Uno de los retos más importantes es la gestión térmica. Las baterías deben operar en un rango óptimo de temperatura, habitualmente entre 15 °C y 30 °C, lo que requiere sistemas HVAC bien dimensionados, sobre todo si las unidades están en contenedores cerrados o se ubican en zonas con climas extremos.
La seguridad frente a incendios es otro punto crítico. En este tipo de instalaciones se aplican medidas específicas como compartimentación, detección por sensores de gas o temperatura, y sistemas de extinción con aerosoles o gases inertes. Las normativas más reconocidas, como la NFPA 855 y la UL 9540A, marcan la pauta en muchos mercados.
Desde el punto de vista eléctrico, también hay exigencias relevantes: tiempos de respuesta muy rápidos (inferiores a un segundo en algunos servicios), cumplimiento de parámetros de calidad de potencia, y compatibilidad con los requerimientos del operador del sistema.
Impacto en el sistema eléctrico
El valor de estas plantas va más allá de su capacidad para almacenar energía. En un sistema con creciente participación de fuentes renovables, que son intermitentes por naturaleza, contar con almacenamiento independiente permite amortiguar variaciones, reducir la dependencia de centrales fósiles y evitar inversiones en refuerzo de red.
Además, su capacidad para participar en distintos mercados —energía, capacidad, servicios auxiliares— abre la puerta a modelos de negocio diversificados, donde el almacenamiento deja de ser un coste añadido y pasa a convertirse en una fuente de ingresos.
Conclusión
Las plantas de almacenamiento stand-alone representan una evolución lógica en el camino hacia un sistema eléctrico más limpio, resiliente y eficiente. Aunque su desarrollo implica superar retos técnicos y normativos, su potencial para aportar estabilidad, flexibilidad y valor económico es indiscutible. Con la madurez tecnológica alcanzada y un entorno regulatorio cada vez más receptivo, todo apunta a que este tipo de soluciones jugará un papel central en la transición energética de los próximos años.
El Ministerio espera que entre 80 y 120 grandes proyectos de almacenamiento energético se puedan desarrollar con las ayudas de 700 millones de euros
El Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico (MITECO) ha lanzado a finales de marzo la información pública la Orden por la que se establecen las bases reguladoras para la concesión de ayudas a proyectos innovadores de almacenamiento energético, que estarán cofinanciadas con fondos europeos del Programa Plurirregional FEDER 2021-2027. La iniciativa incluye el texto de la propia convocatoria de ayudas. Ambas pueden consultarse aquí.
Con este programa se dará un impulso decisivo al despliegue del almacenamiento de energía eléctrica a gran escala, gracias a la creación de nuevas instalaciones que proporcionarán mayor flexibilidad al sector. Se favorecerá además el proceso de descarbonización del sistema español de la mano de la expansión de tecnologías fundamentales para la integración de las energías renovables.
La convocatoria de ayudas, dotada con 700 millones de euros, estará gestionada por el Instituto para la Diversificación y Ahorro de la Energía (IDAE), entidad adscrita al MITECO.
Será posible la cofinanciación de las siguientes inversiones:
a) Proyectos de almacenamiento de energía independientes, conectados a las redes de transporte y distribución de energía eléctrica. Podrá incluir, entre otros: bombeo reversible (nuevos y sobre infraestructuras existentes), stand-alone, almacenamiento térmico, etc…
b) Proyectos de almacenamiento hibridado con instalaciones de generación de energía eléctrica con fuentes renovables, existentes o nuevas.
Serán costes subvencionables la ejecución de la obra civil e instalaciones de almacenamiento, los equipos y sistemas auxiliares y otros gastos asociados como transporte, montaje, dirección de obra, coordinación de seguridad y salud…
El programa estará cofinanciado por los fondos FEDER 2021-2027, cuyo objetivo es fortalecer la cohesión socioeconómica dentro de la Unión Europea reduciendo las disparidades entre los niveles de desarrollo de las distintas regiones. Esos desequilibrios se corrigen mediante la financiación de inversiones estructurales en los territorios menos favorecidos, promoviendo un desarrollo sostenible y afrontando los retos medioambientales.
Es por esta razón por la que las ayudas para proyectos innovadores de almacenamiento energético tendrán un presupuesto asignado por comunidades autónomas, con mayor asignación a aquellas consideradas como menos desarrolladas o en transición, todo ello en función de los fondos que la Autoridad de Gestión del FEDER ha consignado al IDAE. La distribución establecida en la convocatoria de ayudas es la siguiente:
La selección de las solicitudes se realizará para el presupuesto asignado en cada CCAA, ordenando los proyectos elegibles por tipo de almacenamiento y puntuación, hasta agotar el mismo.
