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MITECO destina 50 millones de euros a redes de calor y frío alimentadas con energías renovables

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El Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico (MITECO) ha aprobado, a través del Instituto para la Diversificación y Ahorro de la Energía (IDAE), la segunda convocatoria de ayudas para redes de calor y frío que utilicen energías renovables, disponible aquí. El Programa, denominado RENORED, destinará 50 millones de euros del Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia (PRTR), con fondos NextGenerationEU, con el objetivo de reducir la dependencia de los combustibles fósiles y la disminución de las emisiones de gases de efecto invernadero en el sector residencial y de infraestructuras públicas.

Entre las actuaciones subvencionables se encuentran las nuevas centrales de generación, las redes de distribución y las ampliaciones de las existentes que cuenten con una potencia mínima de 1 MW. Para acogerse a los incentivos, es requisito indispensable el uso exclusivo de fuentes renovables, como la biomasa, la geotermia o la solar de concentración, entre otras, excluyéndose aquellas que utilicen combustibles fósiles en la red.

Además, será necesario que los equipos cuenten con etiquetado energético y la mejor tecnología disponible, la monitorización energética y medioambiental del sistema y el cumplimiento de los requisitos del Reglamento de instalaciones térmicas en los edificios (RITE) cuando sea de aplicación. Las instalaciones deberán encontrarse finalizadas antes del 30 de junio de 2029.

La convocatoria se ha dividido en dos programas. El programa 1 se destina a beneficiarios que realizan actividad económica y está dotado con 40 millones. Por su parte, el programa 2 va dirigido a sectores sin actividad económica y cuenta con un presupuesto de 10 millones.

La intensidad de las ayudas será del 35% para el programa 1 y del 70% para el programa 2. En el caso de las pequeñas empresas el porcentaje se podrá incrementar un 10% y un 5% en las medianas. Además, si el proyecto se ubica en municipios de reto demográfico y/o transición justa los incentivos se incrementarán otro 5%. Además, se ha establecido un límite máximo de ayuda de 15 millones por proyecto y beneficiario, así como una inversión mínima de 450.000 euros.

Las ayudas a fondo perdido reguladas por esta convocatoria se otorgarán en régimen de concurrencia competitiva entre los expedientes mejor valorados. Para su selección, se tendrá en cuenta el criterio económico (70%), el tamaño de la empresa (10%), si se ubica en municipios de reto demográfico o transición justa (10%) y si la actuación suministrará calor a barrios vulnerables (10%).

Las ayudas serán percibidas por los beneficiarios con carácter definitivo una vez se verifique la ejecución del proyecto y se certifique la inversión. Cabe la posibilidad de solicitar anticipos de hasta el 80% del total.

Esta convocatoria, incluida en la componente 31 del PRTR, contribuirá a conseguir los objetivos de mejora de la eficiencia energética y la utilización de las energías renovables establecidos en el Plan Nacional de Energía y Clima (PNIEC) 2023- 2030. Su consecución requiere reducir paulatinamente la demanda energética de los edificios e infraestructuras públicas, reducir la dependencia de combustibles fósiles, introducir tecnologías de alta eficiencia energética, así como fomentar las energías de origen renovable y el autoconsumo. Se trata de la segunda convocatoria de estas características, después de que se concedieran 34 millones para 20 proyectos en una primera edición.

La presentación de solicitudes se realizará a través del sistema telemático correspondiente alojado en el portal de ayudas de la sede electrónica del IDAE entre el 21 de enero de 2026 a las 9.00 horas y el 27 de febrero a las 13.00 horas.

Miajadas planea la mayor red de calor de Extremadura con la cáscara de almendra de la nueva factoría de ISFA

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El cultivo del almendro se ha convertido en la gran revelación del campo extremeño en los últimos años, con permiso del olivar en seto o superintensivo. En pocos años, la región ha logrado sobrepasar las 20.000 hectáreas de este cultivo, con modernas plantaciones atraídas tanto por el alto precio en origen del producto como por la menor mano de obra que otros cultivos y también por la alta demanda del mismo.

La almendra no solo ha despertado el interés en la región de agricultores particulares sino también de grandes grupos alimentarios como Borges o Delaviuda, así como de fondos de empresas de inversión agrarias como la vasca ISFA (Iberian Smart Financial Agro). Ésta última promueve desde varios años la puesta en marcha de miles de hectáreas de almendros, desde Andalucía a Extremadura, pasando por Castilla-La Mancha o el Alentejo portugués.

Y para dar salida a la producción propia de sus explotaciones y de terceros, ha decidido abrir una de las mayores transformadoras de almendra de Europa en el polígono de la localidad cacereña de Miajadas, a escasos metros de la Autovía Madrid-Lisboa. Dicha localidad alberga cuatro grandes industrias de tomate (Inpralsa-GB Food; Solis-Nestlé, Conesa Vegas Altas y Tomcoex); la planta de Extremeña de Arroces así como una planta de biomasa para generación eléctrica de Acciona.

La inversión prevista en la planta de Miajadas es de 50 millones de euros y tendrá una capacidad de procesado prevista de 90.000 toneladas de almendra en cáscara. La planta, cuyas obras se encuentran en avanzado estado de construcción para recoger en sus silos almendra ya en esta campaña 2023, está orientada a la limpieza, descapotado, secado, almacenaje y descascarado de almendra. Tanto para el sector agroalimentario en diferentes presentaciones y formatos, como también para la industria cosmética.

Aprovechamiento energético
Y dentro de este aprovechamiento destaca la posibilidad de crear una Red de Calor con industrias existentes en la zona. El proyecto ha sido acogido muy favorablemente por el Ayuntamiento de Miajadas. La red de calor de Miajadas sería la mayor en volumen de materia prima y generación de energía de las que existen en Extremadura en funcionamiento.

El plan estratégico de ISFA consiste en desarrollar 10.000 hectáreas de almendros en la península Ibérica siguiendo los más estrictos criterios de sostenibilidad. En los últimos cuatro años, la Compañía ha transformado cerca de 3.000 hectáreas y cuenta en desarrollo fincas que superan las 6.000 hectáreas. El EBITDA de ISFA previsto para 2022 asciende a 8 millones de euros. ISFA dio entrada en su accionariado a primeros de octubre del 2022 de la gestora de activos Azora, con el 33% del capital.

Azora es una de las empresas con más presencia en el sector inmobiliario español en la actualidad. Según Concha Osácar, socia fundadora de Azora, “con la adquisición de esta importante participación en ISFA inauguramos un área de inversión en compañías que promueven la descarbonización. Estamos convencidos que este sector es clave y tendrá un gran desarrollo en los próximos años”.

El plan estratégico de ISFA consiste en desarrollar 10.000 hectáreas de almendros en la península Ibérica siguiendo los más estrictos criterios de sostenibilidad. En los últimos cuatro años, la Compañía ha transformado cerca de 3.000 hectáreas y cuenta en desarrollo fincas que superan las 6.000 hectáreas. El EBITDA de ISFA previsto para 2022 asciende a 8 millones de euros.

Según datos de la Encuesta de Superficies Agrarias (ESYRE) del Ministerio de Agricultura, en los últimos seis años -del 2015 al 2022- el cultivo del almendro ha crecido con 17.000 nuevas hectáreas en la región. Si en el año 2015 había un total de 3.207 hectáreas, a finales del 2022 su número había crecido hasta las 20.886 hectáreas. De ellas, más de 15.000 hectáreas en la provincia de Badajoz.

Extremadura cuenta con 6 redes de calor que suman 0,88 Mw de potencia

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En el último informe del Observatorio de la Biomasa correspondiente a 2020 se han recopilado 433 redes de calor con biomasa, que suponen cerca de 383 MW de potencia térmica instalada en toda España. La Comunidad de Extremadura es una de las que cuenta con un menor número, solo 6, que suman una potencia de 0,88 Mw.

La progresión de la implantación de redes de calor con biomasa en nuestro país es claramente positiva; desde 2010, cuando el recién creado Observatorio inventarió las 30 primeras, el número de instalaciones se ha multiplicado casi por 15 hasta las 433 localizadas a finales de 2020, y a las que hay que añadir medio centenar en distintos estados de desarrollo.

Además, las tres cuartas partes de todas las redes de calor existentes en el país funcionan con biomasa en lugar de utilizar combustibles fósiles, lo que es un buen apoyo a la transición energética en marcha.

Según Javier Díaz, presidente de AVEBIOM, “aunque es una progresión que no se estanca, resulta más lenta de lo que cabría esperar si nos comparamos con otros países de la UE. Es necesario un mayor compromiso de las administraciones en todos sus niveles, desde ayuntamientos al Estado, puesto que las redes de calor con biomasa pueden jugar un papel fundamental en la descarbonización del suministro de energía térmica en los sectores residencial, servicios e industrial de España”.

AVEBIOM ha presentado recientemente al Gobierno de España un ambicioso proyecto   para favorecer la implantación de100 nuevas redes de calor con biomasa en municipios de menos de 5.000 habitantes.

Cataluña y Castilla y León se sitúan a la cabeza, tanto en número de redes como en potencia instalada, aunque en la primera se observa una mayor vocación pública y en la segunda más instalaciones en el ámbito residencial privado.

La mayoría de las redes de calor con biomasa se localizan en el medio rural, aunque las de mayor potencia se encuentran en ciudades de entre 50.000 y 300.000 habitantes.

En 2021, tres redes de calor en ciudades con más de 50.000 habitantes podrían comenzar a dar servicio: Pamplona (Barrio de Txantrea); Vitoria/Gasteiz (Barrio de Coronación); y Pontevedra (Universidad de Vigo).

La mayor parte de las redes consume astilla forestal, aunque las redes más pequeñas, con potencia inferior a 1 MW, pueden utilizar también pellet. El uso de otros biocombustibles, como el hueso o el biogás, es testimonial de momento.

Según el uso de los edificios conectados, vemos que el 75% de las redes inventariadas suministran energía a algún edificio de uso público, como piscinas cubiertas, residencias de mayores, centros educativos, edificios administrativos o centros culturales. En muchas ocasiones, incorporar estos edificios con una importante demanda térmica anual facilita la viabilidad del proyecto global.

El 22% de las redes inventariadas suministra energía a edificios privados, fundamentalmente viviendas, y también a instalaciones de la hostelería o centros deportivos privados. La mitad de las redes privadas conectan bloques de viviendas, la mayoría en barrios de más de 40 años y que ya contaban con calefacción central, rehabilitados con una nueva sala de calderas de biomasa, más eficiente.