AHORRO ENERGÉTICO

La Junta convoca ayudas para el uso de sistemas de riego más eficiente en consumo de agua y energía de entre 3.000 y 200.000 euros

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Junta de Extremadura ha convocado ayudas a la implantación de sistemas de riego que promuevan el uso eficiente del agua y la energía en las explotaciones agrarias la región. Estas ayudas tienen como prioridad la incorporación de nuevas tecnologías y sistemas de riego que promuevan un uso más eficiente del agua y de la energía en la agricultura, lo cual, a su vez, ha de redundar en un aumento de la viabilidad y competitividad de las explotaciones decreto puede ser objeto de modificación para adaptarse a las posibles variaciones en los precios de mercado.

El objetivo es la realización de obras, instalaciones y cambios en los métodos o sistemas de riego que mejoren la eficiencia en el uso del agua o fomenten el ahorro de energía en las explotaciones agrarias de regadío (mejora y modernización de regadíos preexistentes). Y la puesta en riego de explotaciones de secano mediante la implantación de métodos o sistemas eficientes de riego (aspersión, microaspersión, goteo, exudación) que propicien la economía del agua con el fin de mejorar la viabilidad y competitividad de las explotaciones agrarias.

Para poder solicitar dichas ayudas se debe ser titular de una explotación agraria situada en Extremadura, que a la fecha de la presentación de la solicitud tenga inscritas las parcelas objeto de la solicitud en el Registro de Explotaciones Agrarias de la Comunidad Autónoma de Extremadura. Y estar catalogado como agricultor activo o bien, no haber recibido pagos directos de la PAC, en el año anterior al de la convocatoria, por un importe superior a 1.250 euros.

La inversión subvencionable debe tener un importe mínimo de 3.000 euros. La cuantía máxima de la ayuda expresada en porcentaje del importe de la inversión subvencionable será del 40%; dicho porcentaje se incrementará en los siguientes casos. Un 10% en el caso de jóvenes que se instalen en la actividad o se hayan instalado en los 5 años anteriores a la solicitud de ayuda y que cumplan con la definición de joven agricultor. Un 10 % en el caso de zonas con limitaciones naturales u otras limitaciones específicas y un 20 % en el caso de inversiones en explotaciones que mantengan prácticas y métodos de agricultura ecológica.

El importe máximo de la inversión subvencionable se establece en 200.000,00 euros por beneficiario y convocatoria, salvo en el caso de proyectos colectivos, en las que el referido límite se aplicará sobre la totalidad de las inversiones conjuntas, y no sobre la parte que deba ejecutar cada uno de los titulares de las explotaciones afectadas.

Cuando el importe del gasto subvencionable supere la cuantía de 40.000,00 euros, en el caso de obras, o 15.000,00 euros, cuando se trate de suministros o servicios, el beneficiario deberá solicitar como mínimo tres ofertas de diferentes proveedores, con carácter previo a la contracción del compromiso.

El autoconsumo representó el 1,8% de la demanda eléctrica nacional en 2022, pese a estar presente solo en el 5% de las viviendas

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El presidente de APPA Autoconsumo, Jon Macías, estima que el autoconsumo en el mercado español generó el equivalente al 1,8% de la demanda eléctrica nacional. Pese a contar aún con un parque de viviendas muy limitado que utiliza este modelo, en torno al 5% de las viviendas unifamiliares de nuestro país.

En un artículo publicado en El Periódico de España, Macías asegura que “el autoconsumo en España ha vivido en los últimos años una verdadera revolución. El sector, impulsado por la competitividad, la modularidad y el alto precio del mercado eléctrico, ha vivido unos crecimientos que lo han llevado a multiplicar por 26 la potencia instalada en solo cuatro años. Un alza que ha tensionado las cadenas de suministro y que ha exigido un esfuerzo al mercado laboral, buscando profesionales formados para atender tantos proyectos. Las cifras presentadas en el primer Informe anual de autoconsumo fotovoltaico hablan de un éxito como país”.