Con estas ayudas se prevé que puedan financiarse entre 80 y 120 proyectos, que deberán estar concluidos antes del 31 de diciembre de 2029. Teniendo en consideración los ratios de ayuda concedida por MW de almacenamiento en convocatorias anteriores, podrían esperarse de 2,5 GW a 3,5 GW de nueva capacidad.
Este impulso al desarrollo del almacenamiento energético contribuirá a asegurar la transformación del sistema energético para que sea más flexible, robusto y resiliente. Con el refuerzo de esta tecnología se logrará también una mayor penetración de las fuentes de energías renovables en el sistema eléctrico español, ya que el almacenamiento actúa como un elemento habilitador de las mismas.
Las ayudas reducirán al mismo tiempo la dependencia de España de los combustibles fósiles, haciendo frente a la crisis climática, en línea con lo establecido tanto por el Plan Nacional Integrado de Energía y Clima (PNIEC) como por el Plan REPower EU.
El sistema eléctrico español instaló 7,3 nuevos GW renovables en 2024, liderada por fotovoltaica y eólica
España cerró 2024 con una generación renovable de 148.999 GWh (un 10,3% más que en el año anterior), que suponen el 56,8% del total del mix. Estos datos anuales, que son los mejores registrados por Red Eléctrica hasta la fecha, exhiben el alto grado de avance de la transición ecológica en nuestro país. El impulso de la potencia instalada de generación renovable, así como unas condiciones meteorológicas favorables durante 2024, permitieron que la hidráulica aumentase su producción un 35,5% respecto a 2023 y que la solar fotovoltaica creciera un 18,9%, hasta sobrepasar su récord por sexto año consecutivo.
Estos son algunos de los datos extraídos del Informe del sistema eléctrico español 2024 y Las renovables en el sistema eléctrico español 2024, dos documentos de Red Eléctrica, empresa de Redeia responsable del transporte y la operación del sistema eléctrico español desde 1985, que analizan el comportamiento del sistema eléctrico durante el pasado ejercicio y que han sido presentados en el Ministerio para la Transición Ecológica y Reto Demográfico en un acto en el que también se ha analizado la evolución de nuestro sistema energético a lo largo de los últimos años, con motivo del 40 aniversario de la compañía.
La presidenta de Redeia, matriz de Red Eléctrica, Beatriz Corredor, ha destacado la gran evolución experimentada por el sistema eléctrico español, ya que “España alcanzó en 2024 sus mejores indicadores con un doble récord tanto en producción renovable como en el porcentaje que supone en el mix de generación”. Coincidiendo con el 40 aniversario de Red Eléctrica, Corredor se ha referido a la transformación del sistema durante estas cuatro décadas, “en las que nos hemos consolidado en la vanguardia de la transición energética en Europa”.
Volviendo a los datos de 2024, la eólica lidera con el 23,2% la estructura de generación nacional, seguida por la nuclear, con una participación del 20%, la solar fotovoltaica (17%), el ciclo combinado (13,6%) y la hidráulica (13,3%) como principales tecnologías de nuestro mix.
Con este impulso de las renovable, las emisiones de CO2 equivalente derivadas de la producción eléctrica han registrado en este 2024 su mínimo histórico: 27 millones de tCO2 equivalente, lo que supone un descenso del 16,8% respecto al ejercicio anterior. En términos globales, el 76,8% de toda la energía española generada en 2024 fue libre de emisiones.
Durante 2024, el sistema eléctrico español instaló 7,3 nuevos GW renovables, principalmente de tecnología solar fotovoltaica y eólica, un dato que supone la mayor cantidad incorporada en un año.
Con 6 GW puestos en servicio durante este 2024, la fotovoltaica se ha convertido en la primera tecnología del parque generador español, con una participación del 25,1%; seguida por la eólica, que suma 1,3 nuevos GW en este año y alcanza el 24,9%. Además de las nuevas plantas de producción que iniciaron su actividad el año pasado, la potencia instalada nacional también se ha visto modificada por el cese definitivo de la actividad de la central de carbón de As Pontes (en Galicia), que resta 1,4 GW no renovables. Así, a 31 de diciembre de 2024, España cuenta con 129 GW de potencia de generación instalada, de los que el 66% son renovables.
“En 1985, el sistema peninsular solo contaba con una tecnología renovable, la hidráulica, mientras que ahora aprovechamos mejor todas las fuentes disponibles como la eólica y la solar e integramos el 98% de manera fiable y segura en el sistema”, explicó Corredor.
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