La capacidad fotovoltaica del mercado español alcanzó los 40.294 MW a finales del 2024 como líder del mix renovable
UNEF ha publicado una nueva edición de su Informe Fotovoltaico Español, una radiografía muy completa del sector, con sus principales datos de potencia y producción, así como sus principales potencialidades y retos pendientes.
Según el informe de UNEF, la capacidad fotovoltaica acumulada total alcanzó 40.294 MW, consolidando su liderazgo en el mix renovable. Las plantas en suelo mantuvieron un ritmo estable (6.039 MW instalados, –1,47 % respecto a 2023), mientras que el autoconsumo cayó un 31 %, instalando 1.182 MW en 2024. Este retroceso refleja el fin del ciclo de expansión acelerada y subraya la necesidad de nuevas medidas para dinamizar el segmento.
La electrificación de la economía avanza lentamente, lo que limita la capacidad de absorber nueva generación eléctrica renovable. Entre 2019 y 2024, la cuota de combustibles fósiles en el consumo final de energía apenas se redujo dos puntos porcentuales —del 69 % al 67 %—, mientras que en el ámbito eléctrico la participación de las renovables creció de forma notable, pasando del 38 % al 56 %.
Respecto a la contribución del sector fotovoltaico a la economía, la fotovoltaica ha tenido un impacto directo sobre el PIB (interno y externo) de 4.596 millones de euros en 2024, lo que es muy similar a la aportación de 2023. La huella económica total del sector, estimada como la agregación de la generación de PIB directo, indirecto e inducido tanto dentro como fuera de la economía nacional, alcanzó los 15.317 millones de euros en 2024, lo que significa una reducción del 2% con respecto al año pasado.
El almacenamiento emerge como pieza critica: la capacidad detrás del contador acumulada desde 2022 asciende a 2.205 MWh, aunque en 2024 se instalaron solo 327 MWh (–34 %). El despliegue a gran escala avanza lentamente, condicionado por barreras administrativas y la ausencia de un marco regulatorio claro, aunque existen solicitudes con permiso de acceso por más de 9,5 GW.
El autoconsumo sumo 1.182 MW de nueva capacidad, un descenso del 31% respecto a 2023 (1.706 MW) y del 53% frente al récord de 2022 (2.507 MW). Este retroceso, motivado por la normalización de los precios de la electricidad, el encarecimiento de la financiación y la incertidumbre económica, nos aleja del ritmo necesario para alcanzar el objetivo del PNIEC de 19 GW en 2030. A cierre de 2024, la potencia acumulada de autoconsumo se sitúa claramente por debajo de la senda prevista, lo que obliga a reforzar las políticas de impulso, simplificar tramites y favorecer su integración con almacenamiento y autoconsumo colectivo.
Las comunidades energéticas, aunque aún en una fase incipiente, han seguido creciendo y diversificando su implantación territorial. Según datos de 2024, operan ya 659 proyectos identificados, frente a los alrededor de 500 estimados en 2023. Su expansión está vinculada a la trasposición de directivas europeas, el desarrollo normativo pendiente y el despliegue de las Oficinas de Transformación Comunitaria.
Según Rafael Benjumea, Presidente de UNEF, “el año 2024 quedará marcado como un año de gran relevancia para nuestro sector. Por primera vez, la energía fotovoltaica lideró el mix eléctrico español, y no solo lo lideró sino que lo hizo durante cuatro meses consecutivos, de mayo a agosto, reafirmando su posición como tecnología indispensable para nuestra transición energética y demostrando la madurez alcanzada por nuestra industria”.
España cuenta con 679 comunidades energéticas activas que exigen un registro oficial y mejoras en la financiación
El Palacio de Congresos El Greco de Toledo acogió la II Cumbre de Comunidades Energéticas, organizada por la Unión Española Fotovoltaica (UNEF) con la colaboración de la Junta de Castilla-La Mancha. Una cita clave para el impulso de esta figura, que involucra directamente a la ciudadanía en el sistema eléctrico y resulta esencial para el éxito de la transición energética en España. Las Comunidades Energéticas están formadas por socios o miembros que se unen para aprovechar los recursos renovables o realizar actividades relacionadas con el sector energético, de manera que los beneficios que se generan, medioambientales y socioeconómicos, se reinvierten en la propia comunidad o el área local donde se ubica.
En España existen 679 Comunidades Energéticas, según datos de ECODES, que ha presentado en el encuentro su “Informe de Energía Común”.
La ciudad que acogió la II Cumbre de Comunidades Energéticas, Toledo, cuenta precisamente con uno de los mejores ejemplos: la primera comunidad energética en un casco histórico, en la que participan particulares, empresas, conventos, y el propio ayuntamiento de Toledo.
Desde UNEF se ha subrayado la importancia del desarrollo de un marco normativo específico para las Comunidades Energéticas que transponga la directiva de la UE para su desarrollo en una normativa de ámbito nacional con derivadas concretas en las Comunidades Autónomas.
En este sentido, desde UNEF han desarrollado una propuesta de marco normativo, que han trasladado al MITECO. En ella, se subraya la necesidad de medidas como la inclusión de un marco facilitador para estos proyectos, el desarrollo de mecanismos de financiación, definiciones clave para su funcionamiento o un registro oficial de Comunidades Energéticas.
“Para que ciudadanos, empresas y entidades se animen a crear y participar en las Comunidades Energéticas, es fundamental que las reglas del juego estén claras. Para ello, es fundamental el desarrollo de normativa estatal clara y concreta, y que se garantice que los ayuntamientos puedan participar en las Comunidades Energéticas, canalizando las necesidades de la comunidad y poniendo al servicio del proyecto cubiertas y espacios públicos”, ha explicado José Donoso, director general de UNEF durante la Cumbre celebrada en Toledo.
A lo largo de la cumbre, que se extenderá hasta esta tarde, se tratarán los retos y oportunidades de las Comunidades Energéticas para los diferentes sectores, el papel que pueden jugar para impulsar la electrificación, las posibilidades de colaboración público-privadas con las entidades locales o los retos y oportunidades que ofrecen las distintas comunidades energéticas según su foco industrial, urbano o rural.
Los mapas de capacidad revelan la saturación de la red de distribución eléctrica (83,4%)
En cumplimiento de la Circular 1/2024 de la CNMC y la Resolución de 8 de junio de 2025, los gestores de red de distribución han publicado en sus páginas web, siguiendo los criterios validados con la CNMC, los mapas de capacidad de la red para conectar demanda.
Estos mapas recogen, conforme a las indicaciones de la CNMC y bajo un formato estándar, información de cada nudo de la red con tensión superior a 1 kV: identificación técnica y geográfica, capacidad disponible, ocupada o en trámite, así como nudos sin capacidad actual, pero con posibilidad de refuerzo.
La publicación de estos mapas supone un hito en transparencia y eficiencia, ya que permite a consumidores, promotores e industria conocer de forma anticipada dónde existe capacidad real para conectarse. Esto contribuirá a agilizar el proceso de identificación de capacidad disponible por los solicitantes evitar solicitudes duplicadas, agilizar la tramitación y, en definitiva, facilitar la planificación de las inversiones, clave para avanzar en la transición energética.
Los primeros resultados recopilados por los asociados de aelēc y UFD muestran que un porcentaje significativo de nudos ya está saturado (83,4%), lo que impide conectar nueva demanda en esos nudos. Esta saturación refleja el incremento de solicitudes de acceso y conexión de demanda derivado del desarrollo y aparición de nuevos agentes, junto con la regulación de la red de distribución que ha seguido en los últimos años un ritmo inversor y unos criterios distintos a los que exigía al crecimiento de la demanda, mucho más intenso y concentrada en determinados puntos.
Según aelēc, “para responder a este desafío es imprescindible reforzar y digitalizar la red de distribución, incrementando su capacidad para integrar la nueva demanda eléctrica. Para ello es esencial, tener un esquema regulatorio y modelo retributivo que permita la realización de las inversiones para lo que se requiere, por un lado, un modelo retributivo coherente y estable que asegure la recuperación de las inversiones y, por otro, una retribución financiera adecuada que permita el pago de los capitales (recursos propios y ajenos) y atraiga la inversión necesaria, incentivando las inversiones que sirvan para incrementar la capacidad. Sin embargo, las propuestas regulatorias que la CNMC presentó a finales de julio no van, precisamente, en esta dirección”
Para aelēc, “además, una vez se disponga de un modelo retributivo que permita invertir, será necesario elevar los límites actuales a la inversión. Al mismo tiempo, es fundamental contar con una planificación ágil, mecanismos rápidos que permitan reforzar la red allí donde la demanda lo requiera, evitando cuellos de botella que frenen la transición energética y procedimientos para liberar capacidad. Sin estas condiciones, no será posible conectar a la industria, la vivienda, el almacenamiento o la movilidad eléctrica, desaprovechando el potencial de las energías renovables y limitando el crecimiento económico y la competitividad que la electrificación puede aportar a España”.
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