Autor: energiaextremadura

José Antonio Echávarri pide al Gobierno que reconsidere la idea de imponer nuevas cargas al sector energético por el “futuro de Extremadura”

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El consejero de Agricultura, Desarrollo Rural, Medio Ambiente y Energía del Gobierno de Extremadura, José Antonio Echávarri, se muestra disconforme con las medidas que pretende abordar el Ministerio de Industria sobre nuevas tasas a la generación, que sería especialmente perjudiciales para Extremadura en grandes proyectos fotovoltaicos y de biomasa en marcha.

Estas son sus reflexiones sobre lo que se juega Extremadura y su economía con estas medidas y otras anteriores tomadas tanto por Gobiernos del PSOE como el PP.

“En el caso del sector energético, tras años de desidia, el actual Gobierno ha heredado un déficit tarifario de 24.000 millones de euros, una situación que somos conscientes de que es necesario abordar. De hecho, somos los primeros en admitir que las primas recibidas por determinados sectores se han convertido en una fuente de especulación

El anterior Ejecutivo ya dio un hachazo al sector fotovoltaico a través del Real Decreto Ley 14/2010, un ejemplo de lo que no se debe hacer en política. Porque esa norma cambiaba las reglas a mitad de juego con efecto retroactivo y perjudicaba a Extremadura al establecer un límite anual a las horas con derecho a prima. El actual Gobierno de Extremadura recurrió aquella norma ante el Constitucional.

En enero de este mismo año Industria daba luz verde a otro Real Decreto Ley que venía a suspender temporalmente la asignación de nuevas primas a todos los proyectos de energías renovables. Y otra vez el Gobierno de Extremadura dejó clara su postura en defensa del sector, su rechazo a las formas y al fondo de la normativa y su intención de recurrirla también ante el Constitucional.

Estas dos normas sumieron al sector en un ambiente de inseguridad jurídica y empresarial, e hicieron caer las expectativas de un sector que estaba llamado a ser uno de los motores de la economía extremeña. Tanto como que se calcula que en el horizonte 2015 los proyectos previstos en Extremadura iban a invertir 5.000 millones de euros y a crear más de 14.000 empleos.

Las expectativas de futuro de Extremadura se centraban especialmente en dos subsectores con gran potencial, como son  el fotovoltaico -que está en disposición de producir sin primas a determinada escala- y la biomasa -que crea mucho empleo directo en ámbitos rurales y puede prevenir los incendios forestales. Así se lo transmitimos al ministro, José Manuel Soria, en una reunión el presidente del Gobierno de Extremadura, José Antonio Monago, y yo mismo.

En ese encuentro el ministro nos transmitió que la apuesta debía ser la de proyectos que no precisasen de primas para ser rentables, y en ese nuevo escenario buscamos nuevas soluciones, que pasaban por la biomasa y los grandes proyectos fotovoltaicos. Y también por la necesidad de que se regule el “autoconsumo de energía eléctrica mediante balance neto”, entendiéndola como la mejor medida de ahorro y eficiencia energética.

Los avances que estamos alcanzando en los tres frentes son destacables, y especialmente en el ámbito fotovoltaico, donde hemos logrado atraer hasta la fecha tres grandes plantas avaladas por empresas dispuestas a invertir en Extremadura casi 1.500 millones de euros y a generar más de 6.500 puestos de trabajo.

Pero es en este marco cuando surge la noticia de que el Gobierno central estudia aprobar un nuevo esquema de fiscalidad energética. Un esquema que, entre otras cosas, incluiría una carga impositiva del 4% de la facturación para la producción en régimen ordinario y del 19% sobre la fotovoltaica en régimen especial. Algo que iría directamente contra la línea de flotación de esos tres grandes proyectos fotovoltaicos y también afectaría a la rentabilidad de las plantas fotovoltaicas ya operativas.

Y a esto tenemos que sumar la modificación normativa estatal que pretende que la llamada ‘ecotasa’, el impuesto autonómico que grava el impacto medioambiental de la producción y transporte de energía, sea pagado por los extremeños en lugar de por las empresas. Un impuesto que pretende establecer una mínima compensación por el impacto que generan grandes infraestructuras energéticas que exportan a otras regiones el 95% de su producción sin dejar en la comunidad fondos vía impuestos.

El Gobierno de Extremadura tiene claro que las energías renovables no son sólo una oportunidad, sino una obligación para nuestro futuro, un tren que no podemos perder. Por todo eso Extremadura quiere decir NO. Porque no es razonable ni coherente hacer que el déficit de tarifa recaiga sobre los proyectos que van a mercado. Porque no es razonable ni coherente tomar decisiones que afectan a las comunidades sin consultarlas. Porque no parece razonable ni coherente frenar un sector capaz de generar riqueza y empleo en tiempos de crisis. Porque no parece razonable ni coherente que un impuesto a las empresas eléctricas lo paguen los extremeños. Porque creemos que hay otras opciones para atajar el déficit tarifario sin lastrar el futuro de Extremadura.

Desde Extremadura pedimos al Gobierno central que recapacite, que consulte con las comunidades antes de tomar cualquier decisión que afecte a su futuro y que reconsidere la idea de imponer nuevas cargas al sector energético. Porque es nuestra obligación. Porque es nuestro futuro”.

La falta de grano por la sequía provoca que se destinen miles de toneladas de avena a biomasa energética en Extremadura

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La falta de lluvias en el último año en Extremadura ha provocado una cosecha muy escasa de cereales de invierno en la región, por debajo del 50% de la cosecha del último año. Una mala noticia para los agricultores y ganaderos que tendrán que pagar más por su pienso pero buena para el sector de la biomasa. Gran parte de las 50.000 hectáreas de avena sembradas en la región se destinarán a la producción de energía como biomasa ya que no tenían grano ante la falta de lluvias.

Según los datos aportados por ACCOE, la Asociación de Comercio de Cereales y Oleaginosas de España, que agrupa a los grandes operadores del mercado, la producción de cereales de invierno en la región (trigo, avena, centeno, triticale y cebada) apenas superará las 200.000 toneladas en conjunto cuando un año antes la producción fue de 390.000 toneladas. El invierno muy seco, y el exceso de calor en los meses de mayo y junio, han provocado una merma muy considerable de la cosecha.

El cultivo cereal que va a tener más incidencia sobre la biomasa energética este año en España será la avena. En el caso concreto de Extremadura, el rendimiento por hectárea ha estado en unos 500 kilos, la mitad de lo que suele ser habitual con un año normal climatológicamente. La caída de la producción estimada será del 52%. De 85.000 toneladas de la campaña 2011 se pasará a unas 39.500 toneladas.

Según la encuesta de superficies agrarias del Ministerio de Agricultura, esta pasada campaña se han sembrado en toda España 472.000 hectáreas de avena. La producción prevista será de 711.000 toneladas frente a más de un millón de toneladas en la campaña del 2011. La falta de grano ha propiciado que una parte importante se destine a biomasa.

En Extremadura, las previsiones de cosecha para la cebada son también muy malas, con caídas del 40,3% mientras que en el caso del trigo se espera que caigan un 46,4%.

Red Eléctrica invertirá 15 millones de euros para una línea de alta tensión del futuro AVE y para las termosolares entre Mérida y Badajoz

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La compañía Red Eléctrica de España, participada por el Estado, construirá una nueva línea de alta tensión valorada en 15 millones de euros entre las ciudades de Mérida y Badajoz. Dicha línea, de 400 kilowatios y doble circuito, está actualmente en periodo de alegaciones para conseguir el impacto ambiental y las autorizaciones administrativas. La línea conectará la subestación de Sagrajas, cercana a Pueblonuevo del Guadiana, con la subestación de San Serván, en las cercanías de Mérida.

La finalidad del proyecto es doble: por un lado adelantarse a la futura entrada en la red de las nuevas centrales termosolares que se están construyendo y las previstas con preasignación en la provincia de Badajoz, y por otro servir en el futuro a la demanda del Tren de Alta Velocidad cuando éste llegue a circular por la región.

La futura línea de alta tensión tendrá una longitud de casi 30 kilómetros y pasará por cinco términos municipales (Mérida, Lobón, Valdelacalzada, Badajoz y Pueblonuevo del Guadiana) que tienen derecho a presentar las alegaciones o recomendaciones sobre el trazado que consideren oportunas. Algunos de estos municipios ya han declarado que no presentarán alegaciones para acelerar su construcción.

La línea afectará a un total de 345 terrenos de los que cerca del 40% están ubicados en el término municipal de Lobón. Hay que tener en cuenta que en la zona por la que va a pasar la línea de alta tensión hay muchas hectáreas de terrenos de regadío, muy rentables para sus propietarios.

 Foto: Bombardier