Para el presidente de APPA Autoconsumo, “esa es la senda, pues todos esos ciudadanos y profesionales no solo obtienen importantes ahorros en la factura de la luz, sino que también se convierten en apóstoles de una nueva forma de entender la energía. No se trata solo de euros ahorrados, se trata de ser consciente del impacto que tienen nuestras acciones, de que la electricidad no es algo mágico que simplemente sale del enchufe. El autoconsumo no es suficiente para cambiar nuestro modelo energético. Necesitamos todas las aportaciones porque nos encontramos ante una emergencia climática. Pero el autoconsumo tiene un papel importante que desempeñar. Nuestras estimaciones son que, en 2022, el autoconsumo generó el equivalente al 1,8% de la demanda eléctrica nacional. Y eso se ha conseguido con solo el 5% de las viviendas unifamiliares que en nuestro país. En este 2023 veremos una estabilización del autoconsumo. Aún es pronto para saber si la corrección será negativa o solo supondrá un crecimiento más moderado”.

La moderación de los precios en origen de la electricidad será también clave para ver el comportamiento del autoconsumo en los próximos meses. Así lo asegura Macías, para quien “es cierto que el mercado residencial ya no ve urgente combatir con precios récord en el mercado eléctrico, y es cierto también que la subida de tipos de interés ha disminuido la renta disponible de los ciudadanos y las empresas para acometer los proyectos. Pero todo ello no borra el hecho de que los ahorros siguen siendo altos, que la inversión se recupera en unos cinco años y que todos debemos poner nuestro granito de arena para cambiar un modelo contaminante, ineficiente y costoso. El autoconsumo estabilizará su crecimiento, y eso es una buena noticia. En nuestras manos está, como país, que su desarrollo se mantenga. Los beneficios tanto individuales para los propietarios de las instalaciones”, asegura el presidente de APA Autoconsumo en el artículo.

El autoconsumo en las industrias ya se nota en la relación entre el crecimiento del PIB español y su consumo energético

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Hasta hace no muchos años se creía que la relación entre el crecimiento del producto interior bruto de un país y el crecimiento de su consumo energético tenía una relación directa, sin más matices. Lo ocurrido primero durante los años más duros de la pandemia del Covid, pero sobre todo con la puesta en marcha por parte de sectores intensivos en consumo energético de prácticas de autoconsumo y de eficiencia energética han roto esta relación tan estrecha.

Según los últimos informes de Red Eléctrica sobre el comportamiento de la demanda eléctrica en el mercado español, la evolución de la elasticidad entre la demanda eléctrica y el PIB mantiene una tasa de relación baja, tal y como viene mostrando en los últimos años: elasticidad de 0,1 en el período 2017-2021. Es decir, en los últimos años se aprecia una práctica ausencia de relación entre estas variables, tal y como se viene poniendo de manifiesto tras la recuperación económica que se produjo tras la crisis de 2009.

2021, el menor ascenso de la demanda registrado en comparación con el ascenso del PIB, vendría explicado, tal y como se viene observando, por esta menor sensibilidad de la demanda eléctrica a la variación de la actividad que, en el caso particular de ese año vendría dado por la confluencia ciertos efectos estructurales que son los que se vienen apuntando hace tiempo en cuanto al desacople entre la demanda eléctrica y el PIB, y que a efectos meramente enumerativos serían:

-Cambios en la estructura productiva del país, con una mayor participación en el PIB de sectores en los que su aportación al PIB es mucho más elevada que la energía eléctrica necesaria para realizarla.

-Situaciones particulares de algunos sectores muy intensivos en el uso de la energía eléctrica.

-La penetración del autoconsumo en industrias, actividades de servicios y hogares que estarían detrayendo demanda al conjunto del sistema eléctrico.

-Mejoras en la eficiencia eléctrica de los agentes económicos y de las familias.

En cambio, otro factor que ha ganado protagonismo acelerado en el caso de la demanda eléctrica de los distintos territorios y comunidades autónomas ha sido el de las temperaturas y el cambio climático. Desde el punto de vista de la influencia de las temperaturas sobre la demanda, en los últimos años comparados con la media histórica, muestran temperaturas más calurosas en verano y más suaves en invierno. Los grados día con efecto frío son menores en un más de un 6% a los valores medios y los grados día con efecto calor han sido superiores en un 15% a los valores medios del período considerado. En varios de los últimos años se han llegado a tener hasta un 21,0% de los días con temperaturas muy superiores a la temperatura media histórica, lo que tiene un impacto directo sobre el gasto energético de familias, comercio, empresas e industrias. Y especialmente sobre algunos sectores claves para el consumo energético como el de servicios o turismo.