Mes: diciembre 2015

La demanda de energía eléctrica crece un 1,9% en el 2015, su primera subida en cinco años

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La demanda peninsular de energía eléctrica en el 2015 ha crecido un 1,9% con respecto al año anterior, hasta alcanzar los 248.181 GWh. Si se tienen en cuenta los efectos del calendario y las temperaturas, la demanda de electricidad ha ascendido un 1,5% con respecto al 2014.

Según los datos del Avance del informe del sistema eléctrico español del 2015 que elabora Red Eléctrica de España, sería la primera vez en cinco años que la demanda eléctrica acaba en tasas positivas.

El 4 de febrero se alcanzaron los valores máximos de potencia instantánea, con 40.726 MW a las 19.56 horas y de demanda horaria con 40.324 MWh entre las 20.00 y las 21.00 horas. Además, el máximo de demanda de energía eléctrica diaria se registró el 20 de enero con 821 GWh.

En el 2015, el 37,4% de energía eléctrica demandada se cubrió con generación renovable. La participación de esta tecnología en la producción de electricidad ha descendido 5,4 puntos respecto al año anterior debido, principalmente, a la caída de la generación hidráulica que ha sido un 28,2% menos que en el año anterior. La eólica, por su parte, ha descendido su producción un 5,3% respecto al 2014, hasta alcanzar los 47.948 GWh.

La generación nuclear cubrió este año el 21,7% de la demanda de energía eléctrica, seguida del carbón que aportó el 20,3%, la eólica el 19,1%, la hidráulica el 11,1%, la cogeneración y resto el 10,6%, el ciclo combinado el 10%, y las tecnologías solares y la térmica renovable, que cubrieron conjuntamente el 7,2% de la demanda anual, aportación similar a la del 2014.

El parque generador de energía eléctrica en la Península ha aumentado ligeramente al finalizar 2015, con una potencia instalada de 102.613 MW (0,4% más que a finales del 2014). La mayor parte de la nueva potencia ha correspondido al alta de la central hidroeléctrica La Muela II de 854 MW, que se ha contrarrestado con el cierre de la última central de fuel-gas existente en la Península, la de Foix, que resta 520 MW. Las variaciones en el resto de tecnologías han sido nulas o poco significativas.

Cosme Segador, nuevo director de la Agencia Extremeña de la Energía

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La Asamblea de la Agencia Extremeña de la Energía (AGENEX) ha nombrado nuevo director de la entidad a Cosme Segador, que desde 2013 ha desarrollado trabajos de coordinación técnica y representación de la Agencia, además de poner en marcha numerosos proyectos de energía. Segador ha sido el responsable de la ejecución presupuestaria y de la planificación estratégica de nuevos proyectos, cursos, seminarios y jornadas, tanto fuera como dentro de Extremadura.

El nuevo director es ingeniero industrial superior por la Universidad de Extremadura (UEx) y ha asistido numerosos cursos de Doctorado y Posgrado relacionados con la Industria y la Energía. Como docente, ha impartido cursos en la UEx y ha sido profesor en varios Másteres en el ámbito de las Energías Renovables y la Eficiencia Energética. Además, cuenta con varias publicaciones en las que ha plasmado el resultado de su labor como investigador.

Cosme Segador se integró en  AGENEX en el año 2006 como técnico especialista en Energías. Entre 2009 y 2013 fue jefe del departamento de Energías Renovables y desde hace tres años ha sido el coordinador técnico de la Agencia. Ahora, entre sus nuevas funciones  figura la dirección y supervisión de los cuatro departamentos que conforman AGENEX: Administración,  Eficiencia Energética, Energías Renovables y Planificación Energética.

La Asamblea de la Agencia Extremeña de la Energía está formada por la Junta de Extremadura, a través de la Consejería de Economía e Infraestructuras, las Diputaciones de Badajoz y Cáceres, la Universidad de Extremadura y los ayuntamientos de Villafranca de los Barros y Plasencia.

Cosme Segador ha colaborado en numerosas ocasiones con www.energiaextremadura.com y el ANUARIO ENERGIA EXTREMADURA a través de artículos e informes sobre la realidad del sector renovable en la región y sobre proyectos de eficiencia energética.

Los ayuntamientos extremeños podrán bajar el IBI según la calificación energética de los pisos

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El Impuesto de Bienes Inmuebles (IBI) le puede hacer un gran favor al ahorro energético en España. Según una encuesta realizada por el Instituto para la Diversificación y el Ahorro de la Energía (IDAE), solo un 36% de los ciudadanos tendría en cuenta la certificación energética de los edificios a la hora de vender o alquilar una vivienda. Pero a partir de 2016 se tendrán que prestarle más atención porque la misma tendrá mucho que ver en el pago del Impuesto de Bienes Inmuebles (IBI).

El Ministerio de Hacienda está dispuesto a permitir que todos los ayuntamientos puedan rebajar hasta un 20% el IBI para las propiedades que más energía ahorren, las de la letra A. Para las que tengan una calificación B, recibirán una bonificación de hasta el 16% y si es C puede llegar al 12%. Mientras, las viviendas con la letra D podrán llegar a rebajarse hasta el 8% y un 4% si han conseguido la E.

Algunos ayuntamientos importantes de la Comunidad de Extremadura están ya planteando su puesta en marcha. Para incentivar el ahorro y la eficiencia energética, aquellas casas que tengan peores resultados (letra F y G) o que no tengan todavía solicitado el certificado, no tendrán derecho a ninguna rebaja. Desde el próximo 1 de enero, los ayuntamientos podrán poner en marcha estos descuentos. Sólo se podrán aplicar los descuentos a aquellos pisos y viviendas que dispongan de certificación energética en el año en curso que se cobre el IBI.

Desde la Asociación Nacional de Empresas de Rehabilitación y Reforma (ANERR) consideran que esta iniciativa puede incentivar las reformas para la mejora de la eficiencia energética en las viviendas. Entre las medidas más sencillas para mejorar en alguna letra la calificación energética de inmueble destacan los cambios de las ventanas por marcos de PVC y vidrios dobles o la instalación de calderas de condensación de alto rendimiento. Ambas medidas pueden llegar a suponer un ahorro medio de más del 30% anual sobre la factura habitual en una vivienda de 90 metros cuadrados.

Donde los expertos creen que hay más margen de mejora es en las viviendas que disponen de peor calificación, las de la letra F y G. Aunque todo tiene su coste. Pasar de una letra G a una C costaría por medio cuadrado útil una media de 350 euros: pasar de la C a la B, unos 200 euros y de la B a la A, unos 150 euros por metro cuadrado.

Según las estimaciones del Instituto para la Diversificación y el Ahorro de Energía (IDAE), las viviendas en España pueden mejorar su eficiencia energética hasta un 50%. Hay que tener en cuenta que ocho de cada diez edificios españoles tiene una certificación energética E o menor.