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El sector fotovoltaico pide agilizar la regulación del almacenamiento energético con la vista puesta en la hibridación

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La Unión Española Fotovoltaica (UNEF), ha clausurado la III Cumbre de Almacenamiento e Hidrógeno Verde, que ha congregado en Madrid a más de 500 profesionales, para discutir, de manera conjunta entre el sector público y privado, el futuro de una de las principales palancas de la transición energética en España.

En palabras de José Donoso, director general de UNEF: “el almacenamiento es fundamental para la transición ecológica desde un punto de vista económico y ambiental. El desafío es construir las condiciones regulatorias y económicas para que salga a cuenta, con la corresponsabilidad de todos los actores implicados en el proceso”.

La segunda jornada de la Cumbre ha contado con la destacada participación de Carlos Redondo, subdirector general de Energía Eléctrica del Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico, quien ha presentado las principales líneas del mecanismo de capacidad que preparan desde el ministerio. «El objetivo del mercado de capacidad es asegurar el suministro en una época de transformación del sistema. Pero también queremos que nos permita transitar a las renovables que tienen que ir con almacenamiento» comentó.

Además, Redondo destacó que «el mecanismo de capacidad no es la única forma de fomentar el almacenamiento. También puede participar en mercados de ajuste y la nueva reforma del mercado eléctrico permite crear ‘mercados de flexibilidad».

Hibridación
El director general de UNEF ha resaltado que “la hibridación debe ser una prioridad dentro de los proyectos de almacenamiento, tanto en las instalaciones ya existentes, que tienen una superficie aprovechable, como en los nuevos desarrollos fotovoltaicos, que cobran mayor sentido con una unidad de hibridación. Pero justo en esto se nos plantea una barrera. A las plantas que se acercan a los 50 MW de potencia, se les suma la potencia de las baterías y pueden superar el límite establecido para las autorizaciones de carácter autonómico, y tienen que iniciar el proceso de permisos de carácter nacional, lo que hace más compleja la dinámica para las plantas»

Durante la Cumbre, se han llevado a cabo además relevantes mesas de debate sobre las mejores estrategias para desarrollar proyectos de hidrógeno renovable en España, cómo integrar los proyectos de almacenamiento a su entorno o cómo utilizar nuevos esquemas de financiación para proyectos de hidrógeno e hibridación con almacenamiento.  

La seguridad de estas instalaciones ha sido otro de los temas más comentados, así como la necesidad de reformar la comunicación más pedagógica para trasladar las garantías que ofrece esta tecnología a la sociedad.

En estos espacios han participado personalidades destacadas del sector como Fátima García Señán, subdirectora general de Almacenamiento y Flexibilidad del MITECO; Jesús Ferrero, subdirector general de Energías Renovables del MITECO; Rocío Prieto, directora de Energía de la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC); Manuel Larrasa, secretario general de Energía de la Junta de Andalucía; Cristina Aparicio, directora general de Transición Energética y Economía Circular, Comunidad de Madrid; Tomás Domínguez, director de Programación de la Operación de Red Eléctrica y Pedro Basagoiti, director de Tecnología, Innovación y Nuevos Desarrollos de OMIE; así como consejeros delegados y directivos de las principales empresas del sector en nuestro país.

Sello de excelencia
Durante la Cumbre se presentó, además, el Sello de Excelencia de Almacenamiento, una iniciativa de UNEF que busca impulsar las mejores prácticas en las instalaciones de almacenamiento energético en España. Este sello, al establecer criterios rigurosos en materia ambiental, social, de gobernanza, de economía circular y de seguridad industrial, ofrece a inversores y ciudadanos una garantía de calidad y confianza, con el respaldo de una organización como UNEF, que representa a más de 800 empresas.

El nuevo Sello de Excelencia en Almacenamiento sigue la senda del Sello de Excelencia para huertos solares en suelo que fue creado por UNEF en 2020 para difundir las buenas prácticas del sector fotovoltaico español y que refuerza el compromiso del sector fotovoltaico nacional con una transición energética sostenible. En la actualidad, 57 proyectos de energía solar, que suman 4.620 MW, han conseguido ya el Sello de Excelencia en Sostenibilidad de UNEF, y 17 se encuentran actualmente en tramitación.

El sector fotovoltaico considera que el almacenamiento energético permitiría una mayor estabilidad en la red eléctrica

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El sector fotovoltaico lleva tiempo insistiendo en la importancia del almacenamiento eléctrico detrás del contador para conseguir diferentes hitos en el sistema eléctrico, entre ellos una mayor estabilidad en las redes. 

“Para UNEF es una prioridad seguir trabajando de la mano de empresas e instituciones públicas para trazas una estrategia adecuada que nos permita el impulso definitivo que necesita el almacenamiento detrás del contador. Se trata de una pieza clave para la integración de renovables en red y la descarbonización, así que esta caída muestra la necesidad de seguir trabajando en la creación de esquemas de financiación que permitan hacer más competitivos este tipo de instalaciones, como puede ser la exención del IVA o las desgravaciones fiscales.”, ha explicado José Donoso, director general de UNEF.

Por ello, la asociación sectorial, ha elaborado una lista de los cinco motivos principales por lo que el almacenamiento detrás del contador es una pieza fundamental en la descarbonización de nuestra economía:

Aprovechar al máximo la energía generada
El almacenamiento nos permite guardar toda la generación solar que no consumimos en horas solares. A veces generamos más electricidad renovable de la que podemos inyectar a la red en un lugar y momento determinado, e incluso generamos más energía renovable de la que necesitamos en ese preciso momento en todo el sistema eléctrico en su conjunto. Si no almacenamos esta electricidad se perderá, por lo que es mejor contar con almacenamiento que nos permita guardar toda esa energía excedentaria que sobra (ya sea localmente o a en el sistema eléctrico en su conjunto) para poderla aprovechar en otro momento.

Generación solar en horas sin sol
El almacenamiento nos permite desplazar la generación solar a las horas en las que no hay sol, descarbonizando también esas horas. La energía que hemos guardado en horas en las que nos ha sobrado generación renovable se puede utilizar en horas en las que hay menos generación renovable. Esto nos permite eliminar más generación fósil de esas horas con menos sol.

Estabilidad para las redes eléctricas
El almacenamiento ayuda a dar estabilidad a las redes eléctricas garantizando que mantienen una frecuencia estable para que la luz se encienda siempre que apretamos un interruptor. En un sistema eléctrico la generación y el consumo tienen que ser iguales para que la frecuencia no se desvié de 50Hz. Las baterías pueden reaccionar en fracciones de segundo, consumiendo o generando electricidad a la red, según haga falta para dar estabilidad a la misma. Actualmente parte de esta estabilidad la aporta y centrales de ciclo combinado emisoras, por lo que necesitamos almacenamiento para prescindir estas centrales emisoras.

Ahorro en la factura y descongestión de redes eléctricas
El almacenamiento detrás de contador nos permite ahorrar en la factura de la luz ya en las horas en las que la electricidad de la red es más cara, usamos la energía guardada en nuestras baterías. En la factura eléctrica pagamos la energía que consumimos y las redes eléctricas que utilizamos. Por una parte, el precio de la energía en cada hora depende de la demanda eléctrica y de la generación renovable. Por otra parte, el precio de las redes depende de cuán congestionadas estén a cada hora, siendo los peajes eléctricos más caros cuando la red está más congestionada en periodos punta, de 10:00 a 14:00 y de 18:00 a 22:00. En estas horas podemos consumir electricidad de nuestra batería y así ahorrarnos consumo de la red. Esto además de suponer un ahorro también descongestiona la red en horas punta de forma que se benefician el resto de consumidores.

Descarbonización industrial
El almacenamiento térmico nos permite descarbonizar muchos procesos industriales que ahora generan calor con metano. Existe una gran cantidad de procesos industriales que generan calor quemando metano: industria textil, industria papelera, procesado de alimentos, industria química etc. Toda esta generación de calor se puede electrificar de forma que dejemos de usar metano y, por lo tanto, dejemos de emitir CO2. Pero muchas de estas industrias necesitan ese calor todo el día a menudo casi 24/7, por lo que deben acumular esa energía térmica durante las horas solares para liberarla durante todas sus horas de operación.

Pedro Fresco, especialista en el mercado eléctrico: “La combinación de autoconsumo y almacenamiento va a alterar la relación entre la red eléctrica y el consumidor”

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Pedro Fresco

Entrevista con
Pedro Fresco
Autor de “El futuro de la energía en 100 preguntas

Pedro Fresco, especialista en el mercado eléctrico y gasista y experto de la Universidad Internacional de Valencia, ha presentado recientemente su libro “El futuro de la energía en 100 preguntas”.

¿Hacia dónde va a cambiar el mundo energético en los próximos años según tu libro «El futuro de la energía en 100 preguntas«?

En el libro sostengo que hay tres idea clave que van a marcar el futuro de la energía. La primera es que la energía del futuro será renovable, pasando de un modelo de energías con base fósil a un modelo basado en las energías alternativas. La segunda idea es que el futuro es eléctrico, es decir, iremos hacia una sustitución de combustibles por electricidad, electrificando el transporte, la climatización, etc. Y, finalmente, la tercera idea clave es que el futuro de la energía será descentralizado, yendo a un modelo en el que no serán sólo las grandes centrales las que generarán la energía sino que también lo haremos nosotros mismos, convirtiéndonos en prosumidores.

Hasta no hace mucho las empresas eléctricas eran las grandes protagonistas del sector. ¿Ahora también lo son los propios clientes que puede convertirse en sus propios productores?

Efectivamente, esa es una de las claves del futuro. No es que las grandes centrales o los grandes generadores vayan a desaparecer, van a seguir existiendo porque el sistema eléctrico y ciertas actividades los necesitan, pero progresivamente iremos sustituyendo parte de esa generación centralizada por una descentralizada, propia. Y esto es algo que va a suceder en el consumidor doméstico pero también en el sector servicios o las empresas industriales.

¿Hasta qué punto el autoconsumo y la posibilidad del almacenamiento de energía con baterías va a cambiar el mundo energético?

Va a cambiarlo radicalmente. El almacenamiento, a nivel de grandes centrales o de sistema eléctrico, es lo que nos va a permitir prescindir progresivamente de las centrales térmicas e ir hacia un sistema eléctrico 100% renovable. Pero, además, la combinación de autoconsumo y almacenamiento a nivel de consumidor final va a alterar la naturaleza de la relación entre la red eléctrica y el consumidor.

Con sistemas de autoconsumo y almacenamiento económicamente competitivos, la mayoría de consumidores finales van a poder ser casi autosuficientes o, incluso, muchos podrán plantearse desconectarse de la red eléctrica, sobre todo una vez tengamos “baterías móviles” que serán nuestros vehículos eléctricos. La red ofrecerá ventajas, como vender o compartir la energía producida, pero habrá quién no las necesite. Cómo se ajustará todo es aún incierto, pero lo que es seguro es que en un par de décadas será muy distinto.

¿La movilidad eléctrica total, con el fin de los combustibles fósiles en la automoción en algunas décadas, qué necesita para ser viable?

Viable técnicamente ya es a nivel de vehículo particular, transporte de mercancías ligeras o transporte público urbano. En otros ámbitos, como la aviación, el transporte marítimo o el transporte internacional por carretera, todavía no lo es. El campo que me parece más complicado es la aviación, donde probablemente habrá que optar por alternativas como el hidrógeno, que en cualquier caso también sería renovable.

En todo caso, el campo de la movilidad eléctrica está evolucionando muy rápidamente. Cada año los nuevos modelos tienen más autonomía y las baterías son más baratas, y esa tendencia continuará en el futuro. En muy pocos años, los utilitarios eléctricos serán más competitivos que los vehículos de combustión gracias a sus menores costes variables y de mantenimiento. En cuanto eliminemos la frontera psicológica de la autonomía, que superaremos con una infraestructura de recargas rápidas adecuada, la revolución del vehículo eléctrico será imparable.

El coste energético es clave para muchos pequeños negocios (pymes, cooperativas, comercios, hostelería…). ¿Puede bajar sensiblemente en los próximos años el precio de la energía? ¿De qué dependerá más?

Hoy en día las energías renovables más maduras, la eólica y la solar fotovoltaica, son las energías que pueden generar electricidad a precio más bajo, así que su progresiva implantación debería hacer bajar el precio de la electricidad. Sin embargo, estas energías tienen un hándicap, que son intermitentes, y por tanto a partir de cierto grado de implantación será necesario complementarlas con almacenamiento u otras renovables no intermitentes que pueden ser más caras. Como aún no hemos llegado a ese punto no sabemos si en ese momento el precio de esas renovables y de ese almacenamiento encarecerá el recibo. Yo soy optimista y creo que en menos de una década tendremos sistemas de almacenamiento combinados con energías intermitentes que serán más baratos que cualquier alternativa fósil.

Eso es para la electricidad, sin embargo para el resto de energías (gas natural, gasóleo, gasolina, etc.) la tendencia será al encarecimiento. La lucha contra el cambio climático va a obligar a desincentivar su uso, algo que probablemente vendrá mediante su incremento de precio vía impuestos. Ya hay algunas propuestas en ese sentido, que pretenden aumentar la imposición sobre los combustibles y bajarla sobre la electricidad, para facilitar esa electrificación.

En todo caso quiero dejar un mensaje optimista. La posibilidad de autogenerar nuestra propia energía a precios cada vez más baratos nos va a permitir reducir nuestros costes energéticos. Una gestión cada vez más inteligente de la energía, las mejoras en la eficiencia energética y la nueva realidad a la que nos llevará ser prosumidores también operarán en nuestro interés. Si nos movemos con los tiempos, este nuevo paradigma será positivo para las empresas y abrirá muchas oportunidades de negocio que hoy ni siquiera somos capaces de vislumbrar